Mocomoco, 9 de septiembre
de 2005
Un
año en tierras bolivianas:
Y
el mejor broche para cerrar un año ha sido la
venida de los españoles y su actividad con los niños,
cerca de setecientos niños se han beneficiado
de su presencia. Aunque hemos centrado la actividad en Mocomoco,
no por eso han dejado de participar de las comunidades de las dos parroquias.
Se visitaron seis comunidades como centros y vinieron de las comunidades
más cercanas a estos centros. Se han realizado talleres de todo
tipo y juegos variados, aparte de profundizar de una manera más
específica en el catecismo. Ahora que se han ido se siente su presencia
por estas tierras, los niños recuerdan sus nombres, y yo siento
nostalgia de que ya no están aquí, ¿será que
los españoles dejamos huella allá por donde pasamos? Cierto
que ha sido un mes muy provechoso, yo os pido perdón: Sebas
y Loli, Iván, Cinta y Fran
si os he explotado un poco por estar todo el mes trabajando sin descanso,
pero seguro que os habéis llevado una experiencia bonita y fructífera
para vuestras vidas. Ya se os echa de menos, sólo recordar la despedida
que os brindaron los niños y adultos. Gracias a vosotros hemos
podido celebrar después de muchos años unas primeras comuniones,
unos días que muchos de ellos no olvidarán jamás,
ni yo tampoco. Como tampoco olvidarán jamás
la excursión que hicimos con 60 de ellos al Santuario Virgen de
Copacabana. El otro día merendando en casa los niños
recordaban vivencias de esa excursión.
Ahora
le preguntan a Cinta si no se siente sola, ella dice que echa de menos
a los españoles, yo también, y no quiero ni pensar cuando
se vaya Cinta y lleguen las lluvias que ya han empezado a aparecer.
Lo que quiero decir es que durante este mes de agosto hemos vivido en
comunidad, nos hemos reído mucho, la gente decía que los
españoles no paraban de reír, nos hemos asombrado de la
alegría de estos niños en su pobreza, nos hemos enfadado
porque cada día soy más exigente y a veces no mido, pero
en el fondo late el cariño que sentimos unos por otros y el que
hacemos extensivo a los que nos rodean. Desde aquí
gracias de nuevo por venir a estas tierras, ahora los españoles
saben como son estos caminos, como te cansas al realizar el mínimo
esfuerzo físico, como duele todo el cuerpo, pero aquí hay
unos cuantos brazos abiertos que quieren de nuevo abrazaros a la sombra
de los Andes. Esta es vuestra casa, aunque no tiene muchas comodidades,
ya lo sabéis, pero hay amor, mucho amor porque estéis de
nuevo aquí, ahora soy yo el que soñaré con vosotros
para que los días pasen más deprisa y así lleguéis
antes de nuevo a estas tierras. Gracias
Y
la misión no puede parar, por eso hemos empezado otra actividad
social a las ya iniciadas, los desayunos escolares
para 1.307 niños de Italaque, Mocomoco
y comunidades. ¿Recuerdan que les decía en mis primeros
escritos que estaba con niños pobres pero que los más pobres
estaban en las comunidades y no hacía casi nada por ellos? Ahora
ya puedo decir que estoy haciendo algo aunque poca cosa por estos pequeños
angelitos. Los quintales de leche, maizena y azúcar parecen que
se evaporan y el dinero ahora se va más deprisa, es normal, pero
con la tranquilidad de que estamos mejorando algo la alimentación
de muchos niños. Este mes también
hemos empezado a dar leche materna a tres madres que han tenido gemelos
y no tienen leche en sus pechos debido a la mala alimentación que
ellas tienen. Les estamos comprando leche materna en botes que también
desaparecen pronto. El doctor me pidió el favor y me dijo que los
bebés están desnutridos y muy bajos de peso.
La
semana pasado hemos tenido la reunión de catequistas de las dos
parroquias pues parece que va a tardar en venir un padre a sustituir al
P. Francis. Ya celebramos en El
Alto la misa de seis meses de su fallecimiento
con la presencia del Obispo. El P. Aníbal y el P. Abdo me
pidieron que fuera yo el que hablara en la homilía. A mi no me
cuesta hablar de un gran misionero entregado a la
causa de los pobres hasta dar la vida como fue Francis. Pero
se le echa mucho de menos, y ahora que han empezado las lluvias más
aún si cabe. Cinta dice que estos
caminos con la lluvia ya si que dan miedo.
Yo recuerdo que Francis venía a visitarme como mi coche
no puede con tanto barro. Lleva tres días lloviendo sin parar,
pero espero que esto pare un poco porque es muy pronto para que empiecen
las lluvias. Decía que tuvimos la reunión conjunta de catequistas
de las dos parroquias, en total cincuenta y dos catequistas, y hemos programado
las visitas a las comunidades hasta diciembre y la fiesta de Italaque
para el 29 de septiembre.
Hablando
de fiestas, tuvimos la fiesta de la Virgen de la
Natividad aquí en Mocomoco, y lo malo fue la cantidad de alcohol
que se bebió, las peleas que hubo y sobre todo el mal ejemplo que
se da a niños y jóvenes. Desde la parroquia preparamos actividades
para los niños para que estuvieran un poco alejados de la presencia
del alcohol. Hemos continuado talleres que no dieron tiempo a realizarse
en agosto. Pero ahora hemos pensado reunir a los jóvenes y hablarles
sobre el peligro del alcohol. En la parroquia hay un grupo de jóvenes
que se salvan del resto y queremos que estén bien concienciados
para que no cometan el error de sus padres. Este es un tema que me preocupa
pero veo esperanza.
Por último
decir que, hemos estado repartiendo la ropa que trajeron de España
y los niños han agradecido mucho que sea ropa de abrigo pues ellos
tienen jerseys que parecen anuncios del queso gruyere. Hemos repartido
la ropa y como siempre no alcanza para todos por eso hemos pensado en
comprar ropa en La Paz con el dinero que nos han traído este mes
de agosto.
Como
decía la misión sigue y como siempre
tengo la sensación de que esto es un pozo sin fondo, pero
mientras haya manos que intenten llenarlo y ayuda que se siga recibiendo
con hay problema.
Unidos en la oración
Diego J. Plá
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