
Las
postrimerías del Siglo XIX conocieron un ímpetu en la tecnología y en el amor a
las ciencias aplicadas que tuvo como resultado una miriada de descubrimientos
que hicieron progresar a la Humanidad. La bombilla de Edison, el teléfono, el
fonógrafo, el motor de combustible, la ametralladora y otras muchas
innovaciones que serian la maravilla de la Exposición Universal de París de
1889. Una vertiente de este fenómeno fue el colonialismo de algunas obras
arquitectónicas, que se acometen en este periodo finisecular: El Canal de
Panamá, los rascacielos de Nueva York, el primero de los cuales se termina en
1886, el puente de Brooklyn y, por último la Torre Eiffel, cuyos trabajos se
inician ese mismo año para tenerlos terminados con motivo de la Exposición
Universal de París, un símbolo con el que Francia recreó a los entusiastas del
futuro, al tiempo que conmemoraba el centenario de la Revolución Francesa.
Puede
decirse que si cada día tiene su afán, también hay un espíritu para cada época.
Y se plasma en los monumentos que se edifican con ansias de perpetuación de ese
espíritu. Esa ansia renovadora que tanto atribuló a “nuestro” Campeador y a
otros escritores de signo retrógrado es el que lleva a la construcción de
famosa atalaya parisiense, que con sus 300 metros continua siendo uno de los
edificios mas altos del planeta.
El
análisis de la torre, el Palacio de las Máquinas y el Palacio en U revela un
notorio contraste entre la producción de los arquitectos y la de los
ingenieros. Mientras los primeros, como Formigé, se formaron en las escuelas de
Bellas Artes, con una enseñanza orientada esencialmente hacia cuestiones
estéticas y tomando como modelos corrientes obras monumentales y elementos
decorativos del pasado, los segundos haciendo los cursos de las escuela
politécnicas, centraban su trabaja aprovechando los nuevos recursos
proporcionados por los avances derivados de la Revolución Industrial.
Eiffel
era ampliamente conocido por los alardes técnicos demostrando las grandes
posibilidades del hierro y el acero en la construcción. Construyo el primer
túnel de aire en el mundo, la represa de Moskova en Rusia, el Puente de María
Pía en Oporto, Portugal, el viaducto del Garabit, Francia de 450 metros de
longitud, el Puente de Viana de 736 metros. Había trabajado como tal en
construcciones urbanas como el Bon Marché y el Gran Hall del banco Crédit
Lyonnais, de París.
Conocido
como el hombre de los puentes, Eiffel fue el primero en percatarse de las
calidades de un material como el hierro que permitía construir mas sólido y mas
alto. Tendió 42 puentes metálicos en la línea Pointier-Limoge y el viaducto de
Rouzat sobre el río Sioule, de 162 metros de largo a 52 metros de altura. En
Chile, Perú y Bolivia, existen testigos de su talento moderno y audaz. Para el
puente que proyecto el gobierno boliviano, en un punto cordillerano accesible
solo a lomo de mula, ideó el sistema denominado en la actualidad
prefabricación.
El
talento y la eficiencia de Eiffel fueron resultado de su compenetración con las
tendencias predominantes de la realización económica, social, cultural,
científica y técnica. Era uno de los protagonistas de un sistema tecnológico
creado por el desarrollo de la revolución industrial. Cada sistema tecnológico
conjuga innovaciones en insumos, productos y procesos con innovaciones
organizativas y gerenciales. La Torre Eiffel es el símbolo de aquellas
conjugaciones que caracterizaron la
revolución industrial en Inglaterra, la “Era del ferrocarril” a mediados
del siglo pasado, la electricidad y el acero Bessmed en el belle epoque y el
motor de combustión interna.
Era
la constelación de sistemas propios de esa revolución tecnológica. Lo confería
con “sentido común” a las decisiones en las que era productiva, y es el eje de
toda actividad productiva, suele denominarse el paradigma tecnico-economico.
Según Carlota Pérez, socióloga venezolana, en las nuevas tecnologías: “ Cada
revolución tecnológica se basa en una modificación radical y duradera en la
dinámica de costos relativos del conjunto de todos los posibles insumos del
proceso productivo, estableciendo que unos tenderán a la baja y otros al alza
por largos periodos de tiempo.”
“Esta
previsibilidad se convierte entonces en plataforma para la construcción de un
tipo ideal de organización productiva, definiendo el contorno de las
combinaciones mas eficientes y de menor costo durante un periodo dado y
sirviendo, en consecuencia, como norma implícita, orientadora de las decisiones
de inversión y de innovación tecnológica, tanto incremental como radical”.
La
Torre Eiffel ilumina en su centenario su propia simbología tecnológica y el
tiempo de transición que esta viviendo el mundo de estos días. En la honda
larga económica anterior, desencadenada a fines del siglo pasado, el factor
clave correspondió al acero barato el cual impulso el crecimiento de las
industrias de ingeniería pesada, mecánica, eléctrica y química. El llamado buum
victoriano de mediados del siglo XIX abría contado con la disponibilidad de
carbón barato y de transporte barato en base a la máquina de vapor.
Por
supuesto, ninguno de estos insumos eran nuevos desde el punto de vista técnico.
Cada uno de ellos tenia una historia previa bajo el paradigma anterior. El
acero se difundió como una variante técnica del hierro para sus usos
específicos, hasta que los procesos Siemens Martin y Bessemer redujeron el
costo a un décimo, abriendo el camino para su conversión en el material básico
para las grandes obras civiles y los equipos de generación eléctrica.
El
petróleo fue utilizado con propósitos limitados hasta que el motor de
convustion interna lo transformo en la principal fuente de energía para todo
tipo de equipos de transporte. Este uso se hizo barato cuando el avance en la
refinación se conjugó con la extracción de petróleo de bajo costo en el medio
oriente, la electrónica empezó con válvulas. Después se dio un largo tiempo de
confiabilidad y en costos con los transistores.
Por largo tiempo la electrónica se desarrollo bajo la lógica del paradigma de producción en ergo-intensiva. Su aplicabilidad universal solo se hizo visible cuando sus funciones iniciales convergieron de manera sinérgica en el procesamiento de datos. Esta ubicuidad potencial se transforma en lógica tecno-economica, cuando la integración en gran escala permite producir microprocesadores y otros chips microelectronicos cada vez mas potentes y mas baratos.
Hacia
el futuro es posible especular que la biotecnología podría, quizás seguir un
camino similar llegando a una forma de salto tecnológico generador de una
drástica reducción de costos, después de crecer y desarrollarse por un tiempo,
bajo la lógica del paradigma encabezado y moldeado por la microelectrónica.
El
paradigma hoy agotado se formó básicamente en los años 20 y 30. Habría sido el
fundamento del modo de crecimiento establecido a partir de la Segunda Guerra
Mundial. Su factor clave fue el petróleo barato, junto con los materiales
energo-intensivos, especialmente los plásticos. El modelo de eficiencia para la
organización del trabajo en planta era el proceso continuo o línea de
ensamblaje para la producción masiva de productos idénticos.
Con la amplia posibilidad de la microelectrónica barata, juntamente con el bajo costo del manejo de la información , se esta difundiendo un nuevo paradigma tecnoeconomico. Ya no parece de “sentido común” continuar el camino, ahora caro, del uso intensivo de energía y materiales. La organización ideal de la producción; que viene dibujándose desde comienza de los años 70, propicia la fusión de la administración, la producción y la comercialización mediante de un proceso denominado sistematización; para producir un conjunto variado y cambiante de bienes y servicios información-intensivos.
Las
ramas motrices del crecimiento presumiblemente será el sector electrónico y de
información, en particular componentes y bienes de capital impulsados por, e
impulsando, una basta red infraestructural de telecomunicaciones.
El
perfil ocupacional tiende a reducir los requerimientos de calificaciones medias
y a elevar de los extremos superior e inferior de la escala, al mismo tiempo
que demanda menos especialización estrecha y mas capacidades básicas
multipropósito para el manejo de información en todas las esferas parecen
surgir tendencias hacia el establecimiento de redes y sistemas mientras la
diversidad y la flexibilidad tienden a sustituir la uniformidad y la
repetitividad como practicas optimas de “sentido común” .
La ahora centenaria Torre Eiffel es la representación cabal de que
ningún sector productivo fue inmune a las nuevas tecnologías. Tampoco lo es ni
lo será de manera que, hacia el futuro, el grueso del plantel existente será
obsoleto técnica y organizativamente. Obsoletas son también las nociones que
llevan a su establecimiento. En consecuencia, hay que repensar, sobre todo en
los países latinoamericanos, el rumbo del desarrollo. Empezando por reexaminar
el aparato productivo de cada país a la luz de las nuevas condiciones.
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wwwusers.imainet.fr/~chouard/equation_eiffel_tower.html
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www.evreka.com.mx/polaco/torre.htm
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rubens.anu.colu.av/imageserve/reference/arqui-
tectura.sources/Eiffel
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Periodico el Colombiano.
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Revista Progreso 1989 mayo
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Revista Geomundo 1987 VOL 11 #7
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Revista Geomundo 1988 vol 12 #12
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Revista Visión 1989 vol 72 # 9