La ca�da del r�gimen pri�sta y el acceso al poder de la
administraci�n fox�sta no significa el arribo de M�xico a la democracia.
Lo que presenciamos este 1� de diciembre, en M�xico y el
mundo, es el desplazamiento, tras 71 a�os en el poder, del viejo partido de
estado y su sistema corporativo en pleno desgaste y descomposici�n, por otro
bloque de fuerzas, de origen empresarial, reorganizado y fortalecido para
garantizar la misma funci�n que el anterior: defender los intereses y
acrecentar la riqueza de las fracciones industriales y financieras de la
burgues�a mexicana, as� como de las grandes empresas transnacionales y de las
potencias imperialistas.
Lo que presenciamos, asimismo, es el remozamiento y la
reorganizaci�n del sistema de control y dominaci�n por medio del cual los
grandes capitalistas pretenden seguir dando continuidad, en el marco de la
globalizaci�n, a la estrategia neoliberal de expansi�n y reestructuraci�n
capitalista, instrumentada en nuestro pa�s desde hace 18 a�os.
Pero la ca�da del r�gimen pri�sta y la alternancia en el
poder, hacia la que parece apuntar el relevo entre fracciones industriales y
financieras de la burgues�a mexicana, no es un hecho fortuito. Es resultado del
deseo de cambio y de la lucha que el pueblo mexicano y sus organizaciones
sociales y pol�ticas han desarrollado desde la revoluci�n traicionada de 1917
y cuyas expresiones m�s relevantes, en el plano nacional, han sido las luchas
obreras y sindicales de fines de los 50, el movimiento estudiantil del 68, las
luchas campesinas, magisteriales, obreras, estudiantiles y populares de los 70 y
los 80, y la insurgencia electoral del 88. Pero tambi�n es resultado del
surgimiento y presencia ininterrumpida de la lucha armada revolucionaria, en los
�ltimos 35 a�os. Lucha desarrollada por distintos agrupamientos
revolucionarios ante la explotaci�n, la miseria, la marginaci�n, el
autoritarismo y la represi�n ejercida hist�ricamente por la clase en poder.
Arturo G�miz, Pablo G�mez, Pablo Alvarado Barrera, Ra�l
Ramos Zavala, Carlos Sarmiento, Genaro V�zquez Rojas, Lucio Caba�as
Barrientos, Jos� Luis Mart�nez, Germ�n Ya�es, H�ctor Eladio Hern�ndez
Castillo, entre otros revolucionarios, son una expresi�n representativa de
cientos de combatientes armados ca�dos en combate por la democracia y por el
socialismo en nuestra patria.
Aunque los agrupamientos armados revolucionarios no nos
propusimos, como tarea fundamental, abrir espacios de participaci�n pol�tica y
ciudadana en los marcos de la sociedad capitalista, resulta imposible negar el
papel desempe�ado por la lucha armada en la apertura y en la ampliaci�n de
m�rgenes legales que, finalmente, han contribuido y siguen contribuyendo a
fortalecer la resistencia popular, la desobediencia civil y la lucha pol�tica
del pueblo mexicano, posibilitando, incluso, el acceso de distintas fuerzas de
izquierda a puestos de elecci�n y de gobierno. Pero dichos espacios siguen
siendo del todo insuficientes para dar soluci�n a la problem�tica econ�mica,
pol�tica y social existente en el pa�s.
La apertura democr�tica, la reforma pol�tica, el cofippe,
la ley de la cocopa, la iniciativa de ley orientada a garantizar la autonom�a
de los pueblos originarios y el proyecto de reforma de Estado, entre otras
medidas pol�ticas instrumentadas desde los 70, han sido resultado de la lucha
del pueblo mexicano, as� como de los intentos de la clase en el poder por
mediatizarla. Es decir, han sido resultado de la lucha de clases y, por tanto,
mediaciones concretas entre dos proyectos de Naci�n diametralmente opuestos.
Mediaciones que tienden a democratizar formalmente el ejercicio del poder, pero
que no resuelven el problema de la explotaci�n asalariada y de la dominaci�n
pol�tica que ejerce la burgues�a y, particularmente, sus fracciones
industriales y financieras sobre el pueblo trabajador.
La clase en el poder y su actual administraci�n, tratan de
cristalizar un proyecto de Naci�n subordinado por entero a los intereses del
gran capital. Por su parte, el pueblo y sus organizaciones intentan cristalizar
un proyecto de Naci�n que garantice la organizaci�n de una sociedad
verdaderamente humanizada.
Desde nuestro punto de vista, la clave para acceder a la
realizaci�n del proyecto Pueblo-Naci�n se encuentra en la fase de transici�n
democr�tica, popular y antiimperialista; se encuentra en la construcci�n de un
nuevo poder del pueblo, con el pueblo y para el pueblo, as� como en la
combinaci�n y generalizaci�n de todas las formas de lucha para lograrlo. S�lo
de este modo ser� posible pasar de las reformas a las transformaciones sociales
profundas que liberen al pueblo y a la Naci�n del estado opresor y del yugo del
poder de las grandes empresas capitalistas.
Por lo pronto, mientras persista la impunidad frente a las
masacres del 68 y del 71; mientras persista la impunidad frente a los m�s de
800 desaparecidos pol�ticos de la guerra sucia desatada por la burgues�a y el
Estado contra el movimiento armado revolucionario en los a�os 60 y 70; mientras
persista la impunidad frente a los m�s de 600 perredistas asesinados durante la
administraci�n salinista; mientras persista la impunidad frente a las masacres
de Aguas Blancas, Acteal, El Charco y El Bosque; mientras persista el
encarcelamiento de cientos de luchadores sociales y militantes revolucionarios;
mientras persista la represi�n militar, polic�aca y paramilitar; mientras
persista, el hambre, la injusticia y la falta de oportunidades para todos los
mexicanos; mientras nuestra dignidad y nuestra libertad siguen siendo
pisoteadas; mientras m�s de 70 millones de mexicanos seguimos viviendo en la
pobreza, la marginaci�n, la opresi�n pol�tica y la explotaci�n asalariada,
la lucha armada revolucionaria seguir� siendo parte de la lucha del pueblo
mexicano por la conquista de su soberan�a e independencia nacional.
El gabinete fox�sta est� integrado, en su mayor parte, por
empresarios beneficiados por la estrategia neoliberal y por funcionarios que en
el sexenio anterior fueron clave en la instrumentaci�n de dicha estrategia. Por
ello, resulta imposible no advertir, la contradicci�n existente entre la
composici�n empresarial de la nueva administraci�n y el discurso populista de
Vicente Fox. Evidentemente, en la lucha por el control ideol�gico, pol�tico y
cultural, la oligarqu�a financiera e industrial ha consentido el discurso
populista, porque lo necesita, pretendiendo garantizar la continuidad de la
estrategia neoliberal y hacer creer que hemos arribado a la democracia.
No es casual el apoyo y benepl�cito expresado por magnates
nacionales y extranjeros a la administraci�n fox�sta, pues dicha
administraci�n, al constituir el relevo del r�gimen pr�ista en
descomposici�n, garantiza la continuidad del r�gimen econ�mico neoliberal.
El pueblo mexicano no debe permitir el �borr�n y cuenta
nueva� o la impunidad frente a los cr�menes, corrupci�n, saqueo, fraude,
enriquecimiento il�cito, de funcionarios y gobiernos anteriores.
La administraci�n fox�sta est� obligada a fijar su
posici�n frente a exigencias populares, ignoradas y reprimidas,
hist�ricamente, por los gobiernos pri�stas. Exigencias que, por elemental
justicia, deben ser resueltas y que se expresan, entre muchas otras, en los
siguientes puntos:
1. Juicio pol�tico y castigo a Luis Echeverr�a �lvarez y
dem�s responsables de las masacres del 68 y del 71, as� como de la guerra
sucia contra el pueblo y el movimiento armado revolucionario de los a�os 60�s
y 70�s.
2. Juicio y castigo a Miguel Nassar Haro, Arturo Acosta
Chaparro, Wilfrido Castro, Francisco Quiroz Hermosillo y Ulises Acosta Viques,
responsables operativos de la guerra sucia de los a�os 60�s y 70�s.
3. Juicio y castigo a los responsables, en los tres
�ltimos sexenios, de la detenci�n, tortura, asesinato y desaparici�n de
militantes revolucionarios y luchadores sociales; concretamente, juicio y
castigo a Rub�n Figueroa Alcocer, Di�doro Carrasco, Wilfrido Robledo Madrid,
Jes�s Murillo Karam, Julio Cesar Ruiz Ferro, H�ctor Vicario, Rub�n Robles
Catal�n, Ignacio Morales Lechuga, Gustavo Olea Godoy, Francisco Vargas
N�jera y al General Alfredo Oropeza Garnica.
4. Juicio pol�tico y castigo a Miguel de la Madrid, Carlos
Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de Le�n, responsables de
instrumentar la estrategia neoliberal de expansi�n y reestructuraci�n
capitalista, as� como la Guerra de Baja Intensidad, que han acentuado, en
grado extremo, la explotaci�n, miseria, marginaci�n y represi�n en que se
encuentra el pueblo mexicano. Particularmente, juicio y castigo a Carlos
Salinas de Gortari por el asesinato de m�s de seiscientos perredistas y
luchadores sociales, as� como a Ernesto Zedillo por las masacres de Aguas
Blancas, Acteal, El Bosque y El Charco.
5. Presentaci�n con vida de los m�s de 800 desaparecidos
pol�ticos, capturados por los cuerpos polic�acos y militares, durante la
guerra sucia gubernamental desarrollada contra el pueblo y el movimiento
armado revolucionario de los a�os 60�s y 70�s.
6. Presentaci�n con vida de Gilberto Romero V�zquez,
Gregorio Alvarado L�pez, Benito Bahena y Fredy Nava R�os, acusados de
pertenecer al Ej�rcito Popular Revolucionario (EPR) y desaparecidos por los
cuerpos de inteligencia militares y polic�acos del Gobierno Federal.
7. Libertad de los presos pol�ticos y de conciencia
acusados de pertenecer al EPR y a otros agrupamientos armados revolucionarios,
particularmente, de los presos ind�genas de la regi�n Loxicha del estado de
Oaxaca.
8. Presentaci�n y entrega del cuerpo del comandante
guerrillero Lucio Caba�as Barrientos.