"26 Aniversario de la ca�da en combate del Comandante Lucio Caba�as Barrientos".

 

DOCUMENTO 3.

Al pueblo de M�xico.

A los pueblos del mundo.

La ca�da del r�gimen pri�sta y el acceso al poder de la administraci�n fox�sta no significa el arribo de M�xico a la democracia.

Lo que presenciamos este 1� de diciembre, en M�xico y el mundo, es el desplazamiento, tras 71 a�os en el poder, del viejo partido de estado y su sistema corporativo en pleno desgaste y descomposici�n, por otro bloque de fuerzas, de origen empresarial, reorganizado y fortalecido para garantizar la misma funci�n que el anterior: defender los intereses y acrecentar la riqueza de las fracciones industriales y financieras de la burgues�a mexicana, as� como de las grandes empresas transnacionales y de las potencias imperialistas.

Lo que presenciamos, asimismo, es el remozamiento y la reorganizaci�n del sistema de control y dominaci�n por medio del cual los grandes capitalistas pretenden seguir dando continuidad, en el marco de la globalizaci�n, a la estrategia neoliberal de expansi�n y reestructuraci�n capitalista, instrumentada en nuestro pa�s desde hace 18 a�os.

Pero la ca�da del r�gimen pri�sta y la alternancia en el poder, hacia la que parece apuntar el relevo entre fracciones industriales y financieras de la burgues�a mexicana, no es un hecho fortuito. Es resultado del deseo de cambio y de la lucha que el pueblo mexicano y sus organizaciones sociales y pol�ticas han desarrollado desde la revoluci�n traicionada de 1917 y cuyas expresiones m�s relevantes, en el plano nacional, han sido las luchas obreras y sindicales de fines de los 50, el movimiento estudiantil del 68, las luchas campesinas, magisteriales, obreras, estudiantiles y populares de los 70 y los 80, y la insurgencia electoral del 88. Pero tambi�n es resultado del surgimiento y presencia ininterrumpida de la lucha armada revolucionaria, en los �ltimos 35 a�os. Lucha desarrollada por distintos agrupamientos revolucionarios ante la explotaci�n, la miseria, la marginaci�n, el autoritarismo y la represi�n ejercida hist�ricamente por la clase en poder.

Arturo G�miz, Pablo G�mez, Pablo Alvarado Barrera, Ra�l Ramos Zavala, Carlos Sarmiento, Genaro V�zquez Rojas, Lucio Caba�as Barrientos, Jos� Luis Mart�nez, Germ�n Ya�es, H�ctor Eladio Hern�ndez Castillo, entre otros revolucionarios, son una expresi�n representativa de cientos de combatientes armados ca�dos en combate por la democracia y por el socialismo en nuestra patria.

Aunque los agrupamientos armados revolucionarios no nos propusimos, como tarea fundamental, abrir espacios de participaci�n pol�tica y ciudadana en los marcos de la sociedad capitalista, resulta imposible negar el papel desempe�ado por la lucha armada en la apertura y en la ampliaci�n de m�rgenes legales que, finalmente, han contribuido y siguen contribuyendo a fortalecer la resistencia popular, la desobediencia civil y la lucha pol�tica del pueblo mexicano, posibilitando, incluso, el acceso de distintas fuerzas de izquierda a puestos de elecci�n y de gobierno. Pero dichos espacios siguen siendo del todo insuficientes para dar soluci�n a la problem�tica econ�mica, pol�tica y social existente en el pa�s.

La apertura democr�tica, la reforma pol�tica, el cofippe, la ley de la cocopa, la iniciativa de ley orientada a garantizar la autonom�a de los pueblos originarios y el proyecto de reforma de Estado, entre otras medidas pol�ticas instrumentadas desde los 70, han sido resultado de la lucha del pueblo mexicano, as� como de los intentos de la clase en el poder por mediatizarla. Es decir, han sido resultado de la lucha de clases y, por tanto, mediaciones concretas entre dos proyectos de Naci�n diametralmente opuestos. Mediaciones que tienden a democratizar formalmente el ejercicio del poder, pero que no resuelven el problema de la explotaci�n asalariada y de la dominaci�n pol�tica que ejerce la burgues�a y, particularmente, sus fracciones industriales y financieras sobre el pueblo trabajador.

La clase en el poder y su actual administraci�n, tratan de cristalizar un proyecto de Naci�n subordinado por entero a los intereses del gran capital. Por su parte, el pueblo y sus organizaciones intentan cristalizar un proyecto de Naci�n que garantice la organizaci�n de una sociedad verdaderamente humanizada.

Desde nuestro punto de vista, la clave para acceder a la realizaci�n del proyecto Pueblo-Naci�n se encuentra en la fase de transici�n democr�tica, popular y antiimperialista; se encuentra en la construcci�n de un nuevo poder del pueblo, con el pueblo y para el pueblo, as� como en la combinaci�n y generalizaci�n de todas las formas de lucha para lograrlo. S�lo de este modo ser� posible pasar de las reformas a las transformaciones sociales profundas que liberen al pueblo y a la Naci�n del estado opresor y del yugo del poder de las grandes empresas capitalistas.

Por lo pronto, mientras persista la impunidad frente a las masacres del 68 y del 71; mientras persista la impunidad frente a los m�s de 800 desaparecidos pol�ticos de la guerra sucia desatada por la burgues�a y el Estado contra el movimiento armado revolucionario en los a�os 60 y 70; mientras persista la impunidad frente a los m�s de 600 perredistas asesinados durante la administraci�n salinista; mientras persista la impunidad frente a las masacres de Aguas Blancas, Acteal, El Charco y El Bosque; mientras persista el encarcelamiento de cientos de luchadores sociales y militantes revolucionarios; mientras persista la represi�n militar, polic�aca y paramilitar; mientras persista, el hambre, la injusticia y la falta de oportunidades para todos los mexicanos; mientras nuestra dignidad y nuestra libertad siguen siendo pisoteadas; mientras m�s de 70 millones de mexicanos seguimos viviendo en la pobreza, la marginaci�n, la opresi�n pol�tica y la explotaci�n asalariada, la lucha armada revolucionaria seguir� siendo parte de la lucha del pueblo mexicano por la conquista de su soberan�a e independencia nacional.

El gabinete fox�sta est� integrado, en su mayor parte, por empresarios beneficiados por la estrategia neoliberal y por funcionarios que en el sexenio anterior fueron clave en la instrumentaci�n de dicha estrategia. Por ello, resulta imposible no advertir, la contradicci�n existente entre la composici�n empresarial de la nueva administraci�n y el discurso populista de Vicente Fox. Evidentemente, en la lucha por el control ideol�gico, pol�tico y cultural, la oligarqu�a financiera e industrial ha consentido el discurso populista, porque lo necesita, pretendiendo garantizar la continuidad de la estrategia neoliberal y hacer creer que hemos arribado a la democracia.

No es casual el apoyo y benepl�cito expresado por magnates nacionales y extranjeros a la administraci�n fox�sta, pues dicha administraci�n, al constituir el relevo del r�gimen pr�ista en descomposici�n, garantiza la continuidad del r�gimen econ�mico neoliberal.

El pueblo mexicano no debe permitir el �borr�n y cuenta nueva� o la impunidad frente a los cr�menes, corrupci�n, saqueo, fraude, enriquecimiento il�cito, de funcionarios y gobiernos anteriores.

La administraci�n fox�sta est� obligada a fijar su posici�n frente a exigencias populares, ignoradas y reprimidas, hist�ricamente, por los gobiernos pri�stas. Exigencias que, por elemental justicia, deben ser resueltas y que se expresan, entre muchas otras, en los siguientes puntos:

1. Juicio pol�tico y castigo a Luis Echeverr�a �lvarez y dem�s responsables de las masacres del 68 y del 71, as� como de la guerra sucia contra el pueblo y el movimiento armado revolucionario de los a�os 60�s y 70�s.

2. Juicio y castigo a Miguel Nassar Haro, Arturo Acosta Chaparro, Wilfrido Castro, Francisco Quiroz Hermosillo y Ulises Acosta Viques, responsables operativos de la guerra sucia de los a�os 60�s y 70�s.

3. Juicio y castigo a los responsables, en los tres �ltimos sexenios, de la detenci�n, tortura, asesinato y desaparici�n de militantes revolucionarios y luchadores sociales; concretamente, juicio y castigo a Rub�n Figueroa Alcocer, Di�doro Carrasco, Wilfrido Robledo Madrid, Jes�s Murillo Karam, Julio Cesar Ruiz Ferro, H�ctor Vicario, Rub�n Robles Catal�n, Ignacio Morales Lechuga, Gustavo Olea Godoy, Francisco Vargas N�jera y al General Alfredo Oropeza Garnica.

4. Juicio pol�tico y castigo a Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de Le�n, responsables de instrumentar la estrategia neoliberal de expansi�n y reestructuraci�n capitalista, as� como la Guerra de Baja Intensidad, que han acentuado, en grado extremo, la explotaci�n, miseria, marginaci�n y represi�n en que se encuentra el pueblo mexicano. Particularmente, juicio y castigo a Carlos Salinas de Gortari por el asesinato de m�s de seiscientos perredistas y luchadores sociales, as� como a Ernesto Zedillo por las masacres de Aguas Blancas, Acteal, El Bosque y El Charco.

5. Presentaci�n con vida de los m�s de 800 desaparecidos pol�ticos, capturados por los cuerpos polic�acos y militares, durante la guerra sucia gubernamental desarrollada contra el pueblo y el movimiento armado revolucionario de los a�os 60�s y 70�s.

6. Presentaci�n con vida de Gilberto Romero V�zquez, Gregorio Alvarado L�pez, Benito Bahena y Fredy Nava R�os, acusados de pertenecer al Ej�rcito Popular Revolucionario (EPR) y desaparecidos por los cuerpos de inteligencia militares y polic�acos del Gobierno Federal.

7. Libertad de los presos pol�ticos y de conciencia acusados de pertenecer al EPR y a otros agrupamientos armados revolucionarios, particularmente, de los presos ind�genas de la regi�n Loxicha del estado de Oaxaca.

8. Presentaci�n y entrega del cuerpo del comandante guerrillero Lucio Caba�as Barrientos.

 

La administraci�n fox�sta est� obligada a dar respuesta con hechos concretos a estas exigencias. A su vez, el pueblo mexicano est� obligado a vigilar que sus exigencias se cumplan; est� obligado a proseguir la lucha por recuperar y ejercer su soberan�a; a seguir participando de manera activa y directa en la vida pol�tica nacional, acotando el poder del gobierno federal, as� como de los gobiernos estatales y municipales, independientemente del partido que procedan.

Por nuestra parte, las organizaciones democr�ticas revolucionarias, armadas y no armadas, estamos obligadas a remontar la crisis ideol�gica, pol�tica y organizativa que ha golpeado a la izquierda socialista en M�xico y el mundo. Estamos obligados a superar la interpretaci�n cientificista, dogm�tica y doctrinaria de la teor�a revolucionaria que ha dado lugar a la intolerancia, la descalificaci�n, la confrontaci�n, la ruptura y la fragmentaci�n pol�tica. Estamos obligados a elaborar te�rica y pr�cticamente un Programa, una L�nea Pol�tica Com�n y una direcci�n pol�tica compartida, que nos permita unificarnos y construir un nuevo poder del pueblo, con el pueblo y para el pueblo.

Asimismo, las organizaciones democr�ticas revolucionarias, armadas y no armadas, estamos obligadas a impulsar, en M�xico y el mundo, la construcci�n de una coordinadora insurgente y de un frente com�n contra el neoliberalismo y la guerra de baja intensidad.

 

 

Fraternalmente:

 

���CONTRA EL NEOLIBERALISMO, EL PODER POPULAR���

PARTIDO DEMOCR�TICO POPULAR REVOLUCIONARIO

EJERCITO POPULAR REVOLUCIONARIO

TENDENCIA DEMOCR�TICA REVOLUCIONARIA

PDPR-EPR-TDR

 

20 de Noviembre de 2000.

Resolutivo del Primer Congreso.

Inicio  Documentos  Comunicados  PuebloenLucha  Entrevistas  V�nculos

Hosted by www.Geocities.ws

1