1. Desde hace ya varias décadas esta pregunta ha
guiado una serie de discusiones en torno a las alternativas que
nuestros pueblos explotados, saqueados, oprimidos y expoliados
pudieran impulsar para transformar (radicalmente o no) el Modo de
Producción dominante y, con este, las condiciones materiales de
existencia de los seres humanos que habitamos nuestros países y
naciones.
2. Asimismo, esta cuestión ha pregnado el
contenido fundamental de los análisis que sustentan la orientación
de la actividad de las organizaciones de izquierda y,
paradójicamente, que han fragmentado y dividido a la misma puesto
que hasta ahora no pudieron concordar en la definición de los rasgos
y características que la imagen de dicho mundo debiera poseer.
3. En menor medida la naturaleza de la
interrogante se ha invertido, de modo tal que ésta pudiera ser
replanteada de la siguiente manera: ¿Qué seres humanos queremos para
el mundo que buscamos transformar? Esta manera de replantear la
pregunta nos conduciría a recuperar el sentido del propio proyecto
alternativo de desarrollo. A saber: El socialismo como Modo de
Producción a construir.
4. La mayoría de los análisis han concentrado su
objeto de interés en los rasgos y características de este mundo, tal
como se manifiesta hoy. Por ejemplo: se plantean como problemas
centrales la eliminación de la pobreza a la cual se encuentra
condenada la mayoría de la población en el planeta bajo este "Modelo
de desarrollo", la cancelación de la deuda externa (impagable e
incobrable) que pesa sobre la mayoría de los países subdesarrollados
y dependientes estructuralmente del Imperialismo en su fase de
desarrollo correspondiente a la época histórica en que se han dado
las discusiones, la sostenibilidad o sustentabilidad del desarrollo
(considerando la necesidad de impedir el deterioro ambiental o
ecológico), el desarrollo de un "Modelo" que no excluya a las
minorías sociales (refiriéndose a la equidad en la relación de
etnia, género, etc.) de su propio cauce, la democratización de la
vida política de nuestra naciones, por no enunciar otras más en este
discurso.
5. Sin embargo, la reflexión y el análisis sobre
el conjunto de condiciones materiales de existencia que hacen
posible la expresión de tales rasgos y características del modelo de
desarrollo dominante parece ausente en la discusión.
6. En consecuencia, la búsqueda de alternativas
se ha concentrado más en la solución del conjunto de síntomas del
modelos de desarrollo dominante que en las condiciones que los hacen
posibles.
7. Esto ha conducido hacia una lucha de
resistencia al avance de las secuelas del modelos de desarrollo
neoliberal-capitalista, omitiendo la necesidad de definir opciones o
alternativas a dicho modelo. No se trata de ponerle un "Rostro
Humano" al modelos neoliberal capitalista en curso, sino de oponer
un modelo diferente, radicalmente distinto, al que nos proponemos
destruir.
8. Ahora bien, ¿Cuáles son los rasgos y
características que definen y diferencian a tal modelo? Parece ser
esta la cuestión fundamental que debiera guiar la discusión y
definición de un programa de acción alternativo para la organización
de un poder popular que no sólo enfrente las secuelas del modelo
neoliberal-capitalista, sino que posibilite la construcción
progresiva de dicho modelo de desarrollo, al organizarse nuestros
pueblo en un contrapoder que se avizore como un contrahegemonía al
de los grandes consorcios del gran capital.
9. Naturalmente que el programa de acción
alternativo debe poseer los rasgos y características que definen al
modelo, es decir, qué tipo de modelo es; los objetivos a largo,
mediano y corto plazo que guiarán la actividad, las acciones y
tareas que debe realizar nuestro pueblo; el conjunto de criterios y
parámetros que nos permitan evaluar si estamos o no acercándonos a
los propósitos explicitados, y la flexibilidad para corregir
autocríticamente los errores y desaciertos cometidos en el curso de
la actividad.
10. Sólo de esta manera podremos trascender la
cultura política del no a..., hacia la cultura política del sí
hacia...
11. Sólo de esta manera podremos trascender la
práctica política de la denuncia y la resistencia hacia la práctica
política propositiva y constructiva del modelo de desarrollo
deseable.
12. Se trata de ofrecer alternativas, no
problemas.