EL EJE DEL MAL1 ,2 

 

Tres frentes. Los ciudadanos deben saber que la mundialización neoliberal ataca sin piedad a las sociedades en tres frentes. Ello es fundamental porque concierne a la sociedad en su conjunto; el primer frente es el de la economía. Este frente se coloca bajo la conducción de lo que verdaderamente podemos llamar el «eje del mal» (1), constituido por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio (OMC). Este eje maléfico continúa imponiendo al mundo la dictadura del mercado, la preeminencia del sector privado, el culto del éxito, y el de provocar, en el conjunto del planeta los terroríficos desgastes: hiperfatalidad fraudulenta de Enron, La crisis monetaria en Turquía, hundimiento calamitoso de Argentina, devastación ecológica global... 

Y la próxima Conferencia Internacional sobre el Financiamiento del Desarrollo, que se verificará en Monterrey (México) del 18 al 22 de marzo, plantea el riego de agravar el desastre general afirmando que el sector privado debe convertirse en el principal actor del desarrollo del sur. (2) 

Es verdaderamente escandaloso que los jefes de Estado y de gobierno, en particular los de la Unión Europea, se rehúsen a adoptar, en favor del desarrollo, las indispensables medidas que, por sí mismas, pueden salvar de la miseria a las dos terceras partes de la humanidad. 

Pudiéramos considerar aquí diez medidas: anular totalmente la deuda de los países pobres; organizar un sistema jurídico generoso, justo y equitativo, de la deuda de los países del sur ; definir garantías para que los futuros financiamientos sean otorgados en condiciones satisfactorias y que sean utilizados en favor de un desarrollo sostenible; garantizar que los países ricos asignen, por lo menos, el 0,7% de su riqueza al financiamiento del desarrollo ; reequilibrar los términos de los intercambios entre el norte y el sur; garantizar la soberanía alimentaria dentro de cada país; controlar los movimientos irracionales de capitales; interdictar el secreto bancario; declarar como fuera de la ley los paraísos fiscales y colocar, finalmente, una taxación internacional de las transacciones internacionales. 

El segundo frente, clandestino, silencioso, invisible, es el de la ideología. Con la colaboración activa de universidades y de prestigiosos institutos de investigación (Heritage Foundation, American Enterprise Institute, Cato Institute), de los grandes Medios de Comunicación Masiva (CNN, The Financial Times, The Wall Street Journal, The Economist), una verdadera industria de la persuasión ha sido puesta en función con el propósito de convencer al planeta de que la mundialización neoliberal aportará, finalmente, el bienestar universal. Apoyándose en el poder de la información, los ideólogos han construido, de esta manera, con la pasiva complicidad de los dominados, lo que uno podría llamar un delicioso despotismo. (3) 

Esta manipulación ha sido superlativa, a partir del 11 de septiembre del 2001, con la creación por el Pentágono de un muy orweliano Buró de Influencia Estratégica (BIE), encargado de difundir diversas informaciones para «influir en los líderes de opinión pública y en los dirigentes políticos, tanto de los países amigos de los EEUU como de sus Estados enemigos». (4) Como en los años del mayor oscurecimiento por las sombras del macartismo y de la guerra fría, una suerte de Ministerio de la Desinformación y de Propaganda ha sido colocado en pie con el propósito de establecer, como en las dictaduras ubuescas, la verdad oficial. 

La situación era tan grosera que el Buró en cuestión ha debido ser oficialmente cerrado en febrero de este año. 

El tercer frente, inexistente hasta ahora, es el militar. Éste ha sido abierto a partir del traumatismo del 11 de septiembre del 2001. Tal frente vendría a dotar a la mundialización neoliberal de un aparato de seguridad en buena y debida forma. Por un momento se vieron tentados de confiar esta misión a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), sin embargo, los Estados Unidos han decidido asumir solos esta misión así como dotar de los medios necesarios para ejercerla con la más impresionante eficacia (léase el artículo dePaul-Marie de La Gorce). La reciente guerra en Afganistán contra el régimen de los Taliban y contra la red de Al-Qaida ha convencido a Washington de que es inútil, para esta misiones de gran envergadura, demandar una colaboración militar, aunque sea mínima, a sus principales aliados estratégico, Reino Unido, Francia o la misma OTAN. (5) 

Esta actitud de menosprecio ha sido confirmada desde el anuncio reciente, hecho sin consultar a sus aliados, de la intención de Washington de atacar próximamente a Irak. Las protestas de algunos cancilleres europeos, que se han escuchado ya, no han impresionado de ninguna manera a la administración americana. La función de los vasallos es la de genuflexionar; y los Estados Unidos aspiran a ejercer una dominación absoluta. «Los Estados Unidos son de cualquier modo el primer Estado proto-mundial, constata William Pfaff. Ellos tienen la capacidad de ponerse a la cabeza de una versión moderna del Imperio Universal, un imperio espontáneo donde sus miembros se someten voluntariamente a su autoridad». (6)

Este Imperio aspira realizar en los hechos la mundialización neoliberal. Todos sus opositores, todos los disidentes y todos los que se resistan deberán saber, sin embargo, que serán combatidos en los tres frentes: Económico, ideológico y militar. Asimismo, deberán saber que los tiempos del respeto a los derechos humanos ha concluido, como lo evidencia el establecimiento de este escandaloso «baño tropical» en Guantánamo, donde muchos europeos son secuestrados en cajas... El eje del mal (FMI, Banco Mundial, OMC) disimula su verdadero rostro. 

Pero uno lo conoce ya.

 

1          Traducción libre realizada por la Comisión Editorial.

2          Artículo escrito por Ignacio Ramonet aparecido en el diario francés Le Monde Diplomatique del mes de marzo del 2002.

(1) En su discurso sobre el estado de la Unión del 29 de febrero del 2002, el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, ha evocado un «eje del mal» constituido, según él, por Irak, Iran y Korea del Norte.

(2) Léase el «Proyecto de decisiones y conclusiones de la Conferencia Internacional sobre el Financiamiento del Desarrollo», Organización de las Naciones Unidas, Asamblea General, 30de enero del 2002, documento A / AC.257 / L.13.

(3) Léase Propagandes silencieuses, Galilée, Paris, 2000.

(4) International Herald Tribune, 20 de febrero del 2002. 

(5) Léase Guerres du XXIe siècle, Galilée.

(6) International Herald Tribune, 7 de enero del 2002. 

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