ATENCO Y LA RESISTENCIA POPULAR

Históricamente el pueblo mexicano se ha caracterizado
por su resistencia ante las injusticias que han generado gobiernos
priistas por años. Sin embargo con un gobierno surgido de un partido
diferente al históricamente hegemónico la situación no es muy distinta.
El gobierno panista de Vicente Fox ha dado continuidad al proyecto
neoliberal iniciado con los últimos gobiernos priístas, emprendiendo
reformas con un carácter pro empresarial que han excluido de toda
participación al pueblo en su conjunto, más administrando una empresa
que desarrollando un gobierno, las intenciones foxistas de culminar el
desmantelamiento del aparato estatal son una realidad que avanza a paso
firme. Un claro ejemplo de los atropellos gubernamentales nos lo muestra
lo sucedido en los últimos meses en el municipio de San Salvador Atenco,
el cual se eligió de manera arbitraria y oscura para ser la sede del
nuevo aeropuerto internacional de nuestro país. La situación no pudiera
ser diferente pues la elección responde a la imbricación de los más
oscuros y diversos intereses de grupos de la oligarquía financiera,
grupos de interés ligados al nuevo régimen hoy representados por Pedro
Cerisola, entre los que sobresale el hoy descabezado Grupo Atlacomulco,
el cual se adapta y negocia su retorno a los primeros foros políticos y
de poder, que se vieran disminuidos con la muerte de su máximo jerarca y
fundador: Carlos Hank González, pero la acogida foxista ha sido
calurosa.
El conflicto se genera cuando la Secretaría de
Comunicaciones y Transportes (SCT) elige al municipio de Atenco como
lugar donde se construirá el próximo aeropuerto internacional, para ello
era necesario desalojar a los campesinos que allí tienen sus tierras e
iniciar el proyecto que enriquecería a grandes consorcios financieros
nacionales e internacionales, consorcios inmobiliarios y de la
construcción, siempre acompañados del grupo Atlacomulco, los empresarios
panistas y el propio gobierno federal. El 22 de octubre de 2001 se
expide el decreto expropiatorio, el cual de manera arbitraria pretendía
despojar de sus tierras a 4 mil 375 familias y lanzarlas a robustecer
alguna zona marginal del Valle de México ofreciendo la humillante suma
de siete pesos por metro cuadrado.
Tal provocación no puede mirarse de manera
reduccionista, sólo atendiendo el precio de valúo, la agresión real se
da cuando se pretende despojar a un individuo de su fuente de trabajo,
de su modo tradicional de ganarse la vida, de su unidad cultural y de su
proyecto comunitario. El gobierno del "cambio" nuevamente atropella a
las clases populares en aras de una supuesta modernización que tiene más
tintes de entregar la soberanía y riqueza de nuestro país a los
intereses extranjeros, particularmente a los norteamericanos. Nuevamente
el foxismo se esconde en el manto del progreso pretendiendo llevar a
cabo actos tan arbitrarios como la expropiación a los atenquenses. Desde
luego la consigna de "la tierra es de quien la trabaja" pierde su real
dimensión para este gobierno el cual maneja de manera deshonesta el lema
de "la tierra es de quien tiene el suficiente capital para comprarla y
especularla".
Sin embargo la resistencia del pueblo de Atenco fue
inmediata, el factor común de la tierra logró crear, espontáneamente,
una organización tal que logró rebasar los límites locales y trascender
al plano nacional, ganando la simpatía y solidaridad del pueblo
trabajador y de diversos movimientos que, igualmente luchan por
desarrollar condiciones de justicia en esta nación. Al gobierno
neoliberal en turno se le olvidó que los trabajadores, los campesinos
tienen memoria histórica, no es la primera vez que el vaso de Texcoco
tienen lugar importantes luchas populares, sociales y comunitarias. La
respuesta atenquense tiene su raíz en luchas pasadas, por la tierra, por
servicios públicos, por la democracia popular y por el rescate de su
identidad como comunidad. La valiente decisión de levantar en alto los
machetes no sólo como símbolo de lucha sino como la voluntad real de
llegar a las últimas consecuencias fue el factor determinante que obligó
al gobierno federal a dar marcha atrás al proyecto; en medio de la
simpatía popular nacional que vio como suya la victoria de un movimiento
social popular auténtico que se enfrentó con firmeza y resolución a un
conjunto de intereses económicos y políticos del capital financiero
nacional e internacional
La solidaridad también fue fundamental en el logro de
su objetivo pues a partir de la organización popular de masas se logró
romper el cerco informativo que montaron como de costumbre varios medios
de comunicación que pretendían presentar a un movimiento legítimo como
estimulado por agentes externos que valiéndose de ello pretendían
posicionarse políticamente. Nuevamente el menosprecio del gobierno
empresarial foxista se hizo patente y se desdeñó el poder que puede
generar una comunidad organizada en torno a demandas concretas. La
organización, conciencia y movilización durante meses de los pobladores
de Atenco se hizo patente e indirectamente puso en evidencia a una
izquierda vapuleada que no ha acertado a definir su propio camino.
A pesar de que muchas voces "autorizadas" se han
cansado de insistir que el primer triunfo de Atenco se debe a una falta
de pericia política por parte del actual gobierno, cosa parcialmente
cierta, no se puede minimizar la movilización generada por el pueblo. En
cierta medida la falta de pericia política del gobierno fue evidenciada
por un pueblo organizado que empujó fuerte y obligó al gobierno a
recular en torno a su proyecto legal, pero no legítimo, pues la
legalidad estuvo amparada en el ejercicio autoritario, tramposo y
ventajoso de un presunto Estado de derecho.
El gobierno foxista continua aplicando el mismo
tratamiento de delincuentes a los movimientos políticos populares que
resisten a los embates de las políticas económicas neoliberales, es por
ello que Atenco marca un hito en los últimos años, con una fuerza
importante ha servido de inspiración de lucha a otros movimientos que
impulsan alguna lucha a todo lo largo de nuestra geografía, el
simbolismo que encierra el machete ha trascendido de manera general y no
es extraño observar ahora este símbolo en marchas y movilizaciones
populares. Atenco logró despertar la solidaridad de muchos pero lo más
importante es que ha despertado la emulación en diversos sectores.
Atenco no es una excepción histórica, es producto de
la tradición y años de experiencia de lucha por parte del movimiento
popular mexicano.
Con la cancelación del proyecto del aeropuerto se
logra un primer triunfo en la lucha atenquense, pero es menester
continuar con la cohesión lograda, es menester continuar con la
organización popular, es menester desarrollar la resistencia popular, es
menester arribar a la autodefensa, pues sin duda el camino se tornará
más complicado pues el Estado aprenderá de esta lección y tratará de
perfeccionar sus métodos coercitivos y represivos, además de que
intensificará su fuerza contra la organización generada por los
atenquenses y su impacto nacional.
Con la cancelación del proyecto no llegó la hora de
la desmovilización, los grupos oligárquicos interesados en el proyecto
no han desistido del todo, a través de sus personeros en el gobierno
federal y estatal insistirán en el cumplimiento de las órdenes de
aprehensión y el sometimiento de un pueblo en lucha. El movimiento
popular, obrero y campesino deberá estar alerta y seguir rodeando de
solidaridad a un pueblo decidido ahora a continuar su proceso de lucha,
de autonomía y de autogestión
Si efectivamente Atenco logró sus primeros objetivos,
es necesario trascender este plano para llegar a conformar un movimiento
político de mayor envergadura, es necesario, igualmente, cerrar filas
contra el gobierno y sus aparatos de coacción, contra los oportunistas
que han levantado la bandera de Atenco sin entender su dinámica e
identidad, intentando apropiarse de su lucha y moralmente poniéndose por
encima de ello y, finalmente, elaborar un proyecto de nación para
alcanzarlo con la lucha popular, con la resistencia general del pueblo y
con la creación de zonas autónomas y rebeldes, reforzando esto con la
autodefensa.
Atenco hoy nos muestra que es posible resistir al
poder del capital, falta construir el poder popular de manera seria y
contundente, entonces impulsemos la organización de masas,
desarrollemos, en lo que respecta a nosotros como organización político
militar una línea política adecuada y fundamentada que responda a los
intereses de clase de los obreros y campesinos, impulsemos la lucha
popular revolucionaria y tomemos parte activa en el movimiento
democrático revolucionario, a fin de cuentas somos producto de un
desarrollo histórico rico en tradición de lucha el cual debemos
revalorar y entender en su verdadera dimensión para rescatar nuestra
identidad y simbolismos, justo como lo ha intentado la comunidad de San
Salvador Atenco.