PARA UN MEJOR AMOR
El sexo es una categoría política

Nadie discute que el sexo
es una categoría en el mundo de la pareja:
de ahí la ternura y sus ramas salvajes.
Nadie discute que el sexo
es una categoría familiar:
de ahí los hijos,
las noches en común
y los días divididos
(él buscando el pan en la calle,
en las oficinas o en las fábricas;
ella, en la retaguardia de los oficios domésticos,
en la estrategia y la táctica de la cocina,
que permitan sobrevivir en la batalla común
siquiera hasta el fin de mes).
Nadie discute que el sexo
es una categoría económica:
basta mencionar la prostitución,
las modas, las secciones de los diarios
que sólo son para ella
o sólo son para él.
Donde empiezan los líos
es a partir de que una mujer dice
que el sexo es una categoría política
Porque cuando una mujer dice
que el sexo es una categoría política
puede dejar de ser una mujer en sí
para convertirse en mujer para sí,
constituir a la mujer en mujer
a partir de su humanidad
y no de su sexo,
saber que el desodorante mágico con sabor a limón
y jabón que acaricia voluptuosamente sus pies
son fabricados por la misma empresa que fabrica el napalm.
Saber que las labores propias del hogar
son las labores propias de la clase social a que pertenece ese hogar,
que la diferencia de sexos
brilla mucho mejor en la profunda noche amorosa
cuando se conocen todos los secretos
que nos mantenían enmascarados y ajenos.
Roque Dalton