EDITORIAL

 

La sucesión vertiginosa y masiva de los eventos que acontecen en el entorno internacional, así como en el de nuestro país, demandan de nosotros  una reflexión que permita exponer nuestro punto de vista respecto a los mismos.  

Como podremos comprender, resulta verdaderamente complicado elegir como objeto de análisis de esta editorial uno de ellos sin asumir el riesgo de la incompletud; optar por alguno de ellos significa, también, excluir los otros aspectos de nuestra reflexión. 

Para resolver este dilema hemos optado por intentar abordar, aunque no sea en profundidad, los más de ellos. Ahora bien, esta decisión implica desarrollar una editorial relativamente extensa que nos conduzca al problema de que ésta se convierta en un artículo no profundo, pero abarcativo de los aspectos que hemos considerado objeto ineludible de análisis y reflexión. 

Encontrándonos embarcados en esta labor, daremos comienzo a esta cuestión. 

I

Sin lugar a dudas, persiste como evento que no podemos dejar de valorar el que se refiere al “problema palestino». El “eje del mal” imperialista (EE.UU, Inglaterra e Israel) ha determinado liquidar, sin poder lograrlo, al heroico pueblo palestino y a su representación legítima, elegida democráticamente por su propio pueblo, la Autoridad Nacional Palestina y su máximo representante: Yasser Arafat. 

Con el eufemismo de “Guerra al terrorismo”, un Estado racista y asesino, sirviéndose de su ejército (el mejor preparado del planeta, pues ha mantenido su actividad militarista y guerrerista durante ya más de medio siglo) y apoyado por los otros miembros del eje del mal, invade los territorios palestinos para masacrar a la población indefensa y desarmada; es decir, que el concepto de guerra es, en principio, impropio, puesto que de la contraparte palestina no encontramos el otro ejército. Lo que podemos observar es una política genocida (similar a la que los nazis impulsaron contra el comunismo y contra los judíos), que se utiliza como medio de presión psicológica, política e ideológica para intimidar al pueblo palestino y hacerlo desistir de su legítima e irrenunciable lucha por recuperar un territorio que les fue usurpado (por el eje del mal) hace apenas media centuria.

El eje del mal ha decidido impulsar una política de exterminio que, a su vez, sirva de ejemplo para que los diversos pueblos, Estados y gobiernos del mundo que pretendan oponerse a los intereses del imperialismo norteamericano, entiendan que serán atacados, como lo es hoy el pueblo palestino, por todos los medios necesarios (económicos, político-ideológicos y militares). 

La masacre de Jenin, el sitio-cerco a la Catedral de Belem, el cerco y secuestro de Yasser Arafat en sus oficinas de Ramallah, el uso de población civil como escudo para el chantaje, el asesinato indiscriminado de mujeres, niños, ancianos y todo ser humano que no sea sionista por soldados israelíes; el establecimiento de campos de concentración para jóvenes palestinos, el establecimiento de retenes en la frontera de los territorios palestinos con Jerusalem, la destrucción de todos los recursos necesarios para la sobrevivencia de un gobierno, de un Estado y de un pueblo; en fin, la guerra de terror impuesta por el ejército de Israel, son evidencia irrefutable de ello. 

Por su lado, el silencio cómplice de la Organización de las Naciones Unidas, el mutismo cobarde de la Comunidad Económica Europea, las temerosas declaraciones de la Liga de Países Árabes, la genuflexa y sumisa actitud de la Comunidad Internacional, el estúpido mutis del gobierno de Vicente Fox (que se declara defensor de los derechos humanos -¡¡¡Claro que sólo en Cuba!!!-), muestran una sumisión hacia el eje del mal , que no descansa en realizar acciones que permitan la constitución de un imperio proto-mundial; el del Imperialismo estadounidense. 

Iraq y Libia, cual islas en este mar de cobardía, no pudieron más que plantear acciones mínimas de solidaridad con el pueblo palestino; pese a ello, el eje del mal ha declarado su intención de realizar acciones militares contra ambos estados para castigar su osadía. No podemos permitir que estas amenazas se hagan realidad. 

En estas condiciones, el pueblo palestino y su representación política (la Autoridad Nacional Palestina) no tiene otra alternativa que luchar con legitimidad, por todos los medios a su alcance, por la liberación de sus territorios y la recuperación de sus tierra y de su Estado. 

II

 El eje del mal ha expresado, a través de su líder natural (los EE.UU) que no permitirá, en ningún lugar del planeta, la expresión de ninguna acción que contravenga a sus intereses ilegítimos; tal ha sido el caso particular, en nuestra América, de Venezuela y, naturalmente, de la Isla patriótica de Cuba.

 En la patria de Bolívar, para derrocar a su gobierno legítimo representado por Hugo Chávez, se fraguó un golpe de estado (a la chilena, pero con una máscara civil de empresarios y representantes del poder económico pro-imperial, apoyados por traidores militares de corte pinochetista) que por tres días pretendieron usurpar el gobierno y devolver al imperialismo estadounidense la certeza de una sumisión incuestionable. 

 

Desafortunadamente, para el eje del mal, los sectores populares de Venezuela impidieron, con una gran movilización cívica y política, el desenlace de tal propósito y devolvieron a Hugo Chávez al poder. 

De nueva cuenta la Organización de las Naciones Unidas, además de la Organización de Estados Americanos, guardó un silencio cómplice; jamás se escuchó un atisbo de condena al golpe de estado. La comunidad internacional mantuvo la mirada en otros lados, jamás en la condena enérgica y explícita del golpe. 

Otra vez el estúpido mutis del gobierno de Vicente Fox (que se declara defensor de los derechos humanos -¡¡¡Claro que sólo en Cuba!!!-) tampoco condenó abiertamente el golpe de estado. Parece que el gobierno panista de Vicente Fox (el de la alternacia y no el de la alternativa), se pone unos anteojos que le impiden ver la realidad real y sólo le permiten tener la ilusión de que observa lo que los ojos del imperialismo estadounidense ven. 

El gobierno pro-imperialista de Vicente Fox trató de aprovechar el evento venezolano para chantajear, como lo pretende hacer en Palestina el eje del mal, al pueblo y gobierno cubano, se propuso comprar la dignidad y prestigio de Cuba con petróleo que supuso ya no le llegaría de Venezuela; es decir, medró con el golpe de estado en vez de condenarlo enérgicamente. Mas cálculo incorrecto le resultó contraproducente. El pueblo venezolano se encargó de impedir el éxito del golpe y el gobierno y pueblo de Cuba se encargaron de denunciar el chantaje. 

III

 La Organización de las Naciones Unidas asumió el compromiso de impulsar la Cumbre Mundial para la Promoción del Desarrollo, en la ciudad de Monterrey, México, durante el mes de marzo último. El gobierno mexicano (¡Otra vez el representado por Vicente Fox!) asumió la responsabilidad, como anfitrión, de otorgar todas las facilidades para que los diferentes Estados y gobiernos del mundo participaran, con base en los principios y normas de la política internacional de las Naciones Unidas. Sin embargo, contra los más elementales principios de ética política, Vicente Fox se impuso el rol de personero y amo de llaves del traspatio e intereses del eje del mal, y, sobremanera, de los Estados Unidos y de su presidente Georges Bush (Jr). 

Tuvo el desatino de intentar impedir la Participación del Comandante Fidel Castro, y se mostró como un ignorante, imbécil y estúpido, al tratar a un Jefe de Estado como si fuese un vasallo o algún esclavo. Pero lo más grave fue que se mostró con meridiana nitidez el carácter del Estado y gobierno de México: Como un Estado y gobierno genuflexo y servil para con los Estados Unidos y, desde luego, para con el eje del mal. 

Por su parte, el Secretario de Relaciones Exteriores, Jorge Castañeda (ardido y dolido con el pueblo y gobierno cubano), tuvo el descaro de acusar al Comandante Fidel Castro de ser un mentiroso, se propuso engañar al pueblo de México, acusando al gobierno de Cuba de las estupideces del gobierno de Vicente Fox. Santiago Creel, Secretario de Gobernación, con la misma estulticia, pretendió acusar al gobierno cubano de falto de ética y de tramposo al haberle tendido una celada a Vicente Fox. Sin embargo, la denuncia pública del “telefonazo” dejó a cada quien en su lugar. El gobierno de México ocupó, claramente el que le ha correspondido; el de vasallo defensor de los intereses del imperialismo norteamericano. 

Tratando de evitar el resultado inevitable, medró con el golpe de estado en Venezuela y buscó el chantaje...

 Cuando el gobierno de los Estados Unidos, a través del gobierno uruguayo, fraguó la condena al gobierno de Cuba por supuestas violaciones a los derechos humanos de los cubanos, no dudó ningún instante para alinearse a los intereses imperiales y, consecuentemente, se sumó a una política internacional injerencista promovida por el eje del mal. Sin embargo, el silencio y la complicidad fueron evidentes para con las cuestiones palestina y venezolana. 

Tras estos eventos el gobierno de Vicente Fox quedó como lo que es: Un gobierno al servicio de los intereses de los Estados Unidos, un gobierno que no representa los intereses del pueblo de México, un gobierno de mentirosos, tramposos, chantajistas, oportunistas, pro-imperialistas y, finalmente, un gobierno de la aternancia, no de la alternativa para nuestro pueblo.

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