LEYENDO UN LIBRO

“la filosofía de la praxis” en Sánchez Vázquez, Adolfo, De Marx al marxismo en América Latina, México, Ítaca-Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Puebla, 1999, 263 p.

 

a)     Del autor. 

Adolfo Sánchez Vázquez, nacido en España, tuvo que exiliarse en México por sus posturas políticas encontradas con el ascenso del falangismo y del General Francisco Franco en los años 30 del siglo XX en su país de origen. De vocación y formación literaria, se decide por el estudio de la filosofía y redacta sus primeros escritos filosóficos sobre Marx y el marxismo, los cuales datan de los primeros años de la década del 60 y ya perfilan puntos de vista críticos al análisis que se predicaba desde la URRS respecto del materialismo-dialéctico o marxismo y que denominará “Filosofía de la praxis”, además, de sus análisis sobre la estética.

 b)    Del ensayo. 

Éste breve ensayo, conciso y claro nos explica en forma sencilla lo que para Sánchez Vázquez es la Filosofía de la Praxis”, herencia del pensamiento filosófico de Carlos Marx. 

“Por filosofía de la praxis” entendemos el marxismo que hace de la praxis su categoría central como gozne en el que se articulan sus aspectos fundamentales y eje en torno al cual giran su concepción del hombre, del la historia y la sociedad, así como su método y su teoría del conocimiento...” (pag. 49). 

En el segundo capítulo del ensayo se hace un marco teórico que fundamenta la “Filosofía de la Praxis”, que va desde 1838 con Ciestcowsky, en 1843 con Moses Hess, hasta las “Tesis sobre Feuerbach de 1845 donde Marx plantea “Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos, pero de lo que se trata es de transformarlo” (pag. 50-51), después se da continuidad con Karl Korch (1823), Karel Kosik (1967) entre otros, filósofos que tendríamos que conocer para ampliar nuestra visión teórica. 

Después, en el tercer capitulo, Sánchez Vázquez nos muestra los diversos aspectos de la filosofía de la praxis, relacionándose unos con otros y formando un solo cuerpo filosófico, tales aspectos son: 1) el marxismo como crítica, 2) como proyecto de emancipación, 3) como conocimiento y 4) el de la vinculación con la práctica. 

Debemos destacar los cuatro puntos anteriores pues son los que constituyen el cuerpo de la “Filosofía de la Praxis” o filosofía marxista, empecemos:

 1.              El marxismo como crítica, nos dice Sánchez Vázquez, “apunta a un triple blanco: a) la realidad capitalista b) las ideas con las que se pretende mistificar y justificar esa realidad, c) los proyectos o programas que sólo persiguen reformarla.” (pag. 55). Además y más adelante lo menciona el autor,  la crítica de la propia práctica que la izquierda ha tenido y la superación de sus errores y desviaciones de la realidad a la que pretende transformar.

2.              El marxismo como proyecto de emancipación, además del análisis y crítica de la realidad social, el marxismo pretende transformar esa realidad con “...un proyecto de sociedad emancipada en la que se aspira a realizar los valores degradados o irrealizables en la realidad criticada, (pag. 55), pero posibles de realizar. Ante los argumentos que niegan la posibilidad de superar al capitalismo con el socialismo, sea por el argumento “antropológico-filosófico” que plantea al socialismo como utópico dado el egoísmo humano. El otro argumento de tipo histórico-empírico plantea que todo nuevo proyecto alterno al capitalismo tiende a convertirse inevitablemente en otro sistema de dominación. Las posibilidades reales de construir un sistema alternativo deben plantearse la democracia en todos los ámbitos de la vida pública, es decir, la discusión, toma de decisiones y participación del pueblo en los asuntos públicos.

3.              El marxismo como conocimiento: El análisis de lo existente de carácter científico permite buscar las formas para transformarlo según sea nuestro deseo y necesidad. Debemos tomar en cuenta que no hay punto de referencia para construir el socialismo, por lo que aquí es donde la actividad libre, innovadora será la que cree lo nuevo y no un modelo absoluto separado de la realidad histórico-social concreta.

4.              El marxismo en su relación con la práctica : Solo si tomamos en cuenta los otros tres aspectos y los tratamos de concretizar en la práctica, estaremos hablando de marxismo o filosofía de la praxis, debemos remarcar que no cualquier práctica política es adecuada para construir el socialismo, la experiencia histórica, nos dice Sánchez Vázquez así nos lo demuestra, casos como: a) el reformismo de la socialdemocracia clásica que solo se convirtió en gestor sin acabar la explotación, incluso reformando el capitalismo y permitiendo un Estado protector, pero Estado capitalista al fin. b) la “marxista-leninista” que sometió la emancipación de los trabajadores al férreo control del Partido y Estado Soviético. c) la guerrilla latinoamericana que desplegó una lucha foquista, mesiánica y extremadamente voluntarista circunscrita a un grupo armado reducido y aislado de la lucha popular y del resto de la izquierda socialista.[1] 

Si el marxismo se vuelve acrítico, reducir el conocimiento a pura ideología o proclamar retóricamente los fines emancipatorios, tendrá una práctica que cierra el camino al socialismo (pag. 63). Pero puede ser al revés, un marxismo muy critico como el anglosajón o de la llamada Escuela de Frankfort que ante los fracasos de la práctica revolucionaria cayeron en el teoricismo. 

En el cuarto capitulo, nos habla sobre las mediaciones de la praxis política, esto es, los esquemas o modelos de entender al marxismo y aplicarlo en la práctica política, Sánchez Vázquez nos expone dos esquemas fundamentales, el marxismo clásico y el marxismo-leninismo estalinista. 

El esquema marxista clásico contempla que: “1) la realidad objetiva de una formación social –el capitalismo- en la que entran en contradicción el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción que frenan ese desarrollo, contradicción que abre una era de revolución social; 2) la conciencia de ese conflicto básico y de la necesidad del cambio social que Marx identifica con la conciencia de clase del proletariado; 3) la organización política de esta clase a través de diferentes partidos obreros, y 4) la acción a la que se ve impulsado irrevocablemente el proletariado, acción que puede discurrir por vías diferentes: la revolucionaria y violenta, que Marx privilegia, y la gradual y pacifica, por la que Engels se inclina en los últimos años de su vida” (pag 65). 

El esquema marxista-leninista, “corrige a Marx al sostener que la clase obrera por sí misma no puede elevarse al nivel de su conciencia de clase y actuar revolucionariamente. Necesita una instancia exterior a ella... el Partido, como destacamento de vanguardia que, por poseer el privilegio epistemológico de encarnar la verdad y conocer el sentido de la historia, introduce la conciencia socialista en la clase obrera y la organiza y dirige en sus luchas... El verdadero sujeto histórico no es pues, la clase... sino el Partido...” (pag. 66) 

Agrega Sánchez Vázquez su reflexión sobre la visión estalinista y dice: “...el protagonismo del Partido pasa a su Comité Central y, finalmente, a un solo hombre, el secretario general...” (pag. 66). 

En la crítica que Sánchez Vázquez hace del modelo marxista clásico puntualiza lo siguiente: 1) las contradicciones sociales del sistema no se reducen a la burguesía y el proletariado industrial; 2) el arco de la explotación y dominación abarca no sólo la forma clasista que corresponde a la contradicción básica capital y trabajo (que hoy se extiende a todo trabajo asalariado) sino también a las de carácter étnico, nacional, sexista, generacional, etc..., así como a las que se dan entre las potencias hegemónicas del sistema capitalista mundial y a los países, explotados por ellas; 3) dada la pluralidad de clase y fuerzas sociales que sufren los  males del sistema, el sujeto del proceso de emancipación no es único, central y exclusivo sino plural; 4) la relación entre la posición objetiva de las diversas fuerzas y clases sociales que constituyen el sujeto potencial del cambio y su nivel de conciencia, organización y acción con vistas a él es contingente y no forzosa, y 5) aunque dado el potencial subversivo que genera su situación objetiva dichas fuerzas y clases pueden elevarse por si mismas a ciertos niveles de conciencia y acción, no puede descartarse la necesidad de la teoría y la organización políticas para que, en el proceso práctico, su acción conciente alcance un nivel más alto.” (pag. 66-67) 

La crítica que hace Sánchez Vázquez al proyecto “marxista-leninista” y sobretodo “estalinista” se centra en lo siguiente:  “...la democracia queda excluida; a) de la vía del acceso al poder, ya que se absolutiza la estrategia de la violencia; b) del sujeto del cambio revolucionario –el Partido-, tanto en sus relaciones con otras fuerzas políticas y organizaciones sociales como en sus relaciones internas, y c) del modelo de la sociedad socialista, ya que en ella se imponen de hecho y derecho, sobre la voluntad de sus miembros, el Estado omnipotente y el Partido único” (pag. 68). Dice Sánchez Vázquez que la filosofía de la praxis busca por tanto la unidad de socialismo y democracia en los tres planos antes mencionados. 

Sánchez Vázquez concluye, que aun dándose las condiciones objetivas, esto es, la crisis económica capitalista y la conciencia del pueblo trabajador para luchar por un cambio, aun así, no se garantiza ni el derrumbe del capitalismo por sus propias contradicciones, ni la construcción del socialismo, la historia no determina que los sucesos tengan ese desenlace, bien puede ser como preveía Rosa Luxemburgo, revolucionaria alemana, el dilema de socialismo o barbarie, y aun la búsqueda de otros caminos para preservar, reformar o cambiar el orden existente actual, tomemos en cuenta la llamada “Tercera vía que propone la socialdemocracia europea de Inglaterra y Alemania, en mi opinión al escribir este resumen el resurgimiento de los nacionalismos en Europa oriental que no necesariamente plantean el capitalismo, la lucha de los pueblos originarios y/o indios en América Latina, el resurgimiento de la lucha de los anarquistas que se oponen a la globalización corporativa en Estados Unidos y Europa Occidental, etc, etc, etc. Por eso decimos que aún y cuando el injusto sistema capitalista no da solución a las causas de estas protestas, también es cierto que las luchas populares a nivel mundial no se plantean tampoco una lucha por el socialismo, los que luchan por esta última alternativa están disgregados, desunidos y sin un plan de lucha común hacia la consecución de objetivos comunes.

 Por último, hacemos una invitación a hacer una lectura y una reflexión critica de este articulo y del resto del libro para ampliar nuestra visión teórica y superar nuestros errores o no cometerlos en la práctica política.

Compañero Alejandro.


[1]          Conviene señalar aquí que la interpretación de la visión de Sánchez Vázquez a este respecto merece que seamos cautos; dado que ni el “Marxismo-Leninismo” se reduce al “control férreo” del Estado Soviético sobre la clase trabajadora, ni los movimientos guerrilleros latinoamericanos se reducen al “foquismo”, ni al “voluntarismo mesiánico” Nota de la redacción.

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