Las
jugosas ganancias:

¡Gracias a Fox!
Recién
concluida la fase militar de la Revolución Cubana, los Estados Unidos de
Norteamérica suspendieron el intercambio comercial con la isla (organizaron
el Bloqueo Económico). Al figurar el azúcar entre estos intercambios,
México se vio fortalecido como abastecedor del mercado norteamericano. No
obstante, por más de tres décadas, nuestro país ha tenido problemas
estructurales en este ramo. En el sexenio del ex presidente Gustavo Díaz
Ordaz, los industriales del azúcar utilizaban los créditos que les otorgaban
en inversiones ajenas al ramo y desde esa fecha, una y otra vez, ha habido
malos manejos en esta industria.
La
supuesta reestructuración y modernización de la industria azucarera en el
sexenio del ex presidente Miguel de la Madrid sentó las bases para que en el
sexenio siguiente se privatizara esta industria. Así, el pretexto de la
administración salinista fue de que los empresarios del ramo refresquero,
galletero y confitero fueran los dueños de estos ingenios, ya que era un
producto complementario para su ramo.
Los
favorecidos de ese entonces fueron Enrique Molina Sobrino del grupo ‘CAZE’,
Juan Gallardo Thaurlow del grupo ‘GAM’, éste, causante entre otros, de
inundar de alta fructuosa al país y beneficiado en el sexenio de Zedillo por
el Fobaproa; Alberto Santos Hoyos del grupo ‘SANTOS’, Teresita Machado del
grupo ‘MACHADO’, entre otros.
El
problema se da a raíz de la sobreproducción del dulce y de la entrada de
fructuosa y jarabe de maíz provenientes de EEUU. Este país no abrió sus
fronteras para la comercialización, incumpliendo los acuerdos establecidos y
plasmados, un año antes, en el Tratado de Libre Comercio (TLC). Según lo
pactado, México tenía que exportar 700 mil toneladas de azúcar, pero el
vecino país del norte sólo compro 116 mil toneladas, mostrando esto el
predominio de los intereses empresariales estadounidenses, como lo hace
constar, por otra parte, la ley aprobada por el congreso norteamericano para
impedir la entrada de transportes mexicanos a territorio estadounidense,
poniéndose de manifiesto, una vez más, el vínculo de dominio-subordinación
que priva en la relación existente entre los EE.UU. y nuestro país.
Después
del primer informe de gobierno de la administración foxista, orientada a
encubrir los resultados de 0% en el crecimiento de la economía - en medio de
fricciones con una parte del Congreso de la Unión y algunos sectores de la
sociedad –, el propio Vicente Fox anunció la ‘expropiación’ de 27
ingenios azucareros.
Las
causas de la supuesta expropiación - según el gobierno federal – son las
siguientes: contribuir a un funcionamiento eficaz del mercado; garantizar el
empleo a 12 millones de familias; el inicio de la zafra 2001-2002 y la
probabilidad de que los ingenios no cuenten con los recursos para procesar
más de 20 millones de toneladas de caña. Sin embargo, es claro que lo único
que protege la administración foxista con la
supuesta expropiación o, mejor dicho. ‘rescate azucarero’, son los
intereses patronales, así como el saneamiento de las finanzas de los ingenios
quebrados (que en poco tiempo volverán a ser privatizados), fortaleciendo a
los grupos de poder más cercanos a la presente administración.
La
deuda de los industriales rescatados por el gobierno federal es de
aproximadamente 25 mil millones de pesos, misma que debería pagarse a
instituciones como Hacienda, Seguro Social, Bancos (comerciales y de
desarrollo), Financiera Nacional Azucarera (FINASA), así como a los
trabajadores del campo explotados por dichos industriales y a quienes se les
adeudan 4 mil 500 millones de pesos.
Los
ingenios ‘expropiados’ son los siguientes: nueve del Consorcio Azucarero
Escorpión (CAZE), seis del Grupo Azucarero mexicano (GAM), cuatro del Grupo
Machado, seis del Grupo Santos y dos del Fideicomiso Liquidador (FIDELIQ);
quedando 32 ingenios en manos de otros grupos empresariales, pero también con
deudas millonarias.
Todos
estos grupos fueron los favorecidos en las administraciones pasadas. Algunos
de ellos ayudaron a financiar la campaña del ex presidente Ernesto Zedillo,
vía GEPLACEA, empresa en la que participó Rodolfo Zedillo, hermano ‘incómodo’
del ex presidente, quien fue responsable de introducir alta fructuosa al
país. Así, los créditos otorgados por FINAZA para fortalecer la industria
azucarera fueron desviados por los propios empresarios para su enriquecimiento
y fortalecimiento político.
La
‘expropiación’ de los 17 ingenios azucareros tiene por objeto entregar a
las grandes empresas nacionales y transnacionales tanto los ingenios como las
tierras aledañas que aseguran el abastecimiento de la industria azucarera.
Así, muy pronto veremos nuevas y extensas plantaciones concentradas en unas
cuantas empresas, que se beneficiarán con la explotación de la mano de obra
barata.
Aunado
a esto, el pueblo mexicano habrá de enfrentar la burla de la administración
foxista consistente en amparar su ‘decreto expropiatorio’ en el artículo
27 constitucional (que prevé “otorgarle a la propiedad privada las
modalidades que dicte el interés público”), pero sólo para hacer pasar el
rescate de los empresarios azucareros como un hecho de “utilidad nacional”
y, por consiguiente, legal.
Los
más de 12 millones de mexicanos productores y cortadores de caña de azúcar,
establecidos en 227 municipios en 15 estados de la república, que viven en
condiciones precarias similares a los que se utilizaron en el porfiriato, han
padecido falta de crédito, agotamiento de la tierra, rentismo de las parcelas
y la imposición de servir con sus tierras como zona obligatoria de cultivo de
caña de azúcar. De este modo, los productores del campo viven en permanente
zozobra, así como en un círculo de dudas sobre su futuro.
Por
un lado, ante la expectativa de recibir pronto los pagos que venían
reclamando desde principios de julio (como sucedió en la ciudad de México) y
que corresponden a cosechas ya entregadas y procesadas, les preocupa que el
gobierno pretenda modificar las condiciones de pago que actualmente reciben:
el 57% de la ganancia obtenida en el proceso y que los industriales habían
tratado de reducir. Por otro lado, a los trabajadores de la industria
azucarera les preocupa la escueta mención que hace el artículo 2º
transitorio del decreto expropiatorio que se refiere a que sus derechos serán
respetados conforme a la legislación laboral, expresión que no corresponde a
las condiciones de una actividad productiva que tiene un “contrato ley”
cuyas prestaciones deberían quedar garantizadas en el decreto, así como en
el pago de adeudos que tenían los industriales con la representaciones
sindicales para la cobertura de sus pensiones.
Así,
con todas estas dudas no sería extraño que estos productores del campo
engrosaran las filas de mexicanos que a diario salen del país, en búsqueda
de mejores oportunidades, arriesgando su vida, pero seguros de que podrán
darle a sus familias un mejor nivel de ingresos.
Militante:
Rogelio.