GLOBALIZACIÓN CORPORATIVA Vs. GLOBALIZACION POPULAR

Según Heinrich Dieterich la lucha de clases tiene sus ciclos, cuyas causas fueron tratadas de explicar por los teóricos de la economía política desde el siglo XIX.

Al buscar el auge y reflujo de las revueltas populares, Carlos Marx, por su parte, se encontró con que tales ciclos se encontraban condicionados por las crisis económicas del capitalismo (crisis por baja tasa de la acumulación).

Actualmente, debemos analizar las condiciones económicas para poder explicar racionalmente la lucha de clases. Sin perder de vista que las condiciones de vida y reproducción social son factores que condicionan el desarrollo, pero no determinan mecánicamente la conciencia ni la lucha social, puesto que hay en el ser humano posibilidades que se desarrollan a partir de la reflexión teórica sobre su propia práctica, profundizando y enriqueciendo conceptos como la moral, la ideología, la ética, la filosofía que son fuerzas transformadoras que impelen a los pueblos la lucha revolucionaria.

Como decimos, Dieterich reflexiona sobre los ciclos de auge y reflujo del movimiento revolucionario a nivel mundial y concibe que, después del reflujo y derrota del llamado socialismo real, viene una reestructuración y reconfiguración teórica de los movimientos revolucionarios, que deja ver un nuevo ascenso a partir de la lucha de los zapatistas en México y de los movimientos de resistencia contra la globalización y el neoliberalismo en todo el mundo.

Asistimos a un repunte del movimiento producto de la rapacidad neoliberal contra los pueblos que ven disminuida su calidad de vida y son marginados y arrojados a las filas del desempleo. Pese a ello y a su creciente inconformidad, los pueblos no han encontrado los causes que los lleven a remontar la crisis en la que se haya la izquierda para estar en capacidad de contribuir a configurar bastos movimientos a escala nacional y de ser posible un movimiento a escala mundial.

Hay intentos por construir un amplio movimiento antineoliberal que buscan aglutinar a todos los inconformes organizados y ser una alternativa aún para aquellos que actualmente no lo están. En México, tales intentos se han cristalizados en frentes y coordinaciones después de la irrupción Zapatista y del auge de las luchas populares: la Coordinadora Intersindical 1° de mayo, el Frente Amplio para la Construcción del Movimiento de Liberación Nacional, ONG’S, ecologistas, grupos en pro del respeto a la preferencia sexual, sindicalistas, comunistas, es decir, todo el abanico de los inconformes, organizados tanto en atención a problemas locales como en rechazo a las cumbres financieras en las metrópolis del mundo: Seattle, Praga, Washinton, Niza, Sao Pablo, Nueva Delhi, Melbourne, Ontario, etc., y más etc.

El movimiento Zapatista en México, la protesta global de los pueblos y el movimiento contra el neoliberalismo y la globalización corporativa conformado por agrupaciones populares de 71 países son expresiones de esta resistencia. La coordinación de las protestas se facilita gracias a los portales que tiene cada organización en internet a través de los cuales se intercambia información, se discute políticamente y se convoca a movilizaciones contra las corporaciones financieras multinacionales ( o transnacionales).

El movimiento antineoliberal, aún y con el repunte de su movilizaciones a nivel mundial, marcha coordinado, pero no unido. En tales condiciones, muy difícilmente pudiera definirse como una agrupación orgánica semejante a la Internacional de tiempos de Marx, donde también cabían anarquistas, socialistas y comunistas. Ni siquiera una coordinadora la podríamos definir como un movimiento, pues no cuenta con un programa común de lucha.

Esta claro que en estos momentos y hacia el futuro, ninguna organización o agrupamiento político por sí mismos podrán hegemonizar una lucha revolucionaria y ser la vanguardia de toda una lucha. En Centroamérica lo demuestran los frentes de liberación Sandinista y Farabundo, en la misma Colombia la Coordinadora Guerrillera Simón Bolivar. Asimismo, en México, los Zapatistas, aun y con la simpatía por su lucha, se circunscriben mayoritariamente en un estado, Chiapas, aunque hay otras agrupaciones a lo largo del país. Es necesario por tanto un movimiento (dejemos para después las coordinadoras y frentes) que agregue a todos los inconformes y que rompiendo con el espíritu de secta, logre remontar la dispersión de la izquierda un movimiento que en aras de una sociedad mejor, construya un programa de lucha donde quepan todos, así como la primera Internacional de Marx. Y en el devenir de la lucha ir dando la lucha ideológica al interior, pero siempre permitiendo y aun, auspiciando la diversidad de criterios. Sólo un movimiento plural, amplio, tolerante, democratico, diverso, contra el capital, podrá aglutinar la fuerza necesaria para ir construyendo el poder popular en todas las esferas de la vida social: la ideológica, la política, la económica, la militar.

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