Aclarando Conceptos.
PRESENTACIÓN. Debo iniciar el
presente documento con el planteamiento del conjunto de condiciones que me
llevaron a elaborar el mismo. En principio, un compañero del PDPR-EPR me buscó
para explicar, bajo su punto de vista, las razones que llevaron a la situación
que derivó en la fragmentación del mismo; asimismo, asumió de manera autocrítica
una serie de errores que llevaron al PDPR-EPR a mantenerse alejado de ciertos
compañeros que apoyaban o participaban del mismo proyecto revolucionario en
diferentes niveles de actividad; finalmente, el mismo compañero solicitó mi
definición en torno a la situación que me expuso y, consecuentemente, mi
elección de participación política en la estructura político-militar que
representa.
Debo decir que el compañero
en cuestión planteó que admitirían la decisión que tomase pues entendían -me
dijo- que ello era producto de los errores cometidos.
Al plantearle a dicho
compañero que optaba por mantener una relación de trabajo y participación dentro
del PDPR-EPR-TDR y que me negaba a mantener una relación dual, con dos
estructuras, sin una definición clara y abierta, me pidió entonces que
presentara una carta de renuncia al PDPR-EPR, para así finiquitar la
relación.
Por la razón antes expuesta
elaboro el presente documento con la finalidad de exponer, tanto ante quienes
hicieron la solicitud como ante la base militante del PDPR-EPR-TDR, un conjunto
de argumentos, con sus elementos de juicio respectivos, en torno al objeto del
mismo, que será desarrollado a lo largo del texto.
PRIMERO. ¿Quién firmará la
presente epístola? Debo decir que quien hubo decidido, en algún momento de
su vida ontológica, ideológica y política, participar de ese gran río de
personas que conformaron el origen, desarrollo y redefinición de la naturaleza,
carácter y estructura del PROCUP, tenía un nombre con apellidos;
invariablemente, desde ese entonces, fui, soy y seré el compañero Gonzalo. Por
ende, la presente es una misiva elaborada y dirigida hacia quienes hicieron la
solicitud y hacia la base misma del PDPR-EPR-TDR por el compañero
Gonzalo.
SEGUNDO. ¿Hacia quiénes va
dirigida la presente? Es preciso confesar aquí que carezco de los
suficientes elementos de juicio para poder determinar con certeza la respuesta a
esta segunda cuestión. Ello obedece al hecho de que cuando hube tomado la
determinación de participar políticamente en un proceso y una estructura
revolucionaria, esta era ni más ni menos que el PROCUP; naturalmente, como
ustedes mejor que yo saben, ya no existe estructuralmente, aún y cuando
históricamente haya formado parte del proceso revolucionario en nuestro país y
gran parte de sus proyecto político siga siendo vigente.
El aporte del PROCUP, junto
con el del PDLP, entre otras fuerzas revolucionarias, permitió el origen y
desarrollo del PDPR-EPR después de la masacre de Aguas Blancas; la estructura
naciente, desde luego, debió haber incorporado las fuerzas, recursos y
experiencias de cada una de las organizaciones que participaron de sus orígenes.
Por lo antedicho debo suponer que los militantes pertenecientes a cada una de
las organizaciones fundadoras fueron incorporadas automáticamente dentro de la
estructura orgánica de PDPR-EPR; y digo, “debo suponer” porque salvo cinco o
seis visitas que se me hicieron a lo largo de poca más de un lustro, permanecí
casi inexistente o desapercibido para dicha organización todo ese lapso de
tiempo.
Repito, como ustedes también,
mejor que yo, saben, el PDPR-EPR se desintegró y fragmentó, dando lugar a la
existencia de varias fuerzas político-militares que son: El ERPI, el EVPR, las
FARP y el PDPR-EPR-TDR. Debo entender que al no ser ninguna de las fuerzas
enunciadas la que solicita la presente carta, quien lo hace es lo que queda de
lo que fue. Quiero decir que el PDPR-EPR o ya no existe estructuralmente como se
planteó en la «Declaración de Aguas Blancas» o lo existente no representa ya lo
que se planteó en sus orígenes, que no es lo mismo aunque parezca
igual.
Preciso aún más, si quien
solicita la presente considera y dice ser el PDPR-EPR y, según declaración
pública del día dos de diciembre último. “El PDPR-EPR-TDR es un agrupamiento
constituido inicialmente como corriente temporal e inorgánica al interior del
PDPR-EPR. (Y, todavía agrega más la declaración en cuestión) dicho agrupamiento
surgió en el marco y en la parte final de un conflicto de valores políticos e
ideológicos y de una lucha de posiciones interna que, lamentablemente, derivó en
la ruptura y fragmentación múltiple del original proyecto”, me pregunto:
¿Cuántos PDPR-EPR hay y cuál, verdaderamente, representa el origina proyecto,
más allá del discurso?
Reitero, como ustedes mejor
que yo conocen, quien me requirió la presente, para “finiquitar” la relación,
según me dijo, representa al PDPR-EPR, vuelvo a preguntar: ¿A quiénes dirijo la
presente?, ¿A la organización que ingresé hace ya más de dos lustros,
inexistente estructuralmente hoy?, ¿A la que surgió hace poco más de un lustro,
inexistente como lo era en sus orígenes?, ¿A quienes me dieron el trato de
políticamente inexistente y por ello jamás me pidieron documento como el que
ahora solicitan pero para ingresar?, ¿A quienes me dan un trato desigual y me
piden un documento de renuncia y claudicación cuando antes de esto no me
consideraron existente políticamente? Pregunto ¿A quienes?
Pese a la incapacidad
personal manifiesta respecto a saber a quiénes va dirigida la presente, entrego,
con el debido respeto, a quien me solicita este documento el mismo; pero también
lo presento a la militancia del PDPR-EPR-TDR, para su reflexión, análisis y
discusión.
TERCERO. Sobre el
contenido del presente documento. Como es de su conocimiento, el compañero
que requirió éste planteó que era necesario que escribiera en un texto la
solicitud de mi renuncia a una estructura político militar que jamás requirió,
como ahora lo hace, un texto con la solicitud de ingreso a la misma; supongo que
ello se debe, como ya dije, a que se piensa que por haber aceptado y solicitado
mi ingreso al PROCUP, automáticamente era militante del PDPR-EPR cuando hizo su
aparición pública en el Vado de Aguas Blancas, sin que los responsables de esta
última organización me hubieran tomado en cuenta durante más de cinco años.
Repito: Fui inexistente políticamente ese tiempo y resulta que ahora, así de
pronto, me torno existente solamente para renunciar y claudicar.
Asimismo, deben tener
conocimiento de que se me solicita la renuncia después de que al haberse hecha
pública la escisión (una vez más) de las fuerzas revolucionarias en nuestro
país, se me acercaron para pedirme perdón por lo errores cometidos y por el
abandono político en el cual se me mantuvo bastante tiempo y, consecuentemente,
se me pidió que decidiera si seguía teniendo la relación política con lo que
quedó y no se expresó públicamente al respecto, o no; con la honestidad política
que ello implica le plantee al compañero en cuestión que ya mantenía vínculo con
el PDPR-EPR-TDR y me parecía deshonesto políticamente jugar en un sentido de
sostener una relación dual, en virtud de ello consideré plantearle que prefería
no establecer con ustedes le relación. Entonces, solo entonces me pidió la
renuncia.
Con base en lo expuesto en
los dos párrafos anteriores me pregunto: ¿A que se me pide que renuncie?, ¿Qué
estructura político-militar me solicita la renuncia?, ¿Por qué se me solicita
hasta ahora y no cuando se determinó mi exclusión sin siquiera haberme permitido
defenderme de los juicios y decisiones que se tomaron si hacérmelos saber ni
antes, ni durante, ni después de ello, si de verdad se consideraba que era
militante del PDPR-EPR?, ¿Que valores ético políticos sustentan juicios sin que
el enjuiciado se entere y luego se le solicite la renuncia, años después de su
exclusión, solo porque decidió mantener una relación política con el
PDPR-EPR-TDR?, ¿Acaso obedece ello a la pretensión de intimidarme para que sirva
de ejemplo a otros, con la amenaza implícita de considerarme traidor o
claudicante y, de refilón, “demostrar” que ustedes son la verdadera, la única,
la auténtica fuerza revolucionaria que pudiera dirigir por completo este país y,
por otro lado las cuatro fuerzas antes enunciadas están conformadas de traidores
y claudicantes y, en consecuencia, no pueden aportar a la transformación
revolucionaria de nuestro México?, ¿Por qué ese trato injusto y desigual?, ¿No
será acaso el aroma del espíritu excluyente, segregador y represivo o
inquisitorial de la filosofía del pensamiento único, el verdadero, el científico
positivista, el que les pertenece a ustedes de manera indiscutible y que les
permite determinar, de un modo inobjetable, inapelable, incuestionable,
inenarrable, in..., quién es verdaderamente consecuente, revolucionario, sano,
equilibrado y juicioso y quién, por el contrario, es traidor, claudicante,
contrarrevolucionario, enfermo, neurótico y, entonces, debe ir al psiquiatra, a
un retiro involuntario para “corregir sus errores”, al exilio político, a la
eliminación física?, ¿No es el recuerdo vivo de la Santa Inquisición o la
Escolástica Aristotélica que no requiere demostrar sus asertos, pues por ser
ellos les asiste la razón eternamente?, ¿Se me solicita la renuncia al PDPR-EPR,
inexistente como lo era antes de la fragmentación?, ¿Se me pide la renuncia a
los sueños e ideales que le dieron sustento y origen a las declaraciones de
Aguas Blancas o de la Sierra Madre?
Después de esta serie de
interrogantes considero que no puedo renunciar a lo que ya no existe, no puedo
renunciar a los sueños e ideales que le dieron origen a lo inexistente ya,
empero existente de otro modo; no puedo renunciar a lo que nunca me incluyó con
seriedad cuando se me hubo excluido sin darme el derecho a saberlo, ni me
consideró para participar; no puedo renunciar y claudicar a mis principios e
ideales o sueños o quimeras o utopías; no puedo renunciar al conjunto de
principios que me permiten sostener que en el México contemporáneo no existe
fuerza revolucionaria alguna que, por sí misma, sea capaz de dirigir este pueblo
hacia su liberación definitiva; no puedo renunciar a mi convicción de que no
existe en nuestra nación organización revolucionaria alguna que detente la
verdad única, la razón única, el conocimiento científico único, sin error alguno
y, por el contrario, las organizaciones que no sean esa detentan la traición, el
error, el sesgo, el equívoco, la ingenuidad y, más aún, la inmoralidad; no puedo
renunciar a mi convicción de que el solipsismo político que caracterizó un
estilo de trabajo en nuestra historia del movimiento revolucionario no debe
existir ya; no puedo renunciar a la convicción de que ya no deben haber más
censores y Torquemadas que juzgan sin apelación posible; no puedo renunciar al
objetivo de que diversas fuerzas y personas aporten su grano de arena a esta
playa que pretendemos llegar llamada México Independiente, Democrático, y, por
supuesto, Socialista; no puedo renunciar a mi derecho inalienable de decidir y
determinar, con entera libertad, el sendero de mi marcha y el embarcadero que
tome para navegar con el rumbo que nos dio origen, tanto a ustedes como a
nosotros; no puedo renunciar, en fin, a la esperanza de que más adelante, no se
cuándo ni dónde, nos encontremos todas las fuerzas revolucionarias que hoy
marchamos separadas en el mismo sueño, en la misma barca y en la misma
playa.
¿A qué puedo y debo
renunciar? Renuncio a la filosofía del pensamiento único que tiene como última
expresión el aserto casi nazareno de que quien no está conmigo está contra mí, o
de quien crea en mí será salvo; renuncio a la concepción positivista de la
revolución expresada en la idea de que quien no sigue el método científico de la
misma está irremediablemente equivocado, manifiesta en la tesis de que ustedes
siguen el método científico y por ello tiene la razón y los demás, por el
contrario, están equivocados por no seguir de manera correcta el método
científico, pues si lo siguieran estarían con ustedes y como ustedes; renuncio a
la tesis de que jamás debo dudar de que nuestros “mejores hombres”, es decir
ustedes se equivocan; renuncio al supuesto de que después de la caída del Muro
de Berlín se demostró que nadie, absolutamente nadie, entendió el marxismo,
salvo, naturalmente, ustedes que sostienen que ni Gramsci, ni Schaff, ni Kosisk
entendieron la realidad, pese a que ellos plantearon anticipadamente la caída
del Muro y del Socialismo Real (como le llamaron al socialismo realmente
existente), de seguir el proceso como iba, ahora resulta que los desviados
tuvieron la razón; renuncio a renunciar al derecho que me asiste para pensar que
debemos reflexionar sobre nuestras creencias y admitir que estábamos
equivocados, que merecíamos reconsiderar...
Por ahora y hasta aquí
planteo lo escrito para concluir y reflexionar.
Fraternalmente.
Compañero Gonzalo.
c.c.p. El
PDPR-EPR-TDR.