Periodismo: vilipendiado e ignorado. +++

Por Chaka

Pocas son las profesiones que cuentan con tanto repudio, aplausos y cuestionamientos respecto de su ejercicio. El periodismo es, sin duda, uno de los quehaceres sociales que más se adentra en el ámbito de la polémica y la divergencia, situándose de este modo, en la mira del bombardeo crítico teórico, moral y legal.

Hoy en día los medios de comunicación son los grandes motores generativos de la agenda y del temario informativo que maneja la opinión pública y los poderes del Estado. En ellos, de manera evidente se puede constatar la presencia de sesgos, intencionalidades y pretensiones en pos de un determinado fin empresarial, político e ideológico, que situándonos dentro de una estructura legalmente democrática, no se asoma como un evento extraordinario ni trasgresor, sino por el contrario, muy atendible y esperado. Sin embargo, la estructuración y todo lo referido a la construcción de estos discursos con sus inherentes causas emotivas, son tarea propia del profesional de la información: el periodista.

Este actor profesado se ajusta de manera íntima con la dinámica de los medios y su protagonismo en el mercado. Es asalariado y responde a las mismas leyes que el propio sistema al que su empresa se hace funcional, así de simple. En este punto es cuando surge la dimensión polémica entonces. En lo que corresponde a la parte estructural, los telares generados y en los cuales se desenvuelve el mundo del periodismo, con la orientación y, en algunos casos, manipulación de las percepciones de la opinión pública, requiere de cuidado desmesurado que sólo puede ser ejecutado por la sutileza de un artista. A pesar de lo anterior, muy complicado por cierto, existe un punto más complejo y de manera desgraciada, muy poco extraordinario: el manejo de la ética, el bien común y los valores humanistas. Sí, porque es justo acá cuando el ejercicio del periodismo, con su enorme batallón de guerreros, más flaquea.

En el mundo moderno, la gravitación del periodismo como agente socializador privilegiado, requiere, sin duda, de responsabilidades éticas mayores . La simple observación de los medios y el tratamiento de la información en sus emisiones cotidianas, no dejan espacio a dudas: cuando se trata de la búsqueda de la verdad, inciden demasiados factores que pueden lograr distintos resultados, algo obvio desde el más primario sentido común, pero muy poco atendido por estos días, sobre todo cuando notamos que un acontecimiento noticioso aparentemente igual, resulta muy distinto

entre diferentes medios, lo que genera de manera inmediata la gran pregunta acerca de cómo el periodista asume su profesionalidad.

La carta ética del colegio, en su primer punto señala: el periodismo debe estar al servicio de la verdad, de la justicia social, de los derechos humanos, de los ideales de perfeccionamiento democrático de la sociedad y de la paz entre los pueblos .

Complicado en demasía resulta lo anterior dada la dinámica mercantil de los medios, y luego, porque nuestra carga emotiva y todas las motivaciones simbólicas son absolutas particularidades que en su conjunto conforma una realidad fragmentada, que según acusa la historia y el presente, resultan prácticamente irreconciliables. Esto es uno de los más álgidos puntos de interés, porque sitúa al periodista y su profesión en el plano de la peligrosidad en todas sus aristas. Para referirnos a ello, tendríamos que hablar de `la organización informativa ´ y del `productor de la realidad social ´.

Primero, los mass media son instituciones muy dinámicas sobre las que inciden distintos factores. "Por un lado están las fuerzas constitutivas del mercado, de las innovaciones tecnológicas y de las constantes organizativas...; por otro, están las fuerzas de los sistemas políticos de las tradiciones culturales étnicas y nacionales, de la historia y de la especificidad de cada medio, género o subgénero que tiendan a acentuar las diferencias" . Ahora bien, hay tres tipos de lógica productiva en los medios: 1. la lógica de la cultura de masas (media logic); 2. La lógica del periodismo de actualidad (news making); 3. Y la lógica del servicio . De aquí, nos interesa específicamente para este ensayo, la lógica del periodismo de actualidad. Esta consta de las noticias y temas de actualidad, y la credibilidad es su específico mecanismo regulador para las publicaciones.

En las primeras el periodista es el constructor que genera todo un proceso para dar a luz su discurso, y en lo segundo un mediador, cronista y opinador acerca de lo ya expuesto con antelación. De cualquier manera, lo dificultoso y la peligrosidad radica angularmente en la poca rigurosidad con la que se trabaja hoy por hoy, dado las presiones del impacto y lo generativo de él para los media. Además, la construcción del temario muchas veces puede depender de ordenanzas superiores, dejando muchas veces al periodista sin la posibilidad de trabajar en determinado tema, que según su criterio y su formación valórico-profesional pudiese considerar como primario y más necesario para el bienestar común. Es aquí cuando la solvencia ético-moral del profesional de la información muchas veces se transforma en su gran debilidad, siendo permeada por la dinámica del sistema capitalista de manera muy exacerbada. El periodista es, en su gran mayoría, asalariado; cuanta con una remuneración (ejerciendo periodismo) bastante baja y además el campo laboral está saturado. Si a eso sumamos las necesidades propias del sistema económico, encontramos a este profesional muy a la merced de las vicisitudes de la manipulación y en todas sus caras, desde las más nefastas hasta las más sutiles, lo que sería un evento terrible y muy necesario de mejorar.

El periodismo es un ámbito institucionalizado por la sociedad de consumo informativo que valida su libre ejercicio y por tanto a quienes lo configuran, por lo que la responsabilidad social es demasiado grande para todo quien se desenvuelva en el ámbito.

Cuando el periodismo aborda temas neurálgicos o bien genera gran revuelo público por alguno de sus discursos (noticias, investigaciones, etc.) debeladores del patrimonio de la verdad, encontramos una gran fortaleza, que tiene que ver con que la sociedad se siente observada, y en algunas ocasiones, moralmente presionada por ejecutar sólo nobleza en pos de no ser juzgada. Esto es sin más una gran cualidad del periodismo: su enorme poderío.
Su discurso está ampliamente legitimado y llega a todas partes, por lo que las instituciones y los actores sociales preeminentes se ven obligados a transparentar sus actividades públicas, mejorando así la salud democrática y aportando a la libertad de información. Con respecto a esto ocurre algo anecdótico que es una gran paradoja, y sin duda, significa una de las debilidades más acentuadas de la profesión y del oficio periodístico: el periodismo tiene prestancia, sin embargo, el periodista no mucha...

Como se trata de fiscalizadores y transparentadores del quehacer público, generalmente no se cuestiona a sí mismo, dejando en claro grandes vergüenzas del ejercicio y su ejecución.
Generalmente el periodismo es muy poco objetivo con sigo y además apasionado por algunas causas o impactos, como la exacerbación del morbo y la descalificación; además, los medios son fuentes generadoras de enunciados racistas y clasistas de todos sus tipos, siendo entregados de manera sistemática a la opinión pública que no reconoce las formas del agravio pero sí los admite e interioriza de manera inconsciente. Por todo lo anterior, el periodista debe tener mucho cuidado y ser demasiado precavido en su trabajo, porque éste ámbito es, en gran medida, "una crónica de la evolución de los pueblos, y por tanto, fuente fundamental para la reconstrucción histórica... La expresión periodística es, además, un síntoma del estado espiritual de los pueblos, o al menos, del de sus cúpulas políticas" .

La importancia profesional del periodista requiere de un análisis que por estos días es más basto. La muy recurrente pregunta acerca de si el periodismo es un oficio o una actividad profesional es lo primero que salta a la vista. Para algunos teóricos "el periodismo no es una profesión, como la medicina, las leyes y el sacerdocio, pero sí un oficio que implica responsabilidades profesionales" . Sin embargo, creemos en la condición profesional y universitaria del periodismo dado su carácter de institución fiscalizadora legitimada socialmente. Además, el periodista no es un mero observador pasivo de lo que ocurre frente a sus ojos, sino todo un artífice de la realidad social por medio de la construcción del discurso periodístico informativo, que supone la creación discursiva de un mundo posible .

El mundo narrativo del periodista es el mundo posible que luego entrega al auditorio, por lo que se podría considerar al profesional de la información como veedor privilegiado de la realidad social. En esta circunstancia debemos situar al periodista como un profesional de gran poderío y responsabilidad entre sus manos, debiendo ser necesario para el buen uso y manejo de esas dos posibilidades, el manejo de ciertas competencias y características irrenunciables para su desarrollo profesional. "Requiere, además de vocación y ciertas aptitudes naturales, preparación especial, tanto en el orden técnico como en el orden cultural y moral"

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Hevia, Renato, S.J. "La palabra pública, ética y periodismo". Ed. San Pablo, 1994, Chile.

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Hevia, Renato, S.J. "La Palabra Pública, Ética y Periodismo", Ed. San Pablo, 1994, Chile.

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