Representatividad
de una Nación
¿Política mapuche o mapuche instrumento de política?
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Distintos
caminos ha tomado en el ultimo siglo la nación mapuche en busca
de su autonomía. Borges escribía que los judíos eran
el pueblo cuya patria era un libro. Su utopía sionista surge como
un anhelo de reterritorializar esa patria, de encarnar la escritura en
una tierra para conseguir la autonomía. Lo que se logra en 1948
cuando se declara Israel como Estado. En tanto la situación de
conflicto indígena que hemos vivido durante mas de cinco siglos
en Latinoamérica frecuentando innumerables convenios y decisiones
no han conseguido sino fragmentar y cercenar la idea de un Estado mapuche.
Por
Vinka
En la región de la Araucanía, a comienzos del siglo veinte
se desarrollaba el IX Congreso Araucano, organizado por la Federación
Araucana, en el que Aburto Panguilef era presidente y donde se propone
la creación de una nueva republica Indígena. Republica que
en el actual Estado chileno no ha tenido cabida y que el sistema político
no comprende ni pretende establecer legalmente. Por lo que el movimiento
mapuche ha debido plantearse siempre sin considerar posturas políticas
en su lucha, estableciendo objetivos planteados de la manera más
abierta y pura posible en función de la reivindicación de
sus derechos.
La intensa,
estrepitosa y ambigua relación del pueblo mapuche con las fuerzas
políticas chilenas a lo largo del tiempo se ha plasmado como imposible
de transar. En un primer momento (década del 20-30) se establecen
alianzas con las fuerzas de izquierda (en especial con la Federación
obrera de Chile ligada al partido comunista) de esta relación surge
la idea de Republica Indígena probablemente inspirado en el modelo
soviético de la Republica. Sin embargo, ya a fines de la década
de los treinta se observa como el pueblo mapuche reniega del socialismo
y del comunismo para derivar en un apoyo a Carlos Ibáñez
del Campo (pese a que este lo sometiera a tres relegaciones durante su
primer gobierno), suceso que comienza a afirmar fuertes instancias de
desconfianza con el Estado chileno; así. como la relación
con este, seguía siendo inútil aunque se mantenía
el ideal de republica Indígena como un horizonte utópico.
Posteriormente ya en la década del sesenta gran parte del movimiento
mapuche se va a incorporar a los partidos políticos chilenos buscando
alguna posibilidad de no ser postergados del sistema, que en una primera
instancia ofrecía oportunidades y luego oprimía sin compasión
alguna. Por ejemplo, la mayor parte de los líderes mapuche están
participando en política durante el gobierno de Alessandri, posteriormente
durante la década del setenta Huilacamán padre es elegido
por el Partido Nacional en Lumaco. Al mismo tiempo durante el gobierno
de Allende el gobernador que asume en la novena región es Fernando
Tellier, en la Provincia de Cautín, donde se produce una explosión
político-social (en el Ministerio de agricultura en Temuco se une
la cuestión indígena con la reforma agraria) conformado
una fuerte y clara posición del movimiento mapuche. Con el nacimiento
del frente popular, nace el frente Araucano que establecía una
política más cercana a la situación precaria que
persistía en ese momento, aunque en realidad se trataba de un periodo
en el que se estaba dispuesto a luchar y lograr derechos por cualquier
partido, según las posibilidades que la política chilena
entregara.
Durante los periodos de Frei Montalva y Allende ocurre una detención
del proceso usurpador principalmente durante el gobierno de la unidad
popular, suceso que no duraría mucho debido a que el golpe de estado
afirma una suerte de desconfianza hacia el estado chileno que sería
irreversible. En una publicación en abril del 2001 la revista Rocinante
señala que con respecto al conflicto mapuche la idea era "aniquilar
para luego asimilar" fue la senda seguida para la junta militar encabezada
por Auguto Pinochet, lo que significaba un profundo proceso de contrarreforma
agraria que asociado a la imposición de una legislación
ultraliberal y asimilacionista establecía la campesinización
de los indigenas.
La transición de la confianza
Esta situación cambia luego de haber sobrevivido escasamente durante
el periodo anterior, provocándose nuevamente un rechazo hacia la
contraproducente política huinca que no había hecho mas
que perseguir torturar y despojar al mapuche de sus derechos, siendo calificados
como la "encarnación del comunismo".
José Bengoa señala en su libro "Historia de un Conflicto"
que el fenómeno vivido posterior al gobierno militar resulta ser
engañosamente traumante ya que la táctica adoptada por la
politica chilena hacia el pueblo mapuche se refleja en un doble discurso,
que ya no solo hace uso de una política reduccional sino pretende
hacer creer que proporciona reales oportunidades de derecho y desarrollo,
sin embargo está dispuesta a ir cercenando parte del territorio,
de las costumbres, de la identidad (entendida como grupo indígena)
mapuche hasta su extinción total, es decir, en dictadura no habían
derechos para los mapuche y al regreso de la democracia tampoco.
Ya durante el gobierno de Ricardo Lagos la idea de conformar una nación
mapuche se ve aun mas lejana. La violencia policial desplegada desde enero
del 2001 arroja altas cifras de detenidos, allanados, torturados etc.
Al mismo tiempo en la zona de Lleu-Lleu se invoca la ley de seguridad
del Estado como practica de preservar el llamado "Estado de derecho",
mientras que las movilizaciones desencadenadas a partir de febrero de
1992, aunque tuvieron gran cobertura comunicacional, no adquirieron profundidad
como la que actualmente se esta viviendo, donde en un gobierno cada vez
más hostil y represivo con los grupos vulnerables, las reacciones
resultan cada vez más visibles y radicales, desde la perspectiva
de la propia política mapuche.
Pese a que Lagos pretendía constituir un nuevo trato con la etnia,
convocando a una mesas de dialogo con representantes de todos los pueblos
originarios, además de consejeros de la CONADI, y organizaciones
que no acabaron en ningún beneficio diversas organizaciones políticas
plantean la existencia de agitadores políticos tras el movimiento
indígena con el fin de fragmentarlo, utilizando la mítica
y tradicional política represiva. Por lo tanto todo lo que políticamente
el gobierno considera una nueva vía de encuentro entre las etnias
y el Estado chileno, no logran la restitución de tierras usurpadas,
el reconocimiento constitucional ni la autodeterminación como indígenas.
Es así como manifiesta el lonko de la comunidad de Temucuicui,
Juan Catrillanca, acusando de allanamiento de morada y represión
persecutoria que carabineros ingresó y allanó su casa, en
la búsqueda de su hijo Marcelo, acusado de atentado incendiario,
antes de la compra y traspaso, presunto delito por el cual se encuentra
con orden de detención. denunció que hay por parte de la
policía y la Justicia una actitud persecutoria y represiva respecto
de la cual, al existir temor y molestia, adoptarán medidas para
responder a esta
política. Al preguntársele cómo harían efectiva
esta advertencia dijo con claridad y en forma simple, pero enérgica:
"como mapuches que somos..."
La lucha territorial es motivo de interés de los partidos políticos,
por lo que se da una suerte de desconfianza para con el gobierno que permanecen
excluyendo, expropiando, y discriminando a "gente de esta tierra",
que tiene tanto a más derechos que los chilenos y que a través
de su propia política caerá y se levantará para conseguir
la autonomía de una verdadera nación mapuche.
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