¿Comida? Chatarra+++

Por Perjham

Carnes, bebidas, grasa y frituras son los ingredientes básicos de la llamada "comida rápida", que poco a poco ha ido saturando el planeta con empresas como McDonalds o Burger King, y que han llevado a una gran cantidad de gente a cuestionarse la calidad real de este producto.

Miles de personas repletan diariamente cada uno de estos locales sin siquiera imaginar que están siendo cómplices de hacer un daño irreparable a su salud y al ambiente; porque las multinacionales de comida rápida, además de promocionar comida insana, explotan a sus trabajadores y asesinan animales, lo que significan una gran pérdida para la flora y fauna mundial. Para analizar estas afirmaciones tomemos como ejemplo a McDonalds, la más importante de estas empresas y que en el último tiempo se ha convertido en símbolo del imperialismo económico y la sobreexplotación.

McDonalds vende un producto dañino; su comida tiene serias deficiencias en el área de las vitaminas y excesos de colesterol y azúcar, lo que no sería "tan grave" si se promocionara como un producto aislado, pero se vende como una alternativa completa de almuerzo, lo que puede provocar diabetes y problemas cardiacos en consumidores habituales. El tema de la comida ha resultado bastante molesto para esta empresa, ya que ha tenido, mas de una vez, problemas judiciales por la contaminación de sus alimentos y el daño que ha causado a personas de diferentes edades alrededor del mundo.

¿Cómo es posible entonces que se siga permitiendo la venta de vegetales tratados con diversos químicos para mantenerlos frescos, o de hamburguesas y carne de animales inyectados con enormes dosis de antibióticos y hormonas de crecimiento, y que resultan sumamente dañinos para la salud?, pues McDonalds, aprovechando los millones y millones de dólares que gana anualmente, se las ha arreglado con los mejores abogados para salir victorioso de todos los juicios.

Sin duda el tema es preocupante, pero lo es más aún si tomamos en cuenta que, a través de una hábil estrategia publicitaria basada en llamativos colores y ambiente de circo, los principales consumidores de estas empresas son niños que además de estar dañando seriamente su integridad física, se están convirtiendo en cómplices inocentes de esta destructiva industria. Esta publicidad que usa McDonalds para promocionar sus productos, además de incentivar a los más chicos regalando juguetes, significa una pérdida para los pequeños empresarios de cada país que, a pesar de muchas veces promocionar un alimento de buena calidad, se ven opacados por el gigante de la comida chatarra, que de comida tiene poco y de chatarra lamentablemente más de lo que debería.

Otro aspecto importante a la hora de analizar estas multinacionales, es el grave daño que causan al ambiente. McDonalds destruye anualmente, utilizando sustancias venenosas, un área del tamaño de Gran Bretaña en la selva tropical de Centroamérica, con el fin de crear terrenos de
pastoreo para el ganado y proveer los materiales necesarios para sus envases. No parece racional que una empresa, aprovechándose del poder económico, se adueñe de enormes extensiones de terreno en países del tercer mundo para utilizarlos como criaderos de ganado, sobretodo si tomamos en cuenta que mientras en las granjas el ganado engorda, a pocos kilómetros la gente sufre de hambre y miseria; pero McDonalds también pensó en eso, y es justamente esta gente la que trabaja en los terrenos de pastoreo bajo condiciones de explotación y humillación, recibiendo una cantidad de dinero que no representa la cantidad de trabajo y en una situación laboral precaria que sus necesidades los obligan a aceptar.

Si tomamos en cuenta la cantidad de terreno que es destruida en el proceso, podemos concluir que las especies desaparecidas y exterminadas en el proceso representan una pérdida importante para la flora y fauna mundial; además, McDonalds practica la moderna agricultura intensiva (basada mayoritariamente en el uso de químicos que dañan la tierra), y últimamente ha sido forzada a admitir que impide la regeneración de los bosques que utiliza para criar el ganado.

Por otro lado, McDonalds se ha convertido en el icono de la explotación a sus trabajadores; explotación que lleva a cabo aprovechándose principalmente de sus necesidades laborales para darles trabajo con un salario miserable y aplicando con parrilleros, cajeros, mozos y demás empleados una estricta política de no huelgas, no reclamos, no sindicatos internos y no estabilidad. Esta política McDonalds la aplica sin restricciones a nivel mundial, sin importarle ni adaptarse a la legislación laboral de cada país, lo que nos lleva a darnos cuenta que esta multinacional es la punta de lanza de la destrucción de los derechos laborales.

En todo caso, McDonalds sólo esta actuando como cualquier buena empresa multinacional, asegurándose de gastar lo mínimo en salarios aprovechándose de las minorías étnicas o dando trabajo a menores de edad o a personas que no necesitan calificación ni entrenamiento en turnos de medio tiempo; y a pesar de toda la humillación y explotación que sufren, los empleados tienen la obligación de sonreír, dejando su dignidad por el suelo a cambio de la limosna que reciben a fin de mes.

Parecen suficientes razones como para detener a este gran imperio yanqui devorador de dinero, pero no lo son. McDonalds sigue construyendo diariamente miles de locales alrededor del mundo, aprovechando la ignorancia de la gente y la poca información. La amenaza que estas empresas representan, se esconde tras el ritual consumista que tiene a nuestra sociedad al borde de un abismo. Entrar, comer y salir tan precipitadamente que ni siquiera nos detenemos a ver la calidad de lo que estamos consumiendo, es el principal objetivo del imperio mundial de "comida rápida", y les está resultando.

Es principalmente por esto que hace ya 18 años se declaró el 16 de octubre (haciéndolo coincidir con el día mundial de la alimentación) como el día mundial anti-McDonalds, en el que miles de hombres y mujeres alrededor del mundo salen a manifestarse en contra de esta empresa para declarar su malestar por las irregularidades que han acontecido durante los últimos años y con el afán de informar al resto de la población sobre el daño que puede provocar una "cajita feliz" para la sociedad en general.

Es decisión de cada uno el aceptar o rechazar una oferta, pero antes de hacerlo es importante estar informado sobre las consecuencias que puede traer cada uno de los productos que elegimos. +++

 


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