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Diversas organizaciones han
surgido últimamente para soslayar y enfrentar las consecuencias
adversas de la globalización.
La amenaza de la globalización +++
..."Globalización es en realidad un eufemismo
utilizado en reemplazo de transnacionalización, o sea, la expansión
sin límites de las empresas transnacionales en la economía
mundial. Por ende, la economía es el motor impulsor de la humanidad
y cómplice de las infinitas desigualdades existentes en el globo."
Por Pajarito
Generar un camino alternativo
a las políticas actuales, entendidas éstas como forma natural
de desarrollo, tanto económicas, sociales, ambientales y culturales,
propias de esta nueva "aldea global", parecen de carácter
onírico y utópico si consideramos todos los poderes fácticos
que la sustentan. Sin embargo la década de los '90 del siglo pretérito
forjó grupos y movimientos que hasta la fecha proponen alternativas
que tratan de romper, de algún modo, con esta aseveración,
demostrando que la construcción de "otro mundo posible"
es un camino arduo y complejo pero convencidos que se puede llevar a cabo.
Luego de la caída de los socialismos reales con el derrumbe de
las Unión Soviética y el triunfo del capitalismo ( sostenida
y respaldada por los EE.UU.) soportada por una democracia liberal y el
libre mercado muchos creían que este camino lineal era irreversible;
incluso analistas como Francis Fukuyama llegaron a afirmar que nos encontrábamos
en fin de la historia (1).
Como consecuencia se abrieron, aún más, las fronteras para
los mercados capitalistas. Esto llevo consigo la especulación financiera,
el ataque contra los derechos de los trabajadores (flexibilidad laboral)
, contra los valores sociales; considerando que hoy por hoy, según
cifras de Naciones Unidas, más de 32 países viven en peores
condiciones que hace cuarenta años, que el 80% de las riquezas
las posean el 20% de la población, que gran parte de los países
subdesarrollados no ostenten las condiciones básicas para subsistir;
o simplemente, que las tres cuartas partes del planeta vivan en extrema
pobreza.
Todas estas pruebas fueron motivos necesarios para que los "marginados"
por este sistema globalizado alzaran la voz y la acción, ya sea
de manera fragmentada o en forma colectiva. Y más que el fin de
la historia, se abrió una nueva etapa en que las utopías
volvieron a ponerse en el tapete como opción de tenacidad, rechazo
y sobre vivencia. La revuelta zapatista en Chiapas el primero de enero
del año 1994 fue la primera muestra de aquello. El tratado de libre
comercio firmado por México con sus pares de EE.UU. y Canadá
motivó la rebelión por parte de los indígenas que
señalaban que el TLC era la muerte para el campesinado mexicano
e indígena, considerando la baja de productos manufactureros que
provocaría el tratado y considerando que el monopolio quedaría
en manos de las grandes transnacionales. La protesta contó con
el apoyo de colectivos y organizaciones de todo el mundo, gracias al auge
y llamado que realizaron los zapatistas, previamente, mediante Internet.
Este suceso es reconocido como el origen del llamado Movimiento Antiglobalización.
Luego de lo sucedido en México, sin lugar a dudas que cambió
el rumbo de la resistencia y lucha a la globalización. La conformación
de nuevas organizaciones y colectividades, principalmente de tendencias
de izquierda, anarquistas y ecológicas, no olvidando que el deterioro
y contaminación del medio ambiente deriva de la misma raíz,
fue una tendencia homogénea. Agregando, también, a sindicatos
obreros e intelectuales. todos estos con el mismo objetivo, hacer frente
a las murallas de la globalización capitalista que condena a la
exclusión social y la explotación laboral, tal como señala
la periodista canadiense Naomi Klein (2).
Esta tendencia generalizada se vio reflejada en noviembre de 1999 en la
llamada Batalla de Seattle donde 50 mil personas se manifestaron en contra
de la Organización Mundial de Comercio (OMC), logrando boicotear
la reunión, nada menos que dentro de la misma potencia económica
y militar más grande del planeta, y alcanzando el gran triunfo
mediático que los daría a conocer a todo el mundo, y lo
más importante para estos, demostraron caminos existentes para
la lucha contra la globalización.
Dentro de las organizaciones participantes de esta manifestación,
destaca ATTAC -asociación por la tasación de las transacciones
en ayuda a los ciudadanos-, la que fuera creada un año antes de
este acontecimiento en Francia. Dentro de sus fundadores destacan el director
de la publicación francesa Le Monde Diplomatique Ignacio Ramonet
y el sociólogo, también Francés, Pierre Bourdieu.
Con su lema otro mundo es posible, que será el lema insigne hasta
las actuales movilizaciones, destacan entre sus objetivos y propuestas
la tasa Tobin. Esta consiste en la aplicación de 0,1% por parte
de los gobiernos a las especulaciones financieras realizadas por las transnacionales.
El propósito de este impuesto consiste en destinar el dinero recaudado
a los países subdesarrollados; se estima que anualmente se recaudarían
aproximadamente 200 millones de dólares y según datos de
la ONU con la mitad del dinero colectado se solucionarían los problemas
del hambre y miseria en el mundo.
Otras intenciones del impuesto Tobin es el pago de la deuda externa de
los países "tercer mundistas" que hasta la fecha supera
los 2, 5 billones de dólares.
Sin lugar a dudas la alternativa simbólica y práctica más
destacada de la lucha de este "otro mundo posible es lo que sucede
en Brasil, específicamente en la alcaldía de Porto Alegre.
Aquí se viene aplicando desde el año 89 una democracia participativa
llevada a cabo por el partido de los trabajadores.
Esta consiste en dar a los ciudadanos de la comuna la oportunidad de incidir
en las decisiones del presupuesto económico de su ciudad. Esta
se lleva a cabo a través de un consejo de representantes, llamada
consejo de presupuesto participativo conformada por treinta y dos consejeros
que representan las dieciséis regiones en que se dividió
a Porto Alegre, elegidos directamente por las bases, esto último
para una mayor organización, orden y transparencia, además
de diez consejeros, en donde cada uno de estos tiene su suplente.
La segunda instancia es el Foro de Delegados que no posee un número
fijo porque sus representantes se eligen de acuerdo a la asistencia a
las asambleas. Estos son los encargados de llevar la propuesta de la ciudadanía
y analizarlas con el gobierno central de Porto Alegre. Un factor importante
que estimula aún más la integración y participación
es la capacidad y el poder que poseen los delegados de crear comisiones
fiscalizadoras de las obras, y en caso de algún problema poder
acudir al gabinete de planificación y en último caso ir
directamente a la alcaldía. No obstante, el presupuesto en el cual
tienen Participación los ciudadanos es de solamente un 25%, da
un duro golpe a las políticas verticales que se encasillan en la
globalización.
Este hecho a convertido a Porto Alegre en la ciudad símbolo del
otro mundo posible, en donde, además, cada año se realiza
un Foro Social Mundial, que da cabida la discusión de temas de
importancia global (medio ambiente, neoliberalismo, medios de comunicación,
inmigración, transnacionales, etc) por parte de organizaciones
no gubernamentales, grupos, sindicatos, intelectuales, entre otros.
La represión no ha estado exenta por la lucha de "otro mundo
posible". En la reunión del G8 en julio del 2001 la frontera
y los mercados fueron cerrados y fueron ocupados por cientos de policía
Esto provoco los enfrentamientos y la muerte del joven Carlo Giuliani,
producto de un balazo en su cabeza por parte de un policía. El
enfrentamiento dejo, también, más de un centenar de detenidos
y heridos que protestaban en contra de las privatizaciones, desempleo,
flexibilidad laboral y la represión.
Sin lugar a dudas que el movimiento antiglobalización se destaca
por su diversidad, tanto de integrantes como también de propuestas
y de lucha. La organización en los diversos estadios demuestra
que es la única manera de soslayar y enfrentar esta globalización
neoliberal. Más aun, su pretensión de homogeneizar todos
los ámbitos del quehacer social manteniendo las mismas desigualdades,
en beneficio de las minorías más poderosas, seguirá
generando, seguramente, nuevas avenidas de protestas, organización
y propuestas por parte de los grupos antiglobalización. Como conclusión,
Frente al proceso de globalización neoliberal capitalista, se desarrolló
la otra globalización: la de la Rebeldía, la Resistencia,
la de la Revolución o la de la revolución, el nombre es
lo de menos...(3)
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Ver Francis Fukuyama, " seguimos en
el fin de la historia"
ver "No Logo", testimonios y datos de las consecuencias de las
prácticas transnacionales en los países más pobres.
Ver trabajos del EZLN
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