Igualdad
y justicia en peligro de extinción. +++
Por perjham
Muchas veces
dejamos pasar las horas imaginando un mundo ideal, una realidad utópica
en la que no exista hambre ni miseria; hombres y mujeres viviendo en un
ambiente de respeto, igualdad y responsabilidad; pero este anhelo parece
desvanecerse cada vez que abrimos los ojos, pues nos damos cuenta que
estamos inmersos en una esfera cubierta por una gran capa, una capa de
envidia, egoísmo y competitividad que nos impide ver la real magnitud
de los problemas a los que diariamente nos enfrentamos.
Todo esto resulta verdaderamente decepcionante, pues, el individualismo,
la despreocupación y la corrupción a la que ya nos estamos
acostumbrando, es sólo la punta del iceberg. Es preocupante darse
cuenta de la poca solidaridad que existe en nuestro país, darse
cuenta que no existe un real deseo de terminar con la pobreza, con las
desigualdades sociales, que no existe el deseo de satisfacer derechos
y necesidades propias del ser humano a quienes aun carecen de ellos, darse
cuenta del poco interés social que nos está inculcando un
mundo cada día más globalizado.
El tema de la pobreza y la desigualdad de oportunidades, sobretodo con
los jóvenes, es sumamente importante, sobretodo si analizamos el
discurso de políticos que celebran con entera satisfacción
la disminución de los índices de pobreza en Chile durante
los últimos años, aunque los datos objetivos nos indiquen
que la brecha entre los muchos que tienen poco o casi nada y los pocos
que tienen demasiado, y de los que tienen menos oportunidades (especialmente
de estudios) con los que tienen más, ha crecido de manera inaceptable;
hecho que lleva al desaliento y frustración por parte de jóvenes
que no podrán escapar jamás de la miseria, pues no cuentan
con los medios para poder hacerlo.
Según el economista chileno Michel Chossudovsky en su libro "La
Globalización de la Pobreza y Nuevo orden mundial", las cifras
sobre la reducción del nivel de pobreza y las predicciones de futuras
tendencias, se manipulan con el fin de justificar las políticas
de "libre mercado" y respaldar el "consenso de Washington",
realizado hace 13 años y en el cual se acordó aplicar en
Latinoamérica políticas económicas para lograr la
estabilidad macroeconómica y el crecimiento, que ha traído
graves consecuencias para la gente más pobre, haciéndolos
aparecer como los medios más efectivos para mitigar las necesidades
de los más desposeídos, mientras ocultan los impactos negativos
de las reformas macroeconómicas neoliberales que en realidad aumentaron
los niveles de pobreza y la concentración de la riqueza en una
minoría.
Cada día
miles de hombres, mujeres y niños de todas las edades, viven en
una constante agonía; desde que abren los ojos al amanecer, luchando
contra el hambre, el frío y la discriminación, hasta que
se acuestan en algún sitio de una ciudad que preferiría
no albergarlos, esperando no tener que vivir lo mismo al despertar al
día siguiente, pero la decepción continúa, y lo más
probable, si el mundo sigue igual, es que la muerte los alcance antes
de haber conseguido sentirse tranquilos y orgullosos de sí mismos
por lo que consiguieron en su paso por una realidad que nadie desearía
tener que cargar.
La responsabilidad
de lograr una sociedad en la que realmente existan los valores fundamentales
de igualdad y justicia, es de cada uno; no podemos seguir viviendo en
una burbuja, preocupándonos sólo de lo que nos afecta a
nosotros y dejando de lado las necesidades de un número sumamente
importante de personas. Somos seres sociales y es nuestro deber comportarnos
como tales, para lograr un cambio positivo real en el país. Trabajemos
juntos en vías de conseguir un mundo en el que verdaderamente de
gusto vivir.
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