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EL MARXISMO Y LA CRISIS |
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Por: José Sotomayor INTRODUCCIÓN Una nueva crisis viene sacudiendo al sistema capitalista con sus inevitables consecuencias: la desocupación, la pobreza y el hambre que azotan a las masas trabajadoras. Son millones de obreros y otros trabajadores los que han sido arrojados a la calle por las empresas que controlan los grandes monopolios, con repercusión en todo el mundo. El desarrollo de las crisis Ha sido Marx, el que puso al descubierto el porqué y el origen de las crisis en el sistema capitalista. Estas crisis son inevitables y tienen un carácter cíclico. Nadie, menos un demagogo, puede “blindar” a un país capitalista contra la crisis, porque su economía se desarrolla en forma cíclica, y los ciclos tienen 4 fases: crisis, depresión, reanimación y auge. Marx dice al respecto: “La vida de la industria se convierte en una serie de periodos de animación media, de prosperidad, de superproducción, de crisis y de estancamiento” (1) Los ciclos se suceden después de algunos años y la fase de crisis pone en situación de quiebra al sistema capitalista. La crisis actual que conmociona al mundo tiene ese carácter y ninguna medida administrativa podrá evitar sus efectos desastrosos. Las crisis son inherentes al sistema capitalista y siempre comienzan en la esfera financiera y comercial. Las finaza tienen una importancia decisiva en el sistema capitalista; por eso Marx dice que “la banca y el crédito se han convertido en los medios más potentes para llevar a la producción capitalista más allá de sus propios límites y en el vínculo más efectivo DE CRISIS Y ESTAFA”. Presentar al sistema financiero aislado de la economía real, productiva, es lo mismo que considerarlo sin importancia en el capitalismo. Y esto es erróneo, falso. Son los bancos los que permiten a los capitalistas depositar su dinero y que se beneficien con los intereses correspondientes; pero también les permite pedir prestado el dinero que necesitan por el cual tienen que pagar intereses. No es casual, por eso, que la crisis comience en las finanzas y que se pretenda remediarla con manejos financieros, “inyectando” miles de millones a los Bancos, sin ninguna posibilidad de evitar la crisis de la industria. Como todas las crisis, la actual ha comenzado como una crisis financiera. Sin embargo, ya se ha convertido en una crisis de sobreproducción, como lo demuestra la industria del automóvil en EE.UU y Europa. En la crisis dice Engels. “El comercio se paraliza, los mercados están sobresaturados de mercancías, los productos se estancan en los almacenes abarrotados , sin encontrar salida, el dinero contante se hace invisible, el crédito desaparece, las fábricas se cierran, las masas obreras carecen de medios de vida , y todo son quiebras ,embargos y liquidaciones” (2). Esto es lo que viene ocurriendo en el mundo a partir de la crisis que tuvo su comienzo con la “burbuja hipotecaria” en los EE. UU., el principal país capitalista. Se sabe que hace ya 2 años el problema de la deuda hipotecaria “subprime” comenzó a “contaminar” los mercados financieros en todo el mundo, convirtiéndose en una crisis internacional, considerada como la peor desde la Segunda guerra mundial. Esta es una confirmación de que las crisis en el capitalismo siempre se manifiestan, en primer lugar, en el dominio de las finanzas y el comercio. De aquí surge la apariencia de que las crisis son financieras, comerciales y que, con medidas de esta índole pueden remediarse. La “inyección” de miles de millones a los bancos tiene este carácter. Sin embargo, como dice Marx: “Los bancos y el crédito se convierten así en el medio más firme para impulsar a la producción capitalista más allá de sus límites propios, siendo uno de los más eficaces vehículos de la crisis y de la especulación dolosa”(3). Es importante señalar que en los grandes países capitalistas (imperialistas), las posiciones decisivas de la vida económica la detentan los grandes bancarios y los monopolios industriales. De este modo el capital financiero tiene el predominio en la posiciones decisivas de toda la vida económica.Los dueños de los monopolios bancarios e industriales forman la oligarquía financiera cuyo poderío no tiene rival en un país determinado. La crisis estalla cuando los negocios marchan en forma excelente para los capitalistas y estos aumentan su producción hasta sobresaturar los mercados. Como quiera que los capitalistas siempre están ligados unos a otros a través del crédito, todo retardo en la venta de una mercancía en gran cantidad provoca necesariamente la insolvencia de los otros capitalistas, con efectos desastrosos en toda la cadena de crédito concentrada en los bancos. Del ámbito del crédito la crisis pasa rápidamente al comercio, y finalmente la crisis se produce en el dominio de la producción. Particularidades de la actual crisis. En la actual crisis son evidentes los siguientes hechos: 1. Como todas las crisis se ha iniciado en el ámbito crediticio, es decir financiero, pero hoy es una crisis de superproducción. Esto significa que se está produciendo más mercancías de las que pueden ser adquiridas por los consumidores. El mercado no puede absorber todas las mercancías que se producen, porque las grandes masas populares no disponen de la suficiente capacidad adquisitiva, debido al bajo nivel de sus ingresos causado por la explotación capitalista. 2. Este hecho determina que las mercancías se amontonen sin la posibilidad de ser vendidas. Se produce así, un fenómeno paradójico: las masas trabajadoras y el pueblo en general son condenados a vivir en la miseria a causa de que han producido en exceso y las mercancías se encuentran abarrotadas. 3. La crisis actual tiene carácter global porque no solo afecta solo a los países altamente industrializados, sino que se viene extendiendo a todo el mundo y afecta no solo al crédito y la industria sino también a la producción de materias primas en general. 4. El hecho de que sea una crisis global no quiere decir que afecte en igual forma e igual grado a todos los países. La crisis se ha iniciado en el país capitalista más poderoso, los EE.UU. Este es un hecho que no permite blindajes ni “heroísmos” para ponerse a salvo de la influencia y la extensión de la crisis desde ese centro del capitalismo mundial. Es una crisis a la que no se le puede “noquear” como pretende Alan García Pérez. 5. Hay que admitir que la crisis actual, que no es simplemente “financiera”, es tan grave y profunda como la crisis de 1929, cuyas consecuencias son bien conocidas, una de ellas es la Segunda guerra mundial. Una crisis en la crisis general del capitalismo. Una particularidad de la actual crisis, como la de 1929, es que se desarrolla dentro del marco de la crisis general del capitalismo, cuya característica principal es la putrefacción generalizada del sistema capitalista que se manifiesta en los siguientes hechos: La historia ha demostrado que el capitalismo no es un sistema único e insustituible de la economía mundial. La Gran Revolución de Octubre y la Unión Soviética de Lenin y Stalin son una prueba irrabatible.La restauración transitoria del capitalismo en la URSS no desmiente esta verdad que solo reaccionarios, anarquistas, trotskistas y revisionistas de todo pelaje se empecinan en negar. La dominación del capitalismo en el mundo no es absoluta porque la desaparición de los campos socialista no es total. Quedan países, como Corea del Norte, que mantienen con firmeza su economía socialista. Después de la derrota del fascismo en la Segunda guerra mundial, el movimiento de liberación nacional y social de los pueblos de las colonias y los países dependientes, produjo la desintegración del sistema colonial del imperialismo. Más de la mitad de la población del mundo se emancipó de la dominación y opresión imperialista, y su experiencia les viene enseñando que el único camino que deben seguir para que superen su atraso es el camino socialista. El imperialismo recurre a todos los medios para impedir una auténtica liberación de los pueblos de Asia, África y la América Latina. En estos países el imperialismo emplea el engaño y la violencia, y somete a los gobiernos convirtiéndolos en sus clientes sumisos, como Alan García en el Perú. En la época actual el imperialismo se ha tornado excepcionalmente contrario a la coexistencia pacífica de los pueblos, a causa de la ley que lo rige : “ asegurar el máximo beneficio capitalista, mediante la explotación, la ruina y la depauperación de la mayoría de los habitantes del país dado; mediante el avasallamiento y el saqueo sistemático de los pueblos de otros países, principalmente de los países atrasados, y , por último, mediante las guerras y la militarización de la economía nacional , a las que se recurre para asegurar el máximo de beneficio”(4). Consecuencias de la actual crisis Como en la gran crisis de 1929, las contradicciones interimperialistas ya se vienen agudizando. Las luchas por los mercados de venta, por las materias primas y por la exportación de capitales se agudizan. Es imposible que los países imperialistas no pugnen por mejorar y ampliar sus zonas de influencia en el mundo, especialmente en los países dependientes de Asia, África y la América Latina. La ocupación de Afganistán y de Irak por el imperialismo norteamericano lo demuestra. El enfrentamiento entre los EE. UU y Gran Bretaña, por un lado y del otro la Unión Europea, encabezada por Francia y Alemania, con relación a seguir o no inyectando miles de millones de euros o dólares a los bancos, es un hecho demostrativo, transitoriamente superado, de las crecientes contradicciones interimperialistas. En esta lucha lleva ventaja el imperialismo norteamericano y sus aliados, especialmente el Reino Unido, la Gran Bretaña. Se viene agudizando la contradicción entre el proletariado y la burguesía como consecuencia de la crisis. En la actualidad se movilizan millones de obreros que protestan directamente contra el sistema capitalista. En Francia, Inglaterra y Alemania, masas de proletarios desocupados, víctimas de la crisis han denunciado directamente al sistema capitalista como causante de su situación de miseria. El proletariado mundial adquiere conciencia de clase y se propone acabar con un sistema que es responsable y causante de la crisis que no solo castiga a su clase sino a todo el pueblo, excepto un puñado de parásitos. Es importante señalar que la crisis actual, igual que las anteriores, no afecta a la industria de los armamentos. La industria de guerra sigue creciendo. Tanto los grandes países imperialistas, como los demás, se siguen armando y de este modo estimulan a la industria de guerra y las mismas posibilidades de guerra. La causa hay que encontrarla en que los países imperialistas se proponen un nuevo reparto del mundo que les asegure nuevos mercados de venta, más fuentes de materias primas y más esferas de inversión de capitales. Esta es la razón por la cual la industria de guerra sigue desarrollando, los Estados imperialistas se arman hasta los dientes y arman a sus aliados o posibles aliados del “tercer mundo”. Esto no puede significar otra cosa que el peligro de guerra viene aumentando y que los pacifistas tipo Gorvachov y su “nuevo pensamiento”, solo sirven para encubrir los preparativos de guerra del imperialismo. Neoliberalismo y crisis Después de la Segunda guerra mundial, el sistema capitalista pudo reconstituirse y vivir una etapa de expansión, reconociendo una serie de derechos sociales y laborales; pero desde 1970 comenzó a imponerse el “modelo neoliberal”. Los gobiernos de Margaret Tatcher en Gran Bretaña y Ronald Reagan en EE. UU. ,como buenos servidores de los grandes monopolios , utilizando al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial , arrojaron al canasto el denominado “Estado de bienestar” e impusieron el “modelo neoliberal” en la economía mundial , con pocas excepciones . A este “modelo” se le ha llamado con justa razón “capitalismo salvaje” y, para su implantación en el mundo ha jugado un rol de importancia el revisionismo y su “socialismo real”, que no era otra cosa que un capitalismo restaurado en la otrora Unión Soviética, que en tiempos de Lenin y Stalin, que nunca conoció crisis económicas. El derrumbe del campo socialista , obra de la contrarrevolución revisionista que se inició con el renegado Jruschov , cambió la correlación de fuerzas en la arena internacional y aumentó la voracidad del imperialismo internacional, estimulado por un supuesto “fracaso del estatismo” en la URSS. El “modelo neoliberal”se sustenta en lo que considera negativa intromisión estatal en la economía, elevado gasto público, el proteccionismo, la regulación de precios y, especialmente, el peso que significa los derechos laborales y sociales reconocidos por el Estado. Para remediar estos” males”, el neoliberalismo restauró el “dejar hacer " y “dejar pasar” de los fisiócratas y defendió como verdad incontrovertible el cuento de “la mano invisible del mercado” que supuestamente arregla todos los desajustes y problemas de la economía. En consecuencia, dicen los neoliberales. es necesario respetar el libre juego de la oferta y la demanda, es decir el libre mercado , sin ninguna intervención del Estado- Pero lo que callan , es que este “modelo”, que no tiene nada de nuevo, en el pasado ya demostró que es incapaz de resolver los problemas de la economía, en ningún país del mundo. Por eso, las grandes potencias capitalistas siempre mantuvieron medidas proteccionistas pero exigen, especialmente a los países del “tercer mundo”, que implementen a fondo el “modelo neoliberal”. Las medidas que se vienen tomando para superar la grave crisis que sacude la economía mundial, tienen carácter definidamente antineoliberal. Constituyen un retorno a la intervención estatal en la economía, como en la Gran depresión que se inició en 1929. Este es un hecho objetivo que pone al desnudo al “modelo neoliberal” , como un verdadero “capitalismo salvaje”,impuesto por el imperialismo principalmente a los países del “Sur” , es decir a los países coloniales y dependientes , con el fin de asegurarse mano de obra barata, materias primas a precio de regalo y mercados de venta para sus mercancías abarrotadas. La “inyección” de miles de millones a los bancos y al FMI, es otro desmentido categórico del neoliberalismo y su “mano invisible”. De hecho y en la práctica esas millonarias “inyecciones" constituyen una nacionalización o estatización de esas entidades financieras, demostrando que el sistema capitalista ha llegado a una situación de quiebra. Fábricas gigantes de automóviles como la General Monitor y la Chrisler en EE.UU., Renault y Peugeot- Citroen en Francia, Opel en Alemania, prácticamente han sido adquiridas por el Estado por los millones de “salvataje” que les ha dado. Ante esta realidad ¿que es lo que queda del antiestatismo del capitalismo salvaje o neoliberalismo? ¿Què dicen los vociferantes y demagogos defensores del libre mercado y su mano invisible que todo lo resuelve sin necesidad de la intromisión estatal? La causa de la crisis La causa de la crisis no es otra que la contradicción entre la producción social y la apropiación capitalista, descubierta por Marx. Es una contradicción fundamental del capitalismo que surge necesariamente del carácter social de la producción en este sistema, como consecuencia de la división social del trabajo y de la concentración y centralización del capital; al mismo tiempo que se mantiene el carácter privado de los medios de producción. Esto determina que, la producción social, permanezca subordinada a los intereses privados que siempre persiguen la obtención del máximo de beneficios. Esta contradicción intrínseca del capitalismo, se manifiesta en las crisis de sobreproducción que surgen y se desarrollan inevitablemente en el sistema capitalista. “La expansión de los mercados no puede desarrollarse al mismo ritmo que el de la producción. La colisión se hace inevitable, y como no puede producir ninguna solución mientras, mientras no haga saltar el propio régimen capitalista de producción, esa colisión se hace periódica. La producción capitalista engendra un nuevo “círculo vicioso” (5). Con la finalidad de vencer en la competencia y obtener los máximos beneficios, los capitalistas se ven obligados a impulsar la técnica e intensificar la explotación del proletariado. De esta manera eleva la capacidad de producción de sus empresas, sin tener en cuenta la demanda solvente y el poder adquisitivo de las grandes masas populares. Este es el motivo por el por el cual las crisis de sobreproducción en el capitalismo son inevitables, y no hay forma de “noquearlas” como Alan García pide a “todos los peruanos”. En el sistema capitalista no puede evitarse la “explosión violenta” de la contradicción social y la apropiación capitalista. Las mercancías se abarrotan y la producción queda paralizada, con sus consecuencias inevitables: la desocupación y la pobreza: Masas de proletarios son arrojadas a la calle y desciende drásticamente la demanda solvente de todo el pueblo. Y así, “las fuerzas productivas se rebelan contra el modo de producción que las ha engendrado”, como dice Engels. La única forma de vencer a las crisis y evitarlas, es el mejoramiento sistemático del nivel de vida de todo el pueblo, no permitiendo que los beneficios de la producción sirvan para enriquecer a un puñado de parásitos. Pero este objetivo es imposible alcanzar en el régimen capitalista, por más “democrático” y “humanitario” que pretenda ser. El capitalismo dejaría de ser capitalismo si persigue el mejoramiento sistemático de las condiciones de vida y trabajo de las grandes mayorías de un país, y no la acumulación de riqueza por la burguesía, clase explotadora a la que hay que señalar como la responsable de las crisis, la desocupación y los paros forzosos. Las crisis y el socialismo La experiencia histórica enseña que en un auténtico sistema socialista las crisis económicas de sobreproducción desaparecen. La Gran crisis de 1929 que conmovió y golpeó en forma demoledora al sistema capitalista en el mundo entero; no tuvo ningún efecto en la economía socialista de la Unión Soviética. Al contrario de lo que ocurría en los países capitalista, la situación de la URSS presentaba un cuadro de permanente ascenso de su economía. Creció aceleradamente la gran industria, especialmente la industria pesada, y surgió una moderna agricultura mecanizada en los koljos y sovjos, granjas colectivas. Las gigantescas obras realizadas durante los años 1928-193l sentaron las bases de una gran industrialización que fue determinante para el triunfo de la URSS en la Segunda guerra mundial. Refiriéndose a este acelerado y sólido proceso de industrialización el profesor en Indiana University, Kuromiya, dice: “Hasta eliminando las exageraciones podemos decir con certeza que las realizaciones dan vértigo”. Por eso, también se habló del “milagro económico soviético”. Es sabido que a fines del año 1932, el producto industrial bruto, con relación al año 1928, había sido màs que doblado, mientras los países capitalistas eran duramente castigados por la Gran depresión.iniciada en 1929. No debe olvidarse que en 1921 la Unión Soviética era un país arruinado económicamente y se encontraba amenazado por casi todos los países capitalistas Sin embargo, fueron suficientes los dos primeros planes quinquenales para convertirla en una gran potencia socialista capaz de rechazar y derrotar la agresión de la Alemania nazi y sus aliados. Cuando el socialismo fue destruido por la contrarrevolución del revisionismo contemporáneo que tuvo su inicio en el XX Congreso del PCUS, fue inevitable el surgimiento y desarrollo de las crisis económicas como en cualquier país capitalista. La ley económica fundamental de un verdadero sistema socialista, que hace imposible la aparición y desarrollo de crisis económicas ha sido formulada por Stalin, en la siguiente forma: “Los rasgos esenciales y las exigencias de la ley económica fundamental del socialismo podrían formularse, aproximadamente, como sigue: asegurar la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales, en constante ascenso, en toda la sociedad, mediante el desarrollo y el perfeccionamiento interrumpidos de la producción socialista sobre la base de la técnica màs elevada.”(6) Es fácil comprender que en una auténtica sociedad socialista no puede existir sobreproducción ni puede faltar demanda solvente. Las enseñanzas de las crisis Lo primero que se desprende de la crisis actual , como de las anteriores, es que el capitalismo se encuentra en su etapa agonizante y debe ceder el paso a un nuevo sistema , el socialismo , primera etapa de la sociedad del futuro : la sociedad comunista. La crisis actual, como todas las crisis, tendrá como respuesta un ascenso inevitable de las luchas de las grandes masas trabajadoras de la ciudad y el campo. La respuesta de los explotadores y sus sirvientes ya la conocemos: terrorismo. No podrá evitarse que en los países de mayor concentración proletaria, la crisis se convierta en crisis política, como ya viene sucediendo en Europa. Sin embargo, en los países denominados del “tercer mundo”, las grandes masas populares se movilizarán inevitablemente en defensa de sus legítimos intereses, oponiéndose al saqueo y la opresión que sufren por los grandes monopolios y sus sirvientes nacionales. Para preservar sus intereses y doblegar la resistencia y lucha de las masas trabajadoras, el imperialismo y sus sirvientes, propugnarán, la instauración de regímenes fascistas utilizando no solo a los sectores más reaccionarios sino a los que afirman ser de “centro”, de “centro izquierda” o de falsa “izquierda.”. El pretexto y justificación de esta fascitizaciòn será siempre la lucha contra el “terrorismo”, y en la América Latina la “intervención de Hugo Chávez y Evo Morales”. como ya ocurre en el Perú. No debe descartarse la posibilidad de que las grandes potencias imperialistas utilicen nuevamente la guerra mundial, para salir de la crisis.No es casual que la industria de guerra se mantenga en plena producción y los complejos industrial-militares, decidan, en última instancia, los objetivos de la política exterior de los países imperialistas. Hay que tener presente que el capitalismo monopolista utiliza el saqueo sistemático de los pueblos, las guerras y la militarización de la economía, para asegurarse el máximo beneficio. -----------------0----------------
Notas:
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