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ACTUALIDAD Y VIGENCIA DEL MARXISMO LENINISMO |
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Por: José Sotomayor La campaña anticomunista, dirigida y financiada por el imperialismo internacional, hoy en día centra sus ataques contra la Unión Soviética de Lenin y Stalin, presentando su historia en forma monstruosamente deformada. Para cumplir tan nefasta y reaccionaria labor, cuenta con una legión de anticomunistas de todo jaez que tienen un denominador común: ante todo y sobre todo son antistalinistas rabiosos, casi dementes. Muchos de estos han hecho de Trtotsky su ideólogo y guía. Repiten sus teorías descabelladas sobre la “revolución permanente” y la “imposibilidad del triunfo de la revolución socialista en un solo país”, poniendo especial atención en calumniar, difamar e insultar a Stalin. Todos ellos han puesto su odio al gran sucesor de Lenin al servicio de los dueños del capital monopolista, empeñado en impedir, por todos los medios, la marcha de la humanidad hacia el socialismo, primera etapa de la sociedad comunista I Es verdad que el capitalismo ha sido restaurado en la URSS y los otros países del Campo socialista, pero esto no es una prueba de que la doctrina de Marx, Engels, Lenin y Stalin haya fracasado, como pregonan todos los reaccionarios y sus aliados los revisionistas de diverso pelaje.Esta doctrina científica enseña que los proceso revolucionarios no marchan en línea recta y en forma siempre triunfante. El cambio de un sistema social por otro, siempre abarca toda una época histórica, como ocurrió con la misma revolución burguesa más profunda y radical que conoce la historia: la revolución francesa , cuya consolidación exigió repetidos levantamientos revolucionarios para derrotar definitivamente al sistema feudal y su monarquía. Por eso, lo ocurrido con la Unión Soviética y el Campo Socialista, no contraviene la lógica de la historia.Esa desaparición es transitoria, y la marcha de la sociedad humana al socialismo es inevitable porque la época de las revoluciones proletarias está en sus comienzos. La burguesía pretende impedir esta marcha haciendo esfuerzos por desarmar ideológicamente a la clase obrera, inventando teorías que supuestamente han superado el marxismo leninismo o lo han refutado en su totalidad. En esta labor reaccionaria tienen como cercanos servidores y aliados a diversas corrientes de anarquistas, trotskistas y revisionistas, todos furibundos detractores de la construcción del socialismo en la URSS y descarados falsificadores del marxismo leninismo. Las teorías que hoy surgen y se divulgan para oponerse al marxismo, descalificarlo, refutarlo y declararlo “jurásico” han sido elaboradas utilizando las diversas tesis inventadas por renegados como Roger Garaudy y revisionistas como Ernest Fischer, Franz Marek y otros de menor talla, como Santiago Carrillo y demás representantes del “eurocomunismo”. No es casual que las obras de estos renegados y oportunistas hayan sido editadas en grandes cantidades y divulgadas en todo el mundo por la burguesía. Ellos son, además, los maestros de toda una tropa de “refutadotes del marxismo” y creadores de una serie de teorías que castran la esencia revolucionaria del marxismo, so pretexto de enriquecerlo con “aportes” de otras corrientes de pensamiento. Rechazar y desenmascarar todas las teorías antimarxistas, divulgadas sistemáticamente por el imperialismo y la burguesía en general, tiene enorme importancia en la actualidad. No podemos negar que la desaparición de la Unión Soviética y del Campo Socialista ha tenido consecuencias desastrosas para el movimiento revolucionario mundial. Por eso, reagruparlo e impulsar sus luchas con firmeza y lucidez , exigen dotar nuevamente de la teoría científica que le corresponde y pertenece al proletariado revolucionario: la teoría marxista leninista. Es necesario hacer la defensa firme de esta teoría cuya vigencia y actualidad es cuestionada y negada por todas las fuerzas que sirven los intereses de las clases explotadoras. II “La doctrina de Marx – ha dicho Lenin- es omnipotente porque es exacta completa y armónica, dando a los hombres una concepción del mundo íntegra, irreconciliable con toda superstición, con toda reacción y con toda defensa de la opresión burguesa. Es la legítima heredera de lo mejor que creó la humanidad en el siglo XIX, la filosofía alemana, la Economía política inglesa y el socialismo francés. (1) Para el nacimiento del marxismo debían darse condiciones objetivas determinadas. Fue en el siglo XIX que estas llegaron a su madurez con el desarrollo de las contradicciones del capitalismo y la consiguiente maduración del proletariado como clase capaz de cumplir la tarea histórica de poner fin a la explotación del hombre por el hombre. Esta capacidad no la tuvieron ninguna de las clases explotadas precedentes, esclavos y siervos, porque solo la clase obrera puede acabar con toda forma de explotación, además de estar en contacto directo con la naturaleza y la sociedad a través del trabajo y las luchas reivindicativas que la propia vida le impone. Es importante señalar, sin embargo, que el socialismo científico y la doctrina económica marxista no hubieran podido surgir, si previamente no se producía una revolución en las concepciones filosóficas imperantes hasta el siglo XIX. Les tocó a Marx y Engels llevar a cabo esta revolución en la Filosofía con la creación del materialismo dialéctico y la concepción materialista de la historia. Fue esta nueva filosofía, la que les permitió profundizar en el análisis científico del sistema capitalista y su inevitable sustitución por el socialismo, primera etapa de la sociedad comunista. El marxismo, en última instancia, es el reflejo en el cerebro humano de las leyes que presiden el desarrollo de la naturaleza, la sociedad y el mismo pensamiento. No es casual, por eso, que haya nacido en un momento en que las luchas del proletariado contra la explotación capitalista alcanzaron un definido carácter de clase, por su organización y sus objetivos. Ya no eran simples explosiones de cólera contra patrones y máquinas. Tanto las acciones de los tejedores de Lyon en Francia, como el movimiento de los cartitas en Inglaterra, son hechos que marcan el comienzo de las luchas del proletariado como clase. Son estas luchas las que dieron comienzo a una nueva etapa en la historia y pusieron sobre el tapete la necesidad del nacimiento de una nueva teoría general sobre el mundo, la vida y la historia; una teoría revolucionaria de carácter científico, con apoyo y sustento en las leyes objetivas del desarrollo de la naturaleza, la sociedad y el mismo pensamiento. “La gran idea cardinal de que el mundo no puede concebirse como un conjunto de objetos terminados, sino como un conjunto de procesos, en el que las cosas que parecen estables,al igual que sus reflejos mentales en nuestras cabezas, los conceptos, pasan por un cambio interrumpido, por un proceso de devenir y desaparecer, a través del cual, pese a todo su carácter fortuito y a todos los retrocesos momentáneos, se acaba imponiendo siempre una trayectoria progresiva; esta idea cardinal se halla ya tan arraigada, sobre todo desde Hegel, en la conciencia habitual, que, expuesta así, en términos generales, apenas encuentra oposición”(2). Esta “gran idea cardinal”, es la esencia del marxismo que sus refutadores jamás han entendido. Tampoco la han entendido los seudo marxistas que se han propuesto desarrollarlo aderezándolo con “el aporte” de otras teorías.No han comprendido que con el nacimiento del marxismo se acaban las ociosas teorizaciones que sacan de la cabeza las múltiples concatenaciones del mundo objetivo, en lugar de encontrarlas en la propia realidad, en “los mismos hechos” como dice Engels. En consecuencia, todas las tesis del marxismo envejecen y caducan cuando los hechos que reflejan cambian y caducan, planteando la necesidad de elaborar nuevas tesis, partiendo de la práctica social y volviendo a ella como criterio de verdad; pero no es el marxismo el que caduca, por la mismo que refleja una realidad cambiante, tanto en la naturaleza como en la sociedad. El materialismo dialéctico que es la doctrina del desarrollo, le permite al marxismo desarrollarse de modo creador, dando a sus tesis fundamentales un contenido histórico concreto, sin permitir que subsistan cuando han caducado. Esto quiere decir que el marxismo tiene como calidad principal su desarrollo permanente, incesante, de acuerdo a las nuevas situaciones nacidas de la realidad en eterno cambio. De aquí surge la exigencia de investigar y conocer las nuevas condiciones históricas y extraer de ellas nuevas conclusiones y tesis que permitan realizar los objetivos fundamentales que, por ejemplo, se propone el proletariado políticamente organizado. Un ejemplo típico de desarrollo creador del marxismo lo tenemos en la obra inmortal de Lenin: "El imperialismo última fase del capitalismo”. Los reaccionarios que, en su “sabia ignorancia”, hablan de la caducidad del marxismo, deberían comenzar por refutar esta “gran idea cardinal” y señalar concretamente cuál de las 3 partes integrantes del marxismo ha caducado.Pero como quiera que no pueden hacer tal refutación, se limitan a declararlo anticuado y superado, debiendo, por tanto, considerársele “jurásico”. Es más que seguro que ningún de ellos, conoce el abc de la doctrina económica de Marx, ni de los elementos básicos del socialismo científico y menos aún de la dialéctica materialista. Sin embargo, repiten machaconamente que el marxismo es una teoría anticuada y negada por la experiencia histórica, al mismo tiempo que elogian el “modelo” neoliberal y su “dejar hacer " y “dejar pasar” de los fisiócratas del siglo XVIII. Es justo llamarlos, por esta razón, fósiles “silúricos” del paleozoico o simplemente “silúricos”, utilizando su propio lenguaje. No es de ahora la oposición radical de la burguesía y sus servidores al marxismo. Ya el mismo Lenin señalaba que la “doctrina de Marx suscita en todo el mundo civilizado la mayor hostilidad y el mayor odio de toda la ciencia burguesa (tanto de la oficial como de la liberal) que ve en el marxismo algo así como una “secta nefasta”. Y no hay por qué esperar otra actitud, pues en una sociedad erigida sobre la lucha de clases, no puede existir una ciencia social imparcial.” (3) En la lucha contra el marxismo, la burguesía internacional encomienda a su intelectualidad la publicación de toda clase de literatura antimarxista y anticomunista, con su correspondiente fundamentación teórica. Como quiera que en los últimos tiempos han surgido una serie de estas teorías, es de necesidad inapaplazable poner al desnudo su falsedad y los verdaderos fines que persiguen sus inventores. III Una de las teorías que más ha calado entre la intelectualidad de “izquierda” es la del “marxismo abierto”. Se trata de toda una corriente de “renovadores del marxismo”e inventores de una serie de “socialismos”. Sus defensores ignoran que es el propio marxismo el que se desarrolla creadoramente y su “enriquecimiento” no puede venirle de doctrinas o teorías no marxistas. Tal “enriquecimiento” solo puede dar nacimiento a un eclecticismo extraño al marxismo.Es en la naturaleza misma del marxismo que se encuentra la necesidad de su desarrollo creador, lo que es imposible lograr con agregados ajenos a él, como lo que pretenden los partidarios del denominado “marxismo abierto”. Un ejemplo lo tenemos en los intentos de “enriquecerlo creadoramente”, con las teorías del “confucionista”, G. Sorel sobre el mito, que hasta hoy vienen defendiendo los revisionistas en nuestro país. La defensa de la pureza del marxismo leninismo, para los revisionistas y otros congéneres suyos, significa “dogmatismo”. Nunca comprendieron ni aceptaron que el marxismo, por su propia esencia, es antidogmático.Ya hemos dicho que sus tesis son extraídas de la realidad y que, cuando esta cambia ,elabora nuevas tesis que reflejan los cambios objetivos de esa realidad. El proceso histórico esta regulado por las leyes del desarrollo que le corresponden y estas concuerdan plenamente con el marxismo como doctrina del desarrollo. Por eso, los que pretenden enriquecerlo con otras teorías o doctrinas, caen en el eclecticismo y terminan bastardeando una doctrina de la que “no se puede arrancar ninguna premisa fundamental, ninguna parte esencial... sin apartarse de la verdad objetiva, sin caer en brazos de la reaccionaria mentira burguesa”. Es cierto que ninguna ley histórica se manifiesta de la misma forma, pura y uniforme, a causa de que el tiempo y las circunstancias hacen que todas se manifiesten de distintas formas. Esto es lo que ha sucedido con los distintos modos de producción. El paso de la comunidad primitiva a la sociedad esclavista, por ejemplo, no fue igual en todas partes. En algunos países se pasó directamente a la sociedad feudal, sin haber conocido la esclavitud.La historia enseña que todos los modos de producción tienen particularidades específicas en cada país. Así por ejemplo, en lo que se refiere al capitalismo, sus particularidades tienen relación directa con la existencia o ausencia de residuos feudales en el país de que se trate. En lo que se refiere al socialismo, esta etapa inicial del modo de producción comunista tiene relación con el grado de desarrollo del sistema capitalista de un país determinado. No es difícil comprender y admitir que no todos los países que formaron parte del Campo socialista, tuvieron necesidad de una NEP, ni recorrieron el mismo camino de la construcción del socialismo que recorrió la Unión Soviética. Sin embargo, esta verdad incontrovertible, no puede servir de fundamento para defender la existencia de diversos “modelos de socialismo”. Toda la teorizaciòn sobre la existencia de diversos “modelos de socialismo” está dirigida a desbaratar el criterio científico marxista leninista de socialismo y oponerse a la experiencia histórica de la construcción del socialismo en la Unión Soviética de Lenin y Stalin. La teoría de los distintos “modelos de socialismo”, lleva necesariamente a la teoría de la pluralidad de socialismos, a la falsificación del verdadero socialismo y al nacionalismo burgués incompatible con el internacionalismo proletario. El socialismo es una farsa cuando no es la supresión del modo de producción capitalista y de su Estado. Cualquiera que sea el “modelo de socialismo” si no ha liquidado la propiedad privada de los medios de producción ni la explotación del hombre por el hombre, es un falso socialismo, como los denominados: “socialismo democrático”, “socialismo con rostro humano”,”socialismo participativo”, “socialismo del siglo XXI”, “socialismo de mercado”, y los “socialismos” propios de cada país : chino , ruso , coreano , francés , italiano , alemán, etc. etc. Los socialdemócratas y revisionistas afirman que el socialismo de la URSS de Lenin y Stalin tuvo carácter “totalitario”, y que el socialismo que ellos proponen es “democrático” y “participativo”, ajeno a toda “exclusión”, a toda “dictadura” Una medida fundamental que debe aplicarse para conseguir tal democratización según ellos, es la instauración del sistema pluralista de partidos. Este pluralismo debe permitir que los distintos partidos tengan sus propios programas y principios, distintos a los que pertenecen al partido de la clase obrera e incluso en oposición a estos. No se quiere comprender que el criterio de la democracia socialista reposa en el grado de participación de la clase obrera y de las masas trabajadoras en la administración y dirección de la sociedad en su conjunto. En consecuencia esta es la base que sirve para valorar y juzgar a la democracia en un país socialista. En este país la democracia no puede medirse por el número de partidos políticos sino por el grado de presencia de la clase obera y las masas populares en la conducción de su país. Por eso Lenin ha dicho que la democracia socialista es un millón de veces más democrática que la democracia burguesa. IV “La misma base económica- la misma en cuanto a sus condiciones fundamentales- pueden mostrar en su modo de manifestarse infinitas variaciones y gradaciones debidas a las distintas e innumerables circunstancias empíricas, condiciones naturales, factores étnicos, influencias históricas que actúan desde el exterior, etc, variaciones y gradaciones que solo pueden comprenderse mediante el análisis de estas circunstancias empíricamente dadas” (4). Lo sucedido en la historia muestra que, tanto el feudalismo como el capitalismo, después de instaurarse y alcanzar su madurez, conservan sus particularidades en cada país, pero esto no significa que constituyan modelos de feudalismo o capitalismo. Se trata, como dice Max, de VARIACIONES Y GRADACIONES que deben ser analizadas en cada caso, para comprenderlas. Con relación a este problema Lenin dice: “Todas las naciones llegaran al socialismo, eso es inevitable, pero no llegaran de las misma manera; cada una de ellas aportará su originalidad en una u otra forma de la democracia, en una u otra variante de la dictadura del proletariado, en uno u otro ritmo de las transformaciones socialistas de los diversos aspectos de la vida social.” (5) En este pasaje de Lenin está presente su tesis sobre la esencia única y la diversidad de formas de construcción del socialismo. Después de la edificación del socialismo en la URSS, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial y la derrota del nazifascismo surgieron las “democracias populares”, formas de la dictadura del proletariado. En estos casos no se repitió la forma soviética de edificación de la sociedad socialista; pero su esencia fue la misma. En efecto, no fue necesaria la supresión del derecho al sufragio de las clases explotadoras derrotadas; las formas y plazos de la liquidación de la propiedad privada fueron también diferentes, y el mismo ritmo de la colectivización de la agricultura fue más lento.En las democracias populares no se construyo`el socialismo bajo el cerco capitalista, como ocurrió con la Unión Soviética., sino con ayuda de esta, convertida en una gran potencia. Quiérase o no, la concepción revisionista de la pluralidad de modelos de socialismo se ha convertido en una de las armas de la reacción y el imperialismo que se oponen fieramente a la marcha de la humanidad al socialismo y son responsables de la desaparición del campo socialista, con la ayuda del revisionismo. Cuanta razón tenía Lenin cuando advertía que “Lo más peligroso en este sentido son las gentes que no desean comprender que la lucha contra el imperialismo si no va indisolublemente unida a la lucha contra el oportunismo es una frase vacía y falsa”(6). El revisionismo “soviético”, desde el XX Congreso del PCUS utilizó su abyecta campaña contra Stalin con el fin de justificar su traición al marxismo leninismo y al movimiento revolucionario proletario mundial. Hubiera sido imposible, para la camarilla de Jruschov, renegar de la construcción del socialismo y de la dictadura del proletariado en la URSS respetando la memoria de Stalin y su obra. Por eso, necesitó utilizar todas las mentiras y calumnias acumuladas por la propaganda reaccionaria del imperialismo y la burguesía, los trotskistas, anarquistas y otros contrarrevolucionarios, contra Stalin y el pasado de la misma Unión Soviética. El inmundo libelo de Jruschov conocido como “discurso secreto”, divulgado y aplaudido por todos los anticomunistas del mundo, fue un verdadero manifiesto del revisionismo contemporáneo que levantó la bandera mugrienta del antistalinismo y sirvió para restaurar el capitalismo en la URSS y finalmente destruirla. Son los partidos marxistas leninistas del proletariado los que deben tomar en sus manos la dirección de las grandes batallas de las masas populares y de la clase obrera, dirección abandonada hace tiempo por el revisionismo, en todas sus formas y todos sus nombres. La experiencia histórica ha demostrado que, sin esta dirección, el capitalismo y el imperialismo seguirán subsistiendo pese a que la historia los ha condenado a sucumbir. Solo derrotando al revisionismo y expulsándolo del movimiento comunista internacional se podrá recobrar su unidad compacta, tanto en el pensamiento como en la acción Sin una defensa firme de la pureza del marxismo leninismo será imposible cumplir esta tarea histórica. No puede existir un movimiento realmente revolucionario si se guía y orienta dando espaldas o renunciando al marxismo leninismo. Esta es una gran verdad histórica que nunca hay que olvidar. Es una verdad objetiva que después del XX Congreso del PCUS a comienzos de 1956, se inició una grave y profunda disgregación y vacilaciones de todo género en el movimiento comunista internacional. Esta crisis política e ideológica puso a la orden del día la necesidad de poner al desnudo el revisionismo, divulgado e impuesto por el PCUS, desde la misma Unión Soviética. Siguiendo el ejemplo de Lenin y Stalin, los marxistas leninistas defendieron la verdad universal de su doctrina que “no es un dogma muerto” ni es una “doctrina acabada” sino “una guía para la acción”; fue el arma invencible que permitió a los revolucionarios proletarios demostrar la podredumbre que desde Moscú infectaba los Partidos de la clase obrera en el mundo. Hubiera sido nocivo y causado daño irreparable, doblegarse ante las presiones y maniobras del revisionismo jruschovista y sus aliados: los anticomunistas de todo el mundo, manipulados por el imperialismo internacional. La experiencia histórica ha demostrado que sin combatir y derrotar al revisionismo, tanto teórica como prácticamente, es imposible dotar a la clase obrera del partido revolucionario proletario que le corresponde. Solo con la total derrota del revisionismo se puede lograr la cohesión del movimiento comunista internacional, la unidad de todas las fuerzas realmente democráticas y antiimperialistas y alcanzar el triunfo de la revolución socialista. No es casual que el revisionismo haya centrado sus ataques contra la doctrina leninista del Partido de la clase obrera, pretendiendo convertirlo en una agrupación amorfa, sin estructura orgánica y sin ideología, incapaz tanto para conquistar el poder político, como para construir el socialismo, igual que los viejos partidos comunistas, hijos del revisionismo jruschoviano y hermanos de los grupos trotskistas, por su furioso antistalinismo. Sin ninguna duda, el tiempo demostrará que el marxismo leninismo saldrá más fortalecido de la “destrucción” y “muerte” a que ha sido condenado por la burguesía y sus ideólogos. La crisis global en que hoy se hunde el sistema capitalista no hace sino confirmar la verdad universal del marxismo y su carácter científico. Los revisionistas contemporáneos, igual que sus progenitores kautskianos, acusan a los marxistas leninistas auténticos de ser “dogmáticos”, se presentan como “innovadores” de la doctrina de Marx y Lenin y dicen tener el gran mérito de haberlo desarrollado en las nuevas “condiciones históricas” surgidas después de la Segunda guerra mundial. Ya hemos visto que tal desarrollo se resume en “las tres pacíficas y los dos todos”, que constituyen una verdadera traición al marxismo leninismo. Ahora bien: “SIN TEORIA REVOLUCIONARIA NO HAY MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO”. Estas son palabras de Lenin que tienen enorme actualidad y son una advertencia a todos los inventores de socialismos y teorizadores de un “marxismo abierto” e “innovadores" de la teoría revolucionaria del proletariado. ----------------------oooo--------------------- NOTAS: 1. V.LENIN. Obras Escogidas T I . Ed. L. Ex. pags 65-66 |