| EL "PROGRAMA DE TRANSICIÓN" DE TROTSKY |
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Por: José Sotomayor Pérez El
año de 1938, cómodamente instalado en su residencia fortificada de
Coyoacán, México; León Trotsky escribió su conocido “Programa de
transición”, en el cual da directivas y tareas para una inminente “revolución
proletaria”, que hasta ese momento
solo pudo ser evitada por una supuesta
“cobardía de los dirigentes stalinistas”. Han pasado 69 años
desde la publicación de este “programa” que nunca tuvo vigencia
y jamás se pudo llevar a la práctica, pero hay personas que
vienen recomendando su aplicación. De aquí la importancia
de hacer un análisis, por lo menos de sus aspectos que
más resaltan. I El
año de 1938, es considerado como un período histórico
caracterizado por la grave amenaza del nazifascismo
y el militarismo japonés en todo el mundo. Franco, con apoyo de
Hitler y Mussolini, obtenía victorias sucesivas
en su agresión armada contra la República española. Japón
ya ocupaba Manchuria, Italia, Abisinia; y Hitler, después del
vergonzoso Tratado de Munich, anexó
Austria y Checoslovaquia a la Alemania nazi después de la ocupación de
los Sudetes. Se asomaba rápidamente
la Segunda Guerra Mundial; pero Trotsky
pregonaba y exigía llevar adelante la “revolución
proletaria”, porque consideraba
que las “condiciones objetivas” no solo estaban maduras sino que habían
“comenzado a descomponerse”. Desde
el ascenso de Hitler al poder en Alemania, el país capitalista más
desarrollado del continente europeo, era claro que un conflicto bélico a
escala global amenazaba al mundo. El nazifascismo
se presentaba abiertamente,
sin ocultar sus objetivos de dominación mundial. En situación tan grave,
el Movimiento comunista internacional, aglutinado en torno a la
Internacional Comunista, puso al desnudo la entraña reaccionaria y
belicista del nazismo alemán y el fascismo italiano e hizo un llamado
histórico a la clase obrera, a los pueblos
y a todas las fuerzas democráticas del mundo, para que cerraran
filas y formarán frentes
populares antifascista. Pero Trotsky, cerrando los ojos a esta grave
amenaza, escribía tranquilo en su “Programa de transición”. “En
el problema de la guerra más que en todo otro problema, la burguesía y
sus agentes engañan al pueblo con abstracciones, fórmulas generales y
frases patéticas. “neutralidad”, “seguridad colectiva”,
“armamentos para la defensa de la paz”, “defensa de la paz”,
“defensa nacional”, “LUCHA CONTRA EL FASCISMO”, etc, etc. (1 ) No
era la Alemania nazi la que
amenazaba la paz mundial, según Trotsky, sino Francia y
su industria de guerra en manos de
las 200 familias: “La
guerra es una gigantesca empresa comercial, sobre todo para la industria
de guerra. Es por eso que las “200 familias” son los
primeros patriotas y los PRINCIPALES PROVOCADORES DE GUERRA. EL
CONTROL OBRERO SOBRE LA INDUSTRIA DE GUERRA, es el primer paso en la lucha
contra los “fabricantes” de guerra”. (2) Fue
en esa etapa de ascenso de la
amenaza nazi fascista, que
los planes urdidos por Trostky para derrocar
al gobierno soviético encabezado por Stalin sufrieron un serio revés, al
quedar al descubierto la gran conspiración de la “quinta columna” del
“Eje” organizada contra la URSS. En los procesos de Moscú, de 1936
a 1938, quedó en evidencia
que Trotsky estaba al
servicio de la Alemania nazi
y del Japón militarista. “La
villa de Coyoacan donde tenía establecidas sus oficinas de México, era
en verdad una fortaleza. La rodeaba una pared de 20 pies de alto, y en las
cuatro torres, una en cada esquina, se estacionaban centinelas armados que
vigilaban día y noche. Además de una unidad perteneciente a la policía
mexicana que estaba designada especialmente para cuidar el exterior de la
casa, sus propios guardias armados rondaban constantemente su despacho.
Todos los visitantes tenían que identificarse, debiendo sufrir
interrogatorios tan fuertes como si se tratase de pasar una frontera; sus
pases tenían que estar firmados y contraseñados, y aun después de
obtener permiso para atravesar la entrada de los elevados paredones, eran
registrados adentro para comprobar si llevaban armas ocultas”. (3) ¿De
quien se cuidaba tanto Trotsky? En su caso particular, esas medidas
extremas de seguridad tenían como causa sus turbias maquinaciones para
destruir la URSS en complicidad con
los servicio de inteligencia nazi fascistas. Estaba minuciosamente
informado de los históricos procesos de Moscú, que habían puesto al
descubierto todas sus intrigas y trajines para entregar la Unión Soviética
a los nazis en la guerra que se avecinaba. Trotsky sabía que el principal
acusado en los procesos de Moscú era él. Todas las pruebas lo sindicaron
como el autor de una basta
conspiración para derrocar al
régimen socialista soviético,
de acuerdo al “Programa de transición”, que a la letra dice: “…la
tarea principal en la URSS sigue siendo, a pesar de todo, EL DERROCAMIENTO
DE LA BUROCRACIA TERMIDORIANA”.(4) Desde
su cuartel general en Coyoacán,
tenía el control de toda una red de
grupos de la Quinta Columna nazinipofascista. En España el POUM, en
Francia Jacques Doriot, en Checoslovaquia Henlein, en el Japón el
denominado “trust de cerebros del Servicio Secreto”, en China los
trotskistas actuaban bajo la supervisión directa de la Inteligencia
Militar Japonesa. En general, era la Quinta Columna del Eje la que tenía
el control de los grupos trotskistas. Fue
en este contexto histórico y
político que, Trotsky, escribió su “Programa de Transición”, cuyos
aspectos principales pasamos a examinar brevemente a la luz del marxismo
leninismo. II El
año que Trotsky escribió su “Programa de transición”, el mundo se
encontraba en las vísperas
de la Segunda Guerra Mundial, cuyo inicio se produjo el año de 1939. Las
contradicciones interimperialistas conducían al mundo a una nueva
hecatombe; pero Trotsky afirmaba que la “situación
política mundial del momento, se caracteriza, ante todo por la
crisis histórica de la dirección del proletariado”. Y agregaba: “Las
charlatanerías de toda especie, según las cuales las condiciones históricas
no estarían todavía maduras para el socialismo no son sino el producto
de la ignorancia o de un engaño consciente. Las condiciones objetivas de
la revolución proletaria no solo están maduras sino que han empezado a
descomponerse. Sin revolución social en un próximo período histórico,
la civilización humana está bajo amenaza
de ser arrasada por una catástrofe. Todo depende del proletariado, es
decir, de su vanguardia revolucionaria. La crisis histórica de la
humanidad se reduce a la dirección revolucionaria”. (5) Estas
formulaciones de Trotsky son
ajenas a las enseñanzas de Lenin. No
debe confundirse la
madurez de las condiciones objetivas para la instauración del socialismo
como sistema, con la madurez
de las condiciones objetivas y subjetivas para la toma del poder por la
clase obrera. En Octubre de 1917 estuvieron maduras las condiciones para
la revolución proletaria en Rusia; pero no para iniciar de inmediato la
construcción del socialismo. Que esto es cierto lo prueba la NEP o Nueva
Política Económica que se prolongó hasta 1929. En la doctrina de Lenin,
para que una revolución se produzca, la madurez de las
condiciones objetivas debe darse junto a una madurez de las condiciones
subjetivas, y esto se manifiesta a través de
tres signos inconfundibles, que Trotsky pasa por alto o
rechaza. Dice el Jefe de la Revolución de Octubre: “Para
un marxista es indudable que la revolución es imposible sin una situación
revolucionaria; además, no toda situación revolucionaria desemboca en
una revolución. ¿Cuales son, en términos generales, los signos
distintivos de una situación revolucionaria? Seguramente no cometeremos
un error si señalamos estos tres signos principales: 1) La imposibilidad
para las clases dominantes de mantener inmutable su dominación; tal o
cual crisis de las “alturas”, una crisis en la política de la clase
dominante, que origina una grieta por la
que irrumpen el descontento y la indignación de las clases
oprimidas. Para que estalle la revolución no suele bastar con que
“ los de abajo no quieran”, sino que hace falta además “que los de
arriba no puedan” seguir viviendo como hasta entonces. 2) Una agravación,
superior a la habitual, de la miseria y de los sufrimientos de las clases
oprimidas, 3) Una intensificación considerable, por estas causas, en la
actividad de las masas, que en “tiempos de paz” se dejan expoliar
tranquilamente, pero que en épocas turbulentas son empujadas, tanto por
toda la situación de crisis, como por
los mismos “de arriba”, a una acción histórica
independiente”. (6) Según
Trotsky la madurez de las
condiciones objetivas de la revolución proletaria, en vísperas de la
Segunda Guerra Mundial, no solo se encontraban maduras sino en estado de
descomposición. Sin embargo, no señaló un solo ejemplo de “situación
revolucionaria”, sin cuya presencia es imposible una revolución. En
otras palabras no basta que exista madurez de las condiciones objetivas.
Nadie puede dudar que las
consecuencias de la crisis
que se inició el año de 1929, hundieran
a las grandes masas populares en la miseria y la desesperación. Sin
embargo, no llegaron al punto de
lanzarse a la toma del poder, como el proletariado ruso en
Octubre de 1917. La causa según
Trotsky, fue la
“cobardía” de los dirigentes, expresando así el típico punto de
vista del radicalismo pequeño burgués (oportunismo de izquierda) de ese
período histórico. No
es casual que en su “Programa de transición”,
Trotsky, eluda los nexos del
fascismo con el gran capital monopolista. Coincidiendo con la
socialdemocracia, consideraba que el
fascismo sometía a su poder tanto al proletariado como a la burguesía; siendo por tanto
una forma de bonapartismo, situado por encima de las clases. Tesis tan errónea
favorecía a las
fuerzas reaccionarias y al mismo nazifascismo, interesados en impedir la
formación de un frente único
antifascista. Para Trotsky: “El
paso definitivo de la I.C. (Internacional Comunista.- JSP) hacia el lado
del orden burgués, su papel cínicamente contrarrevolucionario en el
mundo entero, particularmente en España, en Francia, en Estados Unidos y
en los otros países “democráticos”, ha creado extraordinarias
dificultades suplementarias al proletariado mundial. Bajo el signo de la
revolución de octubre, la política conservadora de
los “frentes Populares” conduce a la clase obrera a la impotencia y
abre el camino al fascismo”. (7) Los
Frentes Populares, a los que se opuso rabiosamente Trotsky, so pretexto de
que “defendían el orden burgués”, surgieron después de un análisis
detenido y profundo de la situación internacional en el VII Congreso del
Cominter (I.C.) el año de 1935. Fue en este histórico Congreso que se acordó organizar los
frentes populares como respuesta a la ofensiva del fascismo, que arreció
a causa del ascenso de las luchas de la clase obrera y de las masas
populares desde mediados de los años 30. Con
su “Programa de Transición”, Trotsky ocultaba este peligro y llamaba
al proletariado a la toma del
poder, señalándole una línea aventurera para facilitar los planes de
guerra del Eje Berlín- Roma- Tokio. Las
bandas fascistas, bien
organizadas y financiadas, centraban sus golpes
contra la clase obrera y
las masas populares, poniendo especial empeño en reprimir
a los partidos comunistas mediante el terror.
Sin embargo, no eran solo la clase obrera y los comunistas los perseguidos
y aterrorizados por el fascismo; eran todas las fuerzas democráticas
porque a todas las consideraba un peligro para el sistema capitalista,
duramente castigado por una crisis excepcionalmente grave y prolongada.
Para el fascismo las mismas instituciones democráticas burguesas y sus
elecciones debían desaparecer. Esta ofensiva
general y furibunda constituía una gran amenaza especialmente para el primer país socialista, la Unión Soviética.
Esto lo sabía muy bien Trotsky que, desde Coyoacán, como hemos visto,
manejaba toda una red al servicio de la “Quinta columna” de la
Alemania nazi y sus aliados. III Por
su contenido y el momento
histórico en que fue escrito el “Programa de transición”,
es un documento ajeno al marxismo leninismo y contrario a los
intereses de la clase obrera. Su enfoque
del problema de la revolución:
sus objetivos y sus fuerzas
motrices es falso. En este “Programa” no se concibe la revolución
como un proceso; no hay cabida para los movimientos democráticos
populares y de frente único; la clase obrera no tiene posibilidades de
adquirir aliados y dirigirlos. Todo esto porque el trotskismo jamás
entendió qué es hegemonía del proletariado en la revolución democrático
burguesa y considera que la
revolución nunca tiene etapas; siempre es “proletaria” de comienzo a
fin. A esto se agrega su negación de la
posibilidad del triunfo y consolidación
de la revolución en un solo país y
la consiguiente construcción
del socialismo, si en su auxilio no viene la revolución en los países
capitalistas más avanzados. El
año de 1928, en una carta dirigida al VI Congreso de la Internacional
Comunista, Trotsky decía lo
siguiente “En
nuestra época, la época del imperialismo, es decir, de la economía
mundial y de la política mundial, dirigidas por el capitalismo, ningún
partido comunista puede
confeccionar un programa que parta en mayor o menor grado de las
condiciones y tendencias de su desarrollo nacional”. El
“Programa de transición” de Trotsky,
es contrario a las
enseñanzas de Lenin sobre la necesidad de combinar las luchas del
proletariado con las acciones del campesinado, poniendo énfasis en las
diferencias que existen entre las
revoluciones democrático burguesas de
la época del imperialismo y
las revoluciones burguesas de la etapa del capitalismo premonopolista. Hacer hincapié
en esta diferencia tiene gran importancia porque de ella se deriva
el problema de la hegemonía del proletariado en el movimiento
revolucionario, por ser la única
clase con capacidad
para aglutinar en torno suyo a las grandes masas
populares. Para el leninismo, solo la hegemonía de la clase obrera
en la revolución democrática burguesa y de liberación nacional, puede
garantizar su triunfo. De esta cuestión, que es de vital importancia
para los países del “tercer mundo”, como los de la América
Latina, no dice absolutamente nada el
“Programa de transición” de Trotsky. Este
“profeta”, nunca estuvo de
acuerdo con la doctrina
sobre el proceso que
siguen las revoluciones
democrático burguesas y el
rol de dirección que en ellas juega
la clase obrera, y que Lenin resume en pocas palabras, refiriéndose
a la Gran Revolución de Octubre: “Ocurrió,
en efecto, tal y como nosotros dijimos. La marcha de la revolución ha
confirmado el acierto de nuestro razonamiento. Al principio del brazo de
“todos” los campesinos, contra la monarquía, contra los
terratenientes, contra lo medieval (y en este sentido la revolución sigue
siendo burguesa, democrático burguesa). Después, del brazo de los
campesinos pobres, del brazo del semiproletariado, del brazo de todos los
explotados, contra el capitalismo, incluyendo a los ricachos del campo,
los kulaks y los especuladores, y, en este sentido, la revolución se
convierte en socialista”. (8) El
proceso revolucionario que se inicia cumpliendo objetivos democrático
burgueses y marcha en forma ininterrumpida hasta el socialismo, nunca fue
comprendido ni admitido por el trotskismo. Por eso jamás
tuvo programas concretos para realidades distintas. El “Programa
de transición”, es para todos los países del mundo, sean coloniales,
semicoloniales, dependientes o capitalistas
imperialistas. En todo el mundo las
condiciones objetivas para la revolución proletaria “no solo están
maduras sino que han empezado a descomponerse”. De aquí deriva el
izquierdismo aventurero de los múltiples grupos trotskistas y su
rechazo miope y sectario a la política de frente único, muy del
agrado y aprobación de todos los reaccionarios, la burguesía y el
imperialismo. Según
Trotsky, “las
reivindicaciones democráticas,
las reivindicaciones transitorias y las tareas de la revolución
socialista no están separadas en la lucha por etapas históricas.
Habiendo apenas comenzado a edificar sindicatos, el proletariado chino se
vio obligado ya a pensar en los
soviets. Es en este sentido que el presente Programa es plenamente
aplicable a los países coloniales
y semicoloniales…”. (9) IV “El
Programa de transición” es también
expresión de la vieja tesis de Trotsky que niega la posibilidad de la
edificación del socialismo en un país. Sobre esta cuestión, Lenin,
después de un estudio profundo del
imperialismo, llegó a la conclusión de
que en esta etapa el desarrollo de los países capitalistas es
desigual, lo que se manifestaba en un rápido crecimiento de unos
y el retraso de otros. En esta última fase del capitalismo, la
burguesía redobla la opresión y explotación de la clase obrera,
agudizando hasta el máximo las contradicciones entre el proletariado y la
burguesía. Pero además, en
el sistema mundial del imperialismo surgen en forma inevitable eslabones débiles,
y por eso la revolución proletaria se desarrolla en forma desigual, por
lo mismo que todos los países
se encuentran en condiciones distintas. En unos países el proletariado es
más fuerte que en otros; su organización y nivel político es distinto.
Sin embargo, para el “Programa de transición” de Trostky, esto no es
cierto, es un cuento de “la charlatanería de toda especie…no son sino
el producto de la ignorancia o de un engaño consciente”. “La
desigualdad del desarrollo económico
y político – dice Lenin- es una ley absoluta del capitalismo. De aquí
se deduce que
es posible que el socialismo triunfe
primeramente en unos cuantos países capitalistas, o incluso en un
solo país capitalista”. (10) Es
de esta ley que Lenin llegó a la conclusión de que el socialismo no
puede triunfar simultáneamente en todos los países. Primero triunfará
en uno o varios países y “los demás seguirán siendo burgueses durante algún
tiempo”. Esta tesis leninista expuesta en el “Programa militar de
la revolución proletaria”, fue confirmada a cabalidad por la
historia, con la edificación triunfante de la construcción del
socialismo en la URSS y su victoria en la Segunda Guerra Mundial. La
contrarrevolución trosko-revisionista
iniciada en el XX Congreso del PCUS,
no desmiente a Lenin. En
la refutación a la teoría trotskista de la imposibilidad de la revolución
socialista en un país,
Stalin hizo aportes de enorme
importancia, en polémica abierta y frontal con Trotsky durante más de 5
años, después de la muerte de Lenin. He aquí un pasaje que lo
consideramos relevante: “Quien
niega la posibilidad de la victoria del socialismo en uno u otro país, se
ve obligado a silenciar la importancia de la ley de la desigualdad del desarrollo bajo el imperialismo; y quien se ve obligado a
silenciar la importancia de la ley de la desigualdad del desarrollo, NO
PUEDE MENOS DE VELAR LA DIFERENCIA EXISTENTE ENTRE
EL CAPITALISMO PREIMPERIALISTA Y EL CAPITALISMO IMPERIALISTA”.
(11) (El subrayado me pertenece.- JSP) De
este planteamiento concreto sobre la posibilidad de la victoria del
socialismo en uno u otro país en la época del imperialismo, se
desprenden, según el mismo Stalin dos líneas políticas: “Una
de ellas es la línea de nuestro Partido, que llama a los proletarios de
los distintos países a prepararse para la futura revolución, a seguir
atentamente la marcha de los acontecimientos y a estar dispuesto para,
cuando se den circunstancias favorables, romper por sí mismos el frente
del capital, para tomar el poder y sacudir los cimientos del capitalismo
mundial. “La
otra es la línea de nuestra oposición, que siembra la duda acerca de la
conveniencia de que los proletarios de uno u otro país rompan por si
mismos el frente capitalista y los exhorta a esperar el `desenlace general´”
. (12) El
trotskismo actual sigue
repitiendo machaconamente todas las tesis que nunca tuvieron comprobación
práctica desde que fueron formuladas por su autor. En su defensa
recurren a la falsificación de la historia; afirman que en la Unión
Soviética nunca hubo socialismo, pero lo combatieron ferozmente hasta
la desaparición de la URSS. Nunca pudieron distinguir lo que es el
triunfo del socialismo en un
país de lo que es el triunfo
definitivo del socialismo en
ese país. Esta diferencia la
explica con suma claridad
Stalin: “Así,
pues, ¿qué es el triunfo del socialismo en nuestro país? Es
conquistar la dictadura del proletariado y llevar a cabo la edificación
del socialismo venciendo así a los elementos capitalistas de nuestra
economía sobre la base de las fuerzas interiores de nuestra revolución. “¿Qué
es el triunfo definitivo de socialismo en nuestro país? “Es
la creación de la garantía completa contra la intervención y los
intentos de restauración, sobre la base del triunfo de la revolución
socialista, por lo menos en varios países”. (13) El
análisis dialéctico de Stalin partió de la diferencia
que existe entre las contradicciones
internas de la URSS,
y las contradicciones exteriores del primer país socialista. Las
primeras son plenamente superables y las segundas
solo mediante el triunfo de la revolución proletaria en varios países.
El que confunde estas dos “series de contradicciones –dice Stalin –
es un confusionista rematado o un oportunista impenitente”. Trotsky
encubrió su oposición a la tesis
de Lenin sobre la posibilidad de construir el socialismo en un país,
afirmando que se trataba de una teoría de Stalin.
La aclaración de Stalin sobre este asunto
fue contundente: “Trotsky
se ha propuesto combatir la teoría de Lenin, pero como luchar a cara
descubierta contra Lenin es arriesgado, ha resuelto hacerlo diciendo que
combate la teoría de Stalin…Por lo pronto indicaremos que la declaración
de Trotsky acerca de la “teoría” de Stalin es una maniobra, un
subterfugio cobarde y desafortunado para encubrir su lucha contra la teoría
leninista de la victoria del socialismo e uno u otro país, lucha empezada
en 1915 y que continúa hasta nuestros días. Que los camaradas juzguen si
este proceder de Trotsky es indicio de honradez en la polémica”(14). Esta
falta de honradez en la polémica
sigue hasta hoy. LOS TROTSKISTAS, INSOLENTADOS DESPUÉS DE SU OBRA DE
DESTRUCCIÓN DE LA URSS
EN ALIANZA CON EL REVISIONISMO, GRITAN A LOS 4 VIENTOS QUE EL
TRIUNFO DEL SOCIALISMO EN UN PAIS, ES UNA TEORIA DE STALIN. V En
la lucha contra el marxismo leninismo y las enseñanzas
de la Gran Revolución de Octubre, la burguesía y los
revisionistas de toda laya, utilizan el trotskismo, presentándolo como el verdadero marxismo. Abundan
y son divulgados profusamente folletos y hasta libros sobre Trotsky
y sus teorías antisoviéticas
y anticomunistas, poniendo a este personaje a la misma altura de los
fundadores del socialismo científico. Pero toda la teorización de este
falso profeta, expuesta en su “Programa de transición” y sus diversas
publicaciones pueden
resumirse brevemente en
los siguientes rasgos: a)
Niega la revolución como proceso regido por leyes objetivas y se opone a
la teoría leninista sobre la situación revolucionaria, exhortando a la
clase obrera a la revolución socialista inmediata, saltando etapas; b)
Ignora el rol hegemónico del
proletariado en el movimiento revolucionario, con participación del
campesinado como su aliado. Considera
que la clase obrera debe actuar sola en la revolución y que es inevitable
el choque de esta clase con los
campesinos en el desarrollo de la revolución; siendo por tanto imposible
la alianza obrero campesina; bajo la dirección proletaria, c)
Niega la posibilidad de construir el socialismo en un solo país. Esto
significa que después del triunfo de la revolución proletaria en un país,
no existen posibilidades de que pueda edificar el socialismo si no es
apoyada por las revoluciones triunfantes de
países más desarrollados, d)
Propugna la exportación
aventurera de la revolución triunfante en un país a otros
países mediante la “guerra revolucionaria”, que no es otra cosa que
imponer la revolución por medios armados a otros países, e)
Desconoce el rol de las diversas formas de organización y lucha de las
grandes masas populares. Se opone a los movimientos de frente único. Particular
importancia para los revolucionarios
latinoamericanos, tiene la teoría leninista sobre la transformación
de la revolución democrática burguesa en revolución socialista,
siguiendo un curso ininterrumpido. El trotkismo niega
y se opone a esta teoría científica. Para Trotsky es necesario
saltar la etapa democrática burguesa y pasar directamente al socialismo,
porque el proletariado está siempre preparado para la revolución. De aquí
surge precisamente la diferencia radical
entre la teoría
trotskista sobre la revolución permanente
y la doctrina
leninista sobre la
transformación de la revolución democrática burguesa en revolución
socialista. En
la actual situación de los países de la América Latina
la teoría de la
revolución permanente de Trotsky es particularmente
dañina. “El Programa de transición” es una exposición
concentrada de esta teoría. Se resume en pocas palabras a la afirmación
de que la revolución proletaria está a la orden del día. No solo están
maduras las condiciones para el triunfo del socialismo en todo el mundo,
sino que esas condiciones se “están descomponiendo”.
En realidad todos los grupos trotskistas
niegan el carácter de
los procesos revolucionarios como un desarrollo necesario, con fases y
etapas. Por eso, formulan objetivos y
trazan esquemas de aplicación universal. Un
ejemplo típico de rechazo de la teoría leninista
de la revolución socialista es
“El Programa de transición”, de Trotsky. Sus conclusiones teóricas,
sus tesis políticas y sus concepciones
estratégicas tienen
validez para todos los países del mundo. Después
del triunfo de la Unión Soviética
en la Segunda Guerra Mundial, el trotskismo quedó reducido a su mínima
expresión. Trotsky había anunciado la derrota inevitable de la URSS en
esta guerra, pero los hechos
dijeron otra cosa. Fue
la usurpación del poder del partido y del Estado por el
revisionismo contemporáneo en la URSS,
la causa principal de que el trotskismo agonizante reviviera. El
revisionismo, que se inició con Jruschov y culminó con Gorvachov, ocultó
la polémica demoledora que Stalin sostuvo con Trotsky durante un
quinquenio, desde la muerte de Lenin
hasta el año de 1927. Esa
polémica histórica puso
al desnudo la esencia
reaccionaria y putrefacta del
trotskismo que, como respuesta a su
derrota, se puso a órdenes de
la Alemania nazi y el militarismo japonés. Fue
en esta etapa del trotskismo que Stalin
dijo: “El
trotskismo actual no es una tendencia política, sino una banda sin ideas
ni principios, de saboteadores, agentes de diversión y de información,
espías y asesinos, banda de enemigos jurados de la clase obrera, a sueldo
de los órganos de espionaje de Estados extranjeros”. “Tal
es el resultado indiscutible de la evolución que ha sufrido el trotskismo durante los siete u ocho años últimos”. “Tal
es la diferencia del trotskismo del pasado y el trotskismo de la
actualidad”. (15) Uno
de los grandes méritos de Stalin es haber
pulverizado ideológicamente al trotskismo
en una larga y paciente polémico que duró 5 años. El
revisionismo al prohibir la circulación de sus obras, prestó una gran
ayuda a las teorías de Trotsky. Desde
1923 hasta 1927, Stalin, con lógica y argumentos irrebatibles
hizo añicos todas las
tesis erróneas y contrarrevolucionarias de Trotsky. La réplica marxista
leninista de Stalin al
trotskismo, constituye un precioso legado teórico que hoy en día cobra
enorme actualidad. No es casual que reaccionarios, revisionistas
y seudo marxistas de toda laya oculten todo lo que Stalin
produjo en defensa del
marxismo leninismo, con
motivo de su polémica con Trotsky. Es
significativo que en las mismas vísperas de la Segunda Guerra
Mundial Trotsky en su “Programa de transición”
hiciera este llamado: “Es
imposible realizar este programa sin el derrocamiento de la burocracia que
se mantiene por la violencia y la falsificación. SOLO EL LEVANTAMIENTO
REVOLUCIONARIO DE LAS MASAS OPRIMIDAS
PUEDE REGENERAR EL REGIMEN SOVIETICO Y ASEGURAR LA MARCHA ADELANTE
HACIA EL SOCIALISMO. SOLO EL PARTIDO DE LA
IV INTERNACIONAL ES CAPAZ DE
DIRIGIR A LAS MASAS SOVIETICAS
A LA INSURRECCION”. ”ABAJO
LA CAMARILLA BONAPARTISTA DEL
CAIN STALIN”. (16) Es
fácil comprender por qué en la actualidad el anticomunismo tiene un
nombre: antiestalinismo, y la razón
por la cual, al mismo tiempo, ensalza y divulga el trotskismo,
cuyo antiestalinismo ha
llegado a extremos realmente
demenciales, estimulado por los que lo utilizan y financian: el
imperialismo y la reacción.
Lima, junio del 2007 NOTAS. 2.
LEON TROTSKY Obra
citada p. 44 3.
M. SAYERS Y A. KAHN.- La Gran
Conspiración contra Rusia. Ed. Páginas.- La Habana 1946 p.98 4.
LEON TROTSKY.- Obra citada p.70 5.
LEON TROTSKY .- Obra citada PS 12 13.-
6.
LENIN La Bancarrota de
la Segunda Internacional. Ed.Ex
Moscú 1951. Ps 12, 13 7.
LEON TROTSKY .- Obra citada
p. 14 8.
LENIN .- Obras completas
T ps. 311 312 9.
LEON TROTSKY
:- Obra citada ps. 55 56 10. LENIN
.- Obras completas
T. XVII
ps 232
233 11. J.
STALIN.- Obras .Ed. Lenguas Extranjeras
Moscú 1953 T.9 p.114
12.
J.STALIN.- Id Id
Id
p. 114 13.
J. STALIN.- Id Id
T. 8 ps.
279 280 14.
J. STALIN.-I d Id
T 9
ps. 120 121 15. J.
STALIN.-INFORME ANTE EL PLENO DEL PC(b) DE LA URSS
MARZO DE 1937.- Ed. Páginas México 1939 ps.
15 16 16. LEON
TROTSKY.- Obra citada |