UNA FALSIFICACIÓN DEL MATERIALISMO HISTÓRICO

Por: José Sotomayor Pérez

El Movimiento bolivariano que dirige Hugo Chávez en Venezuela, tiene como una de sus más destacadas asesoras a  Marta Harnecker, conocida discípula de Althuser, filósofo francés, cuya peculiar interpretación  del marxismo, desde posiciones estructuralistas, es  bien conocida.

En su obra titulada  “Elementos de materialismo histórico”  Marta Harnecker, falsifica la concepción materialista de la historia desde el comienzo, apoyándose  en su maestro, Althuser. Veamos  que dice esta honorable dama  del MODO DE PRODUCCIÓN.

“Todo modo de producción está formado por: 1) UNA ESTRUCTURA GLOBAL, formada por tres  estructuras regionales:

·         estructura económica

·         estructura jurídico política (leyes, Estado, etcétera)

·         estructura ideológica (ideas, costumbres, etcétera)

2) En esta estructura global, una de las estructuras regionales DOMINA a las otras”. (1)

Para  sustentar esta teoría de la regionalización del Modo de Producción. La autora tiene la audacia de  remitirse al mismo Marx, interpretándolo a su antojo. En la llamada N° 36 del Libro Primero de “El Capital”, Marx,  contestando a una objeción de un “periódico alemán de Norteamericana” al prólogo de  su célebre obra titulada “Contribución a la crítica de la economía política”, dice textualmente:

“En primer lugar, resulta peregrino que haya todavía quien piense que todavía esos tópicos vulgarísimos que corren por ahí acerca de la edad media y del mundo antiguo son ignorados de nadie. ES INDUDABLE QUE  NI LA EDAD MEDIA PUDO VIVIR DEL CATOLICISMO NI EL MUNDO ANTIGUO DE LA POLÍTICA. LEJOS DE ELLO LO QUE EXPLICA POR QUE EN UNA ERA FUNDAMENTAL LA POLÍTICA  Y EN LA OTRA EL CATOLICISMO ES PRECISAMENTE EL MODO COMO UNA Y OTRA  SE FORMABAN LA VIDA. Por lo demás, no hace falta estar muy versado en la historia de la república romana para saber que la HISTORIA DE LA PROPIEDAD INMUEBLE FORMA SU HISTORIA SECRETA. YA DON QUIJOTE PAGO CARO EL ERROR DE CREER QUE LA CABALLERÍA ANDANTE ERA UNA INSTITUCIÓN COMPATIBLE CON TODAS LAS FORMAS ECONÓMICAS DE LA SOCIEDAD”. ( 2)

Comentando esta nota, Marta Harnecker, dice lo siguiente:

“Si resumimos lo esencial de esta nota, podemos observar que Marx sostiene que si lo económico domina en el capitalismo, no se puede negar que en la Edad Media dominaba el catolicismo (es decir una estructura ideológica), y en Atenas y Roma, la  política…”

Esta es una tergiversación burda de  lo que Marx  expone en la nota comentada. Lo que  afirma  el  Pensador del Milenio  puede resumirse en la siguiente forma:

a)      La edad media  no pudo vivir del catolicismo ni el mundo antiguo de la política ,

b)      El catolicismo en la edad media y la política en Atenas y Roma eran fundamentales,  por “el modo como una  y otra se formaban la vida”.  Y el modo de formarse la vida  no es otro que el modo de producción.

c)      Las instituciones de una sociedad corresponden a su formación económica. Es de Quijotes  pensar lo contrario.  

El materialismo histórico está claramente expuesto en el Prólogo  de Marx a su “Contribución a la crítica de la Economía política”, texto cuya primera parte es  el siguiente:

“En la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias, independientes de su voluntad, relaciones de producción que  corresponden a una determinada fase  del desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas  de conciencia social. El sistema de producción de la vida material condiciona  todo el proceso de la vida social, política y espiritual. No es la conciencia del hombre la que determina su existencia, sino, por el contrario, su existencia social es la que determina su conciencia…” ( 3)

Son las relaciones de producción las que forman la estructura económica de la sociedad. Esta estructura, constituye LA BASE  “sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política“.  En esta  formulación de Marx no hay cabida para  una “estructura global”  dividida en  “estructuras regionales”.  Estas “estructuras” harneckianas, forman  parte de la  SUPERESTRUCTURA  que  se levanta sobre  determinadas  relaciones de producción, que, como hemos visto constituyen la  BASE  de toda sociedad .

En la teoría  de Marta Harnecker  sobre el “modo de  producción  global” no hay lugar para las categorías de  base y superestructura, expuestas por Marx  con claridad meridiana en el Prólogo  que estamos comentando. De hecho, niega que, en toda sociedad, la base es el sistema económico, y que la superestructura la conforman las concepciones  jurídicas, políticas , religiosas, filosóficas, artísticas, etc.  y las instituciones que les corresponden. Para ella, estas  son “regiones del modo de producción global”. ¿Y qué es un modo de producción? Según la autora de “Los conceptos elementales del materialismo histórico”:

“El CONCEPTO DE MODO DE PRODUCCIÓN  se refiere a  un objeto abstracto, a una totalidad social pura, “ideal”, en la que  la producción de bienes materiales se efectúa en forma homogénea”.(4)

Es común en todos los revisionistas afirmar que las relaciones de producción (modo de producción) tienen carácter  inmaterial; tratan de presentarlas como relaciones psíquicas, espirituales. De aquí proviene  ese concepto de un  modo de producción como  “totalidad social pura, ideal”, negando  que es  el modo de lograr los medios de vida utilizando los instrumentos de producción necesarios para la existencia de  la sociedad y de los mismos seres humanos. El “objeto abstracto” al que se refiere Marta Harnecker,  es decir el modo de  producción, en la vida real representa  la unidad de las fuerzas productivas y  las relaciones de producción. Las primeras vinculan al hombre con la naturaleza, mediante el trabajo, para crear los bienes materiales que le permiten subsistir, y las segundas  se refieren a la propiedad de los medios de producción, es decir, a qué clase pertenecen. Se trata de dos aspectos concretos, que históricamente han integrado o formado todos los modos de producción: comunismo primitivo, esclavismo, feudalismo, capitalismo  y la primera fase del modo de producción comunista: el socialismo.

Como hemos visto , la autora, considera  que  en  toda “estructura global”, una de las estructuras regionales domina a la otras”. Y  mas adelante agrega:

“Precisemos más lo que entendemos por estructura dominante. A nivel de modo de producción consideramos dominante a aquella estructura regional que desempeña el papel fundamental en la reproducción de un modo de  producción determinado”. (5)

Es en el sistema capitalista, según  Marta Harnecker, donde “su reproducción está asegurada por leyes internas a la estructura económica”.  Afirma que esto no ocurre en el modo de producción servil, porque “no son las leyes económicas las que aseguran la reproducción del sistema. En este modo de producción, por lo tanto, es dominante la superestructura  ideológica o jurídico política, ya que es a través de ellas  que se asegura  la reproducción del modo de producción”. (6)

No es cierto que sólo en el modo de producción capitalista la reproducción juegue un rol  fundamental, “dominante”. En todos los modos de producción, la reproducción juega un rol igual. Al respecto Marx dice:

“Sea cual fuere la forma social que adopta  el proceso de producción, tiene que ser continuo, o, lo que es lo mismo, volver a pasar  en forma periódica por las mismas fases. Una sociedad no puede dejar de producir, tal como le es imposible dejar de consumir. Considerando, no en su aspecto aislado, sino en el curso de su incesante renovación, TODO PROCESO DE PRODUCCIÓN SOCIAL ES AL MISMO TIEMPO, PROCESO DE REPRODUCCIÓN”. (7) (El subrayado me pertenece. J.S.P. )

La  teoría del modo de producción global y sus tres estructuras regionales, con el agregado sobre su “papel determinante y papel dominante”, es un invento de Althusser, como lo reconoce  la misma M. Harnecker:

“La distinción entre papel DOMINANTE y papel DETERMINANTE  en última instancia es una distinción fundamental que debe ser hecha  y a la cual Althusser ha dado todo su peso. En Marx y en Engels es difícil encontrar  formulaciones explícitas sobre esta distinción, debido a que su objeto de estudio es el MODO DE PRODUCCION capitalista en donde ambas determinantes coinciden; el nivel económico desempeña en este modo de producción no solo el papel determinante en última instancia sino también el papel dominante“.(8)

Esta es una afirmación audaz e irresponsable. La estructuralista, olvida que Marx es el fundador del materialismo histórico, genialmente resumido en el Prólogo a su “Contribución a la Crítica de la Economía Política” y al cual ya nos hemos referido. Sin embargo, es necesario volver a él para hacer las siguientes precisiones:

Toda sociedad  tiene una base  que está constituida  por su sistema económico o modo de producción; y toda base tiene una superestructura  conformada por  las concepciones políticas, jurídicas, religiosas, artísticas y filosóficas de la sociedad, y las instituciones que les  corresponden.

El cambio  de la base acarrea necesariamente el cambio de la superestructura. Sin embargo, esto no quiere decir  que la superestructura se limite a  jugar un rol de simple reflejo de la base. En realidad, ocurre lo contrario, porque una vez que ha surgido, se convierte en una fuerza poderosa que ayuda a la consolidación de su base, sirve  a su base, pero no la domina. No hay ni puede haber una superestructura dominante, con relación a su base.

“Y no puede ser de otra manera. La superestructura es creada por la base precisamente para que la sirva, para que la ayude activamente a tomar cuerpo y a afianzarse, para que luche activamente por la destrucción de la base vieja, caduca, y de su antigua superestructura. Basta que la superestructura renuncie a este su papel auxiliar, basta que pase de la posición de defensa activa de su base a la posición de indiferencia hacia ella, a una posición idéntica ante las  distintas clases, para que pierda su calidad y deje  de ser superestructura”.(9)

No es cierto que en la Edad Media  la religión (el catolicismo) haya dominado a lo económico. Como parte de la superestructura, defendió a su base económica  feudal, estuvo a su servicio en forma activa. Lo mismo debemos decir  de la política en Grecia y Roma. Se trató de una  política al servicio de  un modo de producción (base) esclavista.

La tesis según la cual  en el modo de producción capitalista “el nivel económico  desempeña… no solo el papel determinante en última instancia sino también el papel dominante”, distorsiona las relaciones entre economía (base) y  superestructura jurídica política en el régimen capitalista. La política es siempre producto y expresión de un régimen económico, pero a su vez ejerce una acción cardinal sobre él. “La política es la expresión concentrada de la economía”,  ha dicho Lenin.  

En toda sociedad dividida en clases, la superestructura no puede estar al margen de las clases y ser  neutral en la lucha de clases. En el régimen capitalista, el Estado y el Derecho (superestructura)  representan y defienden  abierta y activamente la base económica del capitalismo y a las clases dominantes. De aquí se desprende que  es ilusorio esperar que la “región económica” del “modo de producción global”, por ser supuestamente   “dominante”, conduzca  espontáneamente a un nuevo modo de producción, concretamente al socialismo.

En conclusión, la teoría del modo de producción como una  estructura global, formada por tres estructuras regionales, constituye una falsificación del materialismo histórico. En esta concepción científica, el modo de producción es la unidad de las fuerzas productivas  y las relaciones de producción. En toda sociedad, estas relaciones corresponden a una etapa determinada del desarrollo de las fuerzas productivas, y forman la BASE sobre la cual se levanta una SUPERESTRUCTURA, constituida por  las instituciones jurídicas y políticas, y por determinadas  formas de conciencia social.

En el sistema capitalista, cuya última etapa es el imperialismo, las denominadas “estructuras regionales” político-jurídica y la ideológica, consideradas como no “dominantes”, por M. Harnecker, juegan un rol decisivo en la  defensa y conservación de su base  económica. El imperialismo defiende su existencia “mediante la explotación, la ruina y la depauperación de la mayoría de los habitantes del país dado, mediante el avasallamiento y el saqueo sistemático de los pueblos de otros países, principalmente de los países atrasados, y, por último mediante las guerras y la militarización  de la economía nacional, a las que se recurre para asegurar el máximo beneficio”. (10)

Esta es la “estructura regional” jurídico política del imperialismo, estructura  supuestamente no “dominante” ; (¿ pasiva?) del imperialismo.  

Consecuente con su teoría  sobre  el modo de producción global formado por tres estructuras regionales, Marta Harnecker, al ocuparse de la “estructura ideológica “, afirma lo siguiente:

“La ideología contiene elementos de conocimiento de la realidad, pero estos se encuentran siempre integrados por un sistema global de representaciones que, por principio, es un sistema deformado y falseado de la realidad”. (11)

Esta tesis de la ideología como  producto  falseado de  la realidad, es repetida y defendida  reiteradamente por la autora. De aquí  surge la necesidad de  hacer hincapié en esta cuestión, cediendo la palabra al cofundador de socialismo científico, en el que pretende apoyarse. Lo que Engels dice textualmente en su carta  del  27 de octubre de 1890  a  Conrad Schmidt es lo siguiente:

“En lo concerniente a los dominios de la ideología que PLANEAN AUN MÁS ALTO POR EL AIRE- RELIGIÓN, FILOSOFÍA, etc. – tienen una raíz prehistórica, preexistente y que pasan al período histórico, y que HOY LLAMAMOS CHARLATANERÍA. Estas DIVERSAS CONCEPCIONES FALSAS DE LA NATURALEZA, DEL HOMBRE. DE LOS ESPIRITUS, DE LAS FUERZA MAGICAS, etc., tienen en su mayor parte SOLO UNA BASE ECONOMICA NEGATIVA. Pero el deficiente desarrollo económico  del período prehistórico tiene por complemento y es también  en parte condicionado y aún causado por las falsas concepciones de la naturaleza. Y aun cuando la necesidad económica era la principal fuerza motriz del progresivo conocimiento de la naturaleza y lo sea cada vez mas, sería seguramente pedantesco  buscarles causas económicas a todos estos absurdos primitivos. LA HISTORIA DE LA CIENCIA  ES LA HISTORIA DE LA ELIMINACION GRADUAL DE ESTOS DISPARATES O DE SU REEMPLAZO POR NUEVOS PERO YA MENOS ABSURDOS DISPARATES.”. (12) (Los subrayados me pertenecen.- JSP)

Este pasaje de Engels  sirven para poner en claro las siguientes cuestiones:

a.      No es cierto que el cofundador del socialismo científico haya  dicho alguna vez que  la ideología  tiene “regiones”, como pretende  M. Harnecker. Hablar de los “dominios de la ideología” no es lo mismos que decir “regiones de la ideología”.  Con esta falsificación lo que se pretende es justificar y fundamentar la teoría de la “regionalización de la  superestructura”.

b.      Los “dominios” de la ideología, que ”planean aun más alto por el aire” están en la religión, la filosofía, etc., cuyas concepciones falsas sobre la naturaleza, el hombre, los espíritus, las fuerzas mágicas  y la propia vida, fueron producto de  una base económica negativa, atrasada.

c.      Los absurdos de las concepciones  primitivas  sobre el mundo, la vida y el hombre, fueron producto del atraso económico. Sin embargo, las propias ignorancias  y  las concepciones falsas jugaron a su vez  un rol negativo en el desarrollo económico.

d.      La historia de las ciencias es, en resumen, la eliminación gradual y progresiva  de todas las concepciones falsas de la ideología primitiva y de sus herederos contemporáneos.

e.      No toda ideología  “planea alto, por el aire”. La ideología que  tiene su fundamento en el conocimiento científico del mundo, la vida y el hombre, es una ideología científica. Tal es el carácter de  la filosofía del proletariado, el materialismo dialéctico y el materialismo histórico.

La autora  de  “Los conceptos elementales del materialismo histórico”,  considera que toda ideología, en cualquier sociedad, es siempre una deformación de la realidad. Dice  lo siguiente:

“No cabe duda de que la deformación de la ideología se encuentra dominada en una sociedad de clases por los efectos específicos de la división en clases, del papel que desempeñan estas clases en la estructura social, etc. PERO ESTE  HECHO NO CAMBIA EN NADA  EL PRINCIPIO GENERAL QUE EXPLICA, EN ULTIMO TÉRMINO, LA DEFORMACIÓN NECESARIA DE TODA REPRESENTACIÓN IDEOLÓGICA POR EL CARÁCTER ESTRUCTURAL DE TODA SOCIEDAD”.(13) (El subrayado me pertenece  J.S.P.)

De aquí se desprende  que, para la autora,  la “ deformación ideológica” es  inevitable  tanto en la sociedad de clases como en la sociedad  sin clases. La ideología es, en consecuencia, siempre falsa, deformada. M. Harnecker contradice  a Engels, al que recurre en su apoyo y para quien la eliminación de los “disparates” (deformaciones)   de las ideologías que “planean aun más alto por el aire”, como la religión y la filosofía, se  produce inevitablemente  como resultado del desarrollo de la ciencia.

El materialismo histórico  parte del principio  de que la conciencia social es un reflejo del ser social  de los hombres. La conciencia social se manifiesta y particulariza (no se regionaliza) en diversas formas ideológicas concretas: como las doctrinas y teorías sociales (ideas políticas y jurídicas), la religión, la filosofía, el arte y la moral. Cada una de ellas cumple  una función  que  está en armonía con  su correspondiente base o sistema económico. Forman la superestructura y como  tal  "cumplen un papel activo” en defensa de su base, como ya hemos visto.

Los “dominios de la ideología”  a los que se refiere  Engels,  sufren cambios  profundos como consecuencia  del paso de una formación social a otra. Y es que la misma conciencia de los hombres cambia como consecuencia  del cambio de la composición de clases de la sociedad. El materialismo histórico  subraya cómo, cuando una formación social  caduca  y se presentan claros signos  de  inevitables  y necesarios cambios  económico sociales, los hombres cobran conciencia de la necesidad de esos cambios. Es en esas  etapas históricas que surgen las ideologías revolucionarias que rompen con esquemas, encasillamientos y “estructuras” de idea. No son una  “deformación necesaria de toda representación ideológica por el carácter estructural de toda sociedad”, como pretende   M. Harnecker.

No es cierto que el marxismo afirme que  el  “nivel ideológico  tiene su contenido propio y sus propias leyes de funcionamiento y desarrollo” , como sostiene  la misma autora. .El materialismo histórico  enseña que toda ideología  tiene relación directa con el problema fundamental de la filosofía: el problema del ser  y el pensar, afirmando que primero es el ser y  después el pensar (ideología). En segunda lugar,  presenta y demuestra  las relaciones de producción como la base sobre la cual se levanta la superestructura de todo  modo de producción. Con la claridad, precisión y contundencia que  les son propias, Stalin dice:

“Basta que la superestructura renuncie a este su papel de  auxiliar, basta que pase  de la posición de defensa activa de su base a la posición de indiferencia hacia ella, hacia una posición idéntica ante las distintas clases, para que pierda su calidad y deje de ser superestructura”. (14)

No existe una superestructura  divorciada de su base. Entre ambas existe  una acción y reacción recíprocas. La ideología, pertenece a la superestructura y sirve a  su base. Esta es lo fundamental y no  su autonomía relativa  y dependiente de su base. De aquí surge precisamente  el carácter dominante  de toda ideología de la clase dominante. No es casual que  la burguesía  falsifique, se oponga y hasta suprima  a la ideología de la clase obrera.  Esta ideología  no defiende  ni representa  al sistema capitalista, es decir, a la base  del modo de producción capitalista.

Todos los planteamientos erróneos  de Marta Harnecker sobre la concepción materialista de la historia, provienen  de las enseñanzas de Althuser a quien cita  reiteradamente para sustentar su  revisión del materialismo histórico. Todas sus disquisiciones sobre el carácter  de la “deformación  necesaria de toda representación ideológica por el  CARÁCTER ESTRUCTURAL DE LA SOCIEDAD” están dirigidas contra el materialismo dialéctico, filosofía científica del proletariado. De aquí proviene  su conocida posición frente al pasado de la Unión Soviética y otros problemas político ideológico. Repitiendo a su maestro Althuser  propone una “nueva lectura de Marx”,  afirma que el Capital es un “esfuerzo teórico incompleto”, “insuficiente“;   que debe ser escrito nuevamente, etc. Refiriéndose a  la Unión Soviética  que construyó el socialismo y derrotó al nazifascismo, dice que “habría que saber si era socialismo”. Sin embargo,  para nadie es un secreto  su identificación total con la perestroika rabiosamente antiestalinista, causante de la debacle del campo socialista.

No es casual que M. Harnecker  olvide que “El Capital”, obra cumbre de Marx, tiene en  “El Imperialismo fase superior del capitalismo”, de Lenin, su continuación y desarrollo. Este olvido se debe a su posición frente a la globalización imperialista, a la que considera “un salto cualitativo en el proceso de internacionalización del capital”.  Por eso propone la necesidad  de “impulsar una orientación humanista, solidaria, de este proceso de internacionalización económica y cultural  difícilmente reversible”.

En la lucha ideológica  de la actualidad, cobran excepcional importancia las palabras de Lenin:

”El revisionismo altera arbitrariamente la Filosofía, la Economía Política y las enseñanzas  sobre la lucha de clases marxistas”.

“En la Filosofía abjura del materialismo dialéctico y del materialismo histórico, sustituye la  “sutil” y revolucionaria dialéctica por la simple y pacífica evolución”. (15)

El revisionismo  destruyó  a la Unión Soviética  y al Campo socialista. Si los marxistas leninistas no cumplen  su tarea histórica de salir al frente y desenmascarar  oportuna y enérgicamente  esta  corriente  burguesa metida  dentro del movimiento proletario y revolucionario, será imposible no solo la revolución socialista sino el mismo triunfo y consolidación de  los movimientos  democráticos antiimperialistas  en tránsito al socialismo, como el de Venezuela.

Notas.

1.      MARTA HARNECKER.- Los conceptos elementales del materialismo histórico.-Siglo XXI  Ed.   p-140

2.      CARLOS MARX.-   Ed. Cartago Bs. As.1956    T. I  p. 70

3.      CARLOS MARX.- Contribución a la crítica de la Economía política. Ed. Estudios   Bs. As. 1973  ps- 8-9

4.      MARTA HARNECKER .- Obra citada   p. 143

5.      Ibíd. Ibíd.  p.141

6.      Ibíd. Ibíd.  p.142

7.      CARLOS MARX .- El Capital  T. I  p. 543

8.      MARTA HARNECKER .-  Obra citada   p. 141

9.      J V  STALIN.- El Marxismo y los Problemas de la Lingüística.  Ed. Lenguas Extranjeras Pekín  p. 4

10.  J V  STALIN.- Los Problemas Económicos del Socialismo en la  URSS   Ed Lenguas Extranjeras  Moscú 1952  p. 44

11.   MARTA HARNECKER  - Obra citada  o. 103

12.  MARX- ENGELS.- Correspondencia ,. Ed. Cartago.    P. 313

13.   MARTA  HARNECKER.- Obra citada  p. 107

14.   STALIN   Obra citada  p. 3

15.   LENIN    - Obras Escogidas  T. I p.75- Ed. Lenguas E. Moscú 1948

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