EL NUEVO "MISTERIO DEL CAPITAL" DE ALAN GARCÍA

Después de Hernando de Soto y siguiendo su ejemplo, Alan García también ha inventado su «misterio del capital», afirmando que el suyo es el verdadero porque corresponde a la «modernidad».  La verdad, sin embargo, es que ambos «misterios» sólo sirven para demostrar que ninguno de sus inventores entienden qué es el capital y a qué se le llamó «misterio  del capital». Federico Engels en su trabajo titulado «Siete artículos sobre ´El Capital´» dice  que el capitalista saca de  las mercancías «más valor del que en ellas invirtió ¿Como explicar esto?». Pregunta el cofundador del socialismo científico, y responde:

 "LA CLAVE DEL MISTERIO ESTA EN QUE, BAJO EL RÉGIMEN SOCIAL VIGENTE, EL CAPITALISTA ENCUENTRA EN EL MERCADO UNA MERCANCÍA QUE ENCIERRA  LA RARA CUALIDAD DE QUE AL CONSUMIRSE ENGENDRA, CREA NUEVO  VALOR: ESTA MERCANCÍA ES LA FUERZA  DE TRABAJO”. 

El capitalista  compra al obrero  la fuerza de trabajo por un salario determinado,  pero el valor creado  por esa fuerza de trabajo es varias veces superior al monto del salario que recibe el  obrero. ESTA ES LA PLUSVALIA  sin la cual no existiría el capital. Es por esto que se define al capital como un valor que produce plusvalía. Todo esfuerzo por  negar o “impugnar” este descubrimiento de Marx, el pensador del milenio,  está destinado al fracaso como ha ocurrido en el pasado.  No es la primera vez que se dice  que  asistimos al paso de la "Economía de las cosas  a la Economía de las ideas”; pero sin las  cosas u objetos materiales es inconcebible  la vida humana, comenzando por lo más elemental: la alimentación. Ya decía Marx  que el hombre antes de filosofar  o hacer poesía  tenía  que comer, es decir vivir, existir.  Alimentarse de ideas y de “información” es imposible. Los alimentos y la vestimenta son  cosas materiales, son mercancías hechas por la mano del hombre; son producto de la clase obrera  que vende su fuerza de trabajo al dueño del capital.

 El “misterio del capital” de Alan García  es tan absurdo y disparatado como el «misterio del capital» de su amigo Hernando de Soto. Tales “misterios” solo sirven para  demostrar que ninguno de los dos ha comprendido qué es el capital, o que se han propuesto ocultar su verdadera  naturaleza explotadora.   Mientras que para Alan García el «nuevo misterio del capital» es la información, para  «el brillante economista”,  Hernando de Soto  es la «informalidad».  Ambos confunden dinero con capital. Los dos olvidan y niegan  que la producción material, es decir el trabajo, constituye la base determinante del desarrollo de la sociedad. Y esto es así por la sencilla  razón de que la producción de bienes materiales es la condición fundamental y decisiva de la existencia humana. SIN TRABAJO NO HAY PRODUCCIÓN Y  SIN PRODUCCIÓN  NO HAY CONSUMO. El hombre no puede alimentarse  y vestirse con ideas, con información. DINERO QUE NO SE INVIERTE EN LA PRODUCCIÓN  NO ES CAPITAL, PORQUE NO PRODUCE PLUSVALÍA.

Si el trabajo humano y la producción se interrumpieran no ya por años, sino por meses, la sociedad humana dejaría de existir, a pesar de   su «información», basada en la última palabra de  la tecnología y pese a que la «informalidad», que tanto preocupa a Hernando de Soto, haya desaparecido. 

EN CONCLUSIÓN: El MISTERIO DEL CAPITAL NO ES NINGÚN MISTERIO. EL CAPITAL  ES UN VALOR QUE PRODUCE  PLUSVALÍA: TRABAJO NO PAGADO. 

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