LA GRAN REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

El carácter rigurosamente científico del materialismo histórico  fue confirmado por la Gran Revolución de Octubre de 1917 en Rusia. Son las leyes que presiden el desarrollo histórico, descubiertas por Marx, las que nos  permiten explicar el por qué  de ese  radical viraje de la historia universal. Se dirá que, al haber desaparecido la Unión Soviética, no tiene sentido hacer esta  afirmación. Sin embargo, esa misma  “desaparición” es también una confirmación  de la concepción marxista leninista  de la historia, para la cual  el desarrollo histórico no sigue un curso  lineal y uniforme,  sino un camino  en el que hay avances y retrocesos transitorios. Pensar y esperar que lo ocurrido en la Unión Soviética es el final del socialismo, significaría aceptar la disparatada y reaccionaria teoría del fin de la historia. Estamos seguros que no pasaran muchos años  y se producirá una nueva edición de la Gran Revolución que, bajo la dirección de Lenin, conquistó el  poder  en la Rusia de los zares e instauró  el Estado obrero campesino. Se ha dicho con razón,  que el derrocamiento del zarismo, trajo abajo  la fortaleza más poderosa de la reacción internacional  de comienzos del siglo pasado, abriendo  una época de revolución  en todo el mundo.

Es mérito de Lenin, el haber  creado  un Partido capaz  de organizar y levantar a las grandes masas populares de la ciudad y el campo de la vieja Rusia, desde la década del 90  del siglo XIX.  Fue él quien las condujo a la toma del poder en la Gran Revolución de Octubre de 1917. Es cierto que la gloriosa Comuna de París de 1871, constituye  un heroico antecedente de la Revolución bolchevique, pero su duración demasiado breve  no  pudo dejar las enseñanzas necesarias  para  consolidar la revolución proletaria y después  construir la sociedad socialista. Fue la Gran Revolución de Octubre la que, cumpliendo tareas extraordinariamente difíciles y complicadas, supo conquistar el poder, defendiéndolo con firmeza hasta su consolidación, pese a la intervención de  las “14 naciones” encabezadas por los países imperialistas que triunfaron en la Primera Guerra  Mundial.

La Gran Revolución de Octubre pudo triunfar, entre otras causas, porque la encabezó una clase revolucionaria, como la clase obrera rusa, templada en largas luchas contra el zarismo.

Sin embargo, sola no hubiera  podido triunfar si no contaba con la alianza de las grandes masas de campesinos pobres, que formaban la  aplastante mayoría  de la población del campo. Pero esta alianza obrero campesina, nada hubiera podido hacer sin una dirección experta y audaz como la del Partido Comunista Bolchevique. Fue este partido, como vanguardia y Estado Mayor  del proletariado ruso el que,  luego de un análisis  profundo de la situación interior e internacional de Rusia, decidió  conquistar el Poder. Sin la dirección y jefatura  de este Partido, las grandes masas  de obreros, campesinos y en general de pobres de la ciudad y el campo, el triunfo de la  revolución hubiera sido imposible.

“La Revolución de Octubre  - dice Stalin - marca un cambio radical y profundo en la historia de la humanidad, un cambio radical y profundo en los destinos históricos del capitalismo mundial, un cambio radical y profundo en el movimiento de liberación del proletariado mundial, un cambio radical y profundo en los métodos de lucha y en las formas de organización, en los hábitos de vida y en las tradiciones, en la cultura y la ideología de las masas explotadas del mundo entero”

 Pese a la restauración  transitoria del capitalismo en la URSS, esta afirmación sigue vigente.

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