| MEDIO SIGLO DE REVISIONISMO "SOVIÉTICO" |
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El mes de febrero del año en curso, se han cumplido 50 años desde la realización del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, considerado por todos los revisionistas del mundo nada menos que como un acontecimiento “histórico universal”, y a sus organizadores como auténticos marxistas leninistas. Es necesario recordar y tener presente las tesis de este desventurado suceso que dio comienzo a un largo proceso degenerativo de todo el movimiento comunista internacional, culminando con la desaparición de la Unión Soviética y la liquidación del Campo Socialista. A la muerte de Stalin, los que lo sucedieron se enfrentaron en luchas a muerte por el control del poder del Partido y del Estado. El XX Congreso fue convocado por el grupo revisionista, heredero de las concepciones socialdemócratas de la desviación de derecha encabezada por Bujarin. Desde entonces el socialismo soviético, edificado con esfuerzos y sacrificios increíbles, quedó herido de muerte, y el Partido de los bolcheviques dejó de ser la vanguardia y Estado Mayor de la clase obrera. El marxismo leninismo fue arrojado al canasto y con el nombre de “leninismo” se aprobó y divulgó todas las teorías reformistas combatidas y rechazadas por Lenin, actualizadas “creadoramente”. IEl grupo usurpador capitaneado por Jruschov, haciendo un viraje de 180 grados, negó las tesis fundamentales del marxismo leninismo, con el pretexto de que, tanto en la URSS como en el mundo, se habían producido cambios radicales que exigían una nueva línea general del PCUS y de todo el movimiento comunista internacional. Fue en ese XX Congreso, realizado a mediados del mes de febrero de l956, que Jruschov y su grupo aprobaron esa “línea”, que los comunistas chinos dirigidos por Mao Tse Tung, sintetizaron bajo la denominación de “las tres pacíficas y los dos todos”: vía pacífica, coexistencia pacífica y emulación pacífica; Estado de todo el pueblo y Partido de todo el pueblo. Estas tesis eran complemento necesario de la caracterización de nuestra época del revisionismo jruschovista: época del tránsito pacífico del sistema capitalista al sistema socialista, sin guerras ni revoluciones. La inevitabilidad de las guerras ha terminado, decían los jruschovistas. Hoy las fuerzas de la paz y el socialismo son más fuertes que la reacción y el imperialismo, por tanto, un futuro de paz, democracia y socialismo, está garantizado El medio siglo transcurrido desde el infausto XX Congreso de Nikita Jruschov y sus acólitos, ha servido para poner al denudo la esencia traidora y reaccionaria del revisionismo contemporáneo. Es necesario hacer un balance, aunque sea breve, de lo ocurrido con las tres pacíficas y los dos todos del revisionismo contemporáneo. Sin embargo, lo primero que debemos señalar es que la caracterización de nuestra época, que el revisionismo presentó como un desarrollo creador del leninismo, resultó desde un principio, una burda patraña, destina a justifica la política de capitulación de los dirigentes soviéticos frente al chantaje nuclear del imperialismo norteamericano. El tránsito pacífico del sistema capitalista al sistema socialista, terminó con la muerte de la Unión Soviética y la desaparición del campo socialista. Se sabe que Lenin caracterizó a nuestra época como la época del imperialismo y la revolución proletaria, pero el revisionismo no hubiera podido plantear y defender sus “tres pacíficas” y sus “dos todos”, si no arrojaba al canasto el verdadero carácter de nuestra época, descubierto por Lenin. Para justificar y fundamentar su viraje descarado a las concepciones y teorías de la socialdemocracia, Jruschov inventó la teoría sobre un cambio radical del carácter de nuestra época. En el futuro ya no habría guerras y el tránsito pacífico al socialismo en el mundo estaba asegurado. Todo esto se afirmaba en plena guerra fría y cuando el imperialismo yanqui seguía empeñado de llevar adelante sus acostumbradas agresiones bélicas e instalación de bases militares en todos los continentes. IILa posibilidad y hasta la necesidad de la coexistencia pacífica entre los sistemas capitalista y socialista ha sido planteada, desde un principio, por Lenin Es una tesis que se deriva necesariamente de la imposibilidad de que la revolución socialista y la construcción del socialismo se produzcan simultáneamente, por lo menos en todos los países capitalistas desarrollados, en la época del imperialismo, caracterizada por su desarrollo desigual. Sin embargo, los países imperialistas desde un principio se propusieron ahogar en sangre a la Revolución de Octubre y después a la Unión Soviética. Fue la agresión nazi fascista y del militarismo japonés, la que obligó a las grandes potencias occidentales, no solo a coexistir con la Unión Soviética sino a constituir un frente único para derrotar a los agresores. Hoy se sabe que en la misma etapa final de la Segunda Guerra Mundial, tanto EE. UU. como Gran Bretaña comenzaron a preparar una Tercera Guerra Mundial para aniquilar a la Unión Soviética y restaurar el capitalismo en todos los países liberados por el Ejército Rojo. Estos planes criminales se hubieran puesto en práctica si acaso la Unión Soviética no rompía el monopolio de la bomba atómica desde el año l947, obligando al imperialismo norteamericano y sus aliados a cambiar sus planes de guerra y coexistir con el campo socialista; pero no renunciaron totalmente a sus planes de guerra y restauración capitalista. Con el triunfo de la Revolución China, en 1949, el campo socialista se vio enormemente fortalecido y las posibilidades de obligar al imperialismo a coexistir pacíficamente con el campo socialista crecieron. Un ataque al campo socialista por parte del imperialismo se convirtió en una aventura que ponía en juego la existencia misma del sistema capitalismo mundial. Esta era la situación del mundo cuando el revisionismo usurpó el poder del Estado y del Partido en Unión Soviética. La fuerza y poder del campo socialista obligaron al imperialismo a coexistir con el campo socialista. Es claro que el abandono de la línea leninista de lucha por la paz y el desenmascaramiento sistemático de las acciones guerreritas del imperialismo, solo podía estimular sus aventuras bélicas y su chantaje nuclear, ante el cual finalmente sucumbió el grupo usurpador de Jruschov. Las “tres pacíficas y los dos todos” del revisionismo contemporáneo son, en efecto,, producto de este chantaje y la consiguiente capitulación de la banda jruschovista antiestalinista. IIILa “coexistencia pacífica” concebida y aplicada como un entendimiento y complicidad entre los gobiernos de EE. UU. y de la Unión Soviética, tiene relación y guarda armonía con la tesis de la “vía pacífica” de conquista del poder por los partidos comunistas. En un mundo de armonía y paz entre los dos sistemas, y en el cual se produce un tránsito también pacífico del capitalismo al socialismo, queda garantizada la utilización de la vía parlamentaria para que los comunistas accedan al Poder, sin necesidad de encabezar un movimiento revolucionario, en el cual necesariamente se desata la violencia. La historia enseña que los grandes virajes políticos y los cambios de sistema social, se han producido siempre como resultado de revoluciones y que estas son profundas conmociones sociales que no pueden evitar la violencia, porque son el resultado de una lucha de clases extremadamente aguda, lucha de tendencias históricamente contrapuestas. Por eso Marx ha dicho que “la violencia es la partera de la historia”. Es con ayuda de ella que nace la nueva criatura, es decir el nuevo sistema social. La vía pacífica del revisionismo rompe con esta concepción dialéctica materialista Con la claridad y la precisión que le caracterizan, refiriéndose a esta cuestión, Stalin dice: “Esto quiere decir que el paso del capitalismo al socialismo y la liberación de la clase obrera del yugo capitalista no puede realizarse por medio de cambios lentos, por medio de reformas, sino solo mediante la transformación cualitativa del régimen capitalista, es decir, mediante la revolución.” La “vía pacífica” del revisionismo contemporáneo es una farsa tomada de la socialdemocracia. Nunca ha tenido vigencia, jamás ha sido confirmada por la práctica. El revisionismo hizo mucha bulla con motivo del triunfo electoral de Salvador Allende en Chile, afirmando que se trataba de una prueba contundente de que la “vía pacífica” de toma del poder por los revolucionarios era posible. El golpe de Estado de Pinochet, el fín trágico de Allende y la feroz dictadura implantada por las fuerzas reaccionarias chilenas coludidas con el imperialismo norteamericano, desmintieron categóricamente la cacareada “vía pacífica” del revisionismo. Sin embargo todos los partidos comunistas seguidores del PCUS insistieron en su teoría capituladora, desarmando ideológica y políticamente a todo el movimiento comunista internacional, convirtiéndolo en una falange de capituladores socialdemócratas detractores de la Unión Soviética de Lenin y Stalin, renegados del marxismo leninismo. IVLa “tercera pacífica” del revisionismo contemporáneo es la “emulación pacífica”, enunciada por Jruschov en los siguientes términos: “Hará falta poco tiempo para superar económicamente a EE.UU.”. “La Unión Soviética ganara en una COMPETENCIA PACIFICA con Estados Unidos una victoria histórica de envergadura universal”. “¡Disponemos de lo necesario para crear en dos décadas la base material y técnica del comunismo? Si, camaradas, poseemos todo”. Jruschov, payaso y fanfarrón, pensó que podía repetir la epopeya estaliniana de la construcción del socialismo en dos décadas. Él construiría el comunismo también en dos décadas, porque disponía para eso “de todo”, y anunció al mundo entero, el año 1962, que la Unión Soviética llegaría al comunismo en 1980, dejando atrás a los Estados Unidos en lo que se refiere a desarrollo económico. Todo como producto necesario de una emulación o competencia pacífica entre las “dos más grandes potencias contemporáneas”, como le gustaba decir al cabecilla revisionista. En actitud servil ante el gendarme internacional de los pueblos, el inefable Nikita gustaba decir “Nosotros (los EE.UU. y la URSS) somos los países más poderosos, si nos unimos en nombre de la paz, no habrá ninguna guerra. Entonces, si algún loco quiere la guerra, bastará que le amenacemos con los dedos para que se sosiegue”. Mao Tse tung y el PCCh tienen el mérito de haber desenmascarado las teorías y tesis revisionistas del XX Congreso del PCUS, especialmente las referentes a las “tres pacíficas”. Señalaron que era absurdo e imposible que el imperialismo norteamericano, enemigo jurado de los pueblos del mundo entero y la principal fuerza de agresión y guerra, pudiera cooperar con la Unión Soviética para asegurar la paz en el mundo, limitándose a competir pacíficamente con ella, en un mundo lleno de contradicciones, siendo la contradicción entre el campo socialista y el campo imperialistas una de las más agudas y fuertes. Las promesas irresponsables de Jruschov estaban dirigidas a adormecer a las masas y conseguir el respaldo a su línea general de abandono del marxismo leninismo y de restauración del capitalismo. VPara fundamentar su tesis del “Estado de todo el pueblo” y el “Partido de todo el pueblo”, el jefe del revisionismo contemporáneo, teorizó sobre la desaparición de las clases y la lucha de clases en la URSS. “La sociedad no tropezará ya con las dificultades inducidas por la lucha de clases dentro del país”, afirmó Jruschov en el XXII Congreso del PCUS. También dijo “: La transición del capitalismo al socialismo se realiza en condiciones de lucha de clases. Por el contrario, la transición al comunismo se produce faltando las clases explotadoras, cuando todos los miembros de la sociedad (trabajadores, campesinos, e intelectuales), tienen un interés creado en la victoria del comunismo y trabajan por ella conscientemente”. Es obvio que una sociedad sin clases ni lucha de clases no tiene necesidad de Estado ni de Partidos políticos. Surge la pregunta, ¿era esta la situación de la Unión Soviética cuando el revisionismo usurpó el poder? La respuesta es NO. Como consecuencia de la Revolución de Octubre y la construcción del socialismo, cambió la estructura de clase; pero los que fueron capitalistas y terratenientes estaban “ vivos y coleando”, con su mentalidad, sus ambiciones, sus prejuicios y, sobre todo, con sus propósitos de restaurar el viejo orden de cosas. Estos “restos de las clases dominantes”, jamás dejaron de conspirar contra el Poder Soviético en vinculación con los países capitalistas. De aquí que Stalin dijera que la lucha de clases en la URSS tenía un extremo en el interior del país y el otro en los Estados capitalistas. La construcción del socialismo siguió un curso difícil, porque a la resistencia empecinada de los restos de las clases explotadoras, que recurrió al terrorismo, se sumó la intromisión encubierta de las potencias imperialistas. Esta situación recrudeció después de la Segunda Guerra Mundial, dando motivo a que el XIX Congreso del PCUS, realizado en vida de Stalin el año de l952, denunciara el surgimiento de una capa de burócratas que, de hecho, se habían convertido en propietarios de fábricas y granjas colectivas (koljoses), acordando tomar medidas para erradicar y castigar drásticamente a semejantes usurpaciones y robos. El XX Congreso del revisionismo no dio cuenta del resultado de la campaña de rectificación de esas irregularidades y los castigos a los responsables. Jruschov y pandilla presentaron un cuadro idílico de la sociedad soviética, próspera, unida, con todos los recursos necesarios para pasar al comunismo en 20 años, sin necesidad de un Estado de dictadura del proletariado, porque el Estado ya representaba a todos los soviéticos, era un “Estado de todo el pueblo”. La práctica demostró que esta era una farsa para justificar la presencia de una burocracia aburguesa en el control del aparato estatal y la represión de la clase obrera Un a vez más quedó demostrado que el Estado siempre tiene carácter de clase y que el “Estado de todo el pueblo “ es un embuste del revisionismo que sirvió para restaurar el capitalismo. La otra mentira del revisionismo jruschoviano tiene el nombre de “Partido de todo el pueblo”. No era suficiente arrojar del Estado a la clase obrera. Para completar su obra contrarrevolucionaria, el revisionismo la despojó del Partido comunista, con el argumento de que, siendo el pueblo soviético uno solo, el Partido de la clase obrera se había convertido en el Partido de todo el pueblo. El materialismo histórico enseña que, cuando las clases sociales desaparezcan no habrá necesidad de Estado, morirá de muerte natural. Lo mismo debe decirse de los partidos políticos y del mismo Partido de la clase obrera, pero el revisionismo falsificó esta verdad científica para justificar su apostasía y poner en práctica su plan de restauración del capitalismo. VIEl revisionismo contemporáneo no hubiera podido dar cumplimiento a sus objetivos contrarrevolucionarios si no destruía la obra de Stalin. Y para cumplir tan criminales propósitos atacó frontalmente a la persona del gran sucesor de Lenin, utilizando mentiras abyectas recogidas del arsenal nazi fascista e imperialista, acumuladas durante largos años. Es sabido que en el XX Congreso del PCUS el infiltrado y traidor Nikita Jruschov(Krushev), leyó su tristemente célebre “Discurso secreto”, vomitando mentiras, calumnias, injurias de toda clase contra Stalin y el pasado grandioso de la edificación del socialismo en la Unión Soviética y su triunfo histórico en la Segunda Guerra Mundial. Tal “discurso” es un libelo escrito por un rufián y leído por un renegado. Es la “partida de nacimiento” del revisionismo contemporáneo. ¡Que vergüenza¡ Después de medio siglo del XX Congreso del PCUS y la lectura del Discurso Secreto de Jruschov, salta a la vista que sin atacar y arrojar mugre a la persona de Stalin, atribuyéndole todo género de errores, hubiera sido imposible la restauración del capitalismo en la Unión Soviética. No es casual que hoy mismo la lucha contra el comunismo tenga el nombre de antistalinismo. Reaccionarios, trotskistas, revisionistas, seudo socialistas, liberales y liberaloides, etc. todos tienen un denominador común: son antistalinistas, es decir, anticomunistas. No es una casualidad que hoy día, el centro del debate entre revolucionarios proletarios y demócratas burgueses, incluyendo a seudo socialistas de todo jaez, gire en torno al rol histórico de Stalin. A los 53 años de su muerte siguen su campaña difamatoria contra él, pero nosotros inclinamos nuestras banderas ante su tumba. Transcurrido medio siglo desde su aparición, el revisionismo contemporáneo jruschovista es un cadáver insepulto, después de haber cumplido su rol criminal: destruyendo a la Unión Soviética y al Campo Socialista. La historia, sin embargo, no se detiene, sigue su marcha y el mañana socialista no está lejano. |