LOS FALSOS SOCIALISMOS

Una de las consecuencias de la debacle de la Unión Soviética y la desaparición del campo socialista, es la proliferación de teorías  sobre los denominados  “modelos de socialismo”. Al socialismo “democrático” con “rostro humano” se agregan los socialismos “chino”, “coreano”, “vietnamita”, “cubano”, etc. Seria erróneo, sin embargo, pensar que esta teorización  sobre  la pluralidad  y multiplicidad del socialismo es reciente. En realidad, es tan antigua como las teorías que  afirman que  el marxismo y el socialismo pueden ser interpretados en diversas formas.

 I

Después del triunfo de la Gran Revolución de Octubre, los líderes de la II Internacional afirmaron que el leninismo era una doctrina específicamente rusa, inaplicable a la realidad de los países de la Europa occidental, en los cuales al socialismo se debía llegar por vía parlamentaria,”democrática”. Fueron precisamente estos  ideólogos socialdemócratas los que inventaron la diferencia entre “socialismo democrático” y “socialismo no democrático”, dando nacimiento a la teoría de los “modelos de socialismo”,  que es una simple y absurda  negación del socialismo científico y del marxismo leninismo. La práctica ha demostrado que el “socialismo democrático” de la socialdemocracia y  del revisionismo en general, no son otra cosa que el mismo capitalismo, hoy  “neoliberalizado” en todo el mundo.

El “socialismo democrático”, en efecto, no es otra cosa que un conjunto de reformas de carácter pequeño burgués adornadas con frases sobre la “libertad”,  la “dignidad”, “los derechos humanos”, la “justicia”,  y otras  palabras tomadas del arsenal doctrinario de la burguesía, cuyo objetivo es oponerse a  la  liquidación de la propiedad  capitalista  de los instrumentos y medios de producción. Pero sin esta condición elemental y fundamental no puede haber socialismo en ninguna parte del mundo. De aquí  que todos  los “socialistas democráticos” no encausen sus luchas y objetivos contra  el sistema capitalista. A lo que más aspiran es  a una “economía mixta” en la cual convivan “armónicamente”, pequeñas, medianas  y grandes empresas, incluyendo a los monopolios. Este “socialismo democrático” está incluido en los programas de los Partidos socialdemócratas europeos y de otros países. No es por casualidad que el APRA se haya sumado a  la socialdemocracia internacional arrojando por la borda su  “espacio tiempo histórico”, invento de Haya de la Torre, con el cual  pretendió  “superar”  al marxismo.

El año de 1959 la Internacional Socialista publicó su  declaración titulada “Los fines y las tareas del socialismo democrático”, documento que ha servido de base a todos los partidos reformistas de derecha (socialdemócratas), para fundamentar  sus idearios y programas. Después de una etapa de “lucha” contra lo que denominaron el “capitalismo incontrolado”, hoy propugnan un régimen de “economía mixta” que permita convivir armónicamente a los grandes monopolios imperialistas,  con las empresas estatales y las empresas nacionales grandes, medianas y pequeñas. Esta convivencia  pacifica y armoniosa entre el tiburón y las sardinas, es una utopía reaccionaria  que solo puede existir en la sesera de  los falsos socialistas que se reclaman partidarios del “socialismo democrático”, un socialismo  que no es otra cosa que capitalismo  por sus cuatro costados.          

II

En lo que se refiere a los partidarios y teorizadores del denominado “socialismo plural” han creado una verdadera multitud de  “socialismos”, entre ellos los siguientes: “occidental” y “oriental”; “europeo”, “asiático” y  “latinoamericano”. También han inventado “socialismos “por países: “ruso”, “chino”, coreano”, “vietnamita”, “cubano”, etc. A esta larga lista de “socialismos”   han agregado otra división de acuerdo a las formas de gestión económica: “socialismo estático”, “de autogestión”, “burocrático”, “de mercado”, “humano”  e “inhumano”.  Este laberinto de socialismos es disparatado  y embustero hasta  la médula y, por lo mismo, esta en abierta contradicción  con el marxismo leninismo. El reformismo, el revisionismo y los renegados de toda laya  son los  defensores de  tales “modelos” de socialismo. Son esos apostatas  manejados por el imperialismo los que destruyeron  la Unión  Soviética y el campo socialista.  Es conocido el emblema  que le sirvió a Gorvachov para restaura el capitalismo en la URSS: “mas socialismo y más democracia”.

A quienes propugnan un “socialismo democrático”, hay que  decirles  que un socialismo sin democracia no es socialismo, porque el socialismo surge como resultado de la acción revolucionaria de las inmensas mayorías populares dirigidas por la clase obrera. Además solo puede existir y desarrollar sobre la base la participación activa  y creadora de las grandes masas, como lo demuestra la construcción del socialismo en la Unión Soviética de Lenin y Stalin. Cuando la URSS cayó en manos del revisionismo contrarrevolucionario, el socialismo  fue condenado a muerte porque dejó de ser democrático, se divorció de las masas y puso en práctica todas las teorías  contrarrevolucionarias del pasado que se oponían a la construcción del socialismo en la URSS: trotskismo, bujarinismo, nacionalismo burgués y otras corrientes del mismo pelaje.  El imperialismo  y los reaccionarios  de todo el mundo, hablan hasta por los codos de los “crímenes de Stalin,” porque para ellos  reprimir la contrarrevolución es un crimen. Los que se levantaron en armas para derrocar al Poder Soviético  no debieron ser reprimidos. Los que aterrorizaron a campesinos y obreros  durante  todo el proceso de construcción del socialismo  en el país de los Soviets, tampoco debieron ser reprimidos porque esto es  un” crimen”, y en consecuencia el socialismo soviético  no fue “democrático”. Lo cierto e irrefutable es que,  si el socialismo soviético  no aplastaba con mano férrea la contrarrevolución, no se hubiera producido  ese desarrollo económico sin precedentes en la URSS ( l8% anual” de crecimiento); tampoco   su avance desplegado en los campos cultural, social, científico y político que  produjeron un entusiasmo heroico de toda la población soviética, antes y durante la criminal agresión nazifascista.

 III

 Los defensores y seguidores del  “modelo  de autogestión” de socialismo, llamado también “socialismo de mercado”, olvidan o ignoran que fue diseñado hace mucho tiempo por el  anarquismo y el anarcosindicalismo, enemigos de la presencia del Estado en la dirección de la economía, y partidarios de  su manejo por los “productores directos”. Esto equivale a propugnar que la propiedad   pertenezca a grupos y no a toda la sociedad. Tal propiedad “socialista”  fue  instaurada en la Yugoslavia de Tito, con los resultados que son bien conocidos. El renegado Jruschov  la introdujo en la URSS con el nombre de “autoadministraaciòn” y ”autofinanciamiento”, dando inicio en esa forma a la restauración del capitalismo.

Es oportuno recordar que fue Lenin, precisamente, quien encabezó la lucha contra la corriente anarcosindicalista hasta aplastarla, corriente  que propugnaba separar al Estado socialista de la dirección de la economía para  colocarla bajo el control de un “”Congreso de Productores”. A la muerte  de Lenin, el PC(b) C de la URSS tuvo que sostener una lucha frontal contra todas las tendencias burocráticas e incorporar a millones de trabajadores a  la dirección de la economía  soviética, dando lugar  a lo que la prensa burguesa llamó “el milagro bolchevique”. Este “milagro” se produjo en condiciones excepcionalmente difíciles, bajo el cerco capitalista. La Segunda Guerra Mundial puso a prueba la solidez del socialismo construido  por los bolcheviques en la URSS; socialismo que la contrarrevolución  revisionista tardó nada menos que 35 años en destruir.

IV

 En plano de la doctrina y la teoría hay un solo socialismo, el SOCIALISMO CIENTÍFICO. La construcción victoriosa del socialismo en la Unión Soviética se debió a que los bolcheviques lo supieron aplicar creadoramente, teniendo en cuenta las particularidades de su inmensa país. De no haber actuado en esta forma la edificación socialista hubiera sido un rotundo fracaso. De esta experiencia histórica se desprenden dos cuestiones fundamentales:

a) Es imposible construir el socialismo  sin tener el marxismo leninismo como guía para la acción;

b) No es posible construir el socialismo si no se conoce  la realidad objetiva y concreta  del país en que se actúa.

De estas cuestiones fundamentales  se desprende el hecho bien conocido de la diversidad de formas  de la instauración del sistema socialista en países  de distinta realidad económico social y política. Pero de este hecho no puede  desprender  la existencia de diversos “modelos de socialismo”. Esto equivale a  confundir la esencia con el fenómeno y el contenido con la forma. Los ideólogos de la burguesía aplauden esta confusión y le han puesto el nombre de “socialismo diferenciado”, porque permite el  autoaislamiento de los países socialistas y de los mismos partidos de la clase obrera. Entre estos “socialismos diferenciados”  hoy existen  falsos socialismos que es necesario poner al desnudo. Nos referimos al socialismo de la socialdemocracia,  al socialismo  que se ha bautizado con el nombre de  “tercera vía” y al “ socialismo con peculiaridades chinas”.

V

De la famosa “tercera vía” de Tony Blair  se ha dicho que  “es el camino directo hacia las guerras, las crisis y la profundización de las privatizaciones a expensas de los consumidores, el medio ambiente y los trabajadores”, además de ser un “activo colaborador subalterno de Washington” en sus agresiones militares. Esta “tercera vía”, es precisamente “el socialismo democrático inglés”, responsable de la desindustrializaciòn de Inglaterra.

Durante los últimos decenios, los partidarios del “socialismo democrático” o de “izquierda democrática”, como se reclama el APRA, han hecho total abandono de sus programas reformistas, sometiéndose a las presiones del neoliberalismo. Han aceptando de buen grado  la hegemonía  imperialista norteamericana, que ha hecho del Fondo Monetario Internacional un instrumento de explotación a su servicio. Los “socialistas democráticos” y los “izquierdistas democráticos”, son en la actualidad partidarios y defensores de la globalización neoliberal.

Hay otro  falso socialismo, es el denominado “socialismo de mercado”. Ha sido  establecido  en la República Popular China por el revisionismo chino siguiendo las directivas de Den Xiao ping, conocido por su lema: “no importa que el gato sea negro o blanco, lo que interesa es que mate  ratón”. En otras palabras, no importa que China  sea socialista o capitalista, lo que interesa es  que salga del atraso. A estos  elementos se les  puso el nombre de seguidores del camino capitalista en los tiempos de Mao Tse tung.

Hoy  la economía china ha subordinado lo que queda de economía estatal a la economía mercantilista. Ha  desaparecido todo vestigio de socialismo: el proletariado es vilmente explotado; tiene las jornadas más largas y los salarios más bajos del  continente asiático. Estrechamente  vinculado con capitalistas de ultramar, los capitalistas chinos explotan en forma inhumana al proletariado chino. El “socialismo de mercado”,  es un falso socialismo, un socialismo fetiche que ha restaurado un capitalismo salvaje en China con la aprobación de un Partido Comunista, totalmente ajeno al marxismo-leninismo. Hoy en China existe una gran burguesía profundamente infiltrada en el Partido y el Estado que vive en el boato y lujo más insolentes que pueda concebirse, mientras en el interior del país millones de campesinos pobres  se encuentran sumidos en la miseria.

Hay otro falso socialismo. Es el que se pone al margen de las clases y la lucha de clases, afirmando que  tiene como fundamento poner al hombre al centro de toda  su ideología y  su política A estos hay que recordarles  las sabias  y premonitoras palabras de Lenin:

“Doctrina socialista que no es de clase y política que no es de clase se acreditan como un absurdo”.

En conclusión podemos afirmas que todos los “modelos de socialismo”, no son otra cosa que un intento de sustituir  el socialismo científico de Marx, Engels, Lenin y Stalin, con un falso socialismo  destinado a gustar y alagar a la burguesía. Ya Marx  se refirió a los afanes y propósitos de  de una “pandilla de  estudiantes inexpertos y sabihondos doctores” que pretendían dar al socialismo un contenido “más elevado, reemplazando su fundamento   materialista por la mitología moderna con sus diosas: la justicia, la, igualdad y la fraternidad”.  Ahora esta  pandilla  agrega  a esa mitología las palabras”modernidad”, “globalización”, “electrónica” “cibernéticas, etc. Todo esto para negar  el papel dirigente de la clase obrera y su arma ideológica: el marxismo leninismo, en la revolución socialista.

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