DEFENDAMOS A CUBA  

Ahora ya nadie puede dudar que el gobierno de Toledo obedece  servilmente los dictados de la Casa Blanca. Esto ha sido confirmado con la posición que ha adoptado frente a las maniobras de los Estados Unidos para seguir aislando a Cuba. El Imperialismo no se contenta con mantener el bloqueo, ahora exige que todos los países se sumen a su condena, con el manido argumento de que en Cuba se violan las libertades y los derechos humanos. ¿Qué entiende el imperialismo yanqui por derechos humanos? No son otros que los derechos individuales proclamados por todas las democracias burguesas, derechos formales que en nada favorecen a las grandes masas populares, porque quedan en el papel como letra muerta, o en el mejor de los casos no pueden ejercitarse. Este es el caso de la libertad de «información, opinión, expresión y difusión del pensamiento» que consagran todas las Constituciones burguesas. Es sabido que esta «libertad fundamental» no está al alcance del pueblo. Esta dada exclusivamente para la burguesía porque  es ella la que tiene en sus manos  el control  de todos los medios  de información, opinión y expresión. Es la burguesía la que  decide qué debe informarse y leerse, es ella la que modela la opinión pública de acuerdo a sus intereses.

El imperialismo yanqui quiere repetir lo que hizo en la Unión Soviética revisionista en los tiempos de Gorbachov. Éste vende obreros y vende patria con el cuento de la “democratización” entregó los medios de comunicación a la burguesía burocrática. En los tiempos de la tristemente célebre «perestroika», se traspasó abiertamente la prensa y los medios de información a la derecha y esto preparó rápidamente la  caída y entierro no sólo de la URSS sino del mismo PCUS. A la libertad de expresión burguesa le llamaron «glasnot» . Y ahora ese mismo imperialismo exige una «glasnot» para Cuba ¿Cederá el gobierno cubano? Esperamos que no. Estamos seguros que Cuba resistirá. Tiene la simpatía y el apoyo de todos los pueblos del mundo. La dolorosa experiencia de la URSS debe servir de lección a todos los países socialistas que aún quedan. Hay tiempo para reagruparse y formar un sólido bloque. Pese a diferencias inevitables en algunos casos, Corea del Norte, Vietnam y Cuba tienen la grave responsabilidad ante la historia de hacer la defensa firme de lo que queda del campo socialista. Tienen la simpatía y apoyo de todos los pueblos del mundo que ven en ellos a los verdaderos defensores de los derechos humanos.

Las Constituciones burguesas repiten hasta la saciedad que «la defensa de la persona humana» y el «respeto a su dignidad son el fin supremo de la sociedad».  Sin embargo, como en toda sociedad de clases, en la sociedad capitalista se polariza la miseria y la riqueza. Esta sociedad de ricos que son un puñado, y pobres que son la inmensa mayoría solo le reconoce calidad de persona humana a los propietarios de los medios e instrumentos de producción. Sin techo, sin pan, bajo el azote de la desocupación, millones de seres humanos mueren sumidos en la miseria; pero las clases dominantes dueñas del poder del Estado se presentan como «defensoras de los derechos humanos”. Gritan a los cuatro vientos que en Cuba no se  respetan los derechos humanos. Lo que quieren es que, con el nombre del “libertad de información y expresión” aparezcan de la noche a la mañana, periódicos, radio emisoras, canales de televisión, que muy bien financiados por el imperialismo y los mismos «gusanos» que han hecho millones en Miami, se lancen furiosamente contra el gobierno revolucionario de Cuba, lo desestabilicen hasta derrocarlo. ¡Se equivocan! En Cuba hay un Estado Socialista, sólidamente construido. Hay un partido comunista realmente revolucionario.

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