| MARIATEGUI Y EL "MARIATEGUISMO" | |
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Mariátegui lleva el sello de la historia. Para juzgar su obra es preciso tener en cuenta el momento y el contexto histórico social en que vivió y actuó. El mundo salía de la Gran Guerra de 1914, y el impacto de la Revolución rusa de 1917 fue realmente enorme en todo el mundo. Sin embargo, la teoría marxista, el socialismo científico y especialmente la obra teórica de Lenin eran poco conocidos. Más divulgación en nuestro país tuvieron las teorías y tesis anarquistas. Y Mariátegui, antes de su viaje a Europa se vinculó al anarco sindicalismo, conociendo de cerca a Lévano y Fonken. No puede negarse la influencia de Gonzales Prada en Mariátegui, Don Manuel regresó de Francia fuertemente influenciado por Renán y Proudhon. Fue él quien inicio la defensa de nuestros indígenas explotados y discriminados por el gamonalismo de ese entonces. No estamos de acuerdo con quienes, en afán de presentarnos un Mariátegui representante cabal del Marxismo Leninismo en el Perú, no quieren tocar ni por asomo la influencia ejercida sobre él, por el anarco-sindicalismo europeo. El tiempo que el Amauta vivió en Europa fue relativamente corto; pero supo aprovecharlo al máximo para vincularse con pensadores de avanzada y con el movimiento obrero. Esto le permitió tomar posición clara e inconfundible junto al proletariado como clase portadora de un nuevo sistema económico social. Sería absurdo dudar que Mariátegui adoptó una posición militante en defensa del proletariado y las masas oprimidas. En este sentido fue un revolucionario a carta cabal. Sin embargo, queda en pie por una cuestión que no se puede eludir ¿logró madurez marxista-leninista? ¿Hay coherencia marxista en todos sus escritos? Estos interrogantes son materia de respuesta en el breve trabajo que publicamos. El Amauta no deslindó posiciones ideológicas con Sorel, el pensador anarquista que más influyó en su formación ideológica, y del cual Lenin dijo que era un “confusionista bien conocido”. Cuestión que merece análisis es la que se refiere al progreso. Para el Amauta Sorel tiene el gran mérito de haber denunciado el progreso como una ilusión porque en última instancia se reduce a un auténtico mito burgués. Sorel pensaba que la idea del progreso surgió solo por motivaciones académicas. Hay que recordar que en 1750, Turgot presentó por primera vez la teoría del progreso y su rol en la historia. De hecho desde entonces los representantes de la Ilustración o el Iluminismo incorporaron a su ideario el progreso como principio. Sorel fue acérrimo opositor del progreso como realidad y como principio y eso lo llevó a tomar una posición radicalmente opuesta al pensamiento revolucionario de los ideólogos de la gran revolución francesa de 1789. Sorel llega a sostener que los hombres tienen mayor tendencia a degenerar que a mejorar. En carta a Benedeto Croce, escribió lo siguiente: “nuestra naturaleza esta irremediablemente llevada hacia lo que los filósofos de la historia consideran como malo, sea que se trate de barbarie como de la decandencia” En la obra de Mariátegui puede constatarse fácilmente una crítica de origen soreliano a los pensadores que prepararon la opinión pública para ese gran viraje de la historia universal que se llama Revolución Francesa de 1789. Puede constarse también cierto regateo a este gran acontecimiento histórico. Nos preguntamos ¿De dónde le viene a Mariátegui esta posición? Indudablemente de su maestro, el confusionista Sorel. El pensador francés afirma que es una interpretación moral de la historia la que debe servir de base a la visión histórica de la nueva izquierda. Otra idea de Sorel sobre el progreso es que se encuentra unida al capitalismo. Por su parte Mariátegui ve en el progreso una simple manifestación de la técnica, “porque una vez adquirida la máquina es difícil que la humanidad renuncie a emplearla”. Ahora bien nos toca hacer un comentario crítico a la idea de progreso que sostiene Sorel. Ante todo hay que afirmar rotundamente que el progreso es un hecho objetivo, real que se constata fácilmente en la historia. En lo que se refiere a la técnica el hombre primitivo, semidesnudo e ignorante se convierte con el tiempo en un gigante por el dominio que sobre la naturaleza alcanza gradualmente. El simple garrote que utilizó para enfrentarse a una naturaleza hostil, se convierte en la máquina moderna que le permite realizar proezas increíbles, como la conquista del espacio y los viajes interplanetarios. Cabe señalar, además, que el progreso técnico, tiene relación directa e inmediata con el desarrollo de los medios de producción en general y que estos exigen un cambio de los sistemas económicos, cuando llegan a un determinado punto de desarrollo. Este cambio de sistemas significa un cambio de relaciones de producción. La interpretación moral de la historia que reclama Sorel es idealismo histórico. La historia ha cambiado, no ha avanzado al impulso de fuerzas morales; han sido exigencias surgidas del ritmo de la misma sociedad, cuando esta ha entrado en una etapa de crisis. Cuando el progreso se concibe al margen de las leyes que presiden el desarrollo histórico, se convierte en un dogma. Esto es cierto, pero no es un dogma afirmar que el progreso existe como cambio y desarrollo en la sociedad humana. Sería injusto afirmar que Mariátegul repite la idea de Sorel sobre el progreso. El Amauta fue claro cuando señaló que las etapas del progreso de la sociedad humana son las siguientes: a) Antiguedad : Régimen esclavista b) Edad Media : Régimen de servidumbre c) Capitalismo Régimen del salariado d) Socialismo Régimen de la igualdad social No cabe duda que Mariátegui tuvo una posición propia en el problema del progreso; sin embargo, tiene influencia soreliana que no es posible negar ni ocultar. Así lo demuestra el siguiente pasaje: «Sorel, que acordó la atención más rigurosa a los elementos espirituales del trabajo, sintió, como mejor que ningún otro teórico del socialismo, no obstante su filiación netamente materialista, -en la acepción que tiene este término como antagónico del idealista- el desequilibrio espiritual a que condenaba al trabajador el orden capitalista. El mundo espiritual del trabajador, su personalidad moral, preocuparon al autor de «Reflexiones de la Violencia», tanto como sus reivindicaciones económicas» Nosotros encontramos en esta cita una admiración y adhesión del Amauta al pensamiento de Sorel, a quien pone por encima de los clásicos del marxismo en una cuestión que es de capital importancia: las consecuencias de la explotación del proletariado por el capital, en su vida material y espiritual. En efecto, es el socialismo científico, es el marxismo - leninismo, el que nos permiten establecer una relación correcta y objetiva entre la vida material del asalariado y su vida espiritual. Sorel, en cambio, muestra una gran confusión en este problema. Muy difícil es aceptar las siguientes afirmaciones del Amauta, como marxistas: «La afirmación más sólida de la fuerza creadora del proletariado, será el rotundo rechazo, el risueño desprecio, de las angustias y pesadillas de un espiritualismo de menopausia». «Así como la metafísica cristiana no impidió al occidente realizar grandes obras materiales, así tampoco el materialismo socialista impide la realización de grandes obras morales, espirituales y filosóficas». En estos pasajes el Amauta identifica en cierta forma el idealismo y el espiritualismo del materialismo. Pareciera que no llegó a distinguir las posiciones radicalmente opuestas entre idealistas y materialistas en el problema fundamental de la filosofía: la relación entre el pensamiento y la materia: ¿Cuál es primero? Los idealistas desde que existe la Filosofía han respondido directa o indirectamente que primero es el pensamiento o la conciencia del hombre, considerando que la materia o mundo extremo es derivada. Los materialistas en cambio siempre han tenido una posición opuesta, afirmando que primero es la materia y que el pensamiento humano es el reflejo de la materia en el cerebro del hombre. Mientras la naturaleza tiene una existencia que se pierde en la noche de los milenios, el pensamiento nace con el hombre recién en la era cuaternaria. Es de la forma de plantear la relación entre el pensamiento y la materia que se deriva la diferencia radical de materialistas e idealistas en la Filosofía, de tal modo que el «espiritualismo» de los materialistas es fundamentalmente distinto del que profesan los idealistas. Pero de las citas que hemos hecho sobre este tema resultaría que para Mariátegui tanto materialistas como idealistas pueden ubicarse en posiciones opuestas pero coincidiendo objetivamente, a tal punto que la mentalidad y el espíritu pueden tener mayor importancia que las clases sociales y sus contradicciones. La influencia soreliana en Mariátegui es notoria cuando plantea el problema de la relación entre la economía y la política. “Puede ser que el hecho económico no sea anterior al hecho político, pero ambos son consustanciales y solidarios”, afirma el Amauta: No considera la economía como “relaciones de producción”, que son o constituyen la base de toda formación económica, sino como el «principal agente de la comunicación y articulación de los pueblos». La ausencia de un conocimiento cabal del materialismo histórico fue causa de una serie de formulaciones alejadas al marxismo escritas por el Amauta. Es conocido por ejemplo, el siguiente pasaje: «El concepto de economía en Marx es tan amplío y profundo como en Freud el de la libido». Considera que el materialismo histórico (“interpretación económica de la historia”) «no es más que un psicoanálisis generalizado realizado del espíritu social y político». Pareciera que el Amauta aceptaba el reiterado “determinismo económico», atribuido a Marx. La economía como causa de todo lo existente en la sociedad humana. Pero resulta que tal determinismo es propio de la teoría de los factores, según la cual en el desarrollo histórico convergen diversos factores, siendo uno de ellos el económico. En realidad el materialismo histórico es ajeno al determinismo económico. Las categorías de Base y Superestructura no hacen mención en ningún momento ni al "factor económico", ni al determinismo económico. En Freud, en cambio, la libido es determinante en la conducta del hombre. El pansexualismo es la explicación de todo el comportamiento del hombre y de la vida humana a través del sexo. Un problema importante, de capital importancia en el marxismo es el de las clases y la lucha de clases. Sorel, sin embargo; sin mayor fundamento afirma que la teoría marxista de la lucha de clases «tiene una motivación pedagógica, pero no cuenta con ninguna base científica». El pensador francés no podía aceptar la teoría marxista de las clases y la lucha de clases porque consideraba el concepto de clase como una conquista de la conciencia, como un elemento moral. Siguiendo estas enseñanzas Mariátegui afirma que lo que distingue al proletariado es el mito. «El proletariado tiene un mito: la revolución social. Hacia ese mito se mueve con una fe vehemente y activa. La burguesía niega, el proletariado afirma». Las clases sociales surgieron históricamente como consecuencia inevitable de las dos grandes divisiones sociales del trabajo, producto de la aparición de la ganadería y la agricultura, primero, y después de los oficios (industria). Los propietarios de los medios de producción formaron la clase de los explotadores y los despojados de estos medios de producción formaron la clase de los explotados. En el surgimiento de estas clases, desde los tiempos de la esclavitud, nada tuvo que hacer la moral ni el mito. Fue un hecho objetivo, real e inevitable. Puede repudiarse y maldecirse la etapa larga de la sociedad esclavista, pero hay que admitir que el hombre tuvo que transitar y vivir ese sistema social porque no había otra forma de desarrollo histórico-social, después de la descomposición social en clases. Vinculada al problema de las clases y la lucha de clases se encuentra la cuestión del rol de las «elites». Para Sorel son éstas las que hacen las revoluciones e impulsan el devenir histórico. Pero estas minorías solo pueden cumplir su rol si tienen un mito. Influenciado por estas tesis de Sorel, Mariátegui a su vez dirá «una revolución es siempre la obra de una ente elite, de un equipo, de una falange de hombres heroicos y superiores. El proletariado en su lucha, en su ascensión, va templando y formando dentro de un ambiente místico y pasional, y con la sugestión de mitos vivos, sus cuadros directivos». En este tema el Amauta se aparta del marxismo, del materialismo histórico. Una clase social en las primeras etapas de su vida no tiene «conciencia de clase»; no ha acumulado la suficiente experiencia para conocer su rol histórico. Este es un problema que plantea la necesidad de diferenciar lo que es una «clase en si» de lo que es «una clase para si». Ahora bien, para que una clase social llegue a tener conciencia de clase», es decir, para que llegue a ser «una clase para sí» tiene que recorrer un largo camino de luchas, tiene que enfrentarse a sus enemigos de clase en diversas formas y diferentes etapas. Cuando una clase social se ha convertido en una «clase para si», los núcleos dirigentes se forman y surgen necesariamente; pero son producto de la madurez lograda por la clase que representan y dirigen. Sus convicciones y sus acciones, no son producto de un mito, ni constituyen un mito. En cuanto a los líderes o jefes, es bueno recordar que solo pueden cumplir su rol si actúan en función del desarrollo histórico Y para que su acción tenga este carácter antes que un mito deben tener ideas claras de los de los objetivos que persiguen, deben ser ideas avanzadas para su tiempo. En una sociedad dividida en clases antagónicas no puede haber ideas político - sociales que no tengan carácter de clase. No puede existir una ideología al margen de las clases sociales. Es fácil deducir que la ideología dominante en una momento o etapa histórica, es la ideología de la clase dominante. En nuestra época la ideología de la burguesía y la ideología del proletariado son radicalmente opuestas. La clase obrera se encuentra privada de los medios de producción y vive de la venta de su fuerza de trabajo. Ocupa, pues, un lugar opuesto al de la burguesía y consiguientemente sus intereses son irreconciliables. Se trata de dos clases antagónicas. En tal situación es fácil comprender que la ideología de cada una de estas clases corresponda a su situación y a sus intereses. En un momento determinado de la historia octubre que una formación económica -social se agota, cumple su ciclo. En tal situación surgen nuevas ideas, ideas avanzadas para interpretar los intereses y necesidades de las clases revolucionaras. Estas ideas se abren camino, llegan a las masas y las organizan contra el orden establecido y la clase explotadora, terminando con el dominio de ésta, instaurando un nuevo sistema económico - social. Es la ideología de la clase oprimida la que orienta y alienta sus acciones revolucionarias. Nada tiene que hacer aquí el mito soreliano, que tanto influyó en Se ha afirmado que el Amauta fue un marxista maduro, completo y creador. Esta es una simple apología que no ayuda en nada a ubicar y caracterizar correctamente el pensamiento de Mariátegui y el rol histórico que ha jugado. Que la influencia de Sorel fue grande en la formación ideológica del Amauta, es un hecho imposible de negar. La obra dedicada en forma especial a defender el marxismo, escrita por Mariátegui es un testimonio irrefutable. Refiriéndose a su maestro; el Amauta dice: «Sorel, en estudios que separan y distinguen lo que en Marx es esencial y sustantivo de lo que es formal y contingente, representó en los dos primeros decenios del siglo actual el retorno a la concepción dinámica y revolucionaria de Marx y su inserción en la nueva realidad intelectual y orgánica. A través, de Sorel, el marxismo asimila los elementos y adquisiciones sustanciales de las corrientes filosóficas posteriores a Marx Superando las bases racionalistas y positivistas del socialismo de su época, Sorel encuentra en Bergson y los pragmatistas ideas que vigorizan el pensamiento socialista, restituyéndolo a la misión revolucionaria de la cual lo había gradualmente alejado el aburguesamiento intelectual y espiritual de los partidos y sus parlamentarios que se satisfacian en el campo filosófico, con el historicismo más chato y el evolucionismo más pávido». Para una crítica imparcial del pensamiento político de Mariátegui esta cita tiene capital importancia. ¿Es cierto que a través de Sorel el marxismo asimila los elementos y adquisiciones sustanciales de las corrientes filosóficas posteriores a Marx? La filosofía del marxismo es el materialismo dialéctico que en la interpretación de la historia, se denomina materialismo histórico. Esta filosofía coherente, por su carácter científico se enriquece conforme avanzan las ciencias sociales y naturales; pero no puede vigorizarse con corrientes filosóficas ajenas y contrarias a ella misma. Es el de caso del intuicionismo de Bergson, filosofía burguesa irracionalista que no puede compaginarse absolutamente en nada con el marxismo. Resulta extraño que Mariátegui haya hecho semejante afirmación en una obra En lo que se refiere a la separación y distinción de lo que en Marx es esencial y sustantivo de lo que es formal y contingente, como contribución de Sorel, debemos hacer hincapié en lo siguiente: 1. Según Sorel la concepción materialista de la historia que considera las relaciones de producción (relaciones económicas) como la estructura de todo sistema social, cuyo cambio solo puede producirse como consecuencia del cambio de esas relaciones de producción, es de neto cuño capitalista. Dice Sorel que esto le otorga al marxismo un tinte mesiánico que debe superarse. Por la extensa cita que sobre Sorel hace Mariátegui, tendríamos que entender que éste, la suscribe. Sorel ha dicho que la visión histórica de Marx es ingenuamente determinista. Para mejorar a Marx dice el pensador francés, es necesario desligarlo de toda su concepción económica por que está mas cerca de la metafísica que de la ciencia. Este critico de Marx, a quien tanto elogia Mariátegui, sostuvo que era necesario superar las limitaciones históricas de Marx, construyendo un nuevo socialismo. Esta prédica estridente sobre supuestos errores y limitaciones del fundador del socialismo científico termina con una afirmación de cuño idealista indiscutible: «El principio de la revolución no es nada más, como creía Marx, una revolución material, sino una evolución moral». 2. Extrañamente el Amauta no hace una referencia concreta y directa a una de las tesis más disparatadas de Sorel, con la cual pretende refutar y superar el pensamiento de Marx. Dice Sorel que el optimismo de Marx se apoya en una visión ingenua del hombre que olvida el dogma del pecado original. De aquí deriva la «Utopía Marxista». Esta utopía, que tiene como causa el pecado de Adán y Eva echada al olvido, era propia de todos los pensadores del siglo XIX, según afirma Sorel. Hay que señalar con insistencia que según Marx el desarrollo histórico lo presiden leyes objetivas. La ley de la correspondencia entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el carácter de las relaciones de producción es una ley fundamental del devenir histórico. ¿A qué utopia se refiere Sorel? El anarco - sindicalista francés hace una afirmación absolutamente falsa cuando dice que el «credo de Marx» se apoya en una «formación utopista». 3. Otro “aporte” de Sorel, tácitamente admitido por Mariátegui, es la superación del materialismo mecanicista en que supuestamente se apoya el marxismo. Este materialismo le daría cuño metafísico y no científico. Es necesario detenerse en este «aporte» de Sorel. Identificar el materialismo mecanicista de los franceses del siglo XVIII con el materialismo dialéctico, es ignorancia o mala fe en el anarquista francés. El nacimiento del marxismo no fue casual. En el siglo XIX, tanto las ciencias sociales como las ciencias naturales llegaron a un grado de desarrollo tal que hacían posible y necesaria la aparición de una concepción del mundo nueva, una ideología de contenido científico. Son 3 las fuentes integrantes del marxismo: la economía política inglesa, el socialismo francés, y la filosofía clásica alemana. El marxismo no fue producto del pensamiento de un hombre del siglo XIX como afirma Sorel. En el campo de las ciencias naturales, 3 descubrimientos exigían que la concepción estática, propia de la mecánica fuera sustituida por otra que tuviera en cuenta el movimiento, el cambio y la transformación. El descubrimiento de la célula, la teoría científica de la evolución de las especies y la ley de la transformación de la energía, llevaron a la conclusión de que el mundo natural se regia por leyes no precisamente mecánicas sino dialécticas como el cambio de la cantidad en calidad, la ley de la contradicción, y la ley de la negación de la negación. La filosofía de Marx es el materialismo dialéctico. Sorel hace una afirmación falsa cuando atribuye a Marx un pensamiento mecanicista que por desgracia el Amauta no rebatió. La verdad es que Sorel estuvo lejos de entender el contenido nuevo, revolucionario de la dialéctica marxista; confundió lamentablemente la concepción materialista de la historia con el «determinismo económico”. Como todos los vulgarizadores del marxismo, Sorel presenta en forma simplista y errónea las relaciones que existen entre la ideología, las relaciones económicas y las fuerzas productivas de la sociedad. Cree el «confusionista» francés que se trata de una relación directa e inmediata, una relación mecánica. El marxismo afirma que los cambios en la económica de la sociedad se reflejan en la ideología a través de la refracción de estos cambios en la base económica. Por eso, no se puede vincular directamente las formas ideológicas con el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas sin meterse en un callejón sin salida ante fenómenos como el florecimiento de las artes en la Antigua Grecia. 4. Según Sorel, Marx sintió desconfianza en el pueblo y no describe la futura organización del proletariado, «esta deficiencia de la obra de Marx ha tenido como consecuencia hacer desviar al marxismo de su verdadera naturaleza». De esta desconfianza ha surgido la teoría de la dictadura del proletariado. Consiguientemente uno de los deberes de la nueva izquierda es abandonar definitivamente esta fórmula equivocada. Esta es la conclusión a la que llega Sorel partiendo de una premisa falsa; la desconfianza de Marx en el pueblo. La tesis de la dictadura del proletariado, tiene como fundamento la concepción del mismo Estado corno instrumento de dominación y explotación de una clase por otra. Fue formulada por primera vez en el «Manifiesto Comunista» en los siguientes términos: “El proletariado se valdrá de su dominación política para ir arrancando gradualmente a la burguesía todo el capital, todos los instrumentos de producción centralizándolos en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase dominante y procurando fomentar por todos los medios y con la mayor rapidez posible las fuerzas productivas”. Los comentarios sobran, porque queda claro que la dictadura del proletariado no es otra cosa que la dominación política del pueblo trabajador, de la clase obrera. Para formular esta tesis y defenderla hay que tener confianza absoluta en el pueblo, en los trabajadores, y no como dice Sorel «desconfianza». 5. La superación del marxismo, según Sorel es precisamente la teoría y la tesis del mito. Es necesario volver sobre este tema que tanto atrajo a Mariátegui. La teoría del mito no es otra cosa que una variante de la concepción idealista de la historia, según la cual el curso, el devenir, y el desarrollo de la sociedad humana no está determinado ni sujeto a leyes, sino a creencias y aspiraciones desligadas de la realidad, defendidas por una “elite”. Es oportuno recordar que el mito es una fábula que aparece en las primeras etapas de la histórica humana. Las imágenes fantásticas eran un intento de explicación de los distintos fenómenos de la naturaleza y de la sociedad. Afirmar que el mito mueve al hombre es igual que sostener que sin fábulas y fantasías el hombre es incapaz de esforzarse por lograr objetivos de cambio en la sociedad Es cierto que a diferencia de lo que ocurre en la naturaleza , en la cual actúan fuerzas ciegas, en la sociedad es el hombre el que actúa bajo la dirección de sus ideas. Sin embargo, esas ideas, esos ideales no surgen de su mente arbitrariamente, tienen sus raíces en la realidad económico-social en un momento histórico determinado. En otras palabras es necesario conocer cuales son los motivos profundos que determinan el surgimiento de unos u otros ideales que mueven a los hombres. Hay otro aspecto importante que merece atención Los hombres no son libres de elegir uno u otro sistema social. Cada nueva generación se encuentra con un sistema ya establecido. Ningún mito podría cambiar esta realidad. Solo cuando un sistema social se hunde en contradicciones internas y ha cumplido su ciclo de existencia, surgen ideales de cambio que corresponden a una realidad concreta y no tienen ninguna semejanza con los mitos. Ha dicho con razón Marx que las ideas se conviertan en una fuerza material tremenda cuando «prenden en las grandes masas populares». En problemas tan importantes como el papel del individuo en la historia prácticamente Mariátegui suscribió la teoría de las «elites» y de los héroes. Se identificó plenamente con la teoría soreliana del mito. El mito revolucionario puede sustituir al mito religioso, afirmaba Mariátegul, ,demostrando de este modo que no estaba libre de la influencia soreliana. No cabe duda que es necesario profundizar el estudio de la influencia de Sorel sobre Mariátegui. Hay una serie de tesis del Amauta que tienen origen soreliano y que, por lo mismo son contrarias al marxismo. Por desgracia su vida fue corta y no pudo deslindar posiciones con quienes como Nietzche, Bergson, Croce y sobre todo Sorel, ejercieron influencia en su formación ideológica. |
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