Diario de la París-Brest-París de 2003
Domingo Santos (Massamagrell, 23 de agosto de 2003)
Llegamos a la salida sobre las 8 de la tarde y nos pusimos en cola para pasar el control de salida y sellar nuestros carnés de ruta, chimo y domingo (Massamagrell), Toni y Alfredo (Banyeres), pascual y pepe (Museros) y pepe (Gerona), los de menos de 80 horas ya les han dado la salida a las 8 de la tarde, a los de 90 horas (que somos nosotros), nos la darán a las 10 de la noche, en grupos de 500.
Mientras esperamos en el césped artificial del polideportivo, se nota quien son los españoles, ya que todo son bromas, risas y cachondeo. A Pascual se le ha caído la bici y se le ha roto el soporte del faro y el bidón. Rápidamente pedimos unas abrazaderas y le hacemos un apaño de ultima hora. Esto parece el campeonato del mundo de cicloturismo, a nuestro alrededor hay de todo, alemanes, ingleses, australianos, americanos, holandeses, daneses, chinos, etc.
La espera se hace larga, pero no hay el nerviosismo de la clásica marcha de 140 kms., aquí tenemos mucho terreno y tiempo para recuperar.
Por fin abren la puerta que da acceso a la línea de salida y poco a poco vamos accediendo a ella, unos cicloturistas intentan colarse por una valla lateral y todo el grupo les abuchea por la acción. En la salida nos hemos encontrado con José Maria y Juan José (Castellón) pienso que haremos un paquete mayor y tendremos mas compañía.
Ya estamos en la línea de salida, hay un speaker que no para de hablar, todo son fotos y alegrías. Ya se ha hecho de noche y no parece que vaya a llover, menos mal porque la noche anterior cayó una buena tormenta.
Son las diez de la noche y el speaker pronuncia “are you ready”, y todos contestamos “yes”, se ve que no lo hemos dicho con mucho entusiasmo porque vuelve a preguntarnos lo mismo “are you ready”, “yes”, y comienza la cuenta atrás en francés.
Nos dan la salida y el grupo va tranquilo, pero poco a poco se va incrementado el ritmo, ya les he avisado a mis compañeros que no pierdan de vista al de delante y asi iremos el grupo juntos.
Los primeros 140 kms. Son bastante llanos o en bajada, cuando la vista lo permite se ve un pelotón de luces rojas y reflectantes que supera varios kms. De largo. A los pocos kms. Empezamos a pasar a las “máquinas” especiales y algún tandem, que habían salido un cuarto de hora antes que nosotros.
Los cruces están señalizados con flechas, íbamos en un pelotón y al llegar a una calle no se dan cuenta del desvío y todos siguen por el camino equivocado, yo al darme cuenta pego un grito y todos dan la vuelta, menos mal porque igual nos habríamos hecho 10 o 20 ms. De mas, y no está el horno para bollos.
Pasamos por varios pueblos que tienen monumentos a la bici, las adornan con luces, flores y otros artilugios, pienso que a la vuelta habrá que hacerse alguna foto.
Llegamos a Monrtagne (primer punto de avituallamiento), son las cuatro de la madrugada, la gente todavía esta entera, y aunque en el planning que me hecho personal, tocaba descanso, decidimos seguir hacia el siguiente punto de control después de beber y comer algo.
Llegamos Villaines Km. 223, primer punto de control, entramos en el pabellón, pasamos la banda magnética y nos sellan el carné de ruta. Esta todo muy bien organizado, hay bar, buffet, desayunos, etc. Aquí toca almorzar y aunque es temprano y llevamos dos horas de adelanto sobre el horario previsto, la noche ha sido larga y no hemos comido nada desde la cena de salida. Ya se ven caras de sueño y algo de cansancio, pero hay que aprovechar el dia para hacer todos los kms. Que se puedan.
Del grupo inicial quedamos seis, ya hemos perdido a los dos de Castellón y al de Gerona, que según nos dijeron después irían a un ritmo mas lento. En este punto nos encontramos con Joaquín (Madrid), y se agrega al grupo, pero se ve que el almuerzo no le ha sentado muy bien, y no puede seguir el ritmo en los repechos, por lo que nos dice que nos vallamos y no le esperemos.
Continuamos para adelante, la marcha va transcurriendo entre grupos que nos pasan, nos ponemos a rueda, pasamos al relevo, es un continuo pasar y que te pasen ciclistas.
La carretera es un infierno, no hay puertos, pero es un continuo subir y bajar con rampas duras, que van minando la moral y el cuerpo. Los kms. Se hacen interminables, calculamos que habrá dos repechos por km.
Hay una especie de bólido con dos ruedas, que lo cogemos en los repechos y nos pasa como una moto en las bajadas, es un alemán, por el aspecto de su físico. En uno de tantos repechos, nos pasa y pepe me comenta “ya está aquí este tío”, y le contesto pues ponte a rueda, mete plato y salimos todos detrás de él, veo que no le puede seguir la estela porque guarda mucha distancia, lo paso y me apego a él, me giro y viene todo el grupo detrás de nosotros, hacemos un par de kms. A tope, cuando me giro solo quedábamos tres o cuatro ciclistas, continuo detrás de él, y al momento saca la mano por debajo de la armadura que llevaba, y me hace el gesto de que le pasara, yo le hice el gesto de que me quedaba con mis colegas, quedaba mucho camino y no era cuestión de quemarse en batallitas.
Hemos visto otro ciclista que va con un patinete, creo que es holandés, lanza la pierna hacia delante, y la envía hacia atrás, para coger impulso, con un movimiento repetitivo, dos o tres patadas con cada pierna, si no lo veo no lo creo, nos cuesta pasarle y el tio casi ni se inmuta.
Al llegar a Fougeres (km. 308) 2º punto de control., Eran sobre la una de la tarde y tras reponer líquidos decidimos continuar hasta el siguiente para parar a comer. Aquí la organización había puesto unas postales gratuitas para que el que quisiera, le enviara un recuerdo a algún familiar.
En todos los puntos de control me encuentro con mi mujer, que va acompañando a eli y María Antonia (esposas de Roberto y Santi de Leioa) en una autocaravana, me da mucha alegría y ánimos verla, y de paso me cuenta todo lo que ve y las anécdotas que les pasa durante el camino.
Continuamos hacia Titeniac (km. 366) 3er. Punto de control, vamos cogiendo a gente y hemos hecho un grupo de 15 o 20, a los pocos kms. Nos pasan unos holandeses, que van más rápidos que nosotros, decidimos ponernos a rueda y descansar un poco, a falta de 8 kms. Para el pueblo, nos cogen Félix, Agustín y Juan (Madrid), estos van a tren, después de los saludos pertinentes, ponen un ritmos mas vivo, que nos hace llegar enseguida al pueblo.
Allí después de comer, nos echamos media hora de siesta, ya era hora después de estar toda la noche y toda la mañana pedaleando (366kms. Acumulados). Todavía teníamos un hora de margen respecto al horario que nos habíamos previsto pasar.
Salimos hacia Loudeac, y nada mas salir vemos una rampa que mete miedo, en lo alto hay una antena grandísima, y Alfredo comenta que seguro que subimos hasta la antena, dicho y hecho.
Hemos hecho un grupo de 30 ciclistas, entre holandeses, daneses y otras nacionalidades, vamos pasando por los pueblos y nos damos cuenta que esto en Francia es todo un acontecimiento, la gente te saluda, te da los buenos dias, te anima “ale, ale, ale”, es normal ver en las calles mesas con agua, café, fruta y niños que te animan para que pares y consumas lo que te ofrecen, en otros pueblos hay hasta bandas de música, animando el paso de los corredores.
En un repecho una mujer tiene un problema con su bicicleta, se paran todos y chimo y yo decidimos continuar despacio hasta que nos alcancen, pasamos por un bar y un señor sentado a la sombra nos levanta una jarra de cerveza, que visión, damos la vuelta y nos sentamos tranquilamente a bebernos una cervecita bien fria, hasta que nos cojan.
Han pasado y al vernos no han parado asi que nos toca continuar solos hasta el siguiente punto.
Llegamos a Loudeac (km. 452), sellamos y teníamos pensado cenar, pero hay una cola inmensa en el self service, estaban haciendo a la brasa una especie de chorizo, que hacia una olor exquisita, asi que decidimos comernos un par de ellos cada uno y continuar la marcha. Me comenta mi mujer que en este punto la federación española ha puesto una carpa para los ciclistas y que nos invitan a café, la noche ya empieza a entrar y nos preparamos las perneras, manguitos, luces, reflectantes, etc.
Hace un frio intenso y muchos deciden dormir aquí, pero nosotros continuamos hasta Carhais (km. 529) según el plan establecido, y con tanto sube y baja vamos perdiendo el tiempo que teníamos adelantado.
A mitad de trayecto entre Loudeac y Carhaix nos cruzamos con los primeros que ya están de vuelta, van un grupo de 10 o 12 y llevan motos abriendo la carrera.
En un pueblo intermedio hay un repecho de tres kms. Y arriba del todo esta la banda de música esperando el paso de los ciclistas, justo aquí han previsto un control secreto, esto lo hacen para que los ciclistas no atajen por otras carreteras y no los acompañen ningún vehículo.
Van pasando los kms. Y la noche , vamos haciendo relevos a un ritmo bueno, chimo comenta que como de noche no se ve el cuenta kms. Parece que se corra mas, hace humedad y ya tenemos ganas de llegar a Carhais, donde tenemos previsto dormir cuatro horitas.
Llegamos a Carhais (km. 529), después del sellado de rigor, buscamos las duchas y las camas para dormir. La primera sorpresa es que no hay toallas ni gel para ducharse, es igual, queremos lavarnos como sea.
Con agua clara nos duchamos, menos mal que estaba caliente. Nos secamos con el culotte y la camisa interior. Nos pusimos ropa limpia y a la cama. En un pabellón mas de 300 ciclistas en camastros, nos hicieron quitarnos las zapatillas para no hacer ruido. Nos van metiendo a cada uno en un sitio, está a reventar. Segunda sorpresa, ya no quedan camastros y a mi me toca una colchoneta en el suelo y sin manta, le hago la seña a la chica de que yo he pagado como los demás para tener manta.
Me contesta que no hay. Me tumbo y me tapo con el tapavientos, lo que quiero es descansar. A los 10 minutos la chica me trae una manta, menos mal, pues ya empezaba a tener frio, en el suelo y sin almohada no se como colocarme, el sueño es imposible, ronquido por aquí, ronquido por allá, gente que se va, gente que viene. A las cinco de la mañana ya se nota el frio, veo que el de al lado se va, le cojo la manta y me tapo, esto ya cambia con dos mantas. Pero solo me queda media hora para descansar, cuando mejor estoy me tengo que levantar.
Antes de que nos llamen a las 5:30 ya estamos levantados, hace mucho frio fuera, vamos a desayunar algo calentito y arreando hacia Brest. Salimos a las 6:15 hacia Brest, y poco a poco se va haciendo de dia entre bosques de árboles grandes, la temperatura baja hasta los 8 grados y la humedad hace que los pies se queden helados.
Nos vamos cruzando cada vez con más gente que ya está de vuelta, bajando el puerto hacia la costa nos cruzamos con el tito José maría, comentábamos que no llevaba buena cara, pero es que la nuestra seguro que no estaría mejor, después de 600 kms. Y de haber descansado 4 horas.
Por fin llegamos a Brest, es precioso, cruzando un gran puente sobre el mar, la vista es divina, el puerto marítimo, el mar al fondo, como una especie de fiordo y de postre antes de llegar al punto de control un repecho de unos tres kms., como siempre mi mujer está esperándome, que alegría volver a verla. Mientras tomamos algo nos cuenta como van los compañeros españoles. Todos tenemos ya el culo tocado, y al que no le duele el tobillo, le duele el brazo y al que no el estómago.
Nos encontramos con Félix y Agustín, el primero con un parón en el estómago y el otro con el tobillo hinchado. Les comento que se vengan tranquilamente con nosotros que vamos más despacio, y parece que les gusta la idea.
Emprendemos la marcha de vuelta, parece mentira pero cuando has traspasado la mitad del recorrido y vas de vuelta las cosas se ven como más sencillas y es un punto más de moral, aunque el cansancio esté ahí.
Subimos el puerto de vuelta hacia carhais y hemos hecho un grupito de 20 ciclistas, la gente no pasa al relevo, se mete a rueda y hasta que aguanten, después del puerto volvemos a la tónica general de toda la prueba, un repecho detrás de otro, esto si que es deprimente.
Volvemos a llegar a Carhais (km. 696), es la hora de comer, nos sentamos todos a comer, después de darnos las cremitas en el trasero y demás dolores.
Comentamos de seguir nada mas acabar y no descansar para que el cuerpo no se enfrié. Pero chimo dice que la siesta es sagrada, hay un poco de discusión, yo por el bien del grupo decido esperar, que más da media hora más que menos. Lo que si me doy cuenta es que conforme pasan los kms. Es más difícil poner al grupo de acuerdo, porque todos a la vez no tenemos sueño, ni todos a la vez hambre etc., De ahí el problema y la dificultad de hacer la prueba en grupo.
Hemos adelantado a un señor tres o cuatro veces, va con calapies antiguos, zapatos de vestir, pantalón de tergal, camisa de vestir y alforjas, nunca se pone a rueda, el va a su marcha, pero se ve que no duerme, para lo justo en los controles y continúa la marcha. Y así hay un montón de ciclistas, por lo general mayores de 50 años, entre ellos muchas mujeres.
Después de esperar 30 minutos de descanso, salimos todos hacia Loudeac, próximo punto de control. Vamos a un ritmo bueno y a relevos, vamos cogiendo a gente y hemos hecho un grupo bueno, nadie pasa al relevo, solo Toni, Alfredo, Chimo, Pepe y yo. Me comenta un belga que los llevamos de maravilla, sobre todo en las bajadas, que vamos como locos.
Llegamos a Loudeac y decidimos tomar algo ligero y continuar hasta Titeniac, para cenar y dormir. Nos vamos a la carpa de la federación española que nos invitan a lo que queramos, allí nos juntamos con tres o cuatro españoles más y todos tienen un montón de anécdotas que contar, pero todos hablamos de lo mismo el sueño, el trasero y los demás dolores.
Después de tomar algo salimos hacia Titeniac, y la misma tónica de antes, vamos pillando a gente y todos se ponen a rueda, bien entrada la noche llegamos a un punto de control secreto. Después de sellar el carné de ruta, cojo una coca cola y un poco de dulce que había en una barra preparada para los ciclistas, yo creía que no se pagaba y ante la cara de incrédula de la chica me salgo comiendo lo que había cogido. Se lo digo a Félix y agustín y me comentan que todo se paga, nos echamos a reir y sin pagar continuamos la marcha.
Dirección a titeniac la carretera se hace más favorable, bien entrada la noche seguimos haciendo relevos a un ritmo muy vivo, como si la meta estuviera en el siguiente punto de control, vamos perdiendo efectivos en el grupo, pero los españoles aguantamos el ritmo, después de un repecho largísimo, que en lo alto hay una antena, llegamos a Titeniac, menos mal después de la marcha que habíamos puesto la gente quiere descansar.
En Titeniac (km. 859) decidimos cenar y dormir las cuatro horas de rigor, Félix y Agustín deciden continuar hasta el siguiente punto de control, ya que continúan con sus dolores y prefieren no parar. Al siguiente dia nos enteramos que se equivocaron de carretera e hicieron 20 kms. De más.
Nosotros después de cenar fuimos a dormir, nos metieron en un edificio de tres plantas, en habitaciones de cuatro camas, menos mal que eran camas, porque creo que no podría haber aguantado otra noche en el suelo.
A las 5:30 de la mañana nos levantamos y desayunamos, en el salón donde desayunamos vi una caja con camisas de la organización, y le comenté a una señora si me daba una, la primera repuesta fue “imposible”, pero después lo comentó con un compañero y me la dio, metiéndomela debajo del maillot y haciéndome gestos para que no se la enseñara a nadie.
A las 6 de la mañana salimos hacia fougeres, otra mañana igual, mucho frio y humedad, ya es menos frecuente cruzarse con ciclistas y también adelantarlos, si alcanzamos a alguien no se ponen a rueda y cada uno va a su marcha, los kms. Van haciendo mella o es que nosotros estamos mejor que ellos.
Llegamos a Fougeres (km. 910), después de el control de rigor, y de darnos las cremitas correspondientes, era pronto para comer, y como llevábamos atraso respecto al horario que más o menos habíamos planeado, decidimos continuar hasta el siguiente control para comer. Aun así tomamos algo ligero y continuamos la marcha.
En el camino alcanzamos a un italiano que se decide a entablar conversación, me pregunta si somos españoles, le contesto que sí, todos?, Sí todos. Y de que parte, de valencia (la paella), ah la paella buenísima, valencia bella, bella. Paramos de hablar porque estábamos en un repecho y después una bajada larga, al momento miro para atrás y ya se había quedado.
Íbamos haciendo relevos a un ritmo bueno, sin llegar a cansarte pero sin parar, y todos los que alcanzábamos, no aguantaban la rueda. Por aquí ya era normal ver a gente en la cuneta tumbados, durmiendo al calorcito del sol. Y también en los pueblos a la gente ofreciendo agua, fruta o café.
Llegamos a Villaines (km. 1002) y aquí decidimos comer, pascual no le apetece comer en el punto de control y se va a la carpa que en este punto tenía preparada la federación española, allí se encuentra con Félix y agustín, que más tarde saldría con nosotros hacia el siguiente punto de control. Pascual acaba antes de comer y decide continuar poco a poco y nosotros ya le alcanzaríamos.
A mi me entra un dolor de barriga y al ir al servicio veo que voy muy suelto, después iría los 200 kms. Restantes con diarrea. en la comida volvemos a estar con Rafael Antón y su compañero santi, que está un poco fastidiado y nos comentan que van a la marcheta.
Continuamos la marcha hacia Mortagne (km.1084), siguiente punto de control, la tónica es siempre la misma, repecho tras repecho, y algunos muy duros que nos toca meter todo el desarrollo, menos mal que vamos de vuelta y el factor psicológico es un punto a nuestro favor.
Agustín y Félix, aguantan nuestro ritmo como pueden, pero a los 30 o 40 kms. Vemos que se quedan y nos dicen que sigamos que ellos continuarán a su ritmo. Es pasado el medio día y el calor aprieta, en un cruce de un pueblo, hay gente dando agua y fruta, mis compañeros aprovechan para llenar el botellín y yo para quitar lastre de el cuerpo, menos mal que llevo pañuelos de papel encima.
Llegamos a mortagne, como no después de un largo repecho, aprovechamos para refrescar y comer algo ligero, antes de salir llegan Agustín y Félix, y al momento Joaquín, del que no sabíamos nada desde los 300 kms. Primeros. Se cayó en el Km. 400, y rompió una pieza del cambio, lo que le ha obligado ha hacer toda la prueba con 39*19,, pero yo lo veo muy entero, es un tío pequeño pero fuerte. Al rato llegan Rafa y Santi.
Agustín y Félix, nos comentan que la noche anterior estuvieron 5 horas en el hospital, uno por problemas de estómago y otro con la rodilla, yo les digo que si que van a amortizar la inscripción uno con los médicos y el otro con el masajista.
Seguimos hacia delante, con la idea de llegar al último punto de control, antes de que se haga de noche, ahora la carretera se mete entre bosques de árboles grandes, que aunque es tarde, se agradece la sombra.
Cogemos a un ciclista por detrás, vamos a relevos y en fila de uno, a mi ya me duelen los tobillos y las muñecas, ya no sé como ponerme en el manillar. Yo decido ponerme detrás de este ciclista que va recto y tiene buena espalda, y así intentar forzar lo menos posible los tobillos.
Alfredo intenta entablar conversación con él, es americano de florida, ya os podéis imaginar sin saber inglés, como nos entendemos con esta gente. A base de gestos y palabras mal pronunciadas, pero aun así nos entendemos y de vez en cuando se dice alguna barbaridad y todos nos reímos con ganas.
Llegamos a Nogent (km. 1167), último punto de control antes de parís. No nos hemos encontrado con Pascual, a todos nos duele algo, el tobillo, la espalda, las muñecas, el trasero. Etc.
Es el mejor punto de avituallamiento, hay de todo. Comentamos que si volvemos a la próxima edición, aquí nos quedaríamos a cenar y a dormir.
Son las 9 de la noche y emprendemos el último trayecto hacia parís, nos ponemos los reflectantes, las luces, la ropa de noche, y salimos fijándonos en las flechas, ya que nos ha avisado rafa que hay muchos cruces y calles y es fácil equivocarse.
Como siempre de noche parece que se corra más, y además., Con las ganas de llegar que tenemos, parece que los dolores son menos dolorosos, el trasero ya no se siente, la muñecas ya no duelen, pero los tobillos sí, creo que voy a estar una semanita a base de pomada.
De postre nos han metido un par de repechos en los que hay que meter todo el desarrollo. Hemos pillado un grupo de daneses e ingleses, vamos a buen ritmo, en una bajada hay una rotonda y no se han dado cuenta de la flecha, menos mal que la he visto y han tenido que dar todos la vuelta. Comentamos Chimo y yo, “es que van como locos”.
A partir de ahí parece que se han calmado un poco las ansias de llegar y prevalece el sentido común, más vale llegar diez minutos más tarde pero llegar bien.
Después de atravesar varios pueblos llegamos a Guyancort, lugar de llegada, son las 12 y cuarto de la noche del jueves, en la entrada hay mucha gente esperando, entre ellos mi mujer y la mujer de chimo y unos amigos. Los demás continúan hacia delante y yo me paro a darle un abrazo a mi mujer, que también se lo tiene merecido y me dio mucha alegría después de la aventura y de haber pasado tantas cosas.
Hemos hecho la prueba en 74 horas y 15 minutos, tres cuartos de hora más de lo que había planeado, no está nada mal para ser la primera vez, los compañeros están todos contentos. Después de acabar fuimos a la carpa que había preparado la organización a cenar algo, comentamos las anécdotas que habíamos pasado y después brindamos con champán.
Conclusión, tanto la organización de las brevet, como la aventura de parís, ha valido la pena, por todo lo que envuelve a esta prueba, por los nuevos amigos que haces, por todos los parajes que conoces y porque es otra forma de vivir la bicicleta, seguramente que volveremos ha hacerla. |