La Magia de los Hipocampos
Tiene una cabeza que recuerda una pieza de ajedrez, una cola como
de mono, un cuerpo que pareciera tallado en madera, los ojos de un camaleón y es un padre que se queda preñado . . .
Se trata del CABALLITO DE MAR (o como dirían bellamente los franceses, CHEVAL MARIN), lo menos parecido a un pez.
El caballito de mar nada erguido, impulsado por una ondulante aleta dorsal. Las pequeñas aletas pectorales le ayudan a deslizarse
de costado. No tiene aletas pélvicas o caudales. Pero tiene una cola larga y prensil, capaz de asirse a los tallos de las algas para
evitar ser llevado por las corrientes submarinas y así permanecer quieto y en acecho esperando a su presa, que seguramente será
algun pequeño molusco o pececito.
Pero quizás el rasgo más extraño de estos seres sea que las hembras ponen los
huevos "en" los machos. El macho los recibe en un repliegue en la piel, una cavidad en forma de bolsa. Allí dentro, los huevos se
convierten es crías de caballito de mar totalmente formadas.
Hay unas 35 especies de caballitos de mar en todo el mundo. La mayoría tiene la facultad de cambiar de
tono en pocos minutos desde el negro o el gris hasta el amarillo o naranja intenso.
El caballito de mar
caza principalmente con la vista, absorbiendo por su boca tubular minúsculos seres acuáticos. Posee un par de ojos que se
mueven independientemente, que le dan la facultad de observar dos escenas a la vez, de manera que un ojo puede estar
buscando alimentos mientras el otro comprueba que no haya ningún predador cerca. Este animalito puede quedarse inmóvil
durante largos períodos, sujeto a algún alga o coral, y tan camuflado por éstos que sólo el movimiento de sus ojos puede
revelar su ubicación exacta.
Cuando llega la época de la reproducción , la bolsa del caballito de mar macho, que se encuentra en la parte inferior del abdomen,
se hincha y está preparada para recibir los huevos. La hembra llega a poner hasta 200 huevos dentro de la bolsa, a través
de su tubo ponedor de huevos (ovopositor). De unas dos a seis semanas más tarde, los huevos se han convertido
en crías de caballito de mar dispuestas a nacer.
"Muchas veces me moría pensando que no iba a verte.
Pero moría la muerte cada vez que te veía".
E.Galeano