Septiembre de 2001 - ( Estrella Digital )
Julio Medem aborda el sexo como único generador de fantasías en su última película
ELENA LOARTE | Madrid
'Lucía y el sexo', protagonizado por Paz Vega, Tristán Ulloa y Najwa Nimri, se estrena el próximo viernes en toda España
'Lucía y el sexo' es, ante todo un historia de amor, en la que el sexo sólo es el generador de fantasías". De esta manera, Julio Medem define su nuevo y esperado trabajo detrás de las cámaras, que está a punto de ver la luz. Ayer, el director vasco, acompañado por los protagonistas del filme, Tristán Ulloa, Paz Vega, Najwa Nimri, el argentino Daniel Freire, Elena Anaya y Javier Cámara, presentaron en Madrid 'Lucía y el sexo', una de las películas españolas más esperadas, por público y crítica, de la temporada, que llegará el próximo viernes a nuestras pantallas.
'Lucía y el sexo' es la historia de una huida hacia una nueva vida. Lucía, interpretada por Paz Vega, es una joven camarera de un céntrico restaurante madrileño, que se refugia en una tranquila isla del Mediterráneo, tras enterarse de la desaparición de su novio, un escritor llamado Lorenzo (Tristán Ulloa), con el que lleva viviendo seis años.
Allí, en medio de una atmósfera resplandeciente, tan sólo expuesta al aire libre y al sol, Lucía comienza a descubrir los rincones más turbios de su pasado en pareja, como si fueran los pasajes prohibidos de una novela que ahora Lorenzo, desde la distancia, le permitiera leer.
Escrita y dirigida por Julio Medem, 'Lucía y el sexo', nació de la necesidad de su director, hace tres años, de dejar atrás todo lo que había hecho hasta ese momento. "Cuando terminé 'Los amantes del Círculo Polar' sentí el presagio de que la película era tan triste y devastadora que no iba a gustar a nadie. Así que, me fui de viaje a Formentera con la idea de rodar un filme ligero y sin preocupaciones".
La idea era rodar una película ligera entre varios amigos, pero la historia terminó cobrando tanta fuerza que se ha convertido en su filme más completo
La única cosa que Medem tenía clara de su próxima historia era su inicio, la huida desesperada de una joven que necesita escapar de la tragedia para, finalmente, encontrar un final feliz, "un camino diametralmente opuesto al personaje de Ana en 'Los amantes del Círculo Polar', quería alejarme de su trágico final y hacer algo más vitalista".
Doce semanas de rodaje entre Madrid y Formentera fueron dando volumen y sentimiento a esta historia, donde realidad y ficción se confunden, y donde, según el director vasco, "el sexo se erige como el único generador de imágenes y fantasías sobre las que gira toda la película".
Y para conseguir esa atmósfera cálida e íntima que el filme requería, Medem optó por rodar con cámaras digitales, un sistema nunca antes utilizado en el cine español, porque "te permiten estar más cerca de los actores y sacar lo mejor de ellos", algo que todos agradecieron sobre todo en las escenas más sexuales.
Sin embargo, esto no fue lo más difícil del rodaje para Paz Vega. "Lo que más me costó fue cambiar de registro y bajar hasta donde Julio quería llevarme porque nunca había afrontado un personaje de tanta envergadura y tan comprometido como Lucía". Por su parte, Tristán Ulloa señaló que "el rodaje fue duro e intenso, pero a la vez gratificante, porque aunque Medem es muy exigente con los actores, te sientes muy cuidado por él".
Pero el rodaje no fue sólo complicado para los actores, sino también para el propio Medem, para quien esta película ha sido la más difícil de las realizadas por él hasta ahora, "de hecho no la hubiera podido hacer antes. Cuando dirijo una película, lo único que pretendo es contar la historia que en ese momento siento, sin pensar en el público". A pesar de ello, Medem espera que cada nuevo filme ocupe el hueco que siempre deja el anterior y que el público así lo sienta.