25.04.2005 13:49

 

14 de abril de 2005
Paz Vega: «Me ponía los tacones de gitana todos los días desde una semana antes»
A. ESTRELLA YÁÑEZ - SEVILLA

Después de nueve años de ausencia interrumpida sólo por una mañana, escaso consuelo, Paz Vega vuelve este año a la Feria. Nos cuenta que está ilusionada y se apresura a referirnos los trajes que va a pasear bajo los cordeles de farolillos: uno blanco y rojo de las Hermanas Pergó, de Castilleja de la Cuesta, de corte muy elegante; y otro de Pilar Vera, de colorines y a la rodilla «un corte que recuerda a los vestidos de Marisol», comenta divertida.

Rojos eran también varios de los trajes que vistió de pequeña la actriz. Recuerda cada uno de ellos «porque -dice- en casa sólo los preparativos eran ya una celebración, había mucho ambiente, venía mi vecina Chari para maquillarnos y nos pintaba el rabillo porque lo hacía muy bien, también me peinaban con moño y me ponía los tacones».

Jugar al escondite en la caseta

Así ataviada Paz se iba al Real, donde de pequeña solía aprovechar las dimensiones de la caseta del Círculo Mercantil para corretear y jugar al escondite con otros niños. Después, en la adolescencia ya se paseaba por el Real de otra manera; reconoce que la Feria «era la excusa perfecta para ligar, no había colegio, íbamos a las casetas de todos los amigos y nuestra única preocupación era divertirnos todo el día».

La actriz disfrutó de la cercanía entre el recinto de la Feria y su barrio, por cuyas calles lucía orgullosa sus zapatos de gitana «porque los tacones me los ponía todos los días desde una semana antes». Por eso dice que le gusta la Feria «donde está, pero si se cambia para que la gente esté más cómoda no pasa nada».

Ahora Paz Vega prefiere la Feria de día, aunque de noche también va «pero hasta una hora prudencial», y evita el fin de semana. Confiesa que no acostumbra a ir al «pescaíto», suele empezar la fiesta por la mañana, ya el martes.

A la actriz siempre le ha gustado ver el paseo de caballos y también participar en él: «He paseado en un coche de caballos de mi padrino y alguna vez he montado a caballo, pero a la grupa». Reconoce que la Feria de Sevilla tiene un punto de espectáculo: «El sevillano es muy narciso, la Feria es una manera de lucirse, de verse guapo y eso está muy bien».

Después de comer, la trianera se va a los toros, es una buena aficionada, le viene de familia pues su padre, Manuel Campos, era banderillero. También como él, Paz Vega no pierde la oportunidad de bailar, por contra, su madre «es más tranquila». Entre sevillanas y sevillanas la actriz prefiere refrescarse con «un finito» y así coger fuerzas para seguir la ronda entre las casetas de sus amigos.

La trianera ha hecho de embajadora de nuestra fiesta allá por donde iba, porque reconoce que cuando no ha podido estar en Sevilla en estas fechas lo ha echado de menos. De hecho, ella recomienda «venir a la Feria de Sevilla por lo menos una vez en la vida» y asegura que los amigos de fuera que la han visitado repiten, «viene tres o cuatro años seguidos, descansan uno y vuelven a venir».

«Es muy difícil explicar lo que es la Feria. Cuando cuentas a la gente que son 24 horas de risas y bailes sin parar los siete días de la semana, los que no son de aquí no lo entienden», asegura la sevillana Paz Vega.

 
 
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