M. Monís/CANOA
« Apenas cinco minutos en Paz »
Paz Vega no paraba de subir y bajar las escaleras del cine donde se presentaba Sólo mía. Primero las televisiones, después prensa, medios digitales, los últimos. Visiblemente cansada y con ganas de ir a comer, nos respondió a una breves -"brevísismas. Ocho minutos y te quedan siete con 50 segundos", insistía su manager- preguntas.
Sólo mía es una película que crea debate entre los espectadores cuando salen del cine. Es subjetiva y toca la sensibilidad de las personas. ¿Ese debate, lo tuvistéis también durante el rodaje?.
Desde el principio siempre ha sido así, porque es un guión bastante ambiguo, es claro, pero a la vez es bastante ambiguo. Porque es lo que el guionista [Álvaro García Mohedano] y el director [Javier Balaguer] han creado en su cabeza. Pero al trasladarlo a nosotros, que somos actores y tenemos nuestras vivencias, cada uno quería aportar su opinión. Claro que ha generado debate, está todo abierto, cada mujer y cada hombre es un mundo. Pero, al final, prima la idea del director.
¿Qué le decías tú a Javier respecto al personaje de Ángela? ¿Aportaste algo?
Le decía por qué. Yo quizá veía más a una Ángela con carácter, no a una mujer débil ni mojigata, pero, efectivamente, Ángela es una mujer fuerte. A lo mejor, él decía que estuviera más dócil, y yo pensaba: pero, ¿por qué tengo que estar dócil? Es que una cosa no quita la otra, el amor no está reñido con el carácter. Yo quería a una Ángela que se viera que no era tan fácil que se la pisoteara. De hecho, ella va a pedirle consejo a su madre y ella le dice que vuelva. Ella, cuando ve venir las palizas, no entra fácilmente al juego. No le da pie.
Fuiste a una casa de acogida para preparar el papel. Cuando tenías que inciar el rodaje, ¿lo preparaste tú sola?
Nunca tengo coach [preparador], no lo he preparado con nadie. Lo he intuído y he ido por ahí. He hablado con Sergi y con Javier.
¿Qué parte ha sido la que más complicada para rodar?
Pues no sé, ha sido todo muy fluido. No ha habido partes complicadas, quizá las peleas, porque era algo físico, que te tienen que pegar, y piensas: ¡Uy! Que no se le vaya la mano. Pero hay que confiar en el compañero, que no va a pasar nada.
¿Compaginaste el rodaje con otros?
No, pero los siguientes los he tenido muy seguidos, ya que empezaba Novo [la película que ha rodado junto a Eduardo Noriega en Francia].
¿Qué tal rodar en francés?
Pues no lo sé. Porque no hablo nada de francés, así sí que me lo preparé con un profesor de francés porque como no sé lo que digo, es decir, no sé cómo lo digo porque no sé francés... A mí me decían: está bien, ah, pues vale.
¿Tenías pensado ir a Nueva York, no?
Sí, pero ahora ya no. Haré algún viaje, pero no sé a dónde. No de vacaciones, sino a estudiar inglés.
¿Qué tal los idiomas?
Mal, pero he de aprender, porque me salen proyectos en inglés interesantes hay que saber.
¿ Tienes facilidad para ellos?
No creo que tenga problemas, he de vivir, si no sales si no viajas, una lengua es muy difícil que la aprendas.
¿Has conseguido quitarte los vicios de la televisión?
No, no son vicios. La tele es lo que te da, te relajas y tiras de recursos. Eso no es malo, te da un tipo de aprendizaje, de rapidez, como por ejemplo, para ir a un casting. Depende de con qué director da resultados rápidos. Pero, a lo mejor, te quita profundidad, que son los vicios, entre comillas. No es que sea otro tipo de trabajo, es el mismo trabajo que en el cine. Uno requiere un tiempo y una dedicación, y el otro, otras cosas.