Sabado 7 de Julio de 2001
(El Correo Digital)
« Penélope no es un modelo a imitar »
OSCKAR L. BELATEGUI
Paz Vega llegó de Sevilla a Madrid con unas fotografías borrosas y un currículum ilegible escrito a máquina. De pequeña quería ser embajadora de España en México; de mayor, periodista. Ni una cosa ni la otra.
Dejó la carrera de Ciencias de la Información en tercero y aterrizó en la serie de Tele 5 Siete vidas. Después hizo un papelito en Nadie conoce a nadie. Ahora tiene 25 años y será la actriz española más perseguida y fotografiada en los próximos meses: figura como protagonista absoluta del nuevo Medem, Lucía y el sexo, y Pedro Almodóvar acaba de ficharla para Hable con ella.
«Nunca imaginé que pudiera pasarme esto», confiesa. «Me gustaría hacer todas las películas que me ofrecen, pero no puede ser».
-¿Por qué todos los actores sueñan con trabajar con Julio Medem?
-Porque Julio saca de ti lo que nadie ha sacado nunca antes. Yo he hecho un personaje que jamás hubiera pensado que fuera capaz de abordarlo.
-¿Les amenaza o qué?
-Es exigente al máximo. El mundo de Medem existe. Te hace entrar en él y llegar a sitios impensables. A veces, no sabía muy bien lo que estaba haciendo, pero veía que a Julio le encantaba y seguía adelante.
-¿Qué es Lucía y el sexo?
-Una historia de amor maravillosa a través del sexo. Una huida hacia la luz. Una oportunidad a la esperanza y al destino.
-No parece muy accesible
-Superficialmente, parece la más accesible. Pero no. Está llena de cosas. Te hace pensar.
-Engordó varios kilos para el papel.
-Bueno, lo más duro fue a un nivel interior. Tuve que quitarme todos los vicios que traía de la televisión.
-Se ha hecho usted con el papel más ansiado por las actrices españolas.
-No me asusta. Aunque, al principio, no me lo creía. ¿Escogerme a mí, que venía de una serie que era todo lo contrario al cine de Medem?
-Con ese título habrá escenas subiditas de todo.
-Hay sexo explícito, porque se ve. Pero no he sufrido nada. Era como hacer una secuencia de diálogo en la cocina.
-Medem la obligó a dejar Siete vidas.
-Era el momento. Me recomendó que lo dejara porque podían encasillarme. Y no podía alternar los dos medios. «A tope»
-¿Volver a la tele significaría un paso atrás?
-No. Ahora tengo muchos proyectos en cine, y me apetece trabajar a tope.
-¿Le ha afectado mucho la popularidad que le concedió la televisión?
-Lo llevo muy mal. No puedo ir a la playa a tomar en sol en bolas o emborracharme con mis amigos. Eso sí, tiene sus ventajas. Llegas a una tienda y te tratan como a una reina.
-¿Cree que vive como la mayoría de las chicas de su edad?
-A un nivel de relaciones personales, pienso que sí. Tengo mi familia, mis amigos, me gusta estar en casa
-¿Penélope Cruz es un modelo a imitar?
-No. Mis metas son a corto plazo. No puedo pensar en ir a Hollywood, porque bastante tengo con hacer una película tras otra. Además, no tengo ni idea de inglés. Y si me pongo a estudiarlo, será para comunicarme y viajar. No me atrae toda la parafernalia de Hollywood.
-Sé que no puede hablar de su trabajo con Almodóvar, pero exprésenos sus emociones.
-Ese papel es un regalo del cielo que me ha llegado y que no me lo esperaba. Pedro era intocable. Y, de repente, lo puedo tocar.