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Presentación
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Siqce
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Aquí me pongo a teclear
al compás que marca el foro,
yo no tengo el mejor modo
a la hora de payar
mas siempre me he de animar
a imitar mis semejantes
se vé, son todos parlantes
con gracia y galantería
una real galería
de payadores con arte.
No opinaré de ninguno
pa' no olvidarme de naide
es cosa fea quedarse
con nombres en el tintero,
mas digo, y esto no yerro,
que la payada esta buena
es cosa de nuestra tierra
que el presente ha sepultao
con Pecés y estos teclaos
emergidos del averno.
Me siento como en mi tierra
pues he nacido en Corrientes
allí conozco de gente
que gusta de la payada
mas yo entre las teceadas
los fuentes, los dele eles,
me olvide cuánto se puede
decir y sentir en versos
que entiendan hasta los legos
y gusten al fino diente.
Esto de ver tanta gente
sin ver la gente en verdá
puede darse para mal
pero también puede darse
de modo que al acercarse
sin verle la cara al otro
uno se anime a lo potro
a dar brincos de locura
decir cosas con frescura
y reirse sin burlarse.
Así la cosa está clara
se trata de no ofender
discutir es un placer
si se hace con altura
debe usarse galanura
virtud que hoy escasea
nadie gana en la pelea
si el puño la cara toca
y siempre parece poca
la rabia cuando desboca.
Pero debo dejar claro
que haciendo las excepciones
he visto de los mejores
discutidores en foros.
Parecen que entre todos
se saca la flor al barro
cada uno a boca e'jarro
aporta de su arenal
granitos que de verdad
todos tienen algún poco.
Por eso gusto de darle
leña al fuego del hogar
que no es lo mismo que dar
kerosén a la fogata
esta quema hasta la ñata
la otra brinda calor
Tal vez no seré mejor
despues de poner mi leño
mas tengo feliz el sueño
y tengo amigos en serio.
Voy dejando que estas letras
trabajen donde no puedo
es decir, veré si luego,
tengo cosas que juntar
que no sean pa' tirar
sino cosas que se sumen
aquellas que nunca aburren
aquellas que nunca cansan
aquellas que sin mordaza
dicen, trasmiten y lucen.
Y me cuesta redondear
el final de la intentona
parece que su rabona
el duende poeta armó
che duende, que te parió!
me quedé sin moraleja
veré sin naide se queja
y disimulo la falta
y si alguno no lo aguanta
que me mande entre las rejas.
Siqce