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Antes había rayos X,
o sea radiografía,
ahora hay ecografía,
tomografía computada
y después una seriada,
pasás al cateterismo.
Si querés más de lo mismo,
tenés el hepatograma
y si persisten tus dramas
y no aparece el problema,
vas del colon por enema
al electrocardiograma.
Y todavía falta una,
después que pasaste todas,
lo último que hay en modas
-no quiero que se nos pase-
porque es de primera clase
lo que se trajeron, che,
ni se acuerdan para qué,
pero ahí está el rayo Laser.
Se usa para cualquier cosa,
desde para adelgazar
hasta para dejar de fumar,
sólo aporta soluciones.
Las piedras de los riñones,
las convierte en arenilla,
se aplica en forma sencilla,
lo soporta hasta el más flojo,
cura empacho, mal de ojo,
impotencia y culebrilla.
Al pobre tipo lo internan
para una serie de estudios
y ahí nomás como preludio
sin saber cómo se llama
lo llevan desde la cama
hasta el primer aparato
te recibe un candidato
que vos ni idea quién es...
pero no te calentés,
que todavía hay para rato.
Como estás todo tapado
y ahí no son de preguntar
él no se llega a enterar
-no tiene porqué saber-
si vos sos hombre o mujer,
vos mientras te preguntás
-¿Y este tipo que hace acá?
¿Es el doctor o el chofer?
Sos un número en la lista
y está todo controlado
y sin embargo, ha pasado
que a veces se les complica
aunque nadie se lo explica,
un error en las planillas
se intercambian las camillas
y uno que desespera
le entra a temblar la pera
-y no es que sea flojo-
si fue para un fondo de ojo
y de hemorroides lo operan.
Y lo último ha llegado:
la medicina nuclear
y uno que es de desconfiar
y a lo simple tiene apego
llega hasta ellos con un ruego,
que es fácil de imaginar...
con medicina nuclear
¡que no me hagan cagar fuego!
Gato Peters.