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Eulogio, desde tan lejos,
(ya perdida su arrogancia)
nos escribe desde Francia
de la tierra del buen vino.
Lo saluda un argentino
mas allá de la distancia.
Si su china lo ha dejao
sin saber que cocinarse;
le aconsejo prepararse
los platos que proporciona
el libro de "Ña Petrona"
y de su china olvidarse.
"Como salar el asado"
vaya, si el tema es sabroso.
Un parrillero famoso
le dirá que no es igual:
ponerle endispué la sal,
es de gauchos alevosos.
D'este lao de la parrilla
va a encontrar seguramente
quien le diga claramente
que es cuestión del comensal,
que él mismo agregue la sal
que prefiera conveniente.
Ha tocao uno de los temas
que nos divide en dos bandos;
váyase usté acostumbrando
a recibir por respuesta
ambiguedades como ésta
que lo dejarán pagando.
Pero cuénteme paisano
que anda haciendo en la interné
un criollo como usté
en los pagos de Moliere;
de Pasteur; de Robespierre;
y de Jean Michell Jarré.
Aabaldi