La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 16:

Cuando el viejo cay enfermo,
Viendo yo que se empioraba
Y que esperanza no daba
De mejorarse siquiera,
Le truje una culandrera
A ver si lo mejoraba.

Aun cuanto lo vi, me dijo:
"Este no aguanta el sogazo:
Muy poco le doy de plazo;
Nos van ha dar un epetculo,
Porque debajo del brazo
Le ha salido un tabernculo."

Dice el refrn que en la tropa
Nunca falta un gey corneta:
Uno que estaba en la puerta
Le peg el grito ahi no ms:
"Tabernculo,... !que bruto!
Un tubrculo dirs."

Al verse ans interrumpido,
Al punto dijo el cantor:
"No me parece ocasin
De meterse los de ajuera;
Tabernculo, senor,
Le deca la culandrera."

El de ajuera repiti,
Dndole otro chaguarazo:
"All va un nuevo bolazo
Copo y se la gano en puerta
A las mujeres que curan
Se las llama curanderas."

No es geno -dijo el cantor-
Muchas manos en un plato
Y dir al que ese barato
Ha tomao de entrometido,
Que no creia haber venido
A hablar entre literatos.

Y para seguir contando
La historia de mi tutor,
Le pedir a ese dotor
Que en mi inorancia me deje,
Pues siempre encuentra el que teje
Otro mejor tejedor.

Segua enfermo, como digo,
Cada vez ms emperrao;
Yo estaba ya acobardao
Y lo espiaba dende lejos;
Era la boca del viejo
La boca de un condenao.

All pasamos los dos
Noches terribles de invierno:
El maldeca al Padre Eterno
Como a los Santos benditos,
Pidiendol al diablo a gritos
Que lo llevara al infierno.

Debe ser grande la culpa
Que a tal punto mortifica;
Cuando va una reliquia
Se pona como azogado,
Como si a un endemoniado
Le echaran agua bendita.

Nunca me le puse a tiro,
Pues era de mala entraa;
Y viendo hereja tamaa,
Si alguna cosa le daba,
De lejos se la alcanzaba
En la punta de una caa.

"Ser mejor", deca yo,
"Que abandonado lo deje,
Que blasfeme y que se queje,
Y que siga de esta suerte,
Hasta que venga la muerte
Y cargue con este hereje."

Cuando ya no pudo hablar
Le at en la mano un cencerro,
Y al ver cercano su entierro,
Araando las paredes,
espir all entre los perros
Y este servidor de ustedes.