Toda tu sabiduría
has de mostrar esta vez;
ganarás sólo que estés en vaca con algun santo:
la noche tiene su canto
y me has de decir cuál es.
(El Moreno)
No galope, que hay aujeros,
le dijo a un guapo un prudente;
le contesto humildemente:
la noche por canto tiene
esos ruidos que un siente
si saber de dónde vienen.
Son los secretos misterios
que las tinieblas esconden;
son los ecos que responden
a la voz del que da un grito,
como un lamento infinito
que viene no sé de dónde.
A las sombras sólo el sol
las penetra y las impone;
en distintas direcciones
se oyen rumores inciertos:
son almas de los que han muerto,
que nos piden oraciones.
(Martín Fierro)
Moreno, por tus respuestas
ya te aplico el cartabón, pues tenés disposición
y sos estruido de yapa;
ni las sombras se te escapan
para dar esplicación.
Pero cumple su deber
el leal diciendo lo cierto,
y por lo tanto te alvierto
que hemos de cantar los dos,
dejando en la paz de Dios
las almas de los que han muerto.
Y el consejo del prudente
no hace falta en la partida;
siempre ha de ser cometida
al palabra de un cantor:
y áura quiero que me digas
de donde nace el amor.
(El Moreno)
A pregunta tan escura
trataré de responder,
aunque es mucho pretender
de un pobre negro de estancia;
mas conocer su inorancia
es principio del saber.
Ama el pajaro en los aires
que cruza por donde quiera,
y si al fin de su carrera
se asienta en alguna rama,
con su alegre canto llama
a su amante compañera.
La fiera ama en su guarida,
de la que es rey y señor;
allí lanza con furor
esos bramidos que espantan,
porque las fieras no cantan:
las fieras braman de amor.
Ama en el fondo del mar
el pez de lindo color;
ama el hombre con ardor,
ama todo cuanto vive;
de Dios vida se recibe,
y donde hay vida hay amor.