El Gaucho Martin Fierro

Capitulo 4:

Seguir esta relacin,
aunque pa chorizo es largo:
el que pueda hgase cargo 
como andara de matrero,
despus de salvar el cuero
de aquel trance tan amargo.

Del sueldo nada les cuento,
porque andaba disparando;
nosotros de cuando en cuando
solamos ladrar de pobres:
nunca llegaban los cobres
que se estaban aguardando.

Y andbamos de mugrientos
que el mirarnos daba horror;
les juro que era un dolor
ver esos hombres,!por cristo!
en mi perra vida he visto
una miseria mayor.

Yo no tena ni camisa
ni cosa que se parezca;
mis trapos solo pa yesca
me podan servir al fin...
no hay plaga como un fortn 
para que el hombre padesca.

Poncho, jergas, el apero,
las prenditas, los botones,
todo, amigo, en los cantones
ju quedando poco a poco;
ya me tenan medio loco
la pobreza y los ratones.

Slo una manta peluda
era cuanto me quedaba
la haba agenciao a la tabla
y ella me tapaba el bulto;
yaguan que alli ganaba
no sala... ni con indulto.

y pa mejor hasta el moro
se me ju de entre las manos;
no soy lerdo... pero, hermano,
vino el Comendante un da
diciendo que lo quera
-pa ensearle a comer grano..-

Afigrese cualquiera
la suerte de este su amigo,
a pie y mostrando el umbligo,
estropiao, pobre y desnudo;
ni por castigo se pudo
hacerse ms mal conmigo.

ans pasaron los meses,
y vino el ao siguiente,
y las cosas igualmente
siguieron del mesmo modo:
adrede parece todo
pa atormentar a la gente.

No tenamos mas permiso,
ni otro alivio la gauchada,
que salir de madrugada,
cuando no habia indio ninguno,
campo ajuera a hacer boliadas
desocando los reyunos.

Y cibamos al cantn
con los fletes aplastaos,
pero a veces medio aviaos
con plumas y algunos cueros,
que pronto con el pulpero
los tenamos negociaos.

Era un amigo del jefe
que con un boliche estaba;
yerba y tabaco nos daba
por la pluma de avestruz,
y hasta le haca ver la luz
al que un cuero le llevaba.

Solo tena cuatro frascos
y unas barricas vacas,
y a la gente le venda
todo cuanto precisaba... 
algunos creiban que estaba
all la provedura.

Ah, pulpero habilidoso!
nada le solia faltar.
ahijuna!, para tragar
tena un buche de and;
la gente le di en llamar
-el boliche de virt.-

Aunque es justo que quien vende
algn poquito muerda,
tiraba tanto la cuerda 
que, con sus cuatro limetas
el cargaba las carretas
de plumas, cueros y cerda.

Nos tena apuntaos a todos 
con ms cuentas que un rosario,
cuando se anunci un salario
que iban a dar, o un socorro;
pero sabe Dios qu zorro
se lo comi al Comisario;

Pues nunca lo vi llegar,
y al cabo de muchos das
en la mesma pulpera
dieron una gena cuenta,
que la gente muy contenta
de tan pobre recibia.

Sacaron unos sus prendas,
que las tenan empeadas;
por sus deudas atrasadas
dieron otros el dinero;
al fin de fiesta el pulpero
se qued con la mascada.

Yo me arrescost a un horcn
dando tiempo a que pagaran,
y poniendo gena cara
estuve hacindome el poyo,
a esperar que me llamaran
para recibir mi boyo.

Pero ahi me puede quedar
pegao pa siempre al horcn,
ya era casi la oracin
y ninguno me llamaba;
la cosa se me ublaba
y me dentr comezn.

Pa sacarme el entripao
vi al Mayor, y lo f a hablar;
yo me lo empec a atracar,
y como con poca gana 
le dije:--Tal vez maana
acabarn de pagar.-

-Que maana ni otro dia!-,
al punto me contest:
-la paga ya se acab;
siempre has de ser animal!-
me rai y le dije:-Yo...
no he recebido ni un rial.-

Se le pusieron los ojos
que se le queran salir,
y ahi no ms volvi a decir
comindome con la vista:
-y que quers recibir 
si no has dentrao en la lista?-

-Esto s que es amolar-,
dije yo pa mis adentros;
-van dos aos que me encuentro
y hasta aura he visto ni un grullo;
dentro en todos los barullos 
pero en las listas no dentro.-

Vide el plaito mal parao
y no quise aguardar ms...
es geno vivir en paz
con quien nos ha de mandar;
y reculando pa atrs
me le empec a retirar.

Supo todo el Comendante
y me llam al otro da,
dicindome que quera 
aviriguar bien las cosas...
que no era el tiempo de Rosas,
que aura a naides se deba.

Llam al cabo y al sargento
y empez la indagacin:
si haba venido al cantn
en tal tiempo o en tal otro...
y si haba venido en potro,
en reyuno o redomn.

Y todo era alborotar
al udo, y hacer papel;
conoc que era pastel
pa engordar con mi guayaca;
ms si voy al Coronel
me hacen bramar en la estaca.

Ah, hijos de una...! la codicia
ojala les ruempa el saco!
ni un pedazo de tabaco
le dan al pobre soldao,
y lo tienen, de delgao,
ms ligero que un guanaco.

Pero qu iba a hacerles yo,
charabn en el desierto;
ms bien me daba por muerto
pa no verme ms fundido:
y me les haca el dormido
aunque soy medio despierto.