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Este contrapunto fue
creado desde los primeros días de abril del 2.003, cuando ya el ejército de
los angloparlantes estaba en las calles de Bagdad.
Millones de personas en el
mundo quisieron hacer algo para detener esa guerra, los hechos consumados
aplastaron los propósitos como si la opinión de la humanidad no valiera nada.
Los payadores: Pedro Yáñez, chileno y Marta Suint, argentina, dejan esta creación como testimonio de
una historia que no enorgullece a las grandes mayorías de los habitantes de
este adolescente planeta.
CONTRAPUNTO
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Pedro
Yáñez
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Marta Suint
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Cuando impera la violencia,
como pasa en los desiertos,
las normas del desconcierto
van dictando su sentencia.
Una "superprepotencia"
con armamento temible
se considera imbatible
y en toda su compulsión
ha ordenado la invasión
por la ley del combustible.
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Por la ley del combustible
acatan la voz de mando
los integrantes del bando
más despiadado y temible.
En el otro, la increíble
resistencia a tanto horror,
alza ante el mundo un clamor
y a esa pregunta me integro:
¿cómo puede el oro negro
ser más caro que el amor?
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Ser mas caro que el amor
quiso una vez el dinero
y se compró un bombardero
para sembrar el terror.
Al tiempo sintió el dolor
que dejaba en sus heridas
sin comprender la medida
que le señaló esa suerte
que pudo comprar la muerte
pero no pudo dar vida.
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Pero no pudo dar vida
aquel que apostó a la muerte
por que la ley del más fuerte
abrió una tremenda herida.
Ante la furia homicida
que desató el iracundo
cantó en el vientre fecundo,
el embrión de la esperanza
como un himno de bonanza
para los hombres del mundo.
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Para los hombres del mundo
la semilla de araucaria
que en la tierra planetaria
nuestra vida es un segundo.
Si baja el río profundo
el campo recibe el riego
hasta los cultivos llego
para cuidar el paisaje
antes que venga el salvaje
destruyendo a sangre y fuego.
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Destruyendo a sangre y fuego
del mundo la maravilla
¿que será de la semilla
que siembra el noble labriego?
¿Puede el odio ser tan ciego
y no ver lo que arrebata?
Si de salvarse se trata
ojalá que el hombre entienda
que, por más que se defienda,
también muere cuando mata.
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También muere cuando mata
el ser humano consciente
alardeando de valiente
el cobarde se retrata.
El tiempo de los piratas
regresa de cuando en cuando
un ejército mirando
y el noticiero de ahora
no ha de mostrar al que llora
sino a los que están saqueando.
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Sino a los que están saqueando
en la ciudad y en la aldea
para que la gente vea
como se "gana" luchando.
Los medios no muestran cuando
muere el hombre y la mujer
ni al niño, cuando al volver,
halla su casa vacía
pues son - en su mayoría-
mercenarios del poder.
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Mercenarios del poder
son aquellos invasores
con misiles destructores
que bien saben demoler.
Nunca van a responder
quien les pagó su salario,
la obediencia es el calvario
donde su vida acontece
por defender intereses
de los grandes empresarios.
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De los grandes empresarios
resultaron subalternos
políticos y gobiernos
desde el fondo monetario.
Ningún gesto solidario.
Ningún acto de piedad.
En las ruinas de Bagdad
después de la dura ofensa,
quedó impresa la vergüenza
de toda la humanidad.
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De toda la humanidad
esperé un gesto valiente
en contra del prepotente
que siembra calamidad.
Con la voz de la verdad
quiero jugarme la suerte
que mucha gente despierte
por este crimen tremendo
que hoy día están repartiendo
la baraja de la muerte.
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La baraja de la muerte
la ha mezclado el invasor
más la reparte el traidor
que su capital invierte.
Siempre la "ley del más fuerte"
Siempre aquel que quiere más.
Siempre la actitud rapaz
de quien creyéndose listo
elige matar a Cristo
y soltar a Barrabás.
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Y soltar a Barrabás
como lo dijo el relato
fue el recurso de Pilato
que no se quitó el disfraz.
Para construir la paz
hay que andar toda la huella
y madurar con la estrella
desde lo alto a lo profundo
la paz no viene a este mundo,
nosotros vamos a ella.
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Nosotros vamos a ella
preguntándonos ¿a dónde
se encuentra? ¿dónde se esconde
la paz anhelada y bella?
El tiempo nos atropella
envejecemos, sufrimos,
y ya secos los racimos
de la vida...comprobamos:
que las veces que la hallamos
jamás la reconocimos.
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Jamás la reconocimos
es igual que la salud
se valora esa virtud
al sentir que la perdimos.
Del sacrificio vinimos,
de luchar y de sufrir,
de inventar, de compartir
el territorio sembrado
pero dejando de lado
la alegría de vivir.
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La alegría de vivir
da sentido a la existencia
y es la voz de la conciencia
que dice: "debes seguir"...
Luz que alumbra el porvenir
donde debemos hallarnos,
reconocernos, amarnos,
sabiendo que Dios existe
y que además, nos asiste
el derecho a equivocarnos.
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Se han unido nuestras huellas
al norte de la esperanza (Pedro)
donde tu poeta alcanza
la altura de las estrellas (Marta)
preciso la luz de aquellas
en el cordaje que tañes (Pedro)
por que siempre me acompañes
aunque sea duro el trajín: (Marta)
un abrazo a Marta Suint
hoy le brinda Pedro Yáñez (Pedro) .
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F I N 25 - 04 - 2.003.
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