Marcos desplaza a Fox

Ricardo Pérez Pérez


Sin duda el Subcomandante Marcos logró desplazar la atención internacional hacia el asunto indígena, en detrimento de la imagen del presidente Fox, que la acaparó desde que derrotó al PRI el 2 de julio pasado.

El 1 de marzo, al dar cuenta del inicio del zapatour, el semanario británico The Economist escribió: “Es la mayor confrontación publicitaria de los dos hombres más mediáticos de México.” Uno, el presidente, presumiendo sus credenciales democráticas y el otro, el subcomandante, ejerciendo su estilo único. Anotó también que muchos congresistas sienten que el proyecto de ley de cultura indígena les proporciona demasiada autonomía a las comunidades.

The Washington Post, diario norteamericano, calificó el 12 de marzo a la concentración zapatista en el Zócalo capitalino con que culminó su caravana que demanda un mejor trato para 10 millones de indios, como “la mayor demostración por los derechos cívicos en décadas.”

Resalta asimismo que la caravana presionó tanto al presidente como al Congreso para terminar con la discriminación “anti-india” que provocó su levantamiento hace siete años, y que logró una buena publicidad y un gran estruendo, pero se pregunta si eso se transformará en ganancia consistente para “los indios pobres y marginados de México.” Hace notar igualmente que muchos congresistas se oponen a una legislación especial, distinta a la del resto de la nación.

En su edición del 15 de marzo, The Economist consignó que muchos legisladores del PAN (incluido Diego Fernández) y del PRI se oponen al fundamento de la reforma propuesta por Fox: la autonomía indígena, que brindaría la posibilidad del gobierno de acuerdo con sus costumbres y el control sobre la tierra y sus recursos. Agudamente anota: “Estos recursos, como agua, petróleo y minerales, son particularmente abundantes en el Sureste, que también tienen la mayor población india.”

El 12 de marzo, el cotidiano alemán Der Spiegel (El Espejo) —que, dicho sea entre paréntesis, casi nunca se ocupa de nuestro país— publicó un artículo donde dio cuenta de la caravana zapatista y apuntó que unas 75 mil personas los recibieron en el Zócalo.

Cita al general zapatista Comandante David, que señaló que el gobierno y el Congreso les toca elegir entre “una paz con la dignidad y justicia o una guerra contra la población india.”

Le Monde, diario francés, dedicó una amplia cobertura a la caravana zapatista por la dignidad indígena. El 12 de marzo, al reseñar el mitin del día anterior en el Zócalo, anotó que la caravana fue una victoria para el EZLN pero, paradójicamente, también para Fox que, a diferencia de su antecesor Zedillo, envió al Congreso la iniciativa de ley sobre derechos y cultura indígena.

El País, diario español, luego de un resumen de la guerra iniciada en 1994, señala el silencio de la televisión mexicana:

“Las principales cadenas de televisión mexicanas, Televisa y TV Azteca, y otros canales privados no emitieron en directo la llegada del zapatismo a Ciudad de México. Este sospechoso silencio sobre un acontecimiento nacional de primer orden no pasó inadvertido. Analistas que protestaron esa política informativa aluden a la existencia de un acuerdo entre la propiedad de los medios y el Gobierno para reducir la cobertura de la jornada. Tres estaciones de radio, Formato 21, Radio 13 y Radio Red, la retransmitieron en directo. «Es bochornoso que mejor una boda como la de Lucero con Mijares, o las incidencias del caso Stanley, hayan merecido transmisiones especiales, que la original llegada de la comandancia zapatista no solamente al Zócalo, sino a la vida política nacional», reprochó Carlos Marín en el diario Milenio. «Viva el cambio, que a las poderosas televisoras continúa sin llegar», agregó, en referencia a la provechosa relación de Televisa, fundamentalmente, y de TV Azteca con el Partido Revolucionario Institucional, derrotado en las elecciones de julio. «No quisieron transmitir la verdad de un Zócalo repleto», denunció Javier Gónzalez Rubio. Ese crítico recuerda el boicoteo de Televisa al mitin del Zócalo en 1968, durante las movilizaciones indígenas de aquel año, «evitando, como deseaba el Gobierno, dar información fidedigna sobre un movimiento que, el tiempo lo demostró, hizo profundos surcos en el camino democrático de México.»”

Por cierto que en Madrid, para esas fechas, el príncipe Felipe de Asturias entregó el Premio Bartolomé de las Casas a Miguel León–Portilla, académico del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, quien manifestó que los indígenas reclaman una participación plena en la vida nacional de México y comparó la explotación colonial hacia ellos con la que sufren en la actualidad.

21 de marzo de 2001.

http://ricperez.8k.com

[email protected]
 
 
 

Hosted by www.Geocities.ws

1