Fox pide más tiempo para cumplir
sus promesas, tituló The New
York Times, el 2 de septiembre, en referencia a su primer informe
de gobierno. Sugiere que la recesión lo obligó a posponer
el cumplimiento de sus promesas.
Según el matutino estadounidense, Fox prometió:
Considera que Fox es un presidente con mucha legitimidad,
poco poder y consigna que ha perdido popularidad (cita cuatro encuestas
nacionales dadas a conocer en la víspera del informe).
The Economist, semanario inglés en su edición del 31 a agosto, por su parte, titula un artículo como “Engaño” (en un juego de palabras con el apellido del presidente: Outfoxed), donde alude a la situación del país en la víspera del informe presidencial y a las arriesgadas promesas de reformas populistas tanto en la economía como en la política.
Anota que el conflicto de Chiapas ha mantenido el esfuerzo del gobierno, pero sin resultados, una vez que se aprobó la Ley de Cultura y Derechos Indígenas y que el EZLN la rechazó y suspendió el diálogo. Como se sabe, Fox envió la iniciativa sin una previa discusión con los partidos, ni siquiera el suyo propio; luego felicitó al Congreso por haberla aprobado, aunque después aceptó que la comisionada para asuntos indígenas la criticara abiertamente por hacerla inaceptable para el EZLN y el Congreso Nacional Indígena.
En la lucha anticorrupción es donde hay más desacuerdo, pues no ha habido peces gordos y el plan para desalentar la corrupción no ha funcionado.
La estrategia de Fox, según la revista británica, es la lentitud. Tanto para Chiapas como para la Reforma fiscal, que ha encontrado fuerte oposición al aumento del IVA. Pero esa lentitud es costosa para el país, pues requiere financiamiento para los altos gastos en educación, infraestructura y bienestar, además de mejorar la clasificación crediticia. Standard & Poor’s, por ejemplo, ha dicho que no certificará los bonos de México hasta que no se apruebe la reforma.
La estrategia general de Fox, en opinión de The Economist, es confusa. “El Plan Nacional de Desarrollo, anunciado con gran fanfarria en mayo, es una ambiciosa lista de metas ambiguas.”
Las relaciones
con el Congreso, incluso con su propio partido, son más bien
un obstáculo para sus reformas. Incluso en su círculo íntimo
hay grandes tensiones, derivado de las diversas y contradictorias visiones
que existen: al interior del gabinete se ve a Francisco Gil, por
ejemplo, como un fiscalizador inflexible; George Castañeda
ha dicho que “se ve frustrado por la lentitud de sus compañeros
secretarios. Y ellos, a su vez, detestan su costumbre de hablar sobre cualquier
tema a partir de su propia imaginación.”
El éxito o fracaso de la presidencia de Fox depende de la negociación con distintas fuerzas y tendencias políticas.
Cabe recordar la experiencia de Fox como gobernador de Guanajuato con el Congreso local. Al respecto, refiere Miguel Ángel Granados Chapa en su libro Fox & Co. Biografía no autorizada, publicado por Editorial Grijalbo en 2000: “Su trashumancia fue factor de rispidez frecuente con el Congreso local. En su relación con el Legislativo, Fox vio frenada una adecuación fiscal. En 1997 fue derrotado su propósito de establecer un impuesto del 2 por ciento sobre nóminas destinado a financiar el Instituto de Educación Permanente.”
(Este volumen, dicho sea entre paréntesis, aunque con escasa
investigación, análisis y profundización, es una referencia
útil por resumir aspectos de interés, como datos curriculares
tanto del mismo Fox como de sus colaboradores cercanos, o la referencia
exacta de la famosa promesa de resolver en 15 minutos el conflicto en Chiapas).
10 de septiembre de 2001