Más que desaceleración, la economía
norteamericana muestra signos de recesión, que puede derivarse en
un prolongado estancamiento económico, lo que sin duda en una mala
noticia para la economía mexicana, que tiene como principal socio
comercial a los Estados Unidos. Así lo revela en entrevista
Alejandro Valle Baeza, Profesor investigador de la División
de Estudios de Posgrado de la Facultad de Economía de la
UNAM.
Ricardo Pérez (RP) — Ha mencionado en sus trabajos que el TLCAN es una estrategia de los Estados Unidos para enfrentar a otros competidores. ¿Cómo considera a la Alianza de Libre Comercio de las Américas?
Alejandro Valle (AV)— Es el paso lógico, natural. Ampliar el mercado hasta donde las posibilidades de Estados Unidos le permitan, es lo que algunas veces, de forma despectiva, ha llamado su traspatio, América Latina, que es un territorio propicio para ello. Los Estados Unidos lo han intentado desde antes, de hecho el padre del actual presidente lanzó ese proyecto pero no avanzó demasiado, precisamente por que una recesión se le atravesó en el camino y ahora se les presenta otra.
RP — George Bush mencionó recientemente que si hacia le falta a los Estados Unidos petróleo, ahí estaba el de México; y si hacía falta electricidad, estaba el de Canadá. Así se denota más la hegemonía en esta iniciativa.
AV — Esa es la intención pero muchos de los acuerdos que los Estados Unidos han llevado a efecto, por el ejemplo el TLCAN, son más que nada confirmaciones de lo que ya habían conseguido. Creo que en el caso de la energía también. Claro que la dependencia de México ha aumentado; de 80 % que fue el comercio con Estados Unidos hace unos años, hoy es más del 90 %. La dependencia y la integración de la economía mexicana con respecto a la norteamericana es cada vez mayor y Estados Unidos va a obtener todo lo que desee, con tratado o sin tratado. El tratado es una forma de hacerlo más ordenadamente y, sobre todo, también de cerrarle el paso a otros países que se interesen en el comercio con este territorio latinoamericano.
RP — ¿Qué perspectiva tiene respecto a la recesión norteamericana?
AV — La verdad es que, como en todas las crisis, nadie está seguro de nada. En Estados Unidos dijeron que no habría recesión, sino sólo una desaceleración. Por recesión se entiende que decrece la economía; por desaceleración, que crece, pero más lentamente. En los Estados Unidos están apostando a que va a haber sólo desaceleración. Pero muchas personas en Estados Unidos, empresarios y economistas, piensan que ya se inició una recesión.
Algunas industrias, como la automotriz, ya están en serios problemas y en otras apenas se iniciaron los problemas. Muchas veces en los comentarios financieros en los Estados Unidos se lee, cuando entrevistan a un empresario, “lo peor todavía no lo vemos”, por que ellos perciben, desde muy dentro, los problemas de la economía estadounidense. Se dan cuenta de que son muy graves. Son tan graves que se esperaba como razonable, en 1997, una caída en la bolsa de valores del 50 %, para el índice Standar & Poor; eso no ha ocurrido. Ha ocurrido una caída de más de 60 % en Nasdaq, que comprende empresas de alta tecnología, que siguieron subiendo después de 1997. O sea, ha habido un reajuste, pero todavía no se conoce qué tan profunda va a ser en toda la economía estadounidense y hay el temor de que puede ser muy severo, por que el déficit comercial de los Estados Unidos es muy grande, por que han ocurrido cosas nuevas en la economía estadounidense.
Por ejemplo, Estados Unidos compensaba su déficit comercial con los ingresos de ganancias de las inversiones estadounidenses en el exterior pero, a partir de 1997, empezó a pagar más a las inversiones extranjeras que lo que percibe por sus inversiones en el extranjero, se convirtió en un acreedor neto, el más grande del mundo. Como suele ocurrir en una crisis, es algo que se va a tratar de equilibrar.
Esta crisis es mucho más severa de lo que la propaganda dice. Por razones de propaganda siempre, en todas las recesiones se dice: “no va ocurrir”, o “sí va a ocurrir y será breve”, pero la realidad es que hay muchos indicios de que puede ser muy fuerte. Un ejemplo de que las recesiones pueden ser muy fuertes, a pesar de que los economistas neoclásicos digan lo contrario, es la recesión en Japón, que lleva más de 10 años. Japón, después de ser la economía más exitosa de las posguerra, es el ejemplo más importante de crecimiento económico, el más impresionante de todas la posguerra.
Veía, como parte de la propaganda de la globalización, que se afirma que se ha trasladado la producción industrial de los países ricos a los países pobres, por sus bajos salario. Esto no es cierto; de hecho, lo que ha sucedido es que han recuperado el peso que tenían en el mercado mundial los países pobres durante la guerra, que llegó a ser más importante. Es lo único que ha ocurrido. Entonces, lo que realmente ha ocurrido es que algunos países hegemónicos en el pasado, como Gran Bretaña, han perdido su posición, y Japón ha despuntado, que es lo realmente notable del periodo de posguerra. No el crecimiento de los países atrasados, ni siquiera Corea, en el mercado mundial no pesa mucho. Lo realmente impresionante es Japón, que lleva 10 años de recesión.
Ese es un buen ejemplo de que el capitalismo sigue funcionando mal, de manera distinta a como funcionó mal en el pasado, pero lo sigue haciendo. Y eso le puede pasar perfectamente a Estados Unidos y a nosotros, por ser socios privilegiados de ellos, vamos a padecer más esos problemas de la economía estadounidense que otros países, como Brasil o Argentina, que tienen más diversificado su comercio exterior.
RP — Recientemente se dieron a conocer las cifras de la productividad del primer trimestre de este año en Estados Unidos y ya muestra un decrecimiento. ¿Cómo lo interpreta en relación con la desaceleración norteamericana?
AV — Uno de los síntomas clásicos de recesión es la caída en la productividad; en Estados Unidos cayó por primera vez en 6 años; cierto que es una caída leve, pero cayó. Como ya no hay ventas suficientes, entonces las empresas contratan personal para forzar las ventas, abultan sus gastos administrativos. No es que la gente trabaje menos que antes en los Estados Unidos, o sea menos eficiente, sino que como ya hay muchos signos de recesión, las empresas, para luchar contra eso, gastan más en publicidad, los gastos en ventas en general aumentan, y eso se manifiesta como una caída en la productividad.
Por otro lado, como muchas ventas disminuyen, no pueden despedir a los trabajadores con la misma rapidez en que caen las ventas y tampoco les conviene dejar la maquinaria parada, entonces hay trabajadores que laboran menos, contra su voluntad, no es por que se esfuercen menos, sino que hay menos qué hacer. Eso también presiona a la productividad a la baja.
Por ejemplo, la industria automotriz, estimaba una caída del 7 % de sus ventas en el primer trimestre con respecto al año pasado. Sin embargo, las ganancias de General Motors habían caído 60 ó 70 %, una caída impresionante por que, como hay mucho capital por trabajador, apenas disminuyen un poco las ventas, los costos fijos se mantienen y disminuyen las ganancias de las empresas. Eso se refleja también como una caída de la productividad, es un síntoma característico de la recesión, aunque también hay muchos otros que contradicen la idea de recesión, por que, por ejemplo, en el primer trimestre la economía de Estados Unidos creció en 2 % y en el último trimestre de 2000, generalmente el último trimestre de cada año es de alto crecimiento en todos los países, por que incluye la época navideña, en ese trimestre creció 1 %; entonces el primero de 2001 es una aceleración con respecto al anterior, que fue muy malo. Es contradictorio.
Por otro lado el desempleo aumentó mucho: de 3.8 % que ha sido el más bajo, pasó ahora en abril, a ser 4.5 % que, sin embargo, todavía es muy bueno, aunque está aumentando muy rápidamente, el nivel de la economía estadounidense es suficientemente bueno para que no se perciba la recesión.
México, como socio privilegiado de Estados Unidos, todavía no lo resiente cabalmente. Si no hubiera recesión, pero creo que es imposible que no haya, al menos habría una desaceleración en México también, pero eso es muy poco probable; lo más probable es que también aquí haya una recesión pronto, si no es que ya estamos en ella.
RP — Se ha dicho frecuentemente que si Estados Unidos estornuda, a México le da una pulmonía. ¿Podemos esperar una crisis de la magnitud de la que tuvimos en 1994?
AV — Creo que si. Aunque también va a ocurrir lo que ya se viene dando: que muchas empresas estadounidenses para protegerse, se trasladan a México. Eso va a paliar la crisis mexicana. Van a estar exigidas de hacer esto más empresas que antes y eso hará que la recesión mexicana sea menos grave. Va a ser muy fuerte si la recesión en Estados Unidos es fuerte. Lo que quiere decir que haya estancamiento por muchos años, no que caiga la producción como en los años 30, que fue una caída de 40 % en dos años, sino que sea un estancamiento como el japonés, que no se resuelven los problemas por que no se permiten quiebras de empresas grandes, ni en Estados Unidos ni en ninguna parte del mundo pero, al no permitir las quiebras, la recuperación es muy lenta.
Podemos tener problemas por mucho tiempo en México, aunque no de la intensidad como ocurrió en el pasado, quizás más parecido a lo que tuvimos en 1994-1995, que nos parece a los mexicanos una crisis muy importante, pero aunque fue fuerte, no fue tan grave como en los años 30.
RP — ¿Desea agregar algún comentario?
AV — Hay que destacar que en las crisis son momentos en que las
personas puede ver más críticamente la sociedad en que vive,
por que no se producen por causas naturales, sino es resultado de que el
mercado capitalista no funciona eficazmente. Si vemos que recurrentemente
no funciona el mercado capitalista, hay que concluir que el capitalismo
no funciona. No es la única forma de vivir que tenemos en el futuro
los seres humanos.
Mayo de 2001
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