Ricardo Pérez Pérez
Quienes asisten a la escuela tienen como actividad más importante aprender o conocer. Sin embargo, se detecta con facilidad que esa actividad no se realiza (en el sentido de llegar a la cúspide, al éxtasis) adecuadamente. A continuación se presentan algunas observaciones y reflexiones que son, sobre todo, resultado de la experiencia personal del autor como estudiante y profesor. Agradezco a todos aquellos estudiantes y profesores a quienes he tenido la fortuna de acompañar en la aventura del conocimiento y que son quienes inspiraron este texto. Por supuesto, la responsabilidad es, de alguna forma, de todos los implicados, no sólo mía.
En general, el conocimiento del hombre depende de la práctica, definida como la forma de vida de todo sujeto en comunidad. Es posible clasificar la práctica en tres grupos de actividades: la producción material, la vida política y la vida cultural.
La producción material es la actividad práctica más fundamental (la que determina todas las demás) del hombre como ser social. A través de ella se satisfacen las necesidades elementales de toda sociedad, tales como comida, vestido y vivienda. Al mismo tiempo, por intermedio de esta actividad fundamental, el hombre conoce las relaciones que hay en la naturaleza, entre la naturaleza y la sociedad y al interior de la sociedad misma. Por ejemplo, si tengo necesidad de construir una casa, comienzo por planearla (defino el objetivo y los medios de mi trabajo) a continuación, preparo el terreno, con lo que entro en contacto con la naturaleza (tierra y flora) y comienzo a conocerla (conocimiento de la naturaleza) y a conocerme (conocimiento de la relación hombre–naturaleza); pero no lo hago ni puedo hacerlo solo, sino que requiero la asistencias de otros hombres, de donde comienzo a percatarme de la sociedad (conocimiento de las relaciones entre los hombres), etc.
Por tanto, la producción material es la primaria y fundamental fuente de conocimiento para el hombre.
La vida política sólo puede surgir como tal una vez que se han formado históricamente diferentes grupos sociales al interior de una comunidad. O sea que sólo se puede hablar de política cuando hay clases sociales con intereses bien diferenciados: en un hecho que se dio históricamente en segundo orden, después de la disolución de una comunidad originaria. Las relaciones y luchas de clases son actividades ineluctables en las sociedades divididas en clases, como el caso de la sociedad mexicana contemporánea. Coincidentemente, las relaciones y luchas de clases ejercen una influencia profunda en el desarrollo del conocimiento del hombre. Por ejemplo, los enfrentamientos entre el gobierno de Zedillo y el Ejército Popular Revolucionario son una realidad ineludible (por más que nos mostremos indiferentes, por más que queramos cerrar los ojos y tapar nuestros oídos, no podemos esquivar su presencia); este mismo hecho no será reconocido de igual forma por el dueño de un Banco, quien no verá en más que la persecución de terroristas criminales por parte de la justicia y un campesino pobre, para quien se tratará del resurgimiento de una guerrilla que combate a las clases explotadoras que le provocan toda su miseria. Es decir, el mismo hecho es reconocido de forma distinta debido a la influencia de la política.
Entonces, la vida política es la secundaría fuente de conocimiento para el hombre, que además ejerce una influencia profunda en su desarrollo.
La vida cultural se conforma de todas aquellas actividades científicas, artísticas y deportivas que sólo pueden desarrollarse una vez que se ha transitado, en términos sociales, por la producción y la política.
Históricamente, en las sociedades orientales (que fueron las primeras que desarrollaron la actividad científica como tal), las actividades científicas (investigaciones y experimentación científica) sólo se presentaron cuando se presentó un avance en la producción y en la política; de igual forma, el arte y el deporte, por muy elemental que sea, sólo pudo desplegarse socialmente cuando se avanzó en la producción y la política. Afirmo pues que la vida cultural es la actividad práctica menos importante —frente a la producción material y la vida política— para la generación del conocimiento.
En resumen: a) la práctica hace al maestro: el sujeto —hombre— conoce su objeto —naturaleza, hombre–naturaleza y relaciones entre los hombres— en sus fenómenos, propiedades y leyes sólo a través de la práctica; b) la producción material es la escuela primaria; c) la vida política es la escuela secundaria; y d) la vida cultural es la escuela relativamente menos importante.
Lo represento según el esquema 1.
|
|
|
|
|
|
Práctica: |
|
Naturaleza Relación hombre–naturaleza Relaciones entre los hombres |
|
En nuestro medio, a pesar de que se pretende hacer del conocimiento la actividad fundamental, por lo regular, se deja de lado la escuela primaria y la escuela secundaria (producción material y vida política) y se enfocamos toda la actividad en la vida cultural. Pero, ¿cómo se hace?
Para responder esa interrogante, se intenta sintetizar en un esquema el desarrollo del conocimiento (que se da sólo a través de la práctica), con la ventaja de no extender más este escrito y el riesgo de no ser explícito.
Se divide el movimiento del conocimiento en tres fases o etapas: el
sensorial, el racional o lógico y el de los juicios y razonamientos.
En ese orden, el hombre avanza del conocimiento simple y no elaborado al
conocimiento complejo y elaborado; avanza de lo inferior a lo superior
a través de la práctica en un proceso evolutivo (conservador
y gradual) y revolucionario (ruptura radical). El esquema 2 lo ilustra.
|
|
|
|
|||
|
|
|
|
|||
| El sujeto: | |||||
| Se pone en contacto con el mundo exterior a través de las sensaciones e impresiones | Sintetiza los datos proporcionados por las sensaciones, ordenándolos y elaborándolos, surgen los conceptos | Puede sacar conclusiones lógicas | |||
| Ve las cosas en sus: |
|
Capta la cosa en su: |
|
Se percata de las cosas objetivas: |
|
Por ejemplo, si quiero conocer el sabor de una pera, sólo lo lograré probándola (transformándola radicalmente en la práctica); sí me conformo con mirarla, tocarla, olerla, palparía y probarla tímidamente no avanzaré del conocimiento superficial (simple).
Análogamente, si quiero conocer las matemáticas, no hay otro camino que practicando transformadoramente las matemáticas. De otro modo, si permanezco quieto frente al libro de Álgebra o frente al pizarrón lleno de ecuaciones, jamás comprenderé la esencia de las matemáticas.
De igual modo, si quiero conocer las revoluciones, sólo participando activamente en ella tendré un conocimiento profundo (elaborado y complejo) de sus contradicciones internas, leyes y relaciones con otros procesos (por ejemplo, la guerra). Si en cambio me conformo con mirar desde lejos los mítines, las manifestaciones, las sublevaciones que hay a mi alrededor (o que me presentan los libros), mi conocimiento será completamente bofo, hueco, "de oídas", que se diluirá en menos de lo que canta un gallo.
De vuelta a la interrogante antes planteada, ¿Cómo se pretende hacer del conocimiento la actividad fundamental en la escuela? En el mejor de los casos, el maestro sostiene "pláticas con el pizarrón" muy interesantes. El maestro practica matemáticas en el pizarrón durante dos horas al día, o filosofa, dicta conceptos, lee poesía y literatura, escribe definiciones, etc. frente al grupo de estudiantes. Y al final de sus actividades en un curso, aplica un examen para medir el conocimiento que adquirieron los estudiantes, con lo que el resultado neto de que algunos estudiantes adquieren la habilidad de resolver exámenes.
El maestro practica; los estudiantes son mudos testigos. La práctica
hace al maestro, aunque el maestro ya sea maestro, ¿y el estudiante,
cómo aprende?