Sucursal del cielo

Me sorprendí administrado una oficina
buscándome una casa con piscina
y me olvidé de las pequeñas cosas
como verte atravesar el umbral de la cocina
dibujando siluetas con tu delantal
como ese arroz pastoso y desabrido
que cocinaste para mamá.

Me sorprendí sumando ceros a una cuenta
víctima del impuesto sobre la renta
y me olvidé de las pequeñas cosas
como verte en el supermercado
reñida con la inflación
como la nota que dejaste en mi camisa
pintada con un corazón.

Me olvidé de las pequeñas cosas
que te agrandan la vida.

Por querer alcanzar la cima,
uno se hace financiero
la mujer se queda en casa,
uno a buscar el dinero
por andar por las nubes,
uno se olvida del suelo
y de saber que tu propia casa
es la sucursal del cielo.

Hoy me fijo un poco más en tu mirada
en las huellas que dejan tus pies descalzos
en el gesto que pones cuando te enojas
en tus altercados con la balanza
cuando trae malas noticias
y me hacen más grandes tus detalles

que una cuenta de ahorros.
Me acordé de las pequeñas cosas
y es más grande mi vida.

Por querer alcanzar la cima,
uno se hace financiero...


 


 

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