Peligro: piratas
27-1.gif (8454 bytes)Armando Pattroni

El problema del músico en el Perú es, fundamentalmente, la falta de ingresos. Y esto que suena muy simplista no se debe a que el mercado no exista -los marcados éxitos en popularidad de artistas como Rossy War, Pedro Suárez Vértiz, Eva Ayllón o Antonio Cartagena demuestran lo contrario-. El meollo de este problema es la piratería fonográfica, fenómeno que no hace corresponder el éxito o la acogida popular con los ingresos que percibe el músico por su trabajo.
En todas partes, el músico y el compositor viven de la venta de sus discos en un mayor porcentaje. Si bien las presentaciones personales representan un apreciable ingreso, este no es el principal, ya que inclusive las presentaciones personales pueden servir únicamente como promoción para la venta de los discos. En el Perú ocurre todo lo contrario. El músico vive de sus presentaciones personales, percibiendo un ínfimo porcentaje del ingreso que debería percibir en su totalidad por su trabajo. El resto se va a los bolsillos de los piratas. 
Supongamos que Pedro Suárez Vértiz vendió 40 mil copias legales de su última producción, en dos años de ventas. Eso puede significar para él un ingreso por venta de discos de US$ 0.50 por disco, es decir, US$20,000 por dos años, o sea, 10 mil por año (menos de mil dólares mensuales). Considerando la categoría y el nivel de popularidad de Pedro, es una cantidad ridícula. ¿Por qué recibió esa cantidad? Porque el nivel de piratería en este país alcanza el 95%; es decir, por cada 5 discos legales que Pedrito vende, los piratas venden 95. Es decir, el disco de Pedro vendió en realidad 800 mil copias, de las cuales 760 mil no fueron registradas, salieron a la calle y se vendieron como pan caliente, sin representar ningún ingreso para él. En otras palabras, un robo descarado. Y de cantidades significativas. 

¿QUIENES QUIEREN 
ACABAR CON LA PIRATERIA? 

Los interesados en que acabe la piratería son: 
a) El Estado, porque es una cuestión legal y las leyes deben cumplirse, además que con la vigencia de la piratería, teóricamente, recaudan menos impuestos;
b) Las disqueras, porque ven disminuidos sus ingresos en un 95%; 
c) La Asociación Peruana de Autores y Compositores (APDAYC);
d) Los artistas, músicos e intérpretes, por la misma razón anterior;
Sin embargo, analicemos las razones por las cuales a dos de estos tres "interesados" no les interesa acabar con el problema:
a) El Estado no tiene ningún problema con la piratería. Lo del cumplimiento de las leyes es algo risible aquí, así que mejor no hablemos. En cuanto a la recaudación de impuestos, el problema no existe, porque en la mayoría de los puestos donde se venden cassettes piratas se entrega boleta de venta por los mismos, así que el IGV se recauda igual, sea el disco pirata o legal.
b) Las disqueras: ¿alguien en su sano juicio puede dejar impunemente que su negocio y forma de subsistencia sea robado diariamente sin hacer absolutamente nada? Es extraño que en un rubro comercial de nuestro país en el que hay inversión, salen nuevos artistas, se graban nuevos discos -con todo el costo que eso significa en estudios de grabación, fotografía, arte, diagramación, distribución, etc.-, empresas que son robadas permanentemente se mantengan aún en pie y con ventas ínfimas. Y lo que es peor, que nunca hagan nada serio por acabar con un mal que debió haberlos mandado a la quiebra hace mucho. Hummmm. Qué sospechoso, ¿no?
c) LA APDAYC: eficiente agremiación de compositores solamente, que cumple muy bien su función, cuya recaudación ha aumentado geométricamente con las últimas directivas. Sin embargo, sus principales ingresos los representa la recaudación por difusión de temas musicales, es decir, grupos que tocan en una fiesta, música que se toca en una discoteca, difusión radial, televisiva, etc., y por tanto, la baja de la recaudación de derechos de autor por venta de discos y cassettes representa un ingreso menor, aunque significativo, del total de lo que reciben. En pocas palabras, si en una discoteca se toca un disco pirata, la APDAYC cobra igual.
d) El artista es el único que queda en realidad. De los dos primeros, olvídense. Sin embargo, el artista no está organizado, no lucha porque no sabe que la piratería le roba (aunque no lo crean). Al contrario, cree que con la piratería es "más popular"; que la piratería le "ayuda a surgir". Es para llorar. Claro que para los piratas es para reír.
En conclusión, prácticamente el único perjudicado con esta lacra es el artista, el intérprete, el músico, el cantante. La lucha es de David contra Goliat, porque los ingresos ilegales por piratería representan alrededor de 10 millones de dólares por año, así que la lucha es contra delincuentes de alto vuelo. Las incursiones policiales contra la piratería, muy publicitadas por cierto, en realidad atacan a los peces chicos, advenedizos que quisieron entrar al negocio y fueron soplados por los peces grandes, con el fin de mantener control perpetuo sobre el mismo. Y lo siguen haciendo. Estas incursiones inclusive sirven como pantalla para decir que algo se está haciendo, y que el problema es demasiado grande.
¿Soluciones? Bueno, un poco difícil, ¿no? Yo creo que se debe partir de una decisión política, como aquella decisión que, salvando las distancias, llevó al fin del terrorismo.


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