REPORTE 1
Queridos amigos, amigas, parientes, y cibernautas desorientados que por error han caído en estas páginas:
Es 18 de octubre. Hace ya diez días que Alber, Pablo y yo llegamos al viejo continente, que lo único de viejo que tiene es su población. Me parece que ya es tiempo de hacer un primer corte de caja y compartir con ustedes nuestras primeras impresiones. Como no hay manera más fácil que comenzar por el principio, debo decirles que el viaje en avión con Pablo estuvo más tranquilo de lo que esperábamos. Parece que el entrenamiento que le dimos (subir a los avioncitos en el parque, entre otras cosas), funcionó de maravilla. Durmió poco en el vuelo, pero suficiente. Volamos de Austin a Houston, de Houston a Frankfurt, y de Frankfurt a Hamburgo. Una vez en Hamburgo, tomamos un camión a la estación del tren, para luego viajar por otras tres horas hasta Rostock.
En Rostock nos esperaba ya mi amigo de México Vladimir y su novia, la danesa Annetta, quienes nos han ayudado con todo. Desde el principio su ayuda fue determinante, ya que la estación de Rostock, como muchas de la vieja Alemania del Este, no tiene elevador y hubiera sido todo un lío cargar con nuestras chivas por las escaleras. También, como era de esperarse, casi nadie habla inglés acá, pues la segunda lengua que los chicos aprendíann acá en la escuela hasta hace diez años era el ruso. Estamos tan avanzados en nuestras clases de ruso como en las de alemán (o sea, no sabemos nada), por lo que hemos tenido que recurrir a técnicas alternativas. El dedo índice nos ha crecido a los dos como un centímetro, de tanto que lo usamos para pedir cosas. Ya me parece que voy a doctorarme en lenguaje corporal antes que en sociología, pues acá he tenido que ejercitar todas las mañas chaplinianas. Ahora hasta el hecho de que Pablo no hable es ventaja: acá él se comunica tan bien o mejor que nosotros.
Una segunda novedad es que, al menos en lo que va de nuestra estancia acá, el clima ha sido realmente benigno (aunque hoy hizo un poco más de frío). Diría que el clima ha sido más o menos como el de la Ciudad de México por las tardes. Fresquesón, como para el sweater o la chamarrita, pero nada más. Nosotros esperábamos lo peor, pero afortunadamente no ha sido así. Vladimir insiste en que no debemos generarnos muchas espectativas pues pronto se va a poner feo, pero por ahora ha estado muy bien y lo hemos disfrutado.
En cuanto a Rostock, la encontramos bonita, aunque hemos explorado poco. Hoy Albertina y Pablo fueron al zoológico. El fin de semana que viene lo pasaremos aquí y en los alrededores, así que podremos enviar un reporte más certero pronto. Pero lo que hemos visto es interesante. Como la mayoría de las ciudades alemanas, Rostock fue barrido por las bombas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que sólo quedan algunos pocos edificios viejos. Pero los que hay son bonitos, entre ellos la universidad y algunos otros más, que luego voy a fotografiar para que puedan conocerlos.
La ciudad tiene además ese aire de arquitectura basado estrictamente en la función, propio de los países ex-socialistas. Nosotros vivimos en el número 11 de Budapest Strasse, a media cuadra del Max Planck Institute (donde realizo mi estancia). Esta es una foto de la calle. A la izquierda y al fondo está nuestro edificio:
buda.jpg Pueden notar la similitud de los edificios, aunque con las fachadas un poco alteradas, que es algo que han hecho recientemente para darles cierta individualidad. El hecho es que la zona de la ciudad donde vivimos está llena de edificios exactamente igual al nuestro. Por ejemplo, aquí tienen una foto de los edificios que están atrás del departamento nuestro, por el lado del patio: atras2.jpg Se alcanza a ver abajo el jardín (que es el que corresponde a nuestro edificio y donde juega Pablo). Al frente están los edificios iguales al nuestro, vistos por detrás. Nosotros vivimos en el quinto piso, lo que quiere decir que estamos haciendo mucha pierna para subir y bajar las escaleras cada que salimos del apartamento.Ahora bien, para hacer honor a la verdad, tampoco es que con todos estos departamentos iguales uno se sienta como en un departamento pequeño de esos que se hacen en serie en México. Estos departamentos están bien diseñados. Si a eso le sumamos que la gente del Max Planck ha hecho un excelente trabajo amueblándolos para los visitantes como nosotros, entonces tenemos que nuestra morada temporal en Rostock es hermosa, e incluso más acogedora que nuestra propia casa. El piso es de "melamina ponderosa", pero imitación duela, lo que al menos da una bella sensación. Los dos cuartos son amplios y bien amueblados. Hay lavadora, microondas, trastes, refri, cafetera, calentadora de agua, sartenes, en fin... todo lo necesario. Hasta aspiradora, recogedores, trapos, toallas, y cubetas nos pusieron. Bueno... hasta televisión por cable tenemos (en alemán, pero eso es sólo un detalle). Empecemos por la recámara de Pablo, que en condiciones normales la hace de sala, pero que los camaradas del Max Planck han adaptado para nuestro vástago:
cuartop.jpg Esas sillas son muy cómodas, tanto que hemos pensado en robarlas. La cuna es linda. El sofá cama es práctico. La ventana da una luz hermosa en la mañana. En fín... es el mejor cuarto.No hay foto de nuestro cuarto, porque no queremos despertar envidias. Pero ahí va la cocina, con Alber integrada:
acocina.jpg No es muy amplia, pero suficiente para tener una mesita, a la que le da muy buen sol en la mañana. Nuestra rutina mañanera ha cambiado en poco, aunque tiene algunas ligeras mejoras, como el hecho de que nuestro panecito con mantequilla es de panadería y sabe mucho mejor que el pan de caja de Austin. También es rico recibir el sol mañanero para aliviar el frío. Estas dos fotos transmiten esa sensación de gusto por el sol, que pronto se contagia en un clima como este: Image83.jpg Image81.jpg - A Pablo le encanta sentarse alli y ver su sombra (noten lo horizontal que pega el sol, a las 8:50 am. Eso se debe a que casi estamos en el Polo Norte).El Max Planck Institute está sólo a media cuadra de casa, como les comenté arriba. Como todos los visitantes de doctorado, estoy en un edificio adjunto al principal, pero la atención y el servicio es excelente. La oficina es amplia y con mucho sol:
miofic.jpg No hay pretextos para no trabajar: todo el staff es extremadamente eficiente y frecuentemente resuelven tus problemas incluso antes de que lo pidas. La otra cara de la moneda es la regulación extrema: para todo hay reglamentos y mandatos. Por ejemplo: tenemos llave del edificio, pero todo mundo tiene que salir antes de las 11:00 pm y regresar después de las 7:00, pues hay un sistema automático de alarma que se activa si cualquier persona abre una puerta por la noche. Además, uno no puede llevar aparatos eléctricos propios al instituto, está estrictamente prohibido fumar (excepto en lugares designados, que parecen... cámaras de gas), y una serie de reglas adicionales por el estilo. Ciertamente, con todas esas reglas que la gente realmente cumple uno puede entender porqué las cosas funcionan como mecaanismo de reloj.Aquí se toman el asunto de la interdisciplinareidad (vaya palabra, si es que existe) de la ciencia muy en serio. El insituto es de demografía, pero aquí van algunas de las investigaciones que hacen: a) cultivos de cebada en laboratorio, para analizar los patrones de crecimiento de la población de celulas de cebada. Tienen 20 tubos de ensayo con 6,000,000,000 de celulas de cebada cada uno -más o menos el mismo número que la población humana en la tierra-, y los someten a diferentes condiciones experimentales, para ver como eso afecta su reproducción. La idea es encontrar leyes biológicas subyacentes al crecimiento de las poblaciones de distintas especies, incluida la humana; b) análisis de mortalidad de focos. Tienen mil focos conectados a una computadora, y siguen su sobrevivencia hasta que todos se funden ¿El objetivo? El mismo que antes: encontrar leyes matemáticas que se aplican tanto a la sobrevivencia de seres inanimados como vivientes; c) Taller de dientes. Estos cuates descubrieron que, como los árboles, los dientes tienen capas que se suman una sobre otra cada año. Con ello, pueden estimar la edad a la muerte de restos humanos. El laboratorio ese esta lleno de dientes montados en silicón: dientes prehistóricos y medievales, dientes de cadáveres no identificados por la policía, dientes y dientes. El uso demográfico es estimar la estructura de edades de poblaciones históricas y prehistóricas, pero también se colabora con la policía para resolver misterios sin resolver...
Para no ir tan lejos, la técnica que vine a aprender acá se adaptó de la biología molecular. Esta técnica, conocida como Optimal Matching Analysis, sirve para comparar que tan diferentes o similares son las secuencias de DNA de distintos seres vivos. La diferencia es que, en lugar de DNA, yo analizo secuencias de ocupaciones. Pero al final la técnica es la misma. Nunca creí estar tan cerca de hacer ciencia de verdad (notese por favor el tono burlón e irónico de esta última frase).
Francesco Billiari, el profesor italiano con el que trabajo, parece ser una excelente persona. Es tal vez dos o tres años mayor que yo. Como buen italiano, le encanta el futbol, por lo que tenemos tema de conversación. Es muy simpático y parece que le gusta mi trabajo. De hecho, le platiqué de mis perspectivas de trabajo para el próximo año y me comentó que, si me interesa, él no ve ningún problema en que yo venga al Max Planck Institute a hacer un post-doctorado el próximo año. También me dijo que tiene amigos en Oxford, y cree que no habría ningún problema tampoco para que yo hiciera el post-doctorado allá. Albertina y yo lo hemos platicado sólo un poco, pero los dos estamos emocionados con la posibilidad de pasar una temporada más larga en un país como Inglaterra. Es muy pronto aún y hay que terminar el doctorado antes de evaluar posibilidades. Vamos a ver qué ocurre.
El fin de semana pasado hicimos nuestro primer viaje. Esta vez fue un viaje muy corto, a Hamburgo. Coincidió con la visita del Fox a la ciudad, y a Vladimir lo invito la embajada mexicana. Vladimir me invitó a mí y yo no pude resistir el honor de ver a nuestro Presidente en tierras tan lejanas. Fue un evento muy breve en la municipalidad de Hamburgo
Image11.jpg, en donde se congregó toda la comunidad mexicana. El Fox llegó con su escolta de chotas teutones motorizados, y en un mercedes benz negro: Image13.jpg Llegamos justo a tiempo (o sea, una hora más tarde de la cita), por lo que pudimos entrar junto a la comitiva de Fox y presenciamos el concierto de los cuatro globalifóbicos que le gritaron "asesino" al de las botas. Fue divertido y edificante. Luego, todo mundo se dedicó a besarle las manos a Foz y también a Martita, que lo seguía de cerca. Como tanto Vladimir y yo lo amamos con locura, decidimos abstenernos de tal fraternal saludo, y sólo nos dedicamos a observar de lejos el ritual. Por más de 60 minutos estuve parado justo a lado de Don Fernando Cejitas Clariond, el gobernador de Nuevo León, que acompañó al mandatario en su gira. Estuve muy tentado a acercarme y felicitarle por su gran labor de gobierno, pero mejor decidí tomar sana distancia y expresar todo esa admiración con mi silencio. Al salir, me di cuenta de que la tricolor ondeaba al frente del edificio de la municipalidad: Image14.jpg Ayyy Nanita: Nunca la nación estuvo tan altamente representada en tierras europeas!Con el patriotismo desbordante, decidimos seguir con nuestro itinerario. Volvimos a la estacion de tren
Image19.jpg , donde nos reunimos con Annette. De ahí al hotel y, para continuar con el tono nacionalista, Vladimir nos llevó a un delicioso restaurante Hindú. El otro día fue realmente de ajetreo: paseamos al borde del lago (Image24.jpg Image26.jpg Image28.jpg), donde, como puede notarse, Pablo se dio tiempo para reflexionar mientras veía la fuente. También fuimos a la galería de arte de la ciudad (http://www.hamburger-kunsthalle.de/frameset1/frame2.html). Ahí, vimos una exposición excelente sobre el legado de Monet, con obras basadas en secuencias y variaciones del mismo tema, desde una serie completa del propio Monet, hasta el trabajo de Andy Warhol con Marylin y las sopas Campbell’s. Realmente excepcional. Pablo pasó de la apreciación pasiva (Image39.jpg ) a la exploración artística ( Image41.jpg ), a la abierta discusión con su madre sobre la relevancia y trascendencia histórica de la obra ( Image44.jpg ).Después de una convincente argumentación, el menor nos convenció que valía la pena cambiar de plan e ir al parque. Ahí se mezcló con docenas de niños alemanes (la foto apenas se ve:
Image47.jpg ). Nos sorprendió mucho la calidad y el tipo de juegos que había en el parque. Mucho más completo que los parques americanos y, además, con un diseño que deja más responsabilidad al niño sobre cómo debe cuidarse. Había varios juegos que no pasarían ni de cerca los estándares de seguridad americanos. De hecho, me tocó ver a un niño de como 8 años darse un soberano madrazo en uno de ellos. Esto parece indicar que la preocupación por la seguridad, tan común en la sociedad norteamericana, no es tan dominante por acá. Tanto a Alber como a mí nos gusta eso.Otra agradable cosa de Alemania: hay mercaditos y tianguis. El domingo por la mañana visitamos un mercado de pescados (esta foto muestra a Alber empujando la carreola en el mercadito, con Vladimir y Annette a la derecha:
Image53.jpg ), donde pudimos probar unas deliciosas quesadillas de flor de calabaza, tlacoyos y tacos de suadero. Bueno, está bien. No comimos eso, pero sí unos deliciosos sandwiches de salmón, cangrejo, y pescado con mayonesa. La verdad, estaban para chuparse los dedos (vean a Pablo y Alber comiéndolos: Image51.jpg ). Por primera vez, Pablo se comió lo de adentro del sandwich (salmón) antes que el pan. En fin, estuvo delicioso.Ese mismo mediodía regresamos a Rostock, e hicimos una escala de varias horas en Lubeck, un pueblito a mitad del camino. Lo más lindo es la puerta del pueblo, que fue construida en 1470 (
Image57.jpg ) También hay un par de iglesias lindas, muy al estilo de la región (Image67.jpg). Ahí comimos y luego le dimos tiempo a Pablo de divertirse en la plaza, persiguiendo a las palomas (Image60.jpg ). Para todos aquellos que son de Monterrey, debo decirles que después de visitar el pueblo este quedé muy indignado, pues es evidente que en su arquitectura han tratado de imitar la decoración de nuestro famoso restaurante local, el Das Bierhaus.Bueno, esto es más o menos lo que hemos hecho. Pronto escribiré más reportes sobre nuestras aventuras.
Un abrazo,
Patricio
Pd. Este fin de semana (Octubre 20 a 21) lo pasamos en Rostock y en los alrededores. El sábado fuimos a Schwerin, un pueblo a una hora de Rostock que tiene un castillo del siglo XIX (?). Como podrán imaginarse, el castillo no es la gran reliquia histórica, pero está monón. Los jardines tal vez sean lo más bonito. El domingo fuimos al zoológico. Les incluyo unas cuantas fotos para que se sigan entrenteniendo:
Schwerin:
Rostock Zoo: