
PIERRE SALAMA: SOBRE EL VALOR
El Enfoque neoclásico
- La teoría neoclásica reposa sobre bases simples, evidentes a primera vista. Esto es lo que constituye su fuerza. El individuo, sus opciones, sus decisiones, constituyen la piedra angular del análisis neoclásico. Por un lado, conoce sus necesidades, por otro, los precios y su ingreso son para él un dato. Provisto de esta pareja, escoge de una manera óptima (racional). En este sentido se puede decir que es dueño de sus decisiones.
- El individuo constituye sólo una parte ínfima de la sociedad, la cual se compone del conjunto de estos individuos son todos iguales y racionales, ya sean trabajadores o empresarios. La acción racional del conjunto de estos individuos hace que los precios se determinen a nivel del mercado. El mercado es soberano. El individuo, puesto que es una cantidad infinitesimal, sólo puede adaptarse a él. Luego entonces es esclavo del mercado.
- De esta dicotomía donde el individuo es a la vez dueño y esclavo podemos obtener una conclusión política: Dado que la característica fundamental del individuo es su capacidad de elegir libremente, si ellos pueden actuar en "libertad" (de escoger, de comerciar), entonces el sistema en el cual vivimos será el mejor posible.
- Al estar los precios determinados por el mercado y los hombres poder ejercer su libre arbitrio dentro de él, podemos concluir que no hay forma de que haya explotación del hombre por el hombre, no puede haber explotación del trabajo. Al haber libertad de elección, el individuo puede negarse a comerciar (sus bienes o su propia capacidad de trabajo) a un precio que considere injusto.
- Por tanto, la única situación en que no se alcanza el máximo de bienestar es aquella donde la libertad de elección no es posible o total.
Filosofía y Método
- La base filosófica del razonamiento neoclásico es simple. La sociedad es comparada con una vasta máquina cuyos individuos serían los engranajes. El comportamiento de la sociedad es la resultante de los comportamientos de los individuos que la componen tomados uno a uno. Por lo tanto, la sociedad es la suma de los individuos y nada más. Partimos del individuo para llegar al todo. Entonces se torna muy importante estudiar el comportamiento del individuo.
- El individuo está colocado entre una serie de bienes que existen en cantidad limitada. Además tiene necesidades, las cuales son naturales. Es por ello que, incluso antes de conocer los precios de las mercancías y su ingreso, podría decir qué satisfacción le procuraría el consumo de tal o cual bien. ¿Cómo logra esto? A través de la estimación de su mapa de indiferencia.
- Conociendo sus necesidades, el individuo puede estimar la utilidad que le brinda el consumo de tal o cual bien. Como ya hemos visto, a medida que se aumenta el consumo de un bien la utilidad total crece pero de manera decreciente, lo cual se convierte en un ley esencial para la determinación del óptimo de consumo y, por tanto, de los precios.
- Para llevar a cabo su elección lo que le importa al individuo no es tanto la utilidad total que le procuraría el consumo de cierta cantidad de un bien, sino el aumento de satisfacción que le procura el consumo de una unidad suplementaria del bien que comparará al aumento de satisfacción que le procuraría el consumo de una unidad adicional de otro bien.
- El individuo razona, por tanto, al margen. Compara las utilidades marginales que le procura el consumo de tal o cual bien. (RMS=UM1/UM2). A partir de estas comparaciones donde se ordenan los "placeres" es que se obtienen las curvas de indiferencia a partir de las cuales se realiza la elección óptima de consumo.
- Pero hasta aquí, en la elección de consumo, no hemos hecho intervenir ni los precios de las mercancías ni el ingreso del consumidor. Se trata por consiguiente de una hipótesis de comportamiento "heroica". El individuo conoce sus necesidades independientemente de los precios, de su ingreso y, en general, sin tener en cuenta el contexto social en el que está inmerso.
- Analizando esta situación en el contexto de la teoría del productor vemos que las conclusiones son similares. El individuo es una cantidad infinitesimal. Es igual a cualquier otro y no tiene influencia. El individuo consumidor de bienes tiene así el mismo comportamiento que el individuo empresario y es su igual.
- Así como el individuo consumidor consume bienes, el empresario consume servicios que se le prestan. Tiene la elección entre consumir tal o cual cantidad de trabajo y una cantidad de capital. Trabajo y capital constituyen mercancías. Pero estas mercancías son particulares, ya que participan en la creación de otras mercancías. Son por tanto, factores de producción.
- El procedimiento racional que realiza el productor para realizar su elección de consumo de factores es similar a la del consumidor cuando realiza su elección de consumo de bienes.
- A la utilidad marginal que procura el consumo de tal cantidad de factor de producción se le llama productividad marginal. El productor construye así curvas de isobeneficio, que son semejantes a las curvas de indiferencia del consumidor. Estas curvas muestran –como las curvas de indiferencia- las combinaciones diversas de factores de producción que le procuran la misma cantidad de beneficio, es decir, de satisfacción. (RTS=PM1/PM2).
- Vemos que los individuos, ya sean consumidores o productores, obedecen a las mismas reglas de comportamiento. Una conclusión implícita de la teoría neoclásicas podría ser que todos los individuos son iguales, sean productores o consumidores, y obedecen al mismo comportamiento: elegir maximizando su satisfacción.
El método propiamente dicho
- Provistos de estas hipótesis y de su fundamentación filosófica, podemos ahora analizar el método de los neoclásicos.
- Para comprender bien este método hay que tener siempre en mente el objetivo fijado: Mostrar que los precios son indicadores de escasez, es decir que el precio está determinado por la utilidad marginal o la productividad marginal, y que, cuando tal es el caso, estamos en el mejor de los mundos posibles donde no puede haber explotación.
- Salama divide el razonamiento neoclásico en tres etapas:
- Construcción de la demanda individual a nivel teórico (a través del análisis de individuo como maximizador de su satisfacción)
- Paso al nivel de la sociedad construyendo la demanda agregada (a través de la simple agregación de las curvas de demanda individuales)
- Generalización de los resultados obtenidos a la determinación de los precios de los factores de producción. Sus precios son determinados por la productividad marginal. No puede haber explotación si hay equilibrio.
- Los primeros dos puntos se han estudiado largamente a lo largo del curso y es lo que en general se estudia en los cursos convencionales de microeconomía. El tercer punto es la conclusión implícita detrás del razonamiento de los dos primeros puntos y es donde nos detendremos ahora.
La generalización: la teoría de la no explotación
- Lo primero que hace Pierre Salama en este apartado es realizar un análisis de la teoría de la distribución deducida de los conceptos neoclásicos.
- El mismo comienza de comprender que las mercancías son fabricadas con la ayuda de factores de producción: trabajo y capital. El trabajador renta su trabajo al empresario. Con el ingreso que obtiene puede llevar a cabo elecciones, comprar lo que desea. Aún más,se puede decir que su decisión de trabajar reposa en una elección: trabajar o no trabajar. Trabajar si el salario es suficiente para compensar esta pena y satisfacer sus necesidades. No trabajar en el caso contrario.
- El empresario -individuo como los otros- pide prestado en un mercado los fondos necesarios para operar una elección: tanto del factor producción trabajo, tanto del factor producción capital, para producir tal cantidad de producto (de bienes). Como en el caso del trabajador, se puede decir que su decisión de "emprender" resulta de una elección: emprender si el ingreso que espera obtener lo satisface, no emprender en el caso contrario.
- En la teoría del productor trabajador y empresario deciden, escogen, según los precios que resultan de los mercados. Estos precios son los precios de los factores de producción (trabajo y capital).
- Se trata para los neoclásicos de factores de producción más que bienes de producción. El trabajo y el capital no participan solamente en la creación de valor. Toman parte en esa creación de valor, generan valor. Es esto lo que los distingue de los simples insumos (materias primas).
- Entonces, la determinación del precio de su alquiler pretende explicar cómo se distribuye el valor creado. El análisis de la determinación de estos precios es, entonces, el de la distribución de ingresos.
- El salario (precio del factor trabajo) y la tasa de interés (precio del factor capital) están determinados en sus mercados respectivos por su productividad marginal (PM1/PM2 = w1/w2, condición de óptimo del productor), como cualquier mercancía lo estaría por su utillidad marginal (p1/p2 = UM1/UM2, condición de óptimo del consumidor).
- Los factores de producción son entonces pagados exactamente por lo que aportan en la creación de valor de las mercancías.
- Vemos entonces que el análisis neoclásico no es neutral, sino que conduce a la teoría del valor utilidad, según la cual los precios de las mercancías están determinados por la utilidad marginal y los de los factores de producción por su productividad marginal.
- Nuevamente arribamos a la conclusión política de la teoría neoclásica: Si todos los factores de producción (capital y trabajo) participan en la creación de valor (es decir, son capaces de darle valor a las mercancías que ayudan a producir) y todos ellos son remunerados exactamente por lo que aportan en esa creación de valor (sus productividades marginales), entonces no existe ningún tipo de explotación en el sistema capitalista.
- Si se deja actuar a los individuos libremente, al ser ellos racionales y por tanto maximizadores de utilidad y beneficios, el sistema sólo ajustará hacia el punto óptimo de equilibrio. Así habremos llegado "al mejor de los mundos posibles". Llegamos a una teoría de la no-explotación y, por lo tanto, de la armonía universal.
Críticas externas
- Según Salama, la crítica externa es necesaria por dos razones. Es ella la que nos permitirá localizar los errores de base, nos conducirá a su superación y nos internará hacia otro tipo de explicación global de la realidad concreta. Es ella también la que nos permitirá no volver a introducir las hipótesis criticadas anteriormente en el cuadro de la elaboración de una ley del valor distinta a la presentada por los neoclásicos.
- El autor toma cuatro hipótesis neoclásicas las analiza y las critica:
- La hipótesis sobre las necesidades, los precios y los ingresos en el nivel del individuo.
- La hipótesis sobre el paso del individuo a la sociedad por simple agregación.
- La dicotomía entre equilibrio real y equilibrio monetario
- La hipótesis según la cual el capital sería un factor de producción cuyo precio sería de alquiler y no de compra definitiva.
- Sobre las necesidades
- El individuo racional (el homo economicus) conoce por un lado sus necesidades, por el otro sus precios y su ingreso. Provisto de esta pareja el individuo puede escoger de manera óptima. Necesidades y precio-ingreso son entonces dados independientemente uno del otro.
- Es esto lo que permite trazar primero el mapa de indiferencia (necesidades), después la recta del presupuesto (precio-ingreso), y encontrar así el punto óptimo de equilibrio.
- El movimiento de las variables dadas (precios e ingreso) da origen a diferentes elecciones óptimas del individuo y, por tanto, distintos puntos de equilibrio. La unión de estos distintos puntos de equilibrio (las elecciones óptimas de los individuos para distintos niveles de precios e ingreso) permiten trazar la curva de demanda teórica del individuo para un bien y, por agregación, la de todos los individuos para ese bien.
- Por tanto, la construcción de esta curva de demanda de mercado fundamenta la ley del valor utilidad. Los precios están, por tanto, determinados. Son indicadores de escasez.
- Lo que se encuentra en la base del razonamiento es pues el mapa de indiferencia. De ahí que el cuestionamiento de la existencia misma de este mapa contribuye a cuestionar el conjunto del razonamiento que se deduce de este supuesto.
- Basta pensar que las necesidades no son independientes de los precios y de los ingresos para que no se pueda ya construir un mapa de indiferencia independiente de la recta presupuestaria para que ya no se pueda tener el punto de equilibrio. La inexistencia de este punto de equilibrio conduce lógicamente a la inexistencia de la curva teórica de demanda. Así, la teoría neoclásica del valor-utilidad ya no está demostrada. Está suspendida en el vacío.
- La teoría neoclásica del valor reposa sobre una base muy frágil. Las necesidades no son independientes de los precios y del ingreso. No son innatas. Las produce la sociedad. Un ejemplo muy simple de ello es la publicidad, la cual modifica y crea necesidades todo el tiempo. Igualmente, los precios y el ingreso del individuo influyen sobre sus necesidades como cualquier otra cosa, pudiendo modificarlas o crear otras distintas.
- Conclusión: Un objeto puede tener una utilidad, pero una utilidad social y no natural.
- No se puede mejorar la teoría neoclásica cuestionando el carácter natural de las necesidades, su independencia con respecto al precio y el ingreso. Cuestionar esta hipótesis es cuestionar la piedra angular sobre la cual reposa la teoría del valor-utilidad, es por tanto cuestionar su existencia misma.
2. El todo y las partes
- ¿Se puede partir de las partes (el individuo) para obtener el todo (la sociedad)?
- La mayoría de las ciencias sociales tienen una respuesta terminante a esta pregunta: NO.
- En Historia, Sociología o Ciencias Políticas, no sólo la sociedad no corresponde a la suma de los individuos, sino que la comprensión de la evolución de las partes (los individuos) sólo puede hacerse a partir de la del conjunto (la sociedad).
- ¿Qué consecuencias trae el rechazo de este método?:
- No se puede pasar del sendero de equilibrio para un individuo (curva de demanda individual) a la curva de demanda de mercado, puesto que el comportamiento de la sociedad no puede resultar de la agregación simple de los comportamientos de los individuos. Aquí un eslabón esencial de la ley neoclásica del valor desaparece.
- No se puede, si se parte inmediatamente del conjunto jerarquizado y estructurado que constituye la sociedad, deducir que los individuos son todos iguales, ya sean productores o trabajadores. El análisis del individuo debe dejar lugar al estudio ya sea de los grupos sociales o de las clases sociales.
- Dicotomía entre equilibrio real y monetario
- El análisis neoclásico establece lo que se llama una dicotomía entre equilibrio real y equilibrio monetario. Veamos por qué.
- El individuo escoge. El precio de un bien es entonces comparado con el de otro. Estamos así en presencia de precios relativos. Para volver comparables al conjunto de las mercancías se toma un bien cualquiera que servirá como numerario. El conjunto de los precios de las mercancías será entonces expresado respecto al precio de este numerario. Se trata entonces de un sistema de precios relativos generalizado.
- Entonces, cuando hablamos de equilibrio, lo que estamos expresando es un equilibrio real, donde el individuo cambia una mercancía contra otra sin que en ningún momento intervenga la moneda.
- La moneda no se introduce en el cambio. Sólo una vez que el equilibiro real es obtenido, se agrega la moneda. Se obtiene el equilibrio monetario deduciéndolo del equilibrio real. El equilibrio monetario es sólo un trueque monetarizado.
- Todo este método no viene del azar. En efecto, en el nivel de equilibrio real, se establece que el valor de las mercancías es función de la utilidad marginal. Su precio depende entonces de su escasez y únicamente de ella.
- Introducir la moneda podría significar que los individuos hicieran intervenir otra variable en su decisión de elección, por ejemplo, el deseo de poseer dinero por él mismo. Así, tal comportamiento tendría por consecuencia que el precio que se estableciera para tal o cual mercancía no dependería solamente de su escasez sino, igualmente, de alguna otra cosa, lo que sería la negación misma de la ley del valor-utilidad.
- Para que la ley del valor-utilidad pueda conservar su valor explicativo, se necesita que no se desee el dinero por el dinero mismo. Este debe servir únicamente de intermediario en los cambios (sólo puede ser un velo). La moneda no puede ser reserva de valor, sino solamente un signo (numerario).
- ¿Es el dinero un mero signo?
- El análisis de equilibrio real (donde el dinero es sólo un velo) implica una modalidad de intercambio M-M (mercancía por mercancía).
- Si a continuación aceptamos la existencia del dinero como medio de intercambio tendríamos que agregar un tercer término a la modalidad anterior: M-D / D-M. El individuo intercambia la mercancía que posee por dinero, para luego (en otro momento) volver a intercambiar ese dinero por otra mercancía.
- Pero en este caso el dinero ya no es solamente un signo de valor, sino que también puede ser reserva de valor. En este caso el dinero puede ser deseado por el mismo. El dinero no es sólo un signo y la teoría del valor-utilidad pierde su fuerza.
- Precio de alquiler y precio de compra
- La economía neoclásica supone que todos los individuos de la sociedad son iguales, ya sean tabajadores o empresarios. Lo que los caracteriza es su capacidad intrínseca de escoger libremente.
- De este supuesto se desprende que el análisis de equilibrio del consumidor y del productor sólo pueden ser semejantes. Así, los mercados de bienes de consumo y de los factores de producción son necesariamente similares.
- Dada esta situación (de individuos totalmente iguales), el empresario no puede poseer factores de producción. Estaría, en el caso contrario, en una posición de dominación sobre el resto de los individuos. Por consiguiente, el empresario en esta sociedad supuesta por los neoclasicos sólo puede rentar estos servicios productivos. Los precios que deberá pagar por los factores de producción (capital y trabajo) son precios de alquiler, los cuales deben estar determinados por su productividad marginal (p.PM1=w1).
- El problema que encontramos ante esta situación es que, a pesar que trabajo y capital son considerados como factores de producción (son elementos creadores de valor) y no como insumos, sus precios (de alquiler) se determinan de la misma manera que el precio (de compra) de las otras mercancías.
- Se supone que la productividad marginal respectiva de cada uno de los factores determina su precio (Pm1/Pm2 = w1/w2), como la utilidad marginal se supone que lo hace en el caso de las demás mercancías (Um1/Um2 = p1/p2). La teoría de la distribución de los ingresos sólo es, por tanto, una simple extensión de la teoría del cambio con la única diferencia de que en un caso la productividad marginal es igual al precio de alquiler y en el otro la utilidad marginal determina el precio de compra.
- Pero, para el caso del capital vemos que el individuo-empresario alquila un factor de producción -puesto que no puede poseerlo-, pero la remuneración que deberá proporcionarle es función del precio de compra de este factor, en la medida en que, precisamente, se quiere demostrar que el precio de alquiler (tasa de interés) es igual a la productividad marginal del capital y que para concocer esta última se debe poder evaluar el capital a su precio de compra necesariamente.

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