DERECHOS HUMANOS

LAS COSAS PUEDEN CAMBIAR

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Hace más de 50 años, un grupo de hombres y mujeres de distintas culturas, tradiciones y creencias religiosas se reunió en París para ofrecer a la humanidad una extraordinaria perspectiva de cómo podría ser el mundo.

Adoptaron la Declaración Universal de Derechos Humanos, que medio siglo después sigue enunciando directamente lo que todo ser humano necesita para llevar una vida digna.

La Declaración Universal no es un documento internacional más. Es la proclamación fundamental de la resolución de la comunidad internacional a defender los derechos humanos como "ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse". Es un mensaje de esperanza, igualdad. Liberación y capacitación. Es un mensaje dirigido a todos los que han abrazado la causa de la libertad, la justicia y la paz en el mundo.

Ese mensaje debe ser escuchado una y otra vez en nuestra época. La devastadora experiencia de los millones de víctimas de violaciones de los derechos humanos, de la pobreza y del hambre, del analfabetismo y del racismo sigue cuán lejos aún está el mundo de llevar a la práctica los ideales que inspiraron a la Asamblea General en 1948. Incluso en estos días, en muchos países se ha asesinado brutalmente a activistas de derechos humanos. Se trata de penosos recordatorios de los constantes desafíos que afrontamos en este nuevo siglo que comienza.

La Declaración Universal constituye la letra, ahora falta actuar para hacer que las cosas cambien. La comunidad internacional debe cimentarse en los progresos realizados. En todo el mundo se va abriendo paso una cultura de derechos humanos. En 1998, los gobiernos adoptaron numerosas e importantes medidas para situar los derechos humanos en el primer lugar de los programas de acción a nivel internacional y nacional. La sociedad civil (innumerables organizaciones que trabajan en sus propios países y a escala internacional para fomentar la causa de la dignidad y de la libertad, especialmente en pro de los sectores más vulnerables y desfavorecidos, y que necesitan apoyo) está ampliando su vital contribución. Y el sistema de las Naciones Unidas ha realizado importante progresos en lo que se refiere a integrar los derechos humanos en la labor de todo el sistema, aumentando así nuestra capacidad de ayudar a nuestros colaboradores en la consecución de los objetivos comunes de paz, desarrollo y democracia.

Una nueva era se comienza, una era en que los pueblos del mundo estén unidos por decisión de que los derechos humanos no son simplemente nobles ideas sino objetivos comunes. Los derechos humanos están grabados en el corazón de la gente, ya lo estaban desde mucho antes de que los legisladores redactaran su primera proclamación. No van en contra de nadie, sino en beneficio de todos. Constituyen una legitima exigencia y una solemne responsabilidad. Deber ser una fuente de potenciación para todas las personas, no sólo para algunos privilegiados.

Todos los derechos humanos para todos: tal debe ser el común llamamiento a la acción. En esta empresa cada persona tiene una importante función que desempeñar. Si se combina la acción y determinación de la ONU y se crean vínculos de asociación entre los gobiernos y la sociedad civil, las organizaciones internacionales y los medios de difusión, y las comunidades religiosas y académicas, se logrará convertir en realidad la visión del futuro que anunció la Declaración Universal hace ya más de 50 años.

 

Hace tres años atrás, y con motivo de celebrarse el 50° Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se creó la Comisión Derechos Humanos con sede en el Pasaje Cultural Dardo Rocha.

 

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