[Texto | Por Diego Rúffolo]
Una niña se posaba sobre una cama con sábanas blancas. Su rostro estaba pálido, pero a su vez, aunque tenía su ojos cerrados, una pequeña sonrisa iluminaba todo su ser. El silencio se apoderaba de todo el cuarto, y una lágrima corría por la mejilla de una joven que estaba junto a la niña. -Celine ¿eres tú? Dijo la pequeña con una voz frágil y sin fuerzas. La joven, al ver que la criatura abría sus ojos brillantes, le respondió con una sonrisa. -Si Karinne, soy yo, Celine, ¿cómo está mi princesita... ¿con ganas de cantar? -Con ganas de cantar y con ganas de abrazarte... pero el médico dice que no puedo moverme demasiado- respondió Karinne Celine, conmovida, se acercó y la abrazo fuertemente. -Karinne no te rindas, tú eres fuerte... tú eres mi princesita- dijo la joven emocionada Ellas se miraron fijamente y nuevamente el silencio invadió, por unos pocos segundos, la habitación -Tía- dijo Karinne- yo no voy a rendirme, pero Dios quiere que sea su angelito;igual... no dejaré de ser tu princesita; tendré un hermoso vestidito blanco y dos pequeñas alas, que me ayudarán a acompañarte siempre. Te quiero mucho tía. Celine le acarició su rostro suave... la besó... y la niña cerró los ojos. -Vuela, vuela preciosa, mi princesita, tu viaje infinito ha comenzado, toma tu generosa felicidad, demasiado hermosa para esto. Cruza hacia el otro lado de la costa. Hay paz para siempre. Pero mantén este recuerdo agridulce... Hasta que nos encontremos- Y Celine diciendo esto le dijo "hasta luego" a su princesita.
Años después, Celine se enamoró y se comprometió. Al tiempo... nació René y al verlo por primera vez... A Celine le pareció muy conocida la luz que brilló de los ojos de su hijo. -Karinne ¿eres tú?
:.:Gracias|Diego!:.:


Hosted by www.Geocities.ws

1